Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2004

El verdadero motivo del peor error en la historia de la poltica externa de EE.UU
Israel a rienda suelta

Justin Raimondo
Antiwar.com

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Los israeles no podan quedarse afuera de la fiesta. Pero despus de todo las historias de tortura de prisioneros encapuchados, humillados en Abu Ghraib y otros sitios tenan un aire familiar, como si los israeles estuvieran dictando clases a sus marionetas de mano estadounidenses sobre los detalles ms delicados de cmo apretar a esos cabeza de trapo hasta que canten. Tortura del tipo suave tiene el imprimtur oficial de la corte suprema de Israel, y tiene mucho sentido que se convoque a los israeles como expertos en el arte (ciencia?) de acorralar y controlar a multitudes de molestos rabes, pero adems el siguiente testimonio de la general Janis Karpinski, ex comandante de Abu Ghraib, apunta explcitamente hacia los israeles:

Una vez me encontraba visitando una instalacin de interrogacin no la tena bajo mi control, pero escoltaba a uno de cuatro estrellas. Quiso volver y observar un interrogatorio que tena lugar. Me preguntaron si quera ir y dije que no. As que, estaba ah de pie y, ya sabe, la conversacin usual, slo una especie de chchara, all (estaban) tres individuos y uno de ellos tena puestos pantalones DCU [de camuflaje para el desierto], otro tena unos jeans, pero todos llevaban camisetas. No parecan militares. Y le dije a uno - uno de ellos me pregunt: Qu hay de nuevo?, o: qu hay de raro en que haya una general mujer en este sitio? Y le dije: Vaya! La historia es demasiado larga, pero es todo divertido. Y le dije a ese tipo que estaba sentado sobre el mostrador, le dije: Eres de aqu? Porque se vea como si fuera kuwait. Dije: Eres intrprete? Dijo: No, soy interrogador. Y le dije: Vaya, eres de aqu? Y respondi: No, en realidad, soy de Israel. Y como que me sorprendi. Y creo que me re. Y dije: No, de verdad? Y me dijo: No, de verdad, as es. Y pero fue no continu, slo dije: Vaya, yo visit su pas hace un par de aos y me sorprendi que haya tan poca diferencia en la apariencia de israeles y estadounidenses, y en realidad slo estaba ah haciendo chchara.

Pero no me pareci nada fuera de lo corriente, creo, hasta despus. Y recuerdo que le hice un comentario, le dije: Ah!, es medio raro. Y dijo: No, no en realidad. As mismo. De manera que S con seguridad que por lo menos en un caso ahora, yo no le ped documentos de identidad o nada. No era asunto mo. Pero es lo que dijo.

Ocupados, ocupados, ocupados eso ciertamente describe a los israeles en los sangrientos das despus de nuestra victoria a lo Pirro en Irak. Lo niegan, por supuesto, pero eso es normal. Despus de todo, Karpinski vio y habl con uno de sus interrogadores, que estaba sentado ah mismo frente a ella. La verdad es que andan pululando por todo Kurdistn, fomentando los, azuzando a la administracin Bush respecto a Irn y ms importante an Siria. Dios mo, incluso estn en Nueva Zelanda, de todos los sitios, robando pasaportes de parapljicos postrados en cama. Y hablen de malas relaciones pblicas! Y qu les importan?

No demasiado. Ahora que han maniobrado al despistado Bush hacia Irak, y han cambiado para siempre la cara del Medio Oriente, Ariel Sharon y su coro de amenes en este pas se vuelven ms atrevidos, sacando a la luz su propia bandera por sobre lo que antes presentaban como iniciativas exclusivamente estadounidenses. As que sus aliados kurdos se muestran belicosos cuando se refiere a la conexin israel, al hablar con Ha'aretz:

En Kurdistn el pblico no est dispuesto a aceptar ms humillaciones. Mientras pensamos que podamos persuadir a los estadounidenses de que apoyaran nuestras posiciones, nuestros dirigentes eran apoyados por el pblico, dijo. El pblico kurdo est desilusionado y enfurecido, y quiere resultados. Ustedes, en Israel, hablan del gran Eretz Yisrael y nosotros aqu hablamos del gran Kurdistn. Hoy comienza nuestra guerra poltica.

