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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2013

Carta a la izquierda rabe y mundial

Salama Kayleh
Entretierras


Hace unos das me tom un segundo caf con Salama Kayleh en Beirut. Repetir cafs nunca es mala idea, sobre todo cuando no sabes que te vas a llevar una tarea a casa: Salama me pidi, como favor personal, que tradujera esta carta que a continuacin presento. Me lo pidi apenas dos das antes de la muerte de Chvez. Hablamos de que estara bien que la leyera. Ahora que l ya no puede, esperamos que sus seguidores lo hagan y reflexionen sobre un error estratgico en el que la izquerda ha perdido al mundo rabe. Es una carta larga, pero que merece la pena leer hasta el final:

Coalicin de la izquierda siria

Las fuerzas marxistas sufren de una cierta dispersin en cuanto a sus posturas de cara a la revolucin siria, pues hay quien apoya la revolucin y quien se niega de partida a considerarla una revolucin, tambin hay quienes tienden a apoyar al poder clasista gobernante. Ha quedado patente que esta dispersin es resultado en primera instancia de una problemtica a la hora de comprender el marxismo mismo, adems de un desperdicio de fuerzas y de la cada de muchos de ellos en una comprensin formal basada en lo poltico-factual y que se aferra a ideas que la realidad supera y clichs que en ningn momento fueron ciertos. Por tanto, el marxismo mismo ha estado ausente, una vez ha quedado patente que el conocimiento adquirido sobre l no sale de la superficialidad que cre el marxismo sovitico, que elimin el marxismo en s al convertirlo en una lgica formal y una doctrina teolgica.

Ahora es necesario adoptar una postura clara marxista de cara a la revolucin siria. Una postura apoyada en el marxismo como metodologa (y no como lemas y clichs); es decir, la dialctica materialista como mecanismo de pensamiento, comprensin y conocimiento de una realidad que cambia porque es un proceso. El marxismo es una comprensin material y no una doctrina o unos lemas polticos, y, partiendo de dicho materialismo (que es dialctco por necesidad), determina su imagen de la realidad para determinar con ello la postura cientfica exigida a los marxistas en su lucha en pro del desarrollo, la modernidad y el socialismo.

Desde esta perspectiva, pueden identificarse las siguientes cuestiones:

1. El principio que lleva a la determinacin de una posicin marxista es el estudio de la estructura dentro de la cual se conforma la sociedad. Las contradicciones a las que hace referencia el marxismo son contradicciones en la estructura de clases existente. Esa es la base de cualquier anlisis y comprensin, paso previo a la determinacin de una postura. Es la clave de todo anlisis. Pasar por alto esta obviedad hace de todo anlisis un anlisis no marxista, ni cientfico, porque no parte de una realidad palpable. El marxismo comienza por la economa (y no por la poltica) en el anlisis de la realidad, pero sin detenerse en ella, sino que eleva el anlisis de la realidad hasta el nivel de las clases, y despus al nivel ideolgico y finalmente el poltico. Esta ltima, la poltica, es la que Lenin dijo que era la expresin concentrada de la economa, cuya comprensin exige una comprensin previa de la economa.

Comenzar por la realidad palpable exige que comencemos por Siria cuando discutimos la situacin de la revolucin en el pas, y que comencemos por el anlisis de la estructura econmica y de clases antes de acercarnos a la situacin poltica, las diferencias polticas y las luchas polticas. Debemos buscar las diferencias y las luchas en la realidad econmica y de clases, para ser materialistas en el anlisis. En este punto, observaremos que todos los que rechazan la revolucin parten de diferencias y luchas polticas sin acercarse a la realidad econmica y de clases o extraer dicha realidad a partir de esas diferencias y luchas. Esa es una comprensin idealista, lo opuesto diametralmente al marxismo. Por ello deja de ser un anlisis marxista.

En consecuencia, la pregunta que parece obvia es: Cul era la situacin econmica y de clases en Siria antes de la revolucin? Cul era la situacin de los trabajadores, los agricultores y las clases medias? Cul era la naturaleza clasista que defina al poder? La postura ha de partir de esto precisamente y no de ninguna otra cosa, a no ser que haya una situacin de ocupacin, en sentido directo, lo que hace que el anlisis quede ligado a tal situacin. Siria no est ocupada (solo est ocupado el Goln, y la poltica del poder se basa en que la paz es la opcin estratgica).

