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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2013

La conversin de Cheyre

Punto Final
Rebelion


Con una aprobacin casi unnime -slo dos abstenciones-, senadores de la Concertacin, independientes y de la derecha aprobaron el Consejo Directivo del Servicio Electoral, que presidir durante los prximos ocho aos el ex comandante en jefe del ejrcito, general (r) Juan Emilio Cheyre Espinosa. En un ao de elecciones -desde las primarias del 30 de junio hasta la presidencial y parlamentaria a fines de ao- debutar la nueva institucionalidad electoral.

Cheyre no parece adecuado para dirigir el Consejo del Servio Electoral por una razn fundamental: no es confiable desde un punto de vista democrtico y de respeto a los derechos humanos. Las tres cuartas partes de su carrera militar la hizo durante la comandancia en jefe de Augusto Pinochet. Que se sepa, Cheyre no tuvo actitudes discrepantes con sus superiores. Hay en su biografa episodios no aclarados que complican las cosas. Por ejemplo, su eventual participacin (o por lo menos su silencio) frente a la ejecucin de prisioneros en el regimiento Arica, de La Serena, vctimas de la Caravana de la Muerte. Tambin hay dudas sobre su responsabilidad en actos de represin y torturas cuando fue intendente de la IV Regin (ver PF N 515, marzo de 2000). Los estudios que realiz en la Sudfrica del apartheid y con relaciones privilegiadas con Pinochet, no hacen ms confiable su currculum.

Terminada la dictadura -y siguiendo Pinochet como comandante en jefe del ejrcito-, firm el acta que declaraba al tirano Benemrito del ejrcito y comprometa a la institucin en su defensa. En 1991, Cheyre declar: Cada una de las ofensas que se intenta hacer al general Pinochet es una ofensa al ejrcito.

Su promocin hacia la jefatura mxima del ejrcito se prepar por el propio Pinochet, quien vea que sus sucesores deberan ser el general Garn, vetado por la Concertacin, o bien los ms jvenes Ricardo Izurieta y Juan Emilio Cheyre. Correspondi a ste ltimo, con dos o tres oficiales de alto rango, dialogar en El Escorial, Espaa, con Ricardo Lagos, Jaime Gazmuri, Jos A. Viera-Gallo y Alvaro Briones, embajador en Madrid. Se trataba de perfeccionar la transicin pactada y proteger al ejrcito. Se barajaba la posibilidad de una amnista general. El propio Gabriel Valds, presidente del Senado, haba declarado que la transicin era un problema poltico que va a terminar el da que tengamos una situacin que nos permita dictar una ley de amnista general.

Las cosas resultaron de otra manera. Hubo tensiones graves con Pinochet. En 1998, una vez que entreg el mando del ejrcito y asum como senador vitalicio, fue detenido en Londres. Aparecieron los escndalos de coimas y cuentas secretas en bancos extranjeros. Por otra parte, la mesa de dilogo impulsada por el general Ricardo Izurieta termin cuando resultaron falsas casi todas las informaciones del ejrcito sobre el paradero de los cuerpos de los detenidos desaparecidos.

Como comandante en jefe, Cheyre trat de avanzar en la relegitimizacin castrense. Con motivo de los treinta aos del golpe militar, formul un nunca ms en que hubo autocrtica y tambin una embestida contra los partidos que haban llevado al pas a la crisis, y que despus haban respaldado a los militares para abandonarlos una vez utilizados. El ejrcito, como institucin, tambin rindi los honores debidos al general Carlos Prats, su comandante en jefe asesinado por la dictadura.

Hubo sin embargo otra situacin inaceptable. Como comandante en jefe, Cheyre no entreg ninguna informacin acerca de las atrocidades cometidas por su institucin. Su ocultamiento es ofensivo para la sociedad civil y una burla al Estado democrtico. Resulta inverosmil, por ejemplo, que el servicio de inteligencia militar haya ignorado la existencia de la crcel secreta en calle Simn Bolvar, donde fueron salvajemente torturados y asesinados decenas de presos polticos. El silencio de Cheyre lo condena, as como a los otros comandantes en jefe incluyendo el actual, el general Juan Miguel Fuente-Alba.

Esta designacin de Cheyre en un cargo de alta responsabilidad democrtica no es sino la prolongacin de acuerdos que se fraguaron en la sombra y que comprometen tanto a la Concertacin como a la derecha. No hubo depuracin de las Fuerzas Armadas ni de Carabineros, no hubo castigo para mltiples agentes del Estado que cometieron crmenes abominables. Los pocos que han sido condenados estn en crceles especiales y reciben tratamiento de altos oficiales. Ni siquiera asesinos notorios como Arellano Stark, Contreras o Krassnoff han sido expulsados con deshonor de las filas del ejrcito.

La presencia de Cheyre en el Consejo Directivo del Servicio Electoral es otro paso atrs del Estado democrtico. Si efectivamente el general Cheyre se siente hoy comprometido con la democracia que ayer no defendi, debiera renunciar a su nuevo cargo. Evitara as las crticas y suspicacias que van a afectar la confiabilidad del sistema electoral.



Publicado en Punto Final, edicin N 776, 8 de marzo, 2013

www.puntofinal.cl


 




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