Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2013

Los dilogos de paz finalizan otro ciclo y se reanudarn el 11 de marzo en La Habana
Declaracin

Delegacin de paz de las FARC-EP
http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/




Terminamos este ciclo de conversaciones con avances que hablan bien de nuestra voluntad de paz, a pesar de las infundadas afirmaciones del Presidente Juan Manuel Santos en un evento meditico, el pasado 20 de febrero en San Vicente del Cagun; Avanzamos a pesar del dolor que nos inflige a todos los colombianos el trato represivo y desproporcionado que el gobierno est dispensando a travs del ESMAD a las justas protestas de los caficultores y los cacaoteros, causando muertes, decenas de heridos y capturados. Avanzamos a pesar de la sordera estatal frente a las reclamaciones de los trabajadores del Cerrejn y de los que se oponen a la privatizacin de la salud, y en general, a las consecuencias antipopulares y antipatriticas de la poltica neoliberal. Para ese pueblo en pie de lucha, nuestra solidaridad; y al gobierno, un Dialogue con el pueblo, escchelo, deje la soberbia!

Con artificios como el de San Vicente, no podr Santos ocultar la progresiva entrega del territorio nacional, de nuestras riquezas minero-energticas, a la voracidad de las trasnacionales. No podr tapar los nuevos planes de despojo y de extranjerizacin de la tierra, ni el propsito avieso de feriar las 15 millones de hectreas de nuestra altillanura, entre los ros Guaviare y Meta, rica en petrleo, uranio, coltn y litio; tierras miradas con ojos de agronegocios y ganancias, y con los hombros encogidos, frente al terrible impacto socio-ambiental.

Detrs de la humareda de las declaraciones de San Vicente, est el latifundio que ningn gobierno ha querido tocar. Ha regresado el fantasma de Chicoral a impedir que se toque el sacrosanto latifundio y a perseguir nuevamente a los campesinos que desterr a las fronteras para que no siguieran ocupando, machete en mano, las grandes propiedades. Desde la poca de la violencia de los aos 50, no han tenido paz los campesinos, se les ha arrebatado la tierra y expulsado con violencia de su entorno natural. El vergonzoso Pacto de Chicoral fue firmado por las lites de los partidos tradicionales, los terratenientes y el Estado, jams por Manuel Marulanda Vlez. Pero hasta esas fronteras remotas donde fueron arrojados, les enviaron a los paramilitares para masacrarlos y desplazarlos nuevamente. No es justo, no es justo, que ahora se pretenda expulsar al resto con violencia y ley.

Las tierras del comandante Jorge Briceo no eran las mencionadas en las falaces cifras del Presidente, sino 114 millones de hectreas que tiene pas, las que quera produciendo, para dignificar la vida de todos los colombianos.

Pensbamos que Juan Manuel Santos se iba a referir en San Vicente a las 17 mil hectreas de palma africana que el jefe paramilitar Don Berna transfiri al Estado para que fueran entregadas a los campesinos, sus verdaderos dueos, tierras que no han llegado an a sus destinatarios; pero nada dijo el presidente.

Pensbamos que tal vez aludira a las 14 mil hectreas que el mismo paramilitar pusiera en manos del Estado en los Llanos Orientales, con 4 mil de ellas sembradas de palma aceitera, a fin de que fueran restituidas a sus propietarios originales, y a pesar que esto no se ha cumplido, nada dijo el presidente.

Pensbamos que le entrara duro en su discurso a su amigo Vctor Carranza, quien recientemente celebrara con bombos y platillos su primer milln de hectreas de tierra. Pero nada dijo el presidente.

Es mucho lo que hay que decir y denunciar en torno a la actual poltica agraria del gobierno. La supuesta titulacin y entrega de tierras en Urab, es una farsa triste. All lo que hay es un carrusel de tierras, en el que a travs de poseedores de mala fe, se entregan ttulos con relumbre meditico, pero al final esos predios vuelven a manos de bananeros y palmicultores despojadores. A los urabeos les han asignado la tarea de revictimizar para facilitar el despojo con apariencia legal.

La entrega de tierras que proyectan en Urab y Choc los paramilitares El Alemn y Hasbn, es para echarle tierra al engao de la entrega de tierras que est haciendo el gobierno en Urab.

En las Tangas asignaron 192 parcelas, pero se las arrendaron a precios irrisorios a unas empresas ganaderas, que todo indica, son del mismo dueo.

Este gobierno, en apariencia, les tiene miedo a los terratenientes, y con ese presupuesto difunde que si se tocan esos intereses criminales se despertar el demonio del paramilitarismo, como si en algn momento lo hubiesen desmantelado. Su determinacin es no afectar el latifundio improductivo, ocioso y evasor de impuestos. Por lo visto, ni siquiera se le dar un pellizco. Ahora los latifundistas estn esperando a las trasnacionales para vender o arrendar. En lugar de castigo, recibirn un premio.

Esa tierra fue amasada con sangre campesina, masacres paramilitares, fosas comunes, ms de 5 millones de desplazados, falsos positivos, y por lo tanto, por qu no llamarlos delincuentes y aplicarles sin tantas vueltas la extincin de dominio reservada a los grupos delincuenciales?

Un tercio del territorio del pas est manos de los ganaderos Quines son entonces los latifundistas despojadores?

Quines son los responsables del ndice GINI del 0.87 referido a la desigualdad en el campo?

Que alguien del gobierno le explique al pas cmo fue posible que el INCODER le entregara 315 mil hectreas de tierra a testaferros de los seores del despojo.

Por qu el INCODER intent eliminar los resguardos indgenas coloniales?

El escndalo de Agro Ingreso Seguro pretendi descargarse contra la modelo, Valery Domnguez, mientras que beneficiarios poderosos pasaban de agache: El programa Agro Ingreso Seguro, creado por la ley 1113 de 2007, otorg en los primeros dos meses de 2009, bajo una lnea especial de crdito, 27.600 millones de pesos, de los cuales una sola compaa, Palmeros del Pacfico Sur, recibi ms dinero que todos los beneficiarios en cualquier otro departamento del pas, pues obtuvo 4.321 millones (ms del 15% del total). De igual forma, tres empresas palmicultoras pertenecientes a la familia Sarmiento Angulo (Palmas Poror, Palmas Sicarare, Palmas Tamac) recibieron 3.950 millones (14,27% del total de los crditos). Si se suman dos palmicultores ms Asociacin de Agricultores Palma de Caunap y Palmar El Diamante, los palmicultores recibieron casi el 40% de los dineros entregados. No solamente entonces, es el despojo de la tierra, sino el de los recursos pblicos, usurpados para entregrselos a los ms ricos, a gente como Sarmiento Angulo, ranqueado por la revista Forbes como uno de los ms ricos del mundo.

Pareciera que el alzhimer se ha apoderado de algunos altos funcionarios del Estado, y ya no saben de dnde proviene ni dnde est el latifundio. No hay catastro confiable, no hay estadsticas rigurosas. Engordan tierras, no tributan, todo est en el cajn del olvido, resguardado por la complicidad. No se puede atacar a los gamonales y caciques de la tierra, porque las elecciones estn cerca.

Se necesita un catastro alternativo en el que participen organizaciones agrarias y sociales, las vctimas, los desplazados, con veedura internacional, para no dejar que esta tarea, tan trascendental para la paz, sea asumida por la desprestigiada y parcializada oficina de restitucin de los victimarios.

Que no nos vaya a tragar la geofagia de las trasnacionales. Colombia no es de Cargill, Pacific Rubiales, corficolombiana, Mavalle, Pajonales, Valorem, Refocosta, Riopaila, Bioenergy, Mnica, Firmenish, Amaggi, Merhav, Aliar, Anglo Gold Ashanti, Billiton, Anglo American, Xstrata, Efromovich, Eike Batista y dems usurpadores que pretenden despojarnos el territorio que nos pertenece a todos.

Llamamos a los colombianos, a sus organizaciones sociales, polticas y gremiales, a las Fuerzas Armadas con sentimiento de justicia y patria, a defender este proceso de paz, esperanza de reconciliacin y de nuevo pas. Reiteramos: el proceso de la Habana est caminando. La paz se construye con la verdad pura y limpia, no con falsificaciones mediticas, ni mezquindades. Estamos dispuestos a discutir con pasin, llegado el momento, el tema de la participacin poltica, de la refrendacin ciudadana de los acuerdos, para que desbrozado el camino, salgamos todos al encuentro de la anhelada paz, de la dignidad humana .

Delegacin de paz de las FARC-EP

Fuente: http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/


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