Nuestra guerra - contra quin?

Disfrazados de empresarios israeles, agentes del Mossad, segn Seymour Hersh, han infiltrado los territorios kurdos para crear un tapn Kurdistn entre Israel y el emergente estado iraqu dominado por chies, que es considerablemente influenciado por los iranios. Todo el proceso de transferencia, aunque no representa el retiro de EE.UU., indica sin embargo el nerviosismo en Washington por ser identificado demasiado de cerca con el desastre que se desarrolla, y los israeles ven esto como un mal presagio. Tambalea el To Sam? Esa pregunta ha preocupado a la faccin neoconservadora de la Derecha - que acta efectivamente como la quinta columna de Israel en EE.UU. y tienen razn, desde su perspectiva. Es lo que motiva toda esta actividad en Kurdistn, y en otros sitios. La idea es extender el caos, escalar la guerra e imposibilitar que George W. Bush vaya a retirarse de alguna manera del atolladero iraqu.

En un esfuerzo de control de daos, el lobby de Israel est realizando un esfuerzo concertado por calumniar a cualquiera que diga lo obvio: que gran parte de la inteligencia que nos condujo falazmente hacia la guerra provino directamente de Tel Aviv y fue descargada en la Casa Blanca por asesores neoconservadores de la Casa Blanca y que, en retrospectiva, esta guerra ha favorecido la ventaja estratgica de slo una nacin del globo: Israel. Escribiendo en el Jewish Journal of Greater Los Angeles, un cierto James D. Besser ataca las teoras conspirativas de la izquierda desquiciada y de la derecha chiflada que convergen en teoras que acusan a los neoconservadores judos por una Guerra de Irak que desprecian. Persigue a ese conocidsimo extremista de izquierda, el senador Ernest Hollings (demcrata de Carolina del sur), que estall recientemente atrevindose a nombrar a Israel como el factor principal que motiv a partidarios clave de la guerra, y luego se vuelve contra... nosotros:

Al otro lado de la divisin partidaria, vean antiwar.com, un sitio en la red para entre otros republicanos descontentos y libertarios como el antiguo candidato presidencial republicano Pat Buchanan. Aqu tambin, un tema comn es la conspiracin neoconservadora que condujo engaosamente a la nacin a un catastrfico conflicto.

La idea de que Antiwar.com est a uno o al otro lado de la divisin partidaria es ridcula, y como autor de "Go F*ck Yourself, Mr. President," me ofende que se insine que soy slo un republicano descontento. El resto del ensayo de Mr. Besser es igual de exacto.

Clama contra la extrema izquierda, que supuestamente odia a Israel porque es colonialista y contra la extrema derecha donde el antisemitismo, asegura con petulancia a sus lectores, nunca ha dejado de estar de moda. No cita ninguna declaracin especfica de la extrema derecha para justificar su declaracin y, naturalmente, no existe un enlace con material que pudiese explicar, si no justificar, su posicin, a pesar de que el artculo de Besser fue publicado en lnea. Los mentirosos se refugian en vaguedades, mientras lanzan calumnias contra todo el que representa la verdad ante el poder. Desquiciados! Chiflados! Es lo mejor que pueden producir Besser & Ca., pero tambin presenta una serie de argumentos an ms dbiles, incluyendo la barbaridad de que Bush subi al poder con una agenda blica a la vista de todo el mundo.

Todo lo que sabemos sobre el presidente Bush es que lleg al poder determinado a completar el trabajo que su padre dej sin terminar en 1991, cuando el presidente George H.W. Bush termin la Guerra del Golfo sin sacar a Sadam Husein del poder. Lo mismo vale para el vicepresidente Dick Cheney y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld."

