Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2013

Hugo Chvez y yo

Tariq Ali
The Guardian

Traducido para Rebelin por LB


El difunto presidente de Venezuela, con el que he estado muchas veces, ser recordado por sus partidarios como un amante de la literatura, como un orador fogoso y como un hombre que luch por su pueblo y gan.

Una vez le pregunt si prefera a los enemigos que lo odiaban porque saban lo que estaba haciendo, o a quienes rechinaban los dientes y echaban espumarajos por pura ignorancia. l se ech a rer. Le parecan preferibles los primeros, explic, porque le hacan sentir que estaba en el camino correcto. La muerte de Hugo Chvez no ha sido una sorpresa, pero eso no la hace ms fcil de aceptar. Hemos perdido a uno de los gigantes polticos de la era post-comunista. Venezuela, con sus elites enfangadas en una corrupcin a escala masiva, estaba considerada como un seguro puesto de avanzadilla de Washington y, en el otro extremo, de la Internacional Socialista. Pocos pensaron en Venezuela antes de sus victorias. A partir de 1999 todos los grandes medios de comunicacin occidentales se sintieron obligados a enviar all un corresponsal. Dado que todos decan lo mismo (el pas estara al borde de una dictadura de tipo comunista) les habra salido ms rentable si hubieran compartido sus recursos.

Lo conoc en 2002, poco despus del fracaso del golpe militar instigado por Washington y Madrid, y luego en muchas otras ocasiones. Pidi verme durante el Foro Social Mundial de Porto Alegre, Brasil. Me pregunt: "Por qu no has ido a Venezuela? Ven pronto". As lo hice. Lo que atraa de l era su franqueza y su coraje. Lo que a menudo pareca ser puro arrebato resulta que lo haba meditado cuidadosamente y despus, dependiendo de la respuesta, lo ampliaba con sus espontneas erupciones. En un momento en que el mundo se haba quedado mudo, en el que el centro-izquierda y el centro-derecha tenan que luchar duro para encontrarse algunas diferencias y sus polticos se haban convertido en disecados hombres-mquinas obsesionados con hacer dinero, Chvez ilumin el panorama poltico.

Surgi como un buey indestructible, hablando durante horas a su pueblo con una voz clida y sonora, con una elocuencia ardiente que haca imposible permanecer indiferente. Sus palabras tenan una resonancia impresionante. Sus discursos estaban salpicados de homilas, pasajes de historia nacional y continental, citas del lder revolucionario del siglo XIX y presidente de Venezuela Simn Bolvar, pronunciamientos sobre el estado del mundo y canciones. "A nuestra burguesa le avergenza que cante en pblico. A ustedes les molesta?", sola preguntar a la audiencia. La respuesta era un rotundo "No!". Entonces les peda que se unieran a su canto y deca: "Ms alto, que nos oigan al Este de la ciudad!". En cierta ocasin, justo antes de una concentracin de ese tipo, me mir y dijo: "Hoy pareces cansado. Aguantars hasta la noche?" Yo le respond: "Depende de cunto dure tu alocucin". Prometi que sera un discurso breve. Menos de tres horas.

Los bolivarianos, como se llama a los partidarios de Chvez, presentaron un programa poltico que desafiaba el consenso de Washington: neoliberalismo en el pas y guerras en el extranjero. sa fue la razn principal de la descalificacin de Chvez, y seguramente seguir sindolo mucho despus de su muerte.

Los polticos como l se haban vuelto intolerables. Lo que l ms odiaba era la indiferencia desdeosa de los principales polticos de Amrica del Sur con respecto a sus propios pueblos. La lite venezolana es notoriamente racista. Consideraban al presidente electo de su pas como un individuo inculto e incivilizado, un zambo de sangre mixta africana e indgena en quien no se poda confiar. Las cadenas de televisin privadas retrataban a sus partidarios como monos. Colin Powell tuvo que reprender pblicamente a la embajada de EEUU en Caracas por haber celebrado una fiesta en la que Chvez fue representado como un gorila.

Le sorprenda aquello? "No", me dijo con una expresin sombra en su rostro."Vivo aqu. Los conozco bien. Una de las razones por las que muchos de nosotros entramos en el ejrcito es que todas las dems vas estn cerradas". Pero eso se acab. Tena pocas ilusiones. Saba que los enemigos locales no se agitaban y conspiraban en el vaco. Detrs de ellos estaba el Estado ms poderoso del mundo. Durante algn tiempo pens que Obama podra ser diferente. El golpe militar de Honduras lo desenga al respecto.

