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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2013

Entrevista al escritor comunista tunecino Gilbert Naccache. III parte
Hacia la democracia?

Alexandre Bisquerra y Lilia Weslaty
Nawat

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales


Puede acabar una revolucin? Unas semanas despus del 14 de enero de 2011 los jvenes ilustraron en dos ocasiones con sus sentadas su voluntad de no detener sus movilizaciones hasta que no se tuvieran en cuenta varias de sus reivindicaciones. Ms de un ao despus del 23 de octubre, primeras elecciones libres, los movimientos sociales (manifestaciones, huelgas, sentadas) siguen floreciendo por todo Tnez. La sexta parte de esta entrevista trata de la dinmica de estos movimientos sociales, de lo que empuja a los jvenes y a una gran parte de la sociedad civil tunecina a mantener sus movilizaciones y, por ltimo, trata del futuro de la revolucin tunecina. Como en las partes anteriores, Gilbert Naccache nos confa su percepcin de los componentes del movimiento social, critica los debates sociales e ideolgicos en curso y examina las posturas de los antiguos disidentes. Lo que constata es que dos aos despus del levantamiento popular quienes se expusieron a las balas durante los primeros meses de la revolucin y todos los tunecinos que salieron a las calles a manifestarse gritando trabajo, libertad, dignidad se siguen enfrentando a los dirigentes polticos que les piden que cesen sus manifestaciones y que se callen.

Nawaat: Puede continuar la revolucin en las condiciones actuales?

Gilbert Naccache: La revolucin contina. Muchas personas dicen: callad para que podamos hablar, no pidis nada, dejadnos trabajad y algo se os dar ms adelante, no paralicis la vida del pas Se oyen muchas rdenes, solo rdenes! Pocos escuchan realmente a las personas que han hecho la revolucin y por eso esta no se detendr!

El da que debamos presentar el Manifiesto del 20 de marzo que se acababa de crear nos reunimos en el espacio El Teatro en el centro de la ciudad de Tnez. Llegaron unos cuarenta jvenes de la Kasbah 2 [1] que invadieron la sala. Haba una enorme cantidad de gente, tres cuartas partes del pblico no pudo entrar y quienes llegaba al interior se encontraban ante los jvenes que haban tomado la tribuna al asalto, haban instalado micros y se haban puesto a hablar.

Nosotros entramos por detrs, no nos impidieron entrar: nos sentamos y ellos estaban delante hablando Mi primer reflejo fue que nos haban quitado los micros y que tenamos que recuperar la palabra! Pero me di cuenta de que en realidad estas personas haban encontrado una ocasin de decirle al mundo que existan. No tenan nada que decir, cantaban el himno nacional, pero estaban ah, tenan que demostrar su existencia!

En aquel momento estuve tentado de aplaudir: era extraordinario ver que lo que tenamos que decir era irrisorio en comparacin con la manifestacin que se estaba desarrollando ante nosotros. Solo poda ser interesante vinculado a esta manifestacin, en relacin a lo que ocurra ante nuestros ojos. Decir a unos jvenes que se tenan que callar para que nosotros pudiramos hablar hubiera sido una contradiccin total. La revolucin es eso, es la toma de palabra!

Las personas que hicieron la revolucin tomaron el camino de las manifestaciones y hay que tener en cuenta que cada da moran cinco, diez, quince personas y las manifestaciones continuaban. En Meknassy, donde bamos a hacer una reunin pblica, un joven acudi a decirle a Jaouhar Ben Mbarek [2] :

- Mire, si ha venido para ensearnos democracia y libertad, no vale la pena: nos hemos enfrentado a las balas por eso, lo conocemos!

- Ah, bien!, y tuvieron democracia y libertad?

- Todava no, todava no, pero si es necesario nos volveremos a enfrentar a las balas.

- Pero, qu les aporta la democracia y la libertad?

- A nosotros personalmente, absolutamente nada. La gente estaba en un agujero, no viva, quiso salir del agujero y decirle a todos que no quera continuar en ese agujero, que prefera morir a continuar en el agujero.

