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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2013

La tierra, para quien la trabaja

Esther Vivas
Pblico


La tierra es fuente de negocio para unos pocos, ya sea aqu o en la otra punta del planeta. En el Estado espaol, el boom inmobiliario ha dejado un legado de urbanizaciones en ruinas, aeropuertos sin prcticamente aviones, pueblos fantasma, grandes infraestructuras en desuso... Una realidad que la fotgrafa Julia Schulz-Dornburg ha retratado brillantemente en su libro/inventario Ruinas modernas, una topografa de lucro. Y en los pases del Sur, el afn de beneficio con la tierra expulsa a campesinos, pueblos indgenas e impone monocultivos para la exportacin, grandes infraestructuras al servicio del capital o el expolio de sus recursos naturales.

La oligarqua del poder saca tajada y entre bambalinas negocia componendas urbansticas, firma recalificaicones y transforma el suelo rstico en urbanizable. Los casos de corrupcin se multiplican. La cultura del sobre est al orden del da. Se desarrolla, as, un nuevo caciquismo que hace grandes negocios a espaldas, y a costa, de la ciudadana y del territorio. Y en otras latitudes, la historia se repite. Los gobiernos corruptos son el mejor aliado para los inversores que quieren adquirir tierras de manera rpida y barata. Segn un informe de Intermn Oxfam, cada seis das se vende a inversores extranjeros una superficie equivalente al tamao de la ciudad de Londres. Es la fiebre de la tierra

La privatizacin y el acaparamiento de tierras estn al orden del da. Qu hay de ms beneficioso que aquello que necesitamos para vivir y comer? La crisis alimentaria y financiera, que estall en 2008, dio lugar, como ha documentado ampliamente la organizacin internacional GRAIN, a un nuevo ciclo de apropiacin de tierras a escala global. Gobiernos de pases dependientes de la importacin de alimentos, con el objetivo de asegurar la produccin de comida para su poblacin ms all de sus fronteras, y agroindustria e inversionistas (fondos de pensiones, bancos), vidos de nuevas y rentables inversiones, vienen adquiriendo desde entonces frtiles tierras en pases del Sur. Una dinmica que amenaza la agricultura campesina y la seguridad alimentaria de estos pases.

Los pueblos indgenas, expulsados de sus territorios, son la punta de lanza del combate contra la privatizacin de la tierra. Una lucha que no es nueva y de la cual Chico Mendes, recolector de caucho, seringueiro, conocido por su contienda en defensa de la Amazona y asesinado en 1988 por latifundistas brasileos, fue uno de sus principales exponentes. Chico Mendes impuls la Alianza de los Pueblos de la Selva, integrada por indgenas, seringueiros, ecologistas, campesinos..., contra las multinacionales madereras y revindic una reforma agraria con propiedad comunitaria de la tierra y su uso en usufructo por parte de las familias campesinas. Como sola decir: No hay defensa de la selva sin la defensa de los pueblos de la selva.

Sin ir tan lejos, aqu, en el Estado espaol, el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), que forma parte del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), ha sido uno de los principales referentes en la lucha por la tierra y en la defensa de los derechos de los jornaleros del campo. Desde hace ms de un ao, vienen ocupando y trabajando la finca de Somonte, en Palma del Ro (Crdoba), una tierra que la Junta de Andaluca se dispona a vender a pesar de que en este municipio 1.700 personas se encuentran en paro. El objetivo de los ocupantes es que esta finca sea trabajada por cooperativas de jornaleros parados en vez de pasar a manos de banqueros y terratenientes. Somonte es un smbolo de la lucha del SOC y el SAT, como lo es tambin Marinaleda y tantos otros proyectos que impulsan.

En Catalunya, hoy, un claro ejemplo de cmo en el uso de la tierra se anteponen intereses privados a sociales y colectivos es el de Can Piella, una masa del siglo XVII con sus respectivas tierras, de las pocas zonas rurales que quedan en el rea metropolitana de Barcelona, que despus de llevar abandonada ms de diez aos fue recuperada por un grupo de jvenes. A partir de aqu, se cre una asociacin, que actualmente cuenta con unos dos mil socios, que restauraron la finca, retomaron la actividad agraria con un huerto comunitario, revitalizaron su entorno y la abrieron a los pueblos de su alrededor, La Llagosta, Santa Perptua de Mogoda y Montcada i Reixac. Ahora, tras tres aos y medio de funcionamiento, una orden de desalojo amenaza el proyecto. La inmobiliaria que durante una dcada abandon la masa y que no tiene ningn plan previsto para la misma, la reclama.

A principios de 1900, Emiliano Zapata, campesino y referente de la revolucin mexicana, exiga: "La tierra para quien la trabaja". Han pasado ms de cien aos y dicha consigna continua teniendo plena actualidad.

*Artculo en Pblico, 11/03/2013.

Fuente: [http://esthervivas.com/2013/03/11/la-tierra-para-quien-la-trabaja/]



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