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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2013

Hay condiciones hoy en Espaa para que se produzca un "golpe de estado"?
Ruido de sables en los cuarteles o bulla meditica teledirigida?

Mximo Relti
Canarias-semanal.org


El pasado 6 de febrero, en un Club con cierto tufillo franquista denominado "Gran Pea", tuvo lugar un "encuentro" en el que se dieron cita un nmero de militares retirados, as como otros personajes de los mbitos institucionales del Estado. Desde que ello sucediera ha transcurrido nada menos que un mes. Solo ayer, 28 de febrero, el peridico El Pas report lo que all haba acaecido. Por qu se silenci el evento durante casi treinta das? Responde la gravedad de lo sucedido a lo relatado por la prensa o se trata tan solo de una "bomba meditica" destinada a apaciguar el enconado clima social reinante? Con los datos que conocemos, la respuesta a estas preguntas sern siempre conjeturas.

Lo cierto es que, segn parece, la reunin no tuvo carcter clandestino. Fue anunciada pblicamente y las invitaciones fueron cursadas de manera oficial. Aunque no se puede decir que el acto estuviera "a rebosar", quienes acudieron a la cita podan sobrepasar el centenar de personas. La alcurnia jerrquica de los asistentes no fue, en cualquier caso, nada despreciable. Entre ellos se encontraban personalidades tan ilustres y bien instaladas en puestos clave de las instituciones del sistema como el presidente de la Sala de lo Militar del Supremo, ngel Caldern, el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Pedro Gonzlez-Trevijano, o el magistrado y director de la Revista Jurdica Militar, Jos Antonio Fernndez Rodera, que actu como moderador.

Segn el peridico "El Pas", el ttulo del debate -"Fuerzas Armadas y ordenamiento constitucional"- no permita prever el giro que acab tomando el acto. No obstante, teniendo en cuenta el pensamiento ideolgico de la mayora de los convocados, dirase que el tema se prestaba justamente a que las cosas se desarrollaran tal y como terminaron desarrollndose. La ponencia militar corri a cargo del General Juan Antonio Chicharro, un ex comandante general de la Infantera de Marina. El oficial inici su alegato pidiendo excusas al auditorio pues, segn dijo, en "circunstancias normales" no habra aceptado la invitacin para intervenir en el debate. Sin embargo, fue la ofensiva separatista-secesionista emprendida por los catalanes -segn confes- la que puso en marcha los motores patriticos del general. El militar transmiti a su auditorio que en los ejrcitos existe "un sentimiento generalizado de preocupacin, temor, incertidumbre y confusin. Y record a su reducido auditorio que la Constitucin espaola pone en manos de "los ejrcitos" la misin de defender la integridad territorial del Estado espaol.

Por si quedara alguna duda acerca de a lo que se estaba refiriendo, el general Chicharro precis an ms en qu consista su pensamiento en relacin a cul debe ser el papel del Ejercito en la vida poltica . La aclaracin del militar no hizo sino rememorar la doctrina intervencionista de los espadones espaoles a lo largo de los ltimos siglos. La patria es anterior y ms importante que la democracia -asegur sin ambages el oficial con aspiraciones a centurin-. "El patriotismo es un sentimiento y la Constitucin no es ms que una ley. Pero el general Chicharro quiso ir an ms lejos, por si en la sala se encontraba alguien al que le fallaran las entendederas, e hizo una prospectiva dirigida hacia un hipottico futuro, ya que -manifest- una cosa es la normativa y otra la praxis. Pregunt a sus oyentes, como si del orculo de Delfos se tratara, acerca de qu pensaban que sucedera si el PP perdiera la mayora absoluta en las prximas elecciones y los nacionalistas le exigieran, a cambio de su apoyo, la reforma del artculo 2 de la Constitucin, que consagra la unidad indisoluble de la Nacin espaola. Qu hacen entonces las Fuerzas Armadas?- se pregunt crptico el militar. Ante tamaa disyuntiva la respuesta deba estar clara. Y aunque no lleg a mentarla, la salida era evidente: ejecutar un Golpe de Estado que impidiera la fragmentacin de la Espaa Una, Grande y Libre. Ni que decir tiene que el microscpico pero influyente auditorio prorrumpi en una larga y sonora salva de aplausos que cerr tan brillante como patritico parlamento.

