Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2013

La guerra sucia desde El Salvador hasta Irak
El hombre de Washington tras los brutales escuadrones de la muerte

Varios autores
The Guardian

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


En 2004, mientras la guerra de Irak iba de mal en peor, EE.UU. design a un veterano de las guerras sucias de Centroamrica para ayudar a establecer una nueva fuerza para combatir la insurgencia. El resultado: centros secretos de detencin, tortura y una espiral hacia la carnicera sectaria.

Un exclusivo campo de golf se encuentra al fondo de una espaciosa casa de dos pisos. Sobre el csped yace una manguera verde. Las persianas de tablillas grises de madera estn cerradas. Y, como en las otras casas de lujo vacas en este conjunto residencial cerrado cerca de Bryan, Texas, nada se mueve.

El coronel retirado Jim Steele, cuyas condecoraciones militares incluyen la Estrella de Plata, la Medalla de Servicio Distinguido en la Defensa, cuatro Legiones de Mrito, tres Estrellas de Bronce y el Corazn Prpura, no est en casa. Tampoco est en la sede de sus oficinas en Ginebra, donde aparece como director ejecutivo de Buchanan Renewables, una compaa energtica. Los esfuerzos para localizarle en la oficina de su compaa en Monrovia son intiles. Le dejamos mensajes. No hay respuesta.

Durante ms de un ao, The Guardian ha estado tratando de contactar con Steele, de 68 aos, para preguntarle por su tarea durante la guerra de Irak como enviado personal del Secretario de Defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld a los Comandos Especiales de la Polica de Irak: una temible fuerza paramilitar que mantuvo una red secreta de centros de detencin en todo el pas donde torturaban a lossospechosos de rebelarse contra la invasin dirigida por EE.UU., para extraerles informacin.

En el dcimo aniversario de la invasin de Irak las afirmaciones sobre losvnculos estadounidenses con las unidades que acabaron acelerando la cada de Irak en la guerra civil presentaron la ocupacin estadounidense bajo una luz nueva y an ms controvertida. La investigacin fue provocada hace ms de un ao por millones de documentos militares de EE.UU. descargados en Internet y sus misteriosas referencias a soldados estadounidenses a los que se haba ordenado que ignoraran la tortura. El soldado Bradley Manning, de 25 aos, se enfrenta a una condena de 20 aos, acusado de filtrar secretos militares.

La contribucin de Steele fue esencial. Fue el personaje encubierto estadounidense tras la recoleccin de inteligencia por parte delas nuevas unidades de comando. El objetivo: parar en seco una naciente insurgencia sun sacando informacin a los detenidos.

Era un papel a la medida deSteele. El veterano se hizo famoso en El Salvador casi 20 aos antes como jefe de un grupo estadounidense de consejeros de las fuerzas especiales que entrenaban y financiaban a los militares salvadoreos para combatir la insurgencia guerrillera del FNLM. Esas unidades gubernamentales se ganaron una temible reputacin internacional por sus actividades como escuadrones de la muerte. La propia biografa de Steele describe su trabajo como entrenamiento de la mejor fuerza de contrainsurgencia en El Salvador.

Steele habl al con eldoctor Max Manwaring, autor de El Salvador at War: An Oral History: Cuando llegu aqu haba una tendencia a concentrarse en indicadores tcnicos pero en una insurgencia hay que concentrarse en aspectos humanos. Eso significa que la gente hable contigo.

Pero el armamento de una parte del conflicto causado por EE.UU. aceler la cada del pas en una guerra civil en la que murieron 75.000 personas y un milln de personas ms, de una poblacin de 6 millones, se convirtieron en refugiados.

Celerino Castillo, agente especial snior de la DEA (Administracin de Represin de Drogas de EE.UU.) que trabaj junto a Steele en El Salvador, dice: Primero o que el coronel James Steele iba a Irak, pens que iban aimplementar lo que se conoce como la "Opcin Salvador en Irak" y es exactamente lo que sucedi. Y me horroric porque saba las atrocidades que iban a ocurrir en Irk, ya que saba que haban ocurrido en El Salvador.

En El Salvador Steele entrcon David Petraeus. Petraeus, que entonces era un joven mayor, visit El Salvador en 1986 y se dice que incluso vivi en la casa de Steele.

Pero mientras Petraeus ascenda a la cima, la carrera de Steele sufri un golpe inesperado por su implicacin en el affaire "Irn-Contra". Como piloto de helicptero, con licencia para volar jets, diriga el aeropuerto desde el cual los consejeros estadounidenses transferan ilegalmente armas a las guerrillas derechistas de la Contra en Nicaragua. Aunque la investigacin que tuvo lugar en el Congreso acab con las ambiciones militares de Steele, se gan la admiracin del entonces congresista Dick Cheney quien participaba en el comit y admiraba los esfuerzos de Steele para combatir a losizquierdistas en Nicaragua y El Salvador.

A finales de 1989, Cheney estuvo a cargo de la invasin estadounidense de Panampara derrocar a su antiguo hijo predilecto, el general Manuel Noriega. Cheney escogi a Steele para que se hiciera cargo de la organizacin de una nueva fuerza policial en Panam y fuera el principal contacto entre el nuevo gobierno y los militares de EE.UU.