El liberalismo venci en Siria bajo el mando de Bashar al-Asad, cuando se liber la economa, se margin el sector pblico, se vendieron algunas empresas con ganancias y la importacin pas a ser la base de las operaciones econmicas. Ello provoc el desplome de la industria y la agricultura, y la economa pas a ser una economa rentista gobernada por una reducida minora de la familia gobernante y sus seguidores. En consecuencia, la mayora pas a vivir en una situacin difcil, ya fueran trabajadores, agricultores o miembros de la clase media. El paro creci mucho (30-33%) y los sueldos no bastaban para vivir (el sueldo mnimo es un quinto de lo que se calcula como mnimamente necesario para vivir). As, el poder pas a estar en manos de los nuevos hombres de negocios, que sometieron a la burguesa comercial tradicional, pasando el modelo de dominio de ser un dominio por parte del Presidente como en tiempos de Hafez al-Asad a ser un dominio por parte de este sector, que comenz a configurar una alianza financiero-securitaria. Los trabajadores y agricultores pobres y de clase media y las clases medias urbanas en su mayora dejaron de poder sobrevivir, mientras que aquellos pasador a dominar un 70-80% de la economa nacional (suponiendo un escaso 2% de la poblacin).

Con esta situacin, dnde ha de posicionarse todo marxista? Se trata de una definicin primaria de la situacin, previa a la revolucin en todo caso. El marxista est con los trabajadores y los agricultores pobres, en una alianza que incluye todas las clases sociales. Esa es su postura de partida para poder llamarse marxista. As, est en contra del poder capitalista, mafioso y policial gobernante por necesidad. Debe tener en cuenta todas las dems cuestiones partiendo de tal postura y no desde una perspectiva elitista aislacionista cuya esencia y anlisis imaginario se superpone a los intereses de dichas clases.

Es decir, el marxismo est con el pueblo y trabaja para activar la movilizacin social contra el capitalismo mafioso gobernante.

Esta situacin provoca una revolucin? Por supuesto, porque es la coyuntura ideal de toda revolucin y es una situacin parecida en todo caso a la de los pases que han sido testigos de una revolucin, donde se haba conformado un poder familiar, mafioso y policial. Esa es la situacin revolucionaria que comenzamos a vivir en los pases rabes y veremos cmo se extiende a otros muchos en el mundo. En consecuencia, cul es la postura marxista de cara a la revolucin?

2. Desgraciadamente, como todos los pases rabes (con excepciones parciales) todo el que se llamaba a s mismo marxista, estaba lejos de comprender la situacin de clases y no sinti la acumulacin de la asfixia que iba en aumento entre las clases empobrecidas, especialmente los trabajadores y los agricultores pobres. La tendencia general era que esos haban pasado a hacer girar sus polticas en torno a la democracia y la resistencia a la dictadura, sin ser conscientes de la base de clase de la dictadura, y sin poner la democracia en el contexto del cambio global en la situacin de las clases. Ello supuso su aislamiento del pueblo y provoc una brecha que ha quedado clara a lo largo de la revolucin.

Pero cuando aumenta la congestin de las clases el resultado necesario es un estallido. Y eso es lo que sucedi y por eso fue extremadamente espontneo, especialmente en Siria en la que no haba partidos ni sindicatos convergentes con dicho estallido para intentar influir en l.

En tal situacin, dnde queda la postura marxista?

En la historia del movimiento marxista, hay experiencias que no se han estudiado, entre ellas, la experiencia de las revoluciones de 1848 en Europa y cmo Marx las trat. Est la Comuna de Pars, donde Marx adverta de una revolucin que provocara el derramamiento de sangre de la clase obrera, pero cuando estall, la apoy, particip en ella para que las masas aprendieran cmo llevar a cabo una revolucin vencedora, y no se detuvo a lamentarse. Tambin est la revolucin de 1905 en Rusia en la que particip el Partido Obrero Socialista Democrtico.

Todas estas revoluciones fueron espontneas, poco claras en sus objetivos en su mayora, y burguesas, pero la postura marxista fue participar en ellas con los trabajadores, no para una victoria internacional que ni se planteaba, ni siquiera como resultado de un anlisis previo de la inevitabilidad de la victoria de la revolucin, pues estaba claro para Marx y Lenin que las revoluciones fracasaran, sino que su objetivo era desarrollar las experiencias del pueblo para que venciera en otra revolucin, ya que las masas aprenden de la experiencia como afirma el marxismo.

As, la postura marxista verdadera la representa el ponerse del lado de la revolucin, participar en ella y trabajar para desarrollarla si puede. Los marxistas no tienen otra opcin cuando estalla la lucha entre el pueblo empobrecido y el capitalismo dominante y el eludirla es desvirtuar la comprensin marxista e inclinarse hacia la clase capitalista.

Los empobrecidos fueron los que se levantaron para lograr una vida mejor o para poder vivir simplemente, porque hay quien quiere trabajar en un pas cuyo ndice de paro llega al 30-33% de la poblacin activa, y donde el nivel de los sueldos est en una situacin deplorable como ya hemos visto. Si queran derrocar al rgimen era para lograr el cambio que llevara a fundar un sistema econmico nuevo que pudiera absorber su situacin y encontrar soluciones a sus problemas. Si las lites de las clases medias urbanas han incitado y participado para conseguir instaurar el estado civil, la libertad y el fin de la dictadura, ello no cambia el carcter social de la revolucin, ni permite que su peticin sea la base, porque la realidad de los empobrecidos empujar a que la revolucin contine hasta que se produzca una cambio radical (como observamos ahora en Tnez y Egipto). Ello se debe a que lo que mueve a la revolucin es el paro, la pobreza y la marginacin en primera instancia, unido a la instauracin de un estado democrtico, despus de que estuviera unido al pillaje, el empobrecimiento y la dictadura.

No hay duda de que un aumento del papel de los marxistas en la revolucin supondr una aclaracin de su carcter cristalino de clase y profundizar el proceso.

Desde esta perspectiva, debe rechazarse toda tendencia a catalogar la revolucin en nombre del marxismo, ya sea en relacin a los programas o a los partidos que, como se dice, deben dirigir, o en relacin a la mirada purista que quiere una revolucin lmpida como la nieve en los confines de Rusia. Esa es la postura del espectador o del aristcrata que no quiere que sus zapatos se manchen con el polvo de la tierra. Un elitismo este que no deja de dominar a muchos marxistas. La revolucin espontnea es un movimiento del pueblo, con todo lo que en s lleva de cultura, comportamiento, religin y rebelda, pero lo que la domina es el sentimiento compartido de incapacidad de vivir y, despus, el esfuerzo por lograr el cambio. La revolucin son momentos de aumento de su sentido comn (como deca el marxismo) que le hace saber a quin derrocar y qu quiere de quien venga como alternativa. Sabe que el derrocamiento debe traer el cambio que le permita sentir que su situacin ha cambiado y que ha salido de la situacin de muerte a la que se vea abocado como resultado del paro, la pobreza y la marginacin. Esa es la base sobre la que debe erigirse todo verdadero marxista. Todo marxista revolucionario que quiera un cambio radical.

3. En esta situacin, donde la izquierda no tiene papel, como tampoco lo tiene ningn partido poltico, la espontaneidad ser la que gobierne la revolucin y la conciencia de las clases empobrecidas ser lo que determine sus lemas y los lmites de sus peticiones. Si los que se implicaron en ella tenan como objetivo comn derrocar al rgimen, toda clase o sector tena peticiones propias, que expresaban con espontaneidad solo cuando se les preguntaba. Los que perfilaron la peticin general fueron los jvenes de las clases medias que aspiraban a pasar de la dictadura a la democracia. Ellos fueron quienes respondieron al lema Dios, Siria, Bashar y nada ms con el lema Dios, Siria, libertad y nada ms. Los empobrecidos no pudieron expresar sus peticiones con claridad, pues no dominan ni el pensamiento ni la poltica, pero pueden expresar de forma directa sus necesidades. Por desgracia, la izquierda no les pregunt cules eran sus peticiones, ni las incluy en un programa, unos lemas o unas polticas, precisamente porque estaba lejos del espritu de la revolucin.

En esta situacin, los intereses de las fuerzas opositoras se contrapusieron y qued patente que todas pretendan imponer su lgica y sus objetivos, y explotar la revolucin para logar sus objetivos. Es algo natural, ya que todo sector o clase busca imponer su dominio para convertirse en la autoridad.

En este punto, en el marxismo, se hace necesario comprender los intereses de tales fuerzas y su expresin de clase, adems de su efectividad en la lucha. Son estas fuerzas liberales, izquierdistas, nacionalistas e islamistas- influyentes y efectivas en la revolucin? Representan la realidad de las clases que expresan?

Segn la lgica comn, la revolucin ha sido reducida a los partidos de la oposicin, por lo que no hay un pueblo que lucha, sino una oposicin que lucha contra la autoridad. Esta es la lgica ms comn, que expresa un marxismo superficial, que circunscribe el pueblo a la oposicin y ve, as, la revolucin a travs del prisma de la oposicin. En consecuencia, ignora su espontaneidad y comete un crimen terico porque no distingue entre clase y partido (que se dice que representa a la primera), y entre pueblo y oposicin (que se dice que representa al primero). Pero en realidad es todo ms amargo que eso, porque esta lgica de entrada no ve al pueblo, sino que piensa que todo acto poltico es resultado de la actividad de un partido o fuerza. Por ello, no ve en la existencia ms que la existencia poltica (o sea, el Estado). Y trata de partida la poltica segn la perspectiva partido/poder, lejos de comprender la base econmica y de clase como hemos dicho antes. Esto es precisamente contra lo que luch fieramente Marx para llegar a su comprensin materialista que comienza con la economa para llegar a la sociedad.

Esto no hace a tal lgica capaz de conocer que en la revolucin siria hay un pueblo que lucha sin una visin o conciencia poltica, y por tanto, sin partido. Y que hay partidos de oposicin que no tienen extensin popular, ni base social, sino que son partidos de lites marginadas y envejecidas, que trabajaron y trabajan en el nivel poltico, es decir, en lo que se enfrenta al Estado sin tener en cuenta al pueblo, o estar preocupada por su realidad o problemas, ya que durante mucho tiempo lo han considerado chusma.

Por ello, es necesaria una visin del pueblo como pueblo despojado de poltica y no a travs de las materializaciones polticas que no necesariamente lo definen, y que en su mayora no lo definen, sino que expresan las aspiraciones de las lites de ser la alternativa al poder. Todas ellas (prcticamente) son de orientacin liberal y a pesar de que dicen que son democrticas, no lo son en absoluto.

Estos partidos deben ser criticados por supuesto, algunos condenados, como aquellos que llamaron a una intervencin militar imperialista, o los que han hecho gala de un discurso sectario o se han aliado con los Estados imperialistas o los retrogradismos rabes. Todos ellos han supuesto una carga para la revolucin y han retrasado la expansin de la movilizacin, precisamente por su discurso imperialista que asustaba a las minoras, pero tambin a un sector popular ms amplio, el sector que apoya, como todo el pueblo sirio, a la resistencia, el antiimperialismo y el anti-sionismo, y que rechaza el fundamentalismo que qued agotado por su lucha sectaria contra el poder a finales de los 70 del siglo XX y principios de los 80.

Podemos entonces distinguir entre pueblo y oposicin? Podemos discernir la actividad espontnea del pueblo sencillo que lucha con valenta y heroicidad y observar las polticas de la oposicin que parecen aprovechar la situacin para lograr sus intereses?

La oposicin, por tanto, expresa los intereses de las clases liberales a las que el poder dictatorial y el dominio de la familia sobre la economa marginaron. Esta oposicin se ayuda del imperialismo para recuperar su dominio como alternativa a las familias Asad, Majulf y Shalish, a pesar de que la burguesa tradicional siria (los comerciantes de Damasco y Alepo en concreto) est aliada con la familia. As pues, representa a la minora liberal y sus polticas lo indican claramente.

Tambin, cuando la actividad armada comenz a ser la caracterstica principal de la lucha, lleg el caos como resultado de la escasa experiencia de los jvenes que entraron en ella, los mismos que se manifestaban pacficamente en su mayora, y a los que la violencia del poder les condujo a ello. Pero tambin qued patente que las fuerzas fundamentalistas pretenden dominarlos, y han comenzado a comportarse como si fueran la fuerza bsica. Han influido en la eleccin de nombres de las brigadas por medio del dinero, imponiendo nombres islmicos cuando estas brigadas necesitaban dinero y armas, sin conseguir aun as lo suficiente. Pero ello se mantuvo como una cuestin marginal, que se desarroll despus del empuje saud para enviar yihadistas, que son salafistas cerrados cuya lucha est en el marco de la religin y no de la poltica ni de la lucha de clases. Son sectarios, por tanto, y pretenden imponer su dominio sobre las zonas en las que la revolucin ha impuesto al poder la retirada, sobre bases medievales.

Ello provoc una nueva contradiccin, pues si la lucha de las fuerzas fundamentalistas anteriores (sobre todo los Hermanos Musulmanes) se haba definido por su carcter ideolgico, ahora la cuestin sobrepasa lo ideolgico debido a las prcticas del Frente de Al-Nusra, que ha comenzado a secuestrar a miembros de las minoras e imponer al pueblo leyes de la shara segn la comprensin wahab de las mismas. Ello ha provocado que el pueblo tienda a ir en contra de sus prcticas mediante manifestaciones e incluso el uso de armas. As, la revolucin est enfrentndose no solo al poder, sino tambin a todas las fuerzas que pretenden aprovecharse de ella o trabajar para desvirtuarla.

Aqu es donde el marxista debe estar con el pueblo contra el poder, pero debe entrar tambin en la lucha contra esa oposicin con todas sus polticas, y contra esas fuerzas fundamentalistas que amenazan con convertir la lucha en una lucha sectaria que es lo que el poder quiere, y lo que ha intentado desde el inicio de la revolucin. Tambin han de trabajar para desarrollar la efectividad del pueblo y aclarar sus peticiones y programas, adems de organizar a revolucin y disear una estrategia segn la cual debe desarrollarse para superar su espontaneidad y convertirse en un bloque organizado consciente.

Tal vez los marxistas en los pases rabes no vean la amplitud de esta lucha, pues estn sumergidos en sus luchas contra sus regmenes, y tambin en situaciones parecidas como la lucha contra la oposicin; pero deben apoyar a los marxistas revolucionarios en Siria, partiendo de la perspectiva de su comprensin de esta compleja realidad. Los marxistas sirios entran en una lucha con varios frentes para desarrollar la revolucin y que esta venza, partiendo de la distincin precisa entre el pueblo que hizo la revolucin y la oposicin que quiere empujarla aqu o all, o aprovecharla para el inters de uno u otro bando.

No hay duda de que hay muchas dificultades dada la ausencia de la poltica en aquellos que entran en ella con heroicidad. Sin embargo, es necesario, sobre todo porque los jvenes revolucionarios desarrollan su conciencia sin prisa, pero sin pausa. Es una situacin que vemos tambin en todos los pases rabes.