Ambos candidatos presidenciales en 2000 prometieron librarse de Sadam, pero lo presentaron como un proyecto a largo plazo, no como el primer tem en sus respectivas agendas. Adems, Bush hizo campaa con la plataforma de una poltica externa ms modesta. Los neoconservadores, al comienzo, fueron un pequeo aunque bien relacionado factor en las deliberaciones sobre poltica externa de la administracin: les horroriz, y, parece, se sintieron relativamente impotentes, cuando el presidente habl a favor de un estado palestino. Slo despus del 11-S los neoconservadores se convirtieron en la tendencia dominante.

Sus motivos eran diversos asegura Besser, iban desde el deber familiar de proteger vitales intereses petroleros a una preocupacin frentica por las armas de destruccin masiva despus del 11-S, pero Israel nunca estuvo cerca de la punta de la lista. Besser podr ser adivino, pero este autor por cierto carece de ese talento. Sin embargo, no precisa ser teleptico para comprender que los diversos otros motivos que Besser imputa al Partido de la Guerra resultaron ser todos vacos de cualquier contenido.

Los vitales intereses petroleros que se supone estemos protegiendo han sido puestos en ms peligro, no asegurados. Mientras los precios de la energa aumentan rpidamente debido a la desestabilizacin regional causada por la guerra, el petrleo iraqu no llega a los consumidores occidentales. Esto, desde luego, fue un resultado perfectamente predecible de la invasin, y considero difcil si no imposible que se crea que los analistas del gobierno de EE.UU. no lo hayan previsto.

Las famosas armas de destruccin masiva tampoco aparecieron y no hay motivo para suponer que alguien en la administracin haya jams esperado que las encontraran despus de todo, estaban tan ocupados fabricando y seleccionando inteligencia bruta (y a veces, artificial), que seguramente no tuvieron el tiempo o la inclinacin, necesarios para examinar cualquier evidencia real.

Si Israel nunca estuvo cerca de la punta de la lista cuando se habla de motivos para esta guerra, entonces cmo sucede que Tel Aviv resulte ser el principal beneficiario de tantas maneras? Mientras el Mossad infiltra Kurdistn, exige reconocimiento del gobierno iraqu, e incluso enva sus expertos torturadores a ayudar a los ocupantes estadounidenses a subyugar y degradar con ms efectividad a los iraques a su cargo, no resulta tan fcil echar a un lado la evidencia demostrable de que los partidarios ms leales de Israel encabezaron el camino a la guerra.

La tctica de las calumnias no va a dar resultados, no esta vez. No cuando destacados antiguos funcionarios del gobierno y dirigentes militares, como el general Anthony Zinni, dicen lo que nosotros en Antiwar.com hemos estado diciendo desde mucho antes de la invasin de Irak.

Creo que es el secreto peor guardado en Washington. Que todo el mundo todos aquellos con los que hablo en Washington han sabido y saben perfectamente cul fue su agenda y lo que trataban de hacer.

Y en un artculo, porque mencion a los neoconservadores, que ellos mismos se describen como neoconservadores, me llamaron antisemita. Quiero decir, sabe, es increble que se sea el tipo de ataque personal que se utiliza cuando uno critica una estrategia y a los que la proponen. Ciertamente no los critiqu por quines eran. Ciertamente no conozco cules son sus antecedentes tnico-religiosos. Y tampoco me interesan.

S, qu estrategia promueven. Y lo hacen abiertamente. Y durante muchos aos. Y de qu han convencido al presidente y al secretario para que lo hagan. Y no creo que haya algn dirigente poltico, dirigente militar, o diplomtico serio, en Washington que no sepa de dnde provino.