Todd Greentree, quien trabaj en la embajada de EE.UU. en El Salvador y conoca a Steele, no se sorprendi de la forma en ste volvi a aparecer en otras zonas de conflicto. No en vano se llamaba guerra sucia; de modo que no es ninguna sorpresa ver a individuos vinculados con ese tipo deguerra y que conocen sus pros y sus contras, reaparezcan en diferentes puntos enconflictos similares, dice.

Una generacin despus, y al otro lado del mundo, la guerra de EE.UU. en Irak iba de mal en peor. Era 2004, los neoconservadores haban desmantelado el aparato del partido baasista y eso foment la anarqua. Un levantamiento, sobre todo sun, estaba ganando terreno y causaba grandes problemas en Faluya y Mosul. Hubo una violenta reaccin contra la ocupacin por EE.UU. que costaba ms de 50 vidas estadounidenses al mes en 2004.

El ejrcito de EE.UU. se engrentaba a una insurgencia guerrillera no convencional en un pas del que saba poco. Ya se hablaba en Washington DC de la utilizacin de la opcin salvadorea en Irak y el hombre que poda encabezar esa estrategia ya se encontraba en el lugar.

Poco despus de la invasin de marzo de 2003, Jim Steele se encontraba en Bagdad como uno de los ms importantes consultores de la Casa Blanca, enviando informes a Rumsfeld. Sus memorandos eran tan apreciados que Rumsfeld los transmita a George Bush y a Cheney. Rumsfeld hablaba de l en trminos elogiosos. Ayer tuvimos una discusin con el general Petraeus y hoy recib una informacin de un hombre llamado Steele que ha estado all trabajando con las fuerzas de seguridad y a decir verdad ha hecho un maravilloso trabajo como civil.

En junio de 2004 Petraeus lleg a Bagdad con instrucciones de entrenar a una nueva fuerza policial iraqu que hiciera hincapi en la contrainsurgencia. Steele y el coronel enactivo James Coffman presentaron a Petraeus un pequeo grupo endurecido de comandos policiales, muchos de ellos supervivientes del antiguo rgimen, incluido el general Adnan Thabit, que fue condenado a muerte por un complot fracasado contra Sadam y le salv la invasin estadounidense. Thabit, seleccionado por los estadounidenses para dirigir los Comandos Especiales de la Polica, estableci una estrecha relacin con los nuevos consejeros. Se convirtieron en amigos mos. Mis consejeros, James Steele y el coronel Coffman, eran de las fuerzas especiales, de modo que aprovech su experiencia pero la persona principal con la que sola tener contacto era David Petraeus.

Con Steele y Coffman como sus hombres de primera lnea, Petraeus comenz a canalizar dlares de un fondo multimillonario hacia lo que se convertira en Comandos Especiales de la Polica. Segn la Oficina de Contabilidad del Gobierno de EE.UU., recibieron una parte de un fondo de 8.200 millones de dlares pagados por el contribuyente estadounidense. La suma exacta que recibieron es confidencial.

Con el casi ilimitado acceso de Petraeus a dinero y armas y la experiencia en el terreno de la contrainsurgencia de Steele, el escenario estaba preparado para que los comandos emergieran como una fuerza aterradora. Un elemento adicional complet el cuadro. EE.UU. haba prohibido el acceso de miembros de las violentas milicias chies, como la Brigada Badr y el Ejrcito Mahdi, a las fuerzas de seguridad, pero al llegar el verano de 2004 levant la prohibicin.

Miembros de milicias chies de todo el pas llegaron en masa a Bagdad para unirse a los nuevos comandos. Eran hombres ansiosos de combatir a los sunes: muchos buscaban venganza por dcadas de brutal rgimen de Sadam, apoyado por los sunes, y una posibilidad de tomar represalias contra los violentos insurgentes y el terror indiscriminado de al Qaida.

Petraeus y Steele desencadenaron esa fuerza local contra la poblacin sun, as como contra los insurgentes, sus adeptos y cualquiera que tuviera la mala idea de interponerse. Fue una contrainsurgencia clsica. Tal vez desencaden el letal genio sectario. Las consecuencias para la sociedad iraqu fueron catastrficas. En el clmax de la guerra civil, dos aos despus, aparecan 3.000 cuerpos al mes en las calles de Irak, muchos de ellos vctimas civiles inocentes de la guerra sectaria.

Pero fueron las acciones de los comandos en los centros de detencin las que suscitan las preguntas ms inquietantes para sus patrocinadores estadounidenses. Desesperados por conseguir informacin, los comandos establecieron una red de centros secretos de detencin a los que llevaban a los insurgentes para sacarles la informacin.

Los comandos utilizaban los mtodos ms brutales para obligar a hablar a los detenidos. No existe evidencia de que Steele o Coffman participaran en las sesiones de tortura, pero el general Muntadher al Samari, exgeneral del ejrcito iraqu que trabaj con EE.UU. despus de la invasin para reconstruir la fuerza policial, afirma que saban exactamente lo que estaba sucediendo y suministraban a los comandos listas de personas a las que deban arrestar. Dice que trat de detener la tortura pero que fracas y huy del pas.

Estbamos almorzando con el coronel Steele y el coronel Coffman, se abri la puerta y el capitn Jabr estaba all torