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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2013

Vaticano
Grave, novedoso, revolucionario

Washington Uranga
Pgina 12


El pontificado de Benedicto XVI en la Iglesia Catlica Romana lleg a su fin anoche, cuando se concret la renuncia del pontfice. La Iglesia est sin pontfice y a esta situacin se arrib de manera inesperada, no prevista: el Papa no muri, sino que renunci. Y si bien Ratzinger prometi ayer mismo ante los cardenales presentes en Roma respeto incondicional y obediencia al nuevo Papa, tambin es cierto que en su ltima audiencia pblica, el mircoles pasado, haba advertido que mi decisin de renunciar al ministerio petrino no revoca la decisin que tom el 19 de abril de 2005 (cuando fue electo papa). En esa misma ocasin sostuvo que no regreso a la vida privada (...) no abandono la cruz, sigo de una nueva manera con el Seor Crucificado. Sigo a su servicio en el recinto de San Pedro.

Slo Ratzinger podra explicar a cabalidad el sentido de sus palabras. En consecuencia, habr que esperar que los hechos hablen por s mismos para poder analizar esta indita situacin que habr de vivir en pocos das la Iglesia Catlica: un papa emrito que ha renunciado y otro que estar en ejercicio.

Existen muchas especulaciones acerca del sentido y las motivaciones de Benedicto XVI al presentar su renuncia. El mismo ha dicho que es consciente de la gravedad y la novedad del hecho de su dimisin, sealando que amar a la Iglesia significa tambin tomar decisiones difciles.

A su favor, Ratzinger tiene la opinin de quienes sealan que la determinacin implica un paso revolucionario no slo para la Iglesia, sino para todos aquellos que ejercen posiciones de poder. Benedicto XVI renunci al poder (poco o mucho, segn las evaluaciones de cada uno). Y ste no es un hecho muy habitual en el escenario poltico, cultural y religioso del mundo contemporneo. Desde otra vereda hay quienes sealan, desde dentro de la Iglesia y desde fuera de sus filas, que la renuncia del Papa es una clara manifestacin de impotencia frente a los graves problemas que enfrenta la institucin eclesistica. A mitad de camino entre una y otra posicin puede decirse tambin que, a pesar de que al dar gracias a todos los que me han acompaado el Papa dijo que nunca me he sentido solo, la verdad es que Benedicto XVI inici un camino de limpieza en temas tan graves como la corrupcin econmico-financiera, la pedofilia y el abuso del poder en la Iglesia y que esta tarea qued, por lo menos, a mitad de camino porque las divisiones, los enfrentamientos y las resistencias impidieron seguir avanzando. Los cardenales con ms poder, los involucrados, no acompaaron la decisin de buscar transparencia, de aclarar y limpiar. Es una tarea que Benedicto XVI no pudo o no quiso concluir y ahora traslada la responsabilidad a los cardenales en un doble sentido: tomar medidas, lineamientos de accin para la Iglesia y elegir a quien debe conducir la nueva etapa como papa.

La renuncia ha sido una estrategia de Ratzinger para obligar a que se adopten acciones decisivas? Una forma de desarticular las resistencias? Una manera de romper las trenzas del poder vaticano? Una manifestacin de impotencia? Nadie lo sabe a ciencia cierta. En los das posteriores al anuncio de su dimisin, Ratzinger no evit la referencia a los problemas, a la crisis, a las dificultades. Por el contrario. Y dijo tambin que la Iglesia no es una institucin inventada por alguien, construida sobre una mesa, sino una realidad viviente, que vive transformndose aunque su naturaleza sigue siendo siempre la misma, ya que su naturaleza es Cristo. Quiz le falt decir que es una institucin integrada por hombres, con sus limitaciones, sus ambiciones de poder y, para usar un trmino religioso, con sus pecados a cuestas.

Benedicto XVI ya est en Castelgandolfo. All se retir voluntariamente para dejar dijo en libertad a los cardenales. En un reportaje realizado por el periodista Di Stefano Baldolini y difundido ayer por el portal estadounidense The Huffington Post, el telogo suizo Hans Kng quien fuera colega de Ratzinger en el Concilio Vaticano II puso en duda el efectivo retiro del pontfice. Es muy peligroso tener a un ex papa vivo en el Vaticano mismo afirm. Al principio pens que retirarse a un convento a rezar era una buena decisin. Pero ya veo que se no era el plan, dijo. Para Kng, desde su lugar de papa emrito Ratzinger puede ejercer una interferencia secreta, no controlable porque, a pesar de que sostiene que est afuera, seguir estando en el corazn del Vaticano. El telogo suizo que tiene la misma edad del pontfice renunciante asegura que oficialmente no se conocern cruces, pero habr innumerables entrevistas y una comunicacin continua entre el palacio papal y el papa emrito.

Segn Kng, la renuncia fue preparada durante largo tiempo por Ratzinger y es parte de una estrategia clara. Para fundamentar su afirmacin da cuenta de recientes designaciones en la curia romana que estaran configurando una suerte de nuevo nepotismo. Entre tales nombramientos menciona que el sacerdote Georg Gaenswein, secretario de Ratzinger, es tambin la cabeza de la Casa Pontificia, que maneja las audiencias y el ceremonial. Y que nombr el ao pasado como prefecto de la Congregacin para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) a Gerhard Ludwig Mller, antiguo obispo de Ratisbona (Alemania), hombre sumamente conservador, amigo y discpulo de Ratzinger y muy resistido por sus colegas del episcopado alemn.

Puede el cnclave modificar esta situacin? Est en condiciones de hacerlo, tiene la potestad para ello. No existen muchos indicios que as lo indiquen. Un anlisis del perfil de los cardenales que participarn del consistorio no permite, por lo menos a primera vista, adelantar grandes cambios de rumbo. Salvo, claro est, que por ejemplo el informe reservado sobre el estado de la Iglesia, sus problemas, las corrupciones y los manejos del poder que el propio Ratzinger pidi a los cardenales Julin Herranz (espaol, 82 aos), Salvatore De Giorgi (italiano, 82) y Jozef Tomko (eslovaco, 88) y que ser puesto a disposicin del cnclave contenga elementos decisivos que obliguen a tomar decisiones drsticas. Muchas de estas preguntas quedarn develadas en las prximas semanas. Otras seguirn enterradas en el hermetismo del poder eclesistico.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-214832-2013-03-01.html



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