- S, de acuerdo, nos lo habis dicho, y entonces?

- Entonces? Entonces se os ha librado al mismo tiempo de los Trabelsi y de toda las bandas de personas que os estaban jodiendo! Entonces no, no nos aporta nada directamente, pero ahora que se han ido, quiz los ricos que hay entre vosotros podrn invertir y darnos un empleo.

- As que os habis enfrentado a la muerte para que los ricos sean ms ricos?

- Nos da igual que se vuelvan ms ricos, nos tiene sin cuidado, lo que pedimos es no volvernos ms pobres. Lo que queremos es que nos den trabajo. Si nos dan trabajo, habr servido.

Esta revolucin no podr detenerse mientras no haya trabajo! De ahora en adelante va a haber todo un periodo en el que se sucedan la esperanza y la desesperanza. Pero solo estamos en el principio: la Revolucin Francesa dur casi hasta la segunda Guerra Mundial, as que, lo lograremos! 

Nawaat: Cules son los objetivos prioritarios para garantizar el xito de la revolucin? Me parece que hace veinte aos su enfoque era operativo: garantizar una justicia eficaz e independiente, etc etc

Gilbert Naccache: Eso era hace veinte aos y desde entonces han cambiado muchas cosas! Hace veinte aos, por ejemplo, yo crea que los partidos polticos desempeaban un papel, que sabran transformarse y esperaba que la revolucin encontrara en esta evolucin de los partidos polticos los medios de acelerarse .

Nawaat: Ya no confa verdaderamente en los partidos polticos?

Gilbert Naccache: Por qu un partido poltico? Efectivamente, ya no creo en la capacidad de los partidos polticos para dirigir al pueblo y el cambio poltico, pero creo que son perfectamente capaces de cambiar segn las presiones a las que estn sometidos. Sin tener confianza en la voluntad poltica de un partido, puedo explotar su marcha hacia el poder para transformar mis causas en un hecho adquirido que apoya toda la sociedad. En ese caso, la revolucin ha ganado y el partido en cuestin se convierte en un rehn de la revolucin. Pero no pierdo la esperanza de que un da haya unos partidos polticos que salga de la esfera de influencias sociales vinculadas a cuestiones muy concretas como, por ejemplo, llevar agua a los cultivadores de Sidi Bouzid! Es decir, sustituir personas que tienen verdades por personas que tienen demandas. Transformar completamente el mundo poltico. 

Nawaat: En su opinin, quines son, fuera de los partidos polticos, los diversos agentes de la evolucin (o el estancamiento) de la sociedad?

Gilbert Naccache: Los movimientos que no son partidos polticos, en el fondo se trata de asociaciones de la sociedad civil. La sociedad civil (es decir, el conjunto de las estructuras organizadas que componen la sociedad) desempea tradicionalmente un papel fundamental en la perpetuacin del orden social. El Estado aplica las leyes y, por consiguiente, es un instrumento de coercin.

La sociedad civil contiene la ideologa que permite existir al Estado. El Estado quiere que se apliquen las leyes, pero solo puede lograrlo si la gente repite que es bueno aplicar las leyes, que tenemos que respetar un contrato social, que tenemos un conjunto de valores comunes, en suma, todo un corpus ideolgico compartido por el conjunto de la sociedad civil. Un Estado que no tiene sociedad civil sobre la que apoyarse se basa nicamente en un ejrcito y un Partido nico. 

Nawaat: Por consiguiente, al margen de los partidos polticos, usted tampoco confa mucho en la sociedad?

Gilbert Naccache: Hace veinticinco aos yo tampoco haba captado toda la medida del significado de la sustitucin de la lucha poltica fundamental por una lucha poltica de superficie, es decir, del paso de la demanda de revolucin a la demanda de democracia formal, de la transformacin de los contestatarios de un pas de revolucionarios en disidentes. Ahora bien, es algo muy importante: disidentes quiere decir que solo ponen en tela de juicio las formas. En realidad quiere decir que no ponen nada en absoluto en tela de juicio. Los disidentes de hoy son los dictadores de maana: una vez en el poder se ven atrapados por los mismos mecanismos objetivos. 

Nawaat: Ya en 2010, con ocasin del movimiento Sayeb Salah [3], una parte de los disidentes de entonces, militantes de la libertad de expresin en internet, replicaron con insultos a los seguidores de Facebook que les contradecan

Gilbert Naccache: Es un poco la problemtica que surgi con ocasin de la difusin de la pelcula de Nadia El Fani Ni Allah, ni matre [Ni Ala, ni amo] [4]: El aspecto blasfemo no era lo ms importante, sino que lo esencial era que la pelcula se percibi como un esquema impuesto de libertad. Quienes siguieron el movimiento de contestacin contra la pelcula se dijeron que en realidad se oponan a las mismas personas: unas personas que vivan tranquilamente antes de la revolucin y que finalmente desean los mismos derechos para ellas mismas, al tiempo que pasaban por revolucionarios a costa de la religin. As fue como arraig el movimiento: ms all del aspecto antirreligioso, es el aspecto profundamente burgus y agresivo de las reivindicaciones o, ms bien, de la manera de ser de la gente en esta pelcula. Una cosas es que exista esta manera de ser, pero venir a presentarla como un modelo que hay que oponer al de las personas religiosas es, efectivamente, una provocacin. Y podemos preguntarnos si la disidencia as entendida no es simplemente una demanda de cambio de personal: quitar a todas aquellas personas que gozan de todas las libertades y que abiertamente privan a las dems de ellas, y sustituirlas por otras que gozan de todas las libertades y que consigue por otros medios que los dems no se beneficien. 

Nawaat: Pero, entonces, hay unas libertades que hay que defender ms que otras?

Gilbert Naccache: Creo que hay que defender todas las libertades, que hay que ser muy firme. Pero tambin creo que hay que estar muy atento para que esta defensa de las libertades no d pie a que se agrave la ruptura entre la revolucin y la contrarrevolucin. La disidencia que solo considera unos problemas de forma poltica en realidad va a llevar al mismo rgimen que est criticando. A partir de 1992 [5] quienes dirigieron las luchas contra le gobierno tunecino fueron las organizaciones de la sociedad civil y los partidos fueron detrs.

Ahora bien, el anlisis de los disidente de la poca es incompleto: Ben Ali es un dictador que utiliza mtodos represivos, constatan, por consiguiente, a partir del momento en que sea sustituido por alguien que no sea un dictador en s mismo -por ejemplo hoy un Bji Cad Essebsi [6] -, y en que se cure a la polica de sus males, de su inclinacin un tanto espectacular a torturar, la cosa funcionar. Pero, qu quiere decir esto? Esto deja sobreentender que los males contra los que se lucha no son unas manifestaciones de una realidad, de una necesidad vinculada a la sociedad y al Estado, sino que son contingentes. Hay entonces una sociedad con un Estado y simplemente unas personas malas que estn a la cabeza de este ltimo! As pues, basta con sustituir a los malos por buenos y la solucin sera as de simple. Pero realmente deciden algo las personas que estn a la cabeza del Estado? Realmente los hombres hace su historia, libremente, o son instrumentos de su historia? 

Nawaat: Es usted ligeramente fatalista cree en el determinismo histrico?

Gilbert Naccache: Cuando uno interviene polticamente, cambia el curso de la historia o su ritmo ? En mi opinin, solo se puede intervenir sobre el ritmo, quiz hacer que la Historia tome algn desvo pequeo, pero esta volver sobre su curso como un ro en su lecho. No soy fatalista: creo en la ciencia y creo que los acontecimientos histricos y las sociedades obedecen a leyes cientficas. No se trata exactamente de leyes a semejanza de la de la cada de los cuerpos, pero se aproxima a ello: una sociedad debe pasar necesariamente de un estadio a otro y ello en funcin de unas contradicciones que existen en su seno entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las formas polticas y sociales que tiene esta sociedad.
Por supuesto, como los cambios sociales se hacen por medio de los seres humanos, estos deben ser conscientes de estas contradicciones y encontrar los medios de superarlas. Es posible que no los encuentren durante mucho tiempo, pero necesariamente vendrn unas generaciones que los encontrarn. 

