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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2013

El reconocido escritor de 69 aos ha tenido que suspender su colaboracin en Rebelion.org
Elementos paraestatales retienen, torturan y amenazan de muerte al periodista Germn Uribe

Rebelin / Notillano / Semana

Varios elementos encapuchados atacaron al periodista y escritor cuando se encontraba solo en su finca en las proximidades de Bogot. La paoleta con la que lo amordazaron contena la inscripcin Ejrcito de Colombia-Batalln antiguerrilla. El periodista, de 69 aos, ha tenido que abandonar su residencia habitual y ha anunciado la suspensin temporal de sus colaboraciones al entender lo sucedido como un aviso para que cese en sus crticas al uribismo y a los enemigos de la paz en el pas.


El periodista Germn Uribe, quien ha tenido que abandonar su residencia y ya engrosa el nmero de los millones de desplazados en Colombia por el terror paraestatal, relat lo sucedido a la periodista y Presidente de Fecolper, Adriana Hurtado Corts:

Fecolper: Qu sucedi el pasado 28 de febrero?

"Me tuvieron cerca de media hora secuestrado en mi finca Alekos de Subachoque en donde viva desde hace ao y medio. En esta oportunidad me encontraba solo. Un hombre, su cara cubierta con unas medias de mujer, una gorra de lana, un traje todo negro que pareca un overol, y botas, me encerr en mi alcoba y durante ese tiempo me amarr las manos a la espalda, at mis pies fuertemente, me rompi la cabeza con la cacha de un revolver, me vend los ojos y me meti en la boca un trapo que despus la polica de Subachoque descubri que se trataba de una paoleta con una inscripcin que deca Ejrcito de Colombia-Batalln antiguerrilla.

Tras torturarme con puos y patadas e insultarme con toda clase de eptetos constantemente y luego amenazarme con matarme en cualquier momento, pero sin exigirme nada, intentando salvar mi vida le dije al final que se poda llevar todo el dinero que tena en un cajn con llave destinado a la compra de unas vacas, ms unos ahorros personales de 10 mil dlares.

Al escuchar esto, sea quien fuera y viniere de parte de quien viniere, Bacrim, paracos, delincuencia comn -nada puedo asegurar porque nada s con exactitud - su naturaleza humana, en todo caso, lo llev a interesarse por el dinero el que busc hasta que encontr. Por fortuna, el administrador de la finca me comunic por un altavoz interno que ya bajaba hasta mi casa, lo que supongo que asust al hombre.

Ya con el dinero en sus manos y energmeno por la repentina llamada de mi empleado, me acerc el revolver contra la cabeza y me dijo que me iba a matar antes de irse. Yo yaca boca abajo en mi cama en medio de un charco de sangre y al ver que implorarle que no me golpear ms, ni me matara, no serva de nada, decid comenzar a llamar con toda la fuerza a mi empleado, pidindole ayuda. Supongo que el dinero en el bolsillo, el anuncio de la inminente presencia de alguien que me auxiliara y mis gritos ensordecedores lo hicieron salir corriendo.

Antes de desamarrarme y salir de la casa a pedir auxilio, alcanc a or que prendan el motor de un carro que pens que era el mo, pero no. Igualmente me pareci escuchar a lo lejos la salida veloz de un vehculo. Pese a que no vi ni sent a nadie ms, en algn momento le o al hombre dirigirse con una sola frase confusa a otra persona que probablemente estaba de campanero en la puerta de la casa. Esto y lo del carro listo en la carretera que de Subachoque va hacia El Rosal, me lleva a creer que eran varios los asaltantes. l vena solo, y slo -sabiendo que yo estaba solo- a darme aparentemente una leccin y dejarme clara una advertencia.

 

Fecolper: Tiene indicios de quin puede ser el autor de este ataque?

G.U: En ningn momento he dicho que fue el Ejrcito porque no me consta. Y la prenda militar con la que me cerraron la boca, como bien pudo haber sido un mensaje para que silenciara mis crticas en Semana a Uribe, el uribismo y a la derecha recalcitrante tan abiertamente enemiga de la paz, por parte de algn grupo fantico e incontrolable del ejrcito, tambin pudo haber sido una estrategia de distraccin con algn otro fin bien calculado. O delincuentes comunes que en esta Colombia enferma estn por todas partes.

En todo caso, no teniendo la certeza del origen del ataque y el castigo, no puedo sealar a nadie. Pero con toda seguridad y determinacin s quiero dejar constancia de que respetando a las autoridades, no quiero ni acepto, luego de todo lo que hemos visto en este pas, incluyendo los asesinatos de candidatos presidenciales con la complicidad de sus escoltas designados por los organismos de Seguridad, cobijo o amparo alguno por parte de Unidad Nacional de Proteccin, ni de autoridad alguna, al menos en este trance histrico de nuestra patria.

 

Fecolper: Qu pasar despus de este ataque?

G.U: Como debo proteger mi vida por encima de todo, he pasado desde esta misma semana a engrosar las filas de los millones de desplazados en Colombia. Abandon la finca, que era mi vivienda, y a donde naturalmente no pienso volver.

 

Fecolper: Seguir haciendo las columnas para Semana.com? o Esta situacin detiene temporalmente su trabajo periodstico?

G.U: Como mi sentido de supervivencia en estos momentos es superior a mi pasin por la escritura y el periodismo, le har caso. Y quienes me rodean me aconsejan al menos una pausa. Tambin les har caso. No obstante, s que ms temprano que tarde, volver si me lo permiten!


Fuente: http://www.notillano.com/index.php/categoryblog/16566-trataron-a-asesinar-al-periodista-german-uribe-columnista-de-semana.html



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