Tena un puntilloso sentido del deber para con su pueblo. l era uno de ellos. A diferencia de los socialdemcratas europeos, nunca crey que de las corporaciones y los banqueros pudiera venir ninguna mejora para la humanidad, y as lo dijo mucho antes de la cada de Wall Street de 2008. Si tuviera que etiquetarlo de alguna manera, dira que era un demcrata socialista ajeno a cualquier impulso sectario y rechazado por el comportamiento auto-obsesivo de varias sectas de extrema izquierda y por la ceguera de sus rutinas. As me lo dijo cuando nos conocimos.

Al ao siguiente, en Caracas, le pregunt ms sobre el proyecto bolivariano. Hasta qu punto era realizable? Fue muy claro, mucho ms que algunos de sus ms entusiastas partidarios: ''No creo en los postulados dogmticos de la revolucin marxista. No acepto que estemos viviendo en un perodo de revoluciones proletarias. Todo eso debe ser revisado. La realidad nos lo est diciendo todos los das. Perseguimos hoy en Venezuela la abolicin de la propiedad privada o el establecimiento de una sociedad sin clases? No lo creo. Pero si me dicen que a causa de esa realidad no se puede hacer nada para ayudar a los pobres, las personas que han hecho rico a este pas con su trabajo y no olvidemos nunca que parte de l fue trabajo esclavo , entonces yo digo: Aqu nos separamos. Nunca aceptar que no pueda redistribuirse la riqueza en la sociedad. A nuestras clases altas ni siquiera les gusta pagar impuestos. sa es una razn por la que me odian. Les dijimos: `Deben ustedes pagar sus impuestos. Creo que es mejor morir luchando que permanecer al margen agitando un estandarte muy revolucionario y muy puro, pero sin hacer nada... Esa postura a menudo me parece muy conveniente, una buena excusa Intentad hacer vuestra revolucin, pelead, avanzad un poquito, aunque solo sea un milmetro, en la direccin correcta, en lugar de soar con utopas" .

En uno de sus mtines pblicos recuerdo haber estado sentado al lado de una mujer mayor vestida modestamentea. La mujer me pregunt sobre l. Qu pensaba yo? Lo que haca, estaba bien? No hablaba demasiado? No era demasiado temerario a veces? Yo lo defend. Ella se sinti aliviada. Era su madre, preocupada porque tal vez no lo haba criado tan bien como debera haber hecho: "Cuando era nio siempre procurbamos que leyera libros. Esta pasin por la lectura lo acompa siempre. La historia, la ficcin y la poesa fueron los amores de su vida: "Fidel padece insomnio, como yo. ​​ A veces estamos leyendo la misma novela. Me llama a las 3 de la madrugada y me pregunta: `Qu, ya la acabaste? Qu te parece? Y seguimos discutiendo otra hora ms ."

Fue el hechizo de la literatura lo que en 2005 lo llev a celebrar el 400 aniversario de la gran novela de Cervantes de una manera nica. El ministerio de cultura hizo imprimir un milln de ejemplares de Don Quijote y los distribuy gratis a un milln de hogares pobres pero ya alfabetizados. Un gesto quijotesco? No. La magia del arte no puede transformar el universo, pero puede abrir una mente. Chvez confiaba en que el libro sera ledo, si no entonces ms tarde.

Su cercana a Fidel Castro ha sido descrita como una relacin padre-hijo. Eso es as solo parcialmente. El ao pasado una ingente multitud se congreg en el exterior del hospital de Caracas donde Chvez intentaba recuperarse de su tratamiento anticncer y los cantos de la muchedumbre se fueron haciendo cada vez ms fuertes. Chvez orden que se instalara en la azotea un sistema de megafona. A continuacin, se dirigi a la multitud. En La Habana , Fidel Castro observaba atnito la escena a travs del canal Telesur. Telefone al director del hospital: "Fidel Castro al aparato. Debera usted ser despedido. Mtalo de nuevo en la cama y dgale que lo digo yo".