4. No hay duda de que la espontaneidad de la revolucin y la ausencia de la izquierda ha sido la base para el inicio de los problemas y la cada en errores, especialmente porque el pueblo acta de manera experimental luchando con sus capacidades. Se manifest y practic todas las formas de protesta pacfica durante meses, pero pas a la actividad armada bajo la violencia, el salvajismo y los crmenes de la autoridad. Todo ello no quita que sea una revolucin, ni hace que el marxista se desdiga de su apoyo o de su participacin en ella.

Se ha criticado el paso de la revolucin hacia la accin armada y advertimos desde el principio de la magnitud de este paso y los peligros que poda conllevar. Sin embargo, cuando la revolucin es espontnea no se pueden controlar sus prcticas. La revolucin no se escriben en catlogos a los que haya que circunscribirse, sino que se trata de una actividad popular que camina segn la coyuntura existente y se somete a la naturaleza de la prctica con la que el poder se enfrenta a la movilizacin popular. Por ello, no consideramos que se desvirtuara ni se saliera de su senda pacfica, sino que dijimos que haba pasado a un nuevo nivel que debamos intentar controlar para que no condujera al caos, y unirlo a la movilizacin popular para complementarlo en vez de ocupar su lugar.

No hay duda de que la situacin fue por un camino que hizo de la actividad armada el todo; no obstante, ello ni elimina el hecho de que esto se produjo como reaccin popular a la violencia salvaje que ejerci el poder desde el inicio, despus de meses de no responder de forma armada (algo que Bashar al-Asad reconoci recientemente, y tambin Faruq al-Sharaa), sino que el aferramiento al pacifismo sigue siendo bsico para la revolucin.

Por tanto, el problema no era el pasar a la accin armada, que fue resultado de la violencia salvaje, pues las revoluciones pueden adoptar formas diversas, el marxismo acepta eso y Lenin teoriz sobre el levantamiento armado. El problema fue que la espontaneidad de la revolucin poda llevar la accin armada al caos (como vemos ahora), lo que indica nuestra incapacidad como izquierda y no un error en la revolucin.

Toda teorizacin sobre la no violencia y las revoluciones pacficas (aterciopeladas) ha quedado como una ilusin y parece un preludio del aborto provocado de las revoluciones. La violencia persigue a la revolucin, como dice el marxismo. Si hay quien pensaba que la era de la revolucin haba pasado y se ha dado cuenta de que se haba equivocado, todos los que dicen que la era de la accin armada (o las revoluciones armadas) est en su ocaso se sorprendern de que no hay ninguna revolucin social que no entre en el marco de la violencia en algn momento.

Por ello, la crtica no es a la accin armada, sino que esta crtica puede extenderse a la forma de practicar la accin armada y la estrategia que la domina y si sirve a la movilizacin popular o la elimina. A nosotros nos concierne toda esta crtica porque vemos los problemas de la accin armada y cmo se ha convertido en una entrada para comprar brigadas armadas debido a la necesidad de dinero y armas o ha obligado a algunas brigadas a adoptar nombres islmicos para lograr financiacin, y tambin vemos los problemas de la falta de estrategia militar o de la manera de poner fin a la lucha mediante el dominio de las ciudades.

En el marxismo original, y no en la deformacin sovitica, la lucha no es contra una sola parte, sino varias, porque la realidad es mltiple y las contradicciones en ella son, por tanto, mltiples. Si la lucha de clases es contra la clase dominante y su dominio y porque el pueblo quiere derrocar al rgimen, econmico y poltico, la revolucin misma tiene contradicciones que han de enfrentarse. Hay una contradiccin con las fuerzas liberales que quieren reducir la revolucin a un cambio en la forma del poder (y tal vez las personas en el poder), hay una contradiccin con los Hermanos Musulmanes que quieren imponer su autoridad fundamentalista (y su economa liberal), e intentan hacer que la revolucin parezca una revolucin islmica para logarlo, y en tercer lugar, hay una contradiccin que ha aparecido recientemente con el Frente de Al-Nusra como una fuerza sectaria que ha venido a imponer una autoridad sobre las zonas que ha liberado el pueblo y abrir una lucha sectaria que su doctrina le impone. La victoria de la revolucin siria est ligada a cmo se ponga fin a su nefasta influencia y a que se organice la revolucin segn una estrategia que parta de las peticiones bsicas del pueblo y determine una poltica que lleve al derrocamiento de la autoridad.

Nos compete lograr establecer una unin entre la accin armada y la actividad popular, porque vemos que es algo que fortalece la revolucin y logra su xito: no hay victoria militar sin accin popular y la misin de la accin militar es romper los centros de poder de la autoridad, no abrir una guerra total para facilitar la victoria popular.

