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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2013

Por qu fracasa la democracia

Ignazio Aiestaran
Noticias de Navarra


A estas alturas no se puede negar que estamos en una crisis de la democracia, disfrazada de recesin econmica. Cinco claves explican gran parte del fracaso de la democracia: el tiempo, el espacio, el dinero, la informacin y la creatividad.

1- Tiempo. Cuando los acontecimientos y las noticias son tan veloces, votar cada cuatro aos es insuficiente. Nadie se imagina que el consejo de direccin de una empresa se rena solo cada cuatro aos. Incluso mi comunidad de vecinos se rene, como mnimo, una vez al ao, que supera con creces el ritmo de votacin del sistema electoral. Con el sufragio, de media, un ciudadano elige sus representantes dos o tres veces por dcada. De otra parte, si los mercados burstiles funcionan y reaccionan al minuto, si la corrupcin y los abusos estn tan extendidos, se ve difcil que las instituciones puedan responder con eficacia a travs de comisiones de trabajo e investigacin que se demoran durante meses y con unos tribunales que prolongan los juicios durante aos. Asimismo la lentitud de los parlamentos en sus dictmenes y el mutismo de los gobernantes ausentes juegan con la ambigedad para ralentizar cualquier cambio y restar importancia a las demandas de la ciudadana.

2- Espacio. Decisiones que se toman en sitios remotos han roto una regla de oro de la Unin Europea: el principio de subsidiariedad. Berln o Bruselas marcan la agenda, con unos informes gestados en la lejana, insensibles a cualquier sufrimiento o padecimiento de la poblacin. Ahora mismo China es uno de los mximos compradores de deuda soberana de la eurozona, especialmente de Espaa e Italia. Por otro lado, las tensiones territoriales pueden aumentar en cualquier momento, como queda patente en la diferente interpretacin del Estatut de Catalunya entre Barcelona y Madrid. El incremento del centralismo autoritario no har sino agravar la brecha en la gestin de los espacios, teniendo en cuenta adems que los espacios actuales no son solo fsicos, sino tambin simblicos, idiomticos y tecnolgicos.

3- Dinero. Hay que reflexionar en profundidad sobre la produccin del dinero y su circulacin. La ingeniera financiera, la deuda, el crdito, los mercados y las sociedades de inversin son realidades que escapan a unas instituciones periclitadas. El clientelismo entre partidos y empresarios, los parasos fiscales, el fraude de las agencias de calificacin de riesgos, la manipulacin del Libor y del Euribor, el papel de la banca y sus contratos, la funcin de las empresas y su tributacin, la mitomana del crecimiento del producto interior bruto, todo ello conforma un magma a descifrar crticamente. Es curioso que grandes economistas de todo signo hablen del capitalismo en sus anlisis, mientras los dirigentes polticos evitan esta palabra y se limitan a perorar sobre el liberalismo o la economa de mercado. Hace falta establecer un debate sereno sobre el decrecimiento de nuestras sociedades, sobresaturadas por una obsolescencia programada que impulsa crditos e hipotecas.

4- Informacin. La divisin de poderes y la limitacin del poder dependen de una informacin plural de calidad. El periodismo tiene que recapacitar seriamente sobre todos esos artculos y suplementos de economa que ha publicado en los ltimos aos y que no han proporcionado un diagnstico certero de la situacin. Los asesores econmicos y los gurs de la gestin empresarial no han servido ni para prevenir la crisis ni para salir de ella. Ellos forman parte del problema, con intereses cruzados y opacos. Salvo alguna honrosa excepcin, los expertos acadmicos tampoco han aportado gran cosa. Por otra parte, las tertulias y las pginas que repiten las consignas de las jerarquas de las elites polticas y corporativas deberan ser juzgadas con mayor rigor por los profesionales de la informacin. El silencio administrativo, la denegacin de informacin, el secreto de Estado, la ausencia de debates parlamentarios, la carencia de autnticas leyes sobre transparencia, la distorsin de los medios pblicos y la mentira de los programas electorales son otros asuntos pendientes en la agenda poltica.

5- Creatividad. Al cumplir ochenta aos John Dewey escribi un texto sobre la democracia creativa. La democracia es aquella forma de vida comn que permite la inteligencia cooperativa y la creatividad de sus miembros, incluidas las diferencias, porque los ciudadanos tienen derecho a crear sus propias vidas. Dewey se opuso a la distincin entre gobernantes y gobernados, pues todos los ciudadanos son soberanos. Siendo ms joven ya dej claro lo que no es gobernar en democracia: Gobierno no significa que una clase o parte de la sociedad se imponga sobre la otra. El gobierno no est hecho de aquellos que tienen un despacho o que se sientan en una legislatura. Consiste en cada miembro de la sociedad poltica.

Existe un dficit ms grave que el financiero: las elites polticas y econmicas presentan un dficit psicolgico extremo en su conformismo. Su mayor problema no es la prima de riesgo soberano, sino la prima de sesgo creativo. Su falta de imaginacin y empata es manifiesta. Son la autntica generacin ni-ni: ni solucionan problemas, ni dan alternativas. Creen que con una pedagoga simplista, que trata a los ciudadanos como nios tutelados, es suficiente. Pero los ciudadanos no necesitan una pedagoga pueril y ni siquiera tienen que pedir participar en la democracia. Sus actividades y vidas en libertad son la democracia en accin, porque no se es demcrata a tiempo parcial. Dewey sostena que el gran riesgo de la democracia estadounidense era pensar que los problemas se resolvan por s solos en Washington o sencillamente votando en las urnas cada ao.

Si un presidente de gobierno declara orgulloso lo siguiente: A veces la mejor decisin es no tomar ninguna decisin y eso es tambin una decisin, entonces queda invalidado para la creatividad democrtica. Los partidos apticos, los dirigentes indolentes, los intelectuales amorrados, los periodistas monocordes, los jueces acartonados y los patronos insensibles del laissez-faire egosta son los mayores involucionistas en democracia. Son los estertores de la Cultura de la Transicin, que sucumbe ante una multitud de expresiones creativas. Las iniciativas legislativas populares, las mareas reivindicativas, las redes y movimientos sociales, los foros por los procesos constituyentes, los medios alternativos y crticos, los laboratorios cooperativos del procomn y otros fenmenos surgen como formas creativas de recrear la democracia en comn.

La democracia es la mayor innovacin social de los dos ltimos siglos, pero hay que crearla y recrearla continuamente. Desde luego, nada de regeneracionismos, ni ms milongas del populismo reaccionario. A otro perro con ese hueso.


Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com/2013/02/24/sociedad/por-que-fracasa-la-democracia



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