Apenas 48 horas despus de que el peridico "El Pas" hubiera dado a conocer la presunta transcripcin de la intervencin del General Juan Antonio Chicharro, este dirigi una carta a la redaccin del mismo peridico en la que hace constar que "en ningn caso sali de mi boca la justificacin de una intervencin militar autnoma ante la secesin. Todo lo contrario. All deje bien claro la subordinacin de las FAS al Gobierno que es a quien le corresponde por mandato constitucional la defensa del Estado".

Las primeras adhesiones

Sea como fuere, a la presunta arenga centuriona del general Chicharro no le han faltado fulminantes adhesiones y solidaridades. Sin ir ms lejos, ayer mismo el presidente de la Asociacin de Militares Espaoles (AME), el coronel retirado Leopoldo Muoz, afirm que la asociacin militar que preside suscribe "de la A a la Z" las palabras del general Chicharro. El coronel-presidente se atrevi a sacar a Jos Calvo Sotelo de su tumba para robarle una famosa frase al poltico monrquico y ultraderechista y ponerla en su propia boca: "Antes una Espaa roja que una Espaa rota". El presidente de la AME afirm que "Espaa no desaparece porque tenga un rgimen poltico u otro". Leopoldo Muoz agreg que "para el Ejrcito lo importante es la unidad y la integridad, independientemente del rgimen que exista, que es el que se da el pueblo". "A Espaa se la defiende aunque sea comunista..."- termin resumiendo castrensemente el coronel en lo que pretenda ser, faltara ms, tan solo una parbola.

"Bombas mediticas" contra la movilizacin social

En una Espaa de "filtraciones" y de micrfonos ocultos no deja de resultar extrao que fuera necesario que pasaran casi treinta das para que el evento y lo que en l se dijo fuera finalmente conocido. "Retrasos" de este tipo nos traen a la memoria cmo en este pas las "bombas mediticas" se han manejado siempre con temporizador. Se trata de un viejsimo procedimiento que utilizaron con extraordinaria habilidad los artificieros de la denominada "transicin democrtica" a finales de la dcada de los setenta. Durante aquellos agitados aos, desde los laboratorios combinados del poder y de las salas de redaccin de las grandes empresas periodsticas se manejaba la explosin de estas "bombas". Cuando la temperatura de la calle creca se activaban estos letales artefactos mediticos. "Ruido de sables en las salas de bandera de los cuarteles", "El almirante Pita da Veiga declar que el Ejrcito no est dispuesto a...", "Las Fuerzas Armadas no tolerarn la divisin de Espaa", etc., etc. Titulares periodsticos como stos sirvieron para dar forma a la "transicin" que nos condujo al sistema poltico actualmente existente. Era evidente que aquellos aireados anuncios de "golpes de Estado" eran una incongruencia, porque el Ejrcito de aquellos das -y el de ahora- no solo formaba parte del Poder, sino que era -y contina siendo- una parte esencial del mismo.

Se dan actualmente condiciones para un golpe de estado?

Hoy por hoy, resulta impensable en Espaa un escenario en el que un grupo de aguerridos centuriones pretendiera dar "un golpe de Estado". Los factores que no permiten que actualmente se reproduzcan esas circunstancias son mltiples. Pero quizs el principal de todos ellos es que, pese a la profunda crisis que afecta a las instituciones del Estado espaol, stas no tienen enfrente a ningn contrapoder organizado que amenace su existencia. La Historia, sin embargo, no es esttica. En circunstancias dadas su pulso se acelera y la taquicardia se apodera de todo el cuerpo social. Es justo en ese instante cuando se produce una colosal y decisiva confrontacin de las clases sociales en contienda, con resultados siempre difcilmente previsibles.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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