En este contexto entramos en una lucha contra las estrategias de las fuerzas fundamentalistas que trabajan para cimentar el uso de armas como principio que lleva a derrocar al poder mediante la liberacin de Siria de la ocupacin asadiana. No hay duda de que esta estrategia infantil no hace ms que ayudar al poder a seguir destruyendo y matando. Lo que nos importa es la capacidad de destruccin, asesinato y enfrentamiento contra el movimiento popular que tiene el poder.

5. Est el poder sirio en contra del imperialismo?

En primer lugar, al margen de la situacin internacional del poder sirio, el marxismo est con el pueblo cuando se levanta porque, de partida, est con el pueblo. As, al margen de la naturaleza del poder, el marxismo debe estar con el pueblo porque su revolucin no fue resultado de una conspiracin (y un pueblo no puede entrar en una conspiracin, sea consciente o ingenuamente), sino que fue resultado de una situacin en la que ya no poda vivir. Ello es lo que destroz el socialismo y abri las puertas a la transformacin capitalista. Cmo entonces era el poder capitalista, mafioso, familiar y policial?

Nuestro anlisis previo indica el carcter de la clase dominante, un carcter capitalista y mafioso. As, hemos de contestar a la pregunta siguiente: Estaba esta clase dominante contra el imperialismo? Cul era su red de relaciones financieras y actividades econmicas? Cmo influye ello en sus polticas?

Dicha clase se esforz en generalizar la economa rentista, que se basa en el sector servicios, el turismo, la industria inmobiliaria y el comercio (especialmente la importacin) y los bancos. Y estableci redes con el capital del Golfo y europeo, trabajando como garante de las empresas petroleras estadounidenses (Muhammad Majluf, por ejemplo), e intent ser el garante de las empresas de coches y todas las empresas imperialistas. Entr en contacto tambin con el capital turco, hasta que lleg a establecer relaciones con las mafias del este de Europa y Rusia. Esa es su red de relaciones financieras. Aspiraba a organizar su relacin con el imperialismo estadounidense, pero la poltica de Bush hijo lo impidi debido a la miopa estadounidense basada en un enorme sentimiento de superioridad que llev dicha poltica a afanarse en cambiar el poder en Siria tras la ocupacin de Iraq.

Esta ltima realidad es la que hizo que el poder entrara en otra alianza, cuando se vio cercado y amenazado con ser derrocado. Fue por eso por lo que fund su alianza con Irn mediante la firma del Pacto Estratgico de 2006, a lo que sigui la firma del Pacto Estratgico con Turqua (tal vez para mantener el equilibrio provocado tras las diferencias con Arabia Saud, pero por intereses econmicos resultado del hecho de que Turqua se neg a aplicar las sanciones estadounidenses sobre ambos).

As, la cuestin aqu no es una cuestin de contradiccin de clases, ni una contradiccin nacional, sino que se trata de una lucha de intereses, como sucede entre los capitalismos. El poder aqu no es la continuacin del movimiento de liberacin nacional, ni su rgimen es la continuacin de los regmenes nacionalistas. Es otra cosa liberal y mafiosa que entr en contradiccin con EEUU e intent establecer relaciones con otros imperialismos (Francia, Alemania, y ahora Rusia y China). El capitalismo que define a la clase dominante es un capitalismo rentista como demuestra el estudio de la conformacin de la economa siria en la cual los sectores productivos fueron destruidos (la agricultura y la industria). Este modelo de capitalismo no puede ser ms que dependiente, porque la naturaleza de la actividad econmica que practica exige eso (la importacin y la actividad financiera, los servicios). Con la imposicin del aperturismo econmico y el desplome del sector productivo la importacin se hizo una necesidad, una necesidad bsica de este tipo de capitalismo.

As, la pregunta es: Cmo puede este capitalismo estar en contra del imperialismo? La lucha estaba ah, la lucha era sobre el modelo ms favorable para dominar. Eso fue lo que empuj al imperialismo estadounidense a pensar en cambiar el poder en vez de entenderse con l, algo que el poder rogaba e intentaba. El capricho liberal exiga que se hiciera ms slida la relacin con el centro imperialista, que es EEUU. Ese era el capricho de las lites que llegaron con Bashar al-Asad al poder y sobre cuya base se alej a las lites que se desarrollaron en el tiempo de Hafez al-Asad (en su mayora con la Unin Sovitica).

En consecuencia, la diferencia con EEUU era resultado de una mala valoracin estadounidense, que tal vez la profunda crisis econmica impusiera, y que se uni a la imposicin de lo que se ha llamado el Nuevo Oriente Medio. Y no fue, en cambio, resultado de los intereses de la clase que dominaba y que pas a ser la que gobernaba despus de descubrirse su verdadero rostro.

El poder ya no es un poder de liberacin nacional, la economa ya no es una economa desarrollista, sino que el poder capitalista mafioso ha establecido redes con el capitalismo imperialista, aunque no sea necesariamente con el capitalismo estadounidense.

