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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2013

Las pensiones y el fin del crecimiento

Florent Marcellesi, Jean Gadrey y Borja Barragu
Pblico.es


El futuro de las pensiones se plantea con demasiada frecuencia basndose en el crecimiento econmico infinito y olvidando completamente la crisis ecolgica. Se nos dice a menudo, incluso desde la izquierda, que si el Producto Interior Bruto (PIB) fuese en 2050 ms del doble que en 2013 (o sea, una tasa de crecimiento medio del 1,9% anual), no habra un verdadero problema de financiacin: si el pastel aumenta, puede distribuirse una mayor parte a las personas jubiladas sin quitarle nada a nadie. Es el argumento que, por ejemplo, encontramos en el artculo de Vicen Navarro publicado el 6 del 2013 en El Pas (disponible en su blog). Dada nuestra cercana ideolgica con este autor en torno a la cuestin de la justicia social, el propsito de este artculo es debatir algunas de sus aserciones para que los movimientos transformadores integren el fin del crecimiento en sus reflexiones y en su prctica.

Vicen Navarro comienza su argumentacin mediante la constatacin de un hecho segn l de especial importancia: El del aumento de la productividad, es decir, que un trabajador dentro de 40 aos producir mucho ms que un trabajador ahora () casi el doble en 2050 que ahora, con lo cual podra mantener casi al doble de pensionistas. Esta visin se fundamenta en considerar los aumentos de productividad como intrnsecamente positivos, sin cuestionar su calidad y orientacin. En este sentido, el caso del sector agrcola, que Vicen Navarro tom como ejemplo, es paradigmtico. Comenta que hace 40 aos el 18% de los espaoles adultos trabajaba en la agricultura. Hoy solo el 2% lo hace, y este 2% produce mucho ms de lo que produca [el 18%] hace 40 aos. Sin embargo, el sistema agroalimentario global ha conseguido producir tanta cantidad con tan poca mano de obra sobreexplotando los recursos naturales (y las personas). Es un modelo insostenible (e injusto) que requiere enormes cantidades de petrleo para fertilizantes, pesticidas, ultra-mecanizacin del campo, transporte globalizado, refrigeracin, etc. y es responsable de hasta el 57% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En la era del crecimiento, buena parte de los aumentos de productividad alcanzados por la sociedad industrial son productivistas, es decir, nocivos para la sostenibilidad.

Por supuesto, eso no significa que todos los aumentos de productividad sean contraproducentes. En ciertos sectores, como puede ser la agroecologa, las energas renovables, la movilidad sostenible, etc., hay aumentos de productividad defendibles desde un punto de visto ecolgico y social. Sin embargo, durante la transicin hacia una sociedad justa y ambientalmente viable, disminuir la productividad en muchos sectores en los que se pasara de producciones insostenibles a producciones sostenibles con respecto a las redes antiguas dado que hace falta ms trabajo (un 30% ms en la agricultura ecolgica por ejemplo) para producir las mismas cantidades con menos energa. Dicho de otro modo, una cesta de agricultura ecolgica relocalizada es menos productiva que una cesta de agricultura intensiva globalizada, pero es ms saludable y ms respetuosa del medioambiente y de las generaciones futuras. Por tanto, una sustitucin virtuosa (menos desempleo, menos energa) se traducir por una disminucin de los aumentos de productividad en trminos econmicos clsicos.

Segundo, Vicen Navarro argumenta que si la productividad creciera un 1,5% por ao, que es el promedio de crecimiento en los ltimos 50 aos, el PIB de Espaa en 2060 sera 2,20 veces mayor que en 2007 (lo cual significara que en 2060 quedara mucho ms dinero tanto para pensionistas como para no pensionistas). Sin embargo, el incremento medio de productividad en los ltimos 50 aos esconde otra realidad menos entusiasta: en este mismo periodo de tiempo ha habido una decadencia estructural de los aumentos de productividad (en Espaa, oscilaba en los aos 70 entre el 3% y el 6% y desde los aos 2000 entre el 0% y el 2%) y es muy probable que siga as, sobre todo en los sectores productivistas. En este sentido, contrariamente a las tesis clsicas, asistiremos a escala macroeconmica a una fuerte cada de los aumentos de productividad y, por tanto, del crecimiento cuantitativo, debido al agotamiento de los recursos naturales (principalmente fsiles) y el cambio climtico. Puesto que no existe progreso tecnolgico que nos vaya a sacar de la crisis ecolgica (que es a la vez energtica, climtica y alimentaria), hay motivos suficientes para pensar que los pases de la OCDE van a salir del breve periodo de su historia en que los aumentos de la productividad, fuente esencial de su crecimiento (de las cantidades), han constituido el ncleo de su modelo econmico y del progreso.