Ms all de su amistad, Chvez vea a Castro y al Che Guevara en un marco histrico. Eran los herederos en el siglo XX de Bolvar y de su compaero Antonio Jos de Sucre. Trataron de unificar el continente pero fue como arar el mar. Chvez se acerc ms a ese ideal que el cuarteto que tanto admiraba. Sus xitos en Venezuela desataron una reaccin continental: Bolivia y Ecuador obtuvieron victorias. El Brasil de Lula y Dilma no sigui el modelo social [bolivariano], pero se neg a permitir que Occidente los enfrentara entre s. Los periodistas occidentales tenan una coletilla recurrente: Lula es mejor que Chvez. El ao pasado Lula declar pblicamente que apoyaba a Chvez, cuya importancia para "nuestro continente" nunca debera ser subestimada.

La imagen de Chvez ms difundida en Occidente fue la de un caudillo opresor. Si tal cosa hubiera sido cierta me habra gustado que hubiera ms como l. La Constitucin Bolivariana , rechazada por la oposicin venezolana, por sus peridicos y canales de televisin y por la CNN local, amn de por sus partidarios occidentales, fue aprobada por una amplia mayora de la poblacin. Es la nica Constitucin del mundo que ofrece la posibilidad de desposeer de su cargo a un presidente electo mediante un referndum convocado a partir de la recogida de un nmero estipulado de firmas. Coherente slo en su odio a Chvez, la oposicin intent utilizar este mecanismo en 2004 para destituirlo. Declinando ampararse en el hecho de que muchas de las firmas recogidas pertenecan a personas fallecidas, el gobierno venezolano decidi aceptar el reto.

Yo estaba en Caracas una semana antes de la votacin. Cuando me encontr con Chvez en el palacio de Miraflores el presidente se hallaba estudiando detenidamente las encuestas de opinin. El resultado era incierto. "Y si pierdes?", le pregunt. "En ese caso renunciar", respondi sin vacilar. Y gan.

Nunca se cansaba? Acaso no se deprima? No perda la confianza? "S", respondi. Pero no por el intento de golpe de Estado o por el referndum. Fue la huelga organizada por los corruptos sindicatos petroleros y respaldada por las clases medias lo que le preocup, porque sus consecuencias afectaran a toda la poblacin, especialmente a los pobres: "Hay dos factores que me ayudaron a mantener la moral. La primera fue el apoyo que conservamos en todo el pas. Me hart de estar sentado en mi oficina, as que con un guardia de seguridad y dos camaradas sal a escuchar a la gente y a respirar aires mejores. La respuesta me conmovi profundamente. Una mujer se acerc a m y me dijo: 'Chvez, sgueme, quiero mostrarte algo. La segu hasta su pequea morada. Dentro, su esposo y sus hijos estaban esperando a que cocinara la sopa. 'Mira lo que estoy usando como combustible... el respaldo de nuestra cama. Maana voy a quemar las patas, al da siguiente la mesa, luego las sillas y las puertas. Vamos a sobrevivir, pero no te rindas ahora. Al salir, los chicos de las bandas se acercaron y me estrecharon la mano. 'Nosotros podemos vivir sin cerveza. Usted asegrese de joder bien a esos hijos de puta'".

Cul era la realidad ntima de su vida? Para cualquier persona con un cierto nivel de inteligencia, carcter y cultura, sus inclinaciones naturales, tanto emocionales como intelectuales, van unidas y constituyen un todo no siempre visible para todos. l estaba divorciado, pero el afecto que senta por sus hijos y nietos jams estuvo en duda. La mayora de las mujeres que am, y hubo unas cuantas, lo describieron como un amante generoso, y lo hicieron mucho despus de haberse separado.

Qu decir del pas que deja detrs? Un paraso? Por supuesto que no. Cmo podra serlo dada la magnitud de los problemas? Pero deja tras de s una sociedad muy cambiada en la que los pobres sienten que tienen una participacin importante en el gobierno. No hay otra explicacin para su popularidad. Venezuela est dividida entre sus partidarios y sus detractores. Muri invicto, pero las grandes pruebas estn an por llegar. El sistema que cre, una democracia social basada en la movilizacin de masas, tiene que seguir progresando. Estarn sus sucesores a la altura de la tarea? En cierto sentido, se es el test decisivo del experimento bolivariano.

De una cosa podemos estar seguros: sus enemigos no van a dejarle descansar en paz. Y sus partidarios? Sus partidarios, los pobres de todo el continente y de otras partes, lo vern como un lder poltico que prometi y entreg derechos sociales en un escenario completamente adverso. Lo vern como alguien que luch por ellos y gan.

Fuente original: http://www.guardian.co.uk/world/2013/mar/06/hugo-chavez-and-me-tariq-ali



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