Nawaat: Entonces, el papel de los revolucionarios es ayudar a que se tome conciencia?

Gilbert Naccache: Las personas como yo tenemos un papel de puente, es decir, hacer que la gente sea capaz de tomar sus decisiones con pleno conocimiento y, por consiguiente, ayudar a la gente a ser libre, no a decidir. Me encantara que un da se dijera que he actuado sobre la capacidad de elegir de la gente, pero que no he influido en la eleccin. Conciencia implica que hay unas verdades que se podran conocer y que la gente no las conoce todava. Las verdades que conozco son muy relativas y si se las comunico a otras personas deben pasar por la criba de su propia experiencia. 

Nawaat: Entonces, cul es para usted la prioridad inmediata?

Gilbert Naccache: La prioridad fundamental es estar al lado de la revolucin! Defender las libertades frente a quienes las ponen en tela de juicio 

N.B: Esta entrevista consta de ocho captulos y corresponde a la transcripcin de una nica entrevista a Gilbert Naccache que se realiz en septiembre de 2012. Acudimos a l para recoger su visin de la Revolucin de 2011 y de la actualidad tunecina a la luz de los anlisis desplegados en su obra Vers la dmocratie? De lidologie du dveloppement lidologie des droits de lHomme .

Notas:

[1] La sentada de la Kasbah II, del nombre de la plaza del Gobierno donde est la sede del Primer Ministro, comenz el 27 de febrero de 2011 y acab el 4 de marzo por decisin de los manifestantes. La vspera las autoridades haban satisfecho plenamente sus reivindicaciones, sobre todo, la dimisin del gobierno de transicin dirigido por Mohamed Ghannouchi, ex Primer Ministro en tiempos de Ben Ali, y la referente al principio de la eleccin de una Asamblea Constituyente.

[2] Abogado, miembro fundador y portavoz de la red ciudadana Doustourna (Nuestra constitucin) que destac en otoo de 2011 proponiendo un anteproyecto de constitucin y presentando candidatos a la Asamblea Constituyente.

[3] La campaa Sayeb Salah (literalmente Djame) fue una movilizacin indita contra la censura impuesta por el rgimen de Ben Ali. Se lanz en la primavera de 2010 a iniciativa de varios jvenes blogueros tunecinos y se difundi esencialmente por internet y durante un da de mayo por las calles de Tnez capital (intento de Flash Mob).

[4] Polmico documental realizado en Tnez entre el verano de 2010 y la primavera de 2011 por la directora tunecina Nadia El Fani y cuyo punto de partida era mostrar el reverso del mes de Ramadn siguiendo a jvenes que rompan el ayuno a escondidas. Rpidamente la pelcula y su inspiracin anarquista y atea suscitaron unos debates muy vivos que llevaron a la directora a rebautizarlo Laicismo InchAllah. Recordemos que el Islam dispone de un estatuto privilegiado en Tnez donde la antigua constitucin de 1959 precisaba en su artculo primero que Tnez es un Estado libre, independiente y soberano: su religin es el Islam, su lengua el rabe y su rgimen la repblica.

[5] Inicio del cierre autoritario operado por el rgimen de Ben Ali tras un periodo de relativa apertura iniciado a partir de 1987. Este giro acabar en 1993 y 1994 tras una importante campaa de represin contra la oposicin y, sobre todo, el movimiento islamista.

[6] Primer Ministro del tercer gobierno de transicin de marzo de 2011 a octubre de 2011. Figura de la tendencia poltica destouriana que reivindica la herencia de Habib Bourguiba y fundador del partido poltico Nidaa Touns (literalmente, La llamada de Tnez), actualmente en la oposicin.

Fuente: http://nawaat.org/portail/2013/03/05/vers-la-democratie-entretien-avec-gilbert-n-chapitre-6-quel-avenir-pour-la-revolution/ 

I parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163332

II parte: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=164273



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