Un nuevo libro por el experto en inteligencia James Bamford llega a las mismas conclusiones sobre los orgenes de la guerra de Irak; y este anlisis de cmo llegamos a embrollarnos en el desastre iraqu mordazmente resumido en un excelente artculo de Jeffrey Blankfort en Left Curve se est convirtiendo rpidamente en sabidura convencional. Es Bamford un desquiciado de la extrema izquierda? El general Zinni podr ser un republicano inscrito, pero en realidad est lejos de ser un neonazi o un artista de la calumnia neoconservadora como quisiera presentarlo Joel Mowbray.

Al respecto, quisiera orientar la atencin de Besser a un reciente editorial en The Forward, un peridico judo de Nueva York, que tiene muchos aos en el Jewish Journal of Greater Los Angeles, y tambin, parece, mucha sabidura:

Hace slo una semana, la gente razonable todava poda descartar como maniobras conspirativas antisemitas la afirmacin de que la seguridad de Israel fue el verdadero motivo tras la invasin de Irak. Ya no es el caso. La afirmacin ha pasado ahora de la periferia a la lnea dominante. Sus defensores ya no pueden ser simplemente ser acallados o descartados como fanticos. Los que no estn de acuerdo tienen que argumentar con buenas razones.

Como dije en su momento:

Tener que argumentar a favor o contra algo estrictamente sobre la base de buenas razones va a ser una experiencia totalmente nueva para los neoconservadores. El uso de la calumnia contra sus enemigos y la mentira es, para ellos, algo normal no es problema de tctica, forma parte de quin y qu son.

Yo no identificara a Besser como neoconservador, o al Jewish Journal como una publicacin neoconservadora: un neoconservador jams apuntara el dedo a Bush como lo hace Besser. Escribe que la utilizacin de los argumentos a favor de Israel en cuanto a la guerra fue slo una excusa slo poltica una artimaa para atraer a los demcratas para que apoyaran la invasin. Pero Besser debiera preguntarse por qu, despus de todo, este argumento tuvo semejante resonancia con los demcratas y por qu John Kerry se est apresurando por mostrarse an ms abyecto en su lealtad a los Likudniks estadounidenses que incluso esta administracin dominada por los neoconservadores.

S, pero Besser no quiere meterse en eso, imagino. Podra convertirse en un desquiciado de extrema izquierda o, peor todava, un chiflado de extrema derecha. Es mucho mejor dejar de lado, y sin analizarlas, ciertas realidades, que tener que renunciar a los insultos y las calumnias como un substituto para la argumentacin de un caso sobre la base de sus mritos.

Ralph Nader dio en el clavo:

Lo que ha estado ocurriendo durante los aos es una rutina predecible de visitas extranjeras del jefe del gobierno israel. El titiritero israel viaja a Washington. El titiritero israel se rene con el ttere en la Casa Blanca, y luego baja por Pennsylvania Avenue, y se rene con los tteres en el Congreso. Y luego vuelve a casa con miles de millones de dlares del contribuyente. Es hora de que el show de tteres en Washington sea reemplazado por el show de la paz en Washington.

Todos los sospechosos habituales exigen estos das la cabeza de Nader, incluso algunos de sus compaeros verdes, pero Ralphie tiene al enemigo en su mira y hay que darle ms poder. Ha pasado la poca en la que un poderoso grupo de presin puede exigir exenciones y consideraciones especiales porque alguna crtica de sus actividades es automticamente atribuida a prejuicios e intolerancia. Soldados estadounidenses mueren cada da en Irak, mientras Israel anexa Kurdistn y sus torturadores lo pasan bien en las prisiones dirigidas por EE.UU.

Qu pasa aqu, en nombre de todo lo que es sagrado? Es la pregunta que comienzan a hacerse los estadounidenses y Antiwar.com va a continuar dndoles algunas respuestas. Si a Besser, y otros, no les gusta, qu lstima: los hechos, como dijera el difunto presidente Reagan, son cosas obstinadas, y no pueden ser borrados o prohibidos de la discusin civilizada por el bien de la correccin poltica o, por lo menos, no durante mucho tiempo. La verdad sale a la luz: ms vale tarde que nunca.

5 de julio de 2004


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