Se han
registrado desde principios de año asesinatos y ejecuciones
extrajudiciales como el de Alba Mery Chilito, una de las abuelas de la
Asociación de Víctimas de Trujillo y quien había recibido el Premio
Internacional de los Derechos Humanos del Ayuntamiento de Siero
(Asturias), dirigentes sindicales como Elizabeth Gutiérrez y Juan Carlos
Pérez o campesinos, como Jon Favver Díaz. Sólo en el mes de enero, se
registraron 474 desapariciones forzadas que confirmó el Instituto de
Medicina Legal de Colombia.
Las amenazas de muerte también son
-tristemente- moneda común. El parlamentario Iván Cepeda, copresidente
de la Comisión de Paz del Congreso de Colombia y quien denunció al
expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, ante la Corte Penal
Internacional (CPI), sufre amenazas constantes. Y también ocurre con
líderes de la CUT, la mayor central sindical colombiana, y Sintracarbón,
sindicato minero que acaba de iniciar una huelga en la empresa minera
El Cerrejón, una corporación multinacional muy denunciada por
violaciones a los Derechos Humanos, cuyo carbón se importa a España y
forma parte de los activos financieros del banco Goldman Sachs.
El
incremento de las agresiones contra defensoras y defensores de derechos
humanos en Colombia parece pasar desapercibido frente a las
conversaciones de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno
colombiano. “Pero ninguna negociación de paz puede eximir al Estado
Colombiano, encabezado por el presidente Juan Manuel Santos y el
ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, de hacer respetar el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, especialmente cuando son las
Fuerzas Armadas del Estado colombiano las que violan esos derechos”,
manifiesta la plataforma.
“Todos estos hechos demuestran que, en
circunstancias de conversaciones de paz, las violaciones a los Derechos
Humanos y al Derecho Internacional Humanitario se agudizan, sin que el
Estado colombiano ponga fin a estos crímenes, así como ordene y
garantice los mecanismos necesarios de protección de la población
civil”, añaden.
Desde la Plataforma se denuncian además las
condiciones inhumanas que sufre la población penitenciaria,
especialmente aquellas personas encarceladas por motivos políticos.
Para
informar sobre la situación y apoyar la Ruta Social Común para la Paz
en Colombia las organizaciones integrantes de la Plataforma por la Paz y
los Derechos Humanos han convocado un Congreso para la Paz los días 12 y
13 de abril en Madrid, que estaría precedido de encuentros, debates y
congresos territoriales en distintas ciudades del Estado español,
invitando al exilio colombiano, asociaciones de inmigrantes y de
solidaridad, sindicatos, movimientos sociales, académicos,
organizaciones políticas e instituciones públicas.
Se subrayará
también en estos encuentros la necesidad de que “el Gobierno español se
implique en el apoyo al proceso de paz de La Habana, respaldando
propuestas para realizar los cambios profundos que necesita Colombia con
el fin de alcanzar la paz con justicia social”, comunica la plataforma.
En
las vísperas del 6 de marzo, que está considerado por las Víctimas de
crímenes de estado en Colombia, como una fecha de Dignidad de las
Víctimas y de movilización por sus derechos, la Plataforma estatal por
la Paz y los Derechos Humanos en Colombia, propone a las instituciones,
organizaciones y medios de comunicación del Estado español una
implicación solidaria en la búsqueda de paz con justicia social en
Colombia vinculada a una exigencia de paralizar inmediatamente todo tipo
de violaciones a los Derechos Humanos.
*La Plataforma está
integrada por unas 50 organizaciones del Estado Español agrupadas en las
siguientes entidades: Coordinación Valenciana de Solidaridad con
Colombia, Coordinadora Catalana por la Paz y los Derechos Humanos en
Colombia, Justicia por Colombia, Kolektiba Colombia, Mesa de Apoyo a la
Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres y la Paz en Colombia,
Plataforma Andaluza de Solidaridad con Colombia, Red Canaria por los
Derechos Humanos en Colombia, Plataforma Asturiana por la Paz y los
Derechos Humanos en Colombia.