Pero incluso concediendo que fuera posible, ocurre que no es deseable volver a la senda del crecimiento, an menos tal y como se ha venido produciendo ste en los ltimos aos en Espaa. Desde el punto de vista ecolgico, el crecimiento no es la solucin, sino ms bien el problema. Por ejemplo, slo con un ligero aumento del PIB mundial (ni siquiera del espaol!) de un 1% anual y una hiptesis de mejoras tecnolgicas muy optimista, ya superaramos en 2050 en un 25% las metas de disminucin de emisin de gases de efecto invernadero que evitaran un aumento de temperatura de ms de dos grados (umbral crtico a no superar segn la comunidad cientfica).

Ya es hora de cuestionar la paradoja que consiste en defender los derechos de las generaciones futuras ante al cambio climtico y en olvidar esta variable cuando se trata de sus pensiones a largo plazo. He aqu algunas propuestas para imaginar unas pensiones sin crecimiento (algunas propuestas coinciden, sin duda alguna, con otras de V. Navarro):

  1. Las pensiones de las generaciones futuras no requieren crecer ms, sea como sea el crecimiento, sino distribuir la riqueza ya existente as como reducir las desigualdades. Significa hacer un balance de los miles de millones de euros recuperables anualmente sin crecimiento cuantitativo tomando el dinero de ah donde est (plusvalas, economa sumergida, presupuestos militares, etc.).
  2. Desarrollar los servicios fuera de la lgica mercantil (salud, cultura, movilidad) y el acceso a las riquezas no econmicas (vnculos sociales, participacin, naturaleza) para fomentar el vivir-bien de las personas mayores en un mundo sostenible. Al centrarse en el poder adquisitivo, se confunde el poder de vivir bien con el poder pagar y se profundiza en la mercantilizacin del mundo.
  3. De este modo, favorecer los ingredientes del vivir bien de los jubilados en una sociedad sostenible en torno a cuatro pilares: autogestin, solidaridad, ciudadana y ecologa. Ello, sin duda, implica recursos financieros, pero de forma sobria y compartida.
  4. Fijar una renta mxima definida como un mltiplo razonable de una renta bsica de ciudadana decente para poner fin a la pobreza monetaria, como la de las personas mayores (en especial las mujeres). Eso sera econmica, social y ecolgicamente eficiente, y garantizara el poder adquisitivo de las bajas y medias pensiones ms proclives a caer en situaciones de riesgo de pobreza y exclusin social.
  5. Reflexionar sobre la financiacin de las pensiones y de los servicios colectivos gratuitos o subvencionados, pblicos o asociativos, dedicados a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y a sus actividades en la ciudad, lo cual sera decisivo para las personas de ingresos modestos.
  6. Promover una sociedad con altas tasas de empleo remunerado y sin crecimiento de las cantidades: es posible combinando aumentos de la sostenibilidad y de la calidad como fuentes de valor agregado, distribucin equitativa del trabajo, reduccin de la jornada laboral y de las desigualdades. Este tipo de pleno empleo (verde y decente) es una importante baza para la financiacin de las pensiones.
  7. Mantener el derecho a una jubilacin de buena calidad a los 65 aos. A la vez que redistribuye el trabajo, relativiza la influencia excesiva del trabajo sobre la vida y sobre la Naturaleza. Para las personas mayores asociadas a algn tipo de organizacin no lucrativa, no faltan precisamente las actividades de voluntariado de utilidad social y ecolgica.
  8. Luchar por la igualdad de las mujeres y los hombres con respecto al empleo de calidad y a los salarios. Buscar la igualdad profesional de gnero sera una enorme fuente de riqueza econmica, con un resultado final de empleos socialmente tiles. Ello permitira sumar varias decenas de miles de millones de euros a la financiacin de la proteccin social.

El debate sobre las pensiones no puede escapar de la crisis ecolgica y del fin de la era del crecimiento. Es un imperativo que los movimientos transformadores integren esa realidad y hagan propuestas novedosas para combinar a la vez justicia social y sostenibilidad ecolgica.


Florent Marcellesi, Coordinador de Ecopoltica, Jean Gadrey, economista y miembro del consejo cientfico de ATTAC Francia, Borja Barragu, investigador de la Universidad autnoma de Madrid.

Florent Marcellesi, Jean Gadrey, Borja Barragu son coautores del libro Adis al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible (El Viejo Topo, en prensa).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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