Este es el anlisis marxista de la naturaleza del poder y sus redes internacionales y es lo que lo hace parecerse mucho a los dems regmenes a pesar de sus diferencias con EEUU. Es un poder capitalista, rentista y mafioso que roba al pas en red con el capitalismo imperialista, o un capitalismo que es parte dependiente del capitalismo imperialista. Esta situacin es precisamente la que hizo que los tericos del poder sirio le pusieran el calificativo de rgimen de rechazo y no de anti-imperialista o de resistencia, porque determinaron con precisin lo que eran y se dieron cuenta de que se abstenan de aceptar algunas condiciones polticas estadounidenses, pero no todas. Por ello, dejaron la puerta abierta a la vuelta de la relacin con EEUU e hicieron esfuerzos en este mbito. Pero los cambios internacionales y el estallido de las revoluciones impuso nuevas alianzas perentorias, con un nuevo imperialismo, eso s: el de Rusia. Quien estudia los acuerdos econmicos firmados hace meses ve esto claramente, porque son pactos econmicos muy parecidos a los de cualquier pas imperialista.

6. La conspiracin imperialista:

Por supuesto, muchos marxistas han repetido la expresin de conspiracin imperialista y han considerado que la revolucin no es una revolucin, sino una conspiracin orquestada por el imperialismo estadounidense (algunos han extendido esta visin a todas las revoluciones rabes, para considerar que son el caos constructivo que el imperialismo estadounidense pretenda provocar a principios del nuevo siglo). Esos mismos han hecho referencia a una conspiracin imperialista estadounidense totalmente fracasada, pero sigue en pie dicha conspiracin?

Esta perspectiva indica una falta de conocimiento y no solo de entendimiento, porque no ve todos los cambios que han tenido lugar en los ltimos cinco aos, especialmente tras la crisis financiera imperialista de 2008, que abri las puertas de par en par a la desintegracin y el debilitamiento del modelo capitalista al completo por un lado, y al cambio de los equilibrios de fuerzas por otro. La poltica imperialista de EEUU fracas en imponer el dominio general que inici poco despus de la cada del muro sovitico de Berln y que aceler tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ya no puede ser la nica potencia mundial mientras intenta solucionar su creciente crisis desde comienzos de los 70 del siglo pasado. Ello es lo que ha permitido a las luchas latentes volver para dividir el mundo y ha permitido que Rusia se convirtiera en una potencia equivalente a EEUU y ha hecho que el miedo estadounidense se dirija hacia China. Tambin ha hecho que todos los pases capitalistas estn en una situacin de receso como resultado de la crisis econmica provocada por la configuracin mundial de la economa y la desvirtuacin del capitalismo hacia una forma financiera que domina toda la actividad econmica.

As, ya no estamos en la era del dominio estadounidense, aunque su sombra siga presente, y presenciamos una ampliacin del papel ruso que intenta dominar los mercados, como todo imperialismo.

Partiendo de ello, dnde est la conspiracin imperialista?

Lo que se ha visto sobre el terreno es que hay una verdadera conspiracin, pero contra la revolucin y no contra el poder, pues EEUU vende Siria a Rusia y Arabia Saud tiembla ante las revoluciones rabes y hace esfuerzos para abortarla apoyando el fundamentalismo (los salafistas) y exportando yihadistas que se han convertido en un problema en la revolucin. Turqua ha perdido a Siria y ve que EEUU vende el pas a Rusia, por lo que apoya el fundamentalismo y los yihadistas para lograr llevarse algo. Catar quiere, como Turqua tal vez, y con apoyo francs, que los Hermanos Musulmanes lleguen al poder, por eso les ha dejado aprovechar el Canal Al-Jazeera y ha expandido su discurso fundamentalista, deformando las imgenes de la revolucin para aumentar su fuerza (la de los Hermanos).

Esa es la situacin internacional que va en beneficio directo del poder y en detrimento de la revolucin.

El problema de esos marxistas es que siguen repitiendo un discurso que ya pertenece al pasado, que les hicieron memorizar los compaeros soviticos, y no han encontrado an a quien les haga memorizar otro. La contradiccin principal es la contradiccin de clases y no con el imperialismo, ms que desde la perspectiva de clases, y ese es el error de comprensin que los soviticos generalizaron.

El imperialismo dominante ya no es el de EEUU que se opona a la Unin Sovitica, aunque siga teniendo un papel, pero no el de quien quiere dominar el mundo. No obstante, sigue siendo imperialista y, por tanto, debemos estar en su contra. Pero su situacin en el mundo ha cambiado debido a su profunda crisis que no tiene solucin y el mundo se ha abierto a una divisin de los mercados que ha de tenerse en cuenta. A pesar de ello, el modelo capitalista ha pasado a estar en la sala de reanimacin debido a su configuracin que ahora lo domina como una economa de mbolo financiero que margina a las fuerzas productivas, que estn en crisis tambin debido a la superproduccin.

Todo ello hace de la revolucin siria una lucha de mltiples problemticas, porque se enfrenta a diversas fuerzas, locales, regionales y mundiales. No son solo Rusia, China e Irn, sino tambin EEUU, Arabia Saud y todos los estados imperialistas. El marxista debe ver todo eso, no quedarse aferrado a los clichs que ya pertenecen al pasado. Debe ver la realidad y las polticas imperialistas ahora y no como las memoriz hace dcadas.

El marxista sabe que todo hecho importante impondr intervenciones de muchas fuerzas que tengan intereses y debe saber dnde se vierten esas intervenciones y cules son los intereses de dichas fuerzas en concreto y ahora, y no en un tiempo pasado.

Desde esta perspectiva, la teora de la conspiracin, a pesar de las intervenciones de fuerzas, cae por su propio peso y se convierte en una conspiracin contra la revolucin, contra el pueblo y contra Siria, en la que el poder es un instrumento que hace lo mismo que EEUU en Iraq: destruccin, asesinato y detencin salvaje. Solo porque defiende los intereses de la mafia gobernante.

7. Por todo esto los marxistas deben materializar en los pases rabes una postura clara de cara a la revolucin siria:

En primer lugar es una revolucin con el pleno significado de la palabra, resultado de la decadencia econmica que tuvo lugar durante la pasada dcada y la imposicin del empobrecimiento, la marginacin de amplios sectores del pueblo y la centralizacin de la riqueza en las manos de una minora familiar mafiosa.

Y por eso, en segundo lugar debe apoyarse la revolucin, para que triunfe y abra el horizonte a la realizacin de importantes transformaciones sociales y polticas. Y tambin para que se abra el camino a que la revolucin llegue a otros pases (de Marruecos a Arabia Saud).

En tercer lugar, debe rechazarse toda lgica que invite a la intervencin militar imperialista, y en consecuencia, rechazar la intervencin de Rusia e Irn. Tambin ha de rechazarse toda lgica sectaria o que quiera imponer un carcter religioso a la revolucin. Del mismo modo ha de revelarse la poltica de la oposicin que resume la revolucin en su propia peticin, que es una peticin liberal que no soluciona los problemas del pueblo, sino que soluciona los problemas de personas que quieren el poder.

Cuarto, deben sacarse a la luz las prcticas salvajes del poder contra el pueblo, que llegan al lmite de crmenes contra la humanidad, como ha de sacarse a la luz la destruccin saud, catar y del Golfo que busca abortar la revolucin en el caso de Arabia Saud y lograr el dominio de los Hermanos Musulmanes en el caso de Catar.

Quinto, se debe apoyar a la izquierda rabe, poltica y mediticamente, y de todas las formas posibles, como una parte de la poltica que busca coordinar la actividad de todos los marxistas en los pases rabes, que trabajan para participar en las revoluciones y quieren desarrollarlas y convertirlas en revoluciones populares triunfantes.

Sexto, se debe establecer una coordinacin en el mbito meditico para romper el dominio de los medios del Golfo imperialista que deforman la revolucin y trasladan una imagen distinta de su esencia, por medio del intercambio de datos y la publicacin de anlisis de los marxistas sirios sobre la revolucin.

Sptimo, todos los marxistas del mundo han de trabajar para aclarar el carcter de la revolucin e intentar transformar las posturas de la izquierda que apoya al poder mafioso y criminal bajo el pretexto de la lucha contra el imperialismo para que adopten una postura verdaderamente revolucionaria que apoye la revolucin y considere que es parte de las revoluciones rabes, de un nuevo levantamiento rabe revolucionario: la chispa para un gran levantamiento mundial que la crisis imperialista har explotar en Europa, Asia y tal vez todo el mundo.

Tal vez ello precise la organizacin de una conferencia general que incluya a todos los marxistas interesados en la revolucin, el cambio y el desarrollo de las revoluciones para que de veras logren derrocar a la clase capitalista rentista dominante en todo el mundo rabe. La revolucin ahora necesita (y lo necesitaba de partida) fuerzas arraigadas y organizadas, con una estrategia clara, unos objetivos y una visin, para realizar las peticiones del pueblo. Puesto que la solucin no es capitalista en absoluto -porque la solucin capitalista que se ha aplicado desde las leyes de aperturismo (infitah) que aprob Anwar Sadat a mediados de los 70 del siglo pasado es la que ha impuesto el estallido de las revoluciones-, la solucin se esconde en la superacin del capitalismo. Ello es lo que pondr las bases para que los marxistas tengan un papel ms importante, pues son ellos los que pueden llevar un proyecto que supere el capitalismo e incluya una solucin para los todos problemas sociales.

Esperamos que se produzcan una interaccin, un contacto y un dilogo para realizar las misiones que hoy se perfilan en el horizonte de la realizacin del socialismo.

Salama Kayleh,

Coalicin de la izquierda siria

Traduccin del rabe: Naom Ramrez Daz.

Fuente original: http://entretierras.net/2013/03/09/carta-a-la-izquierda-arabe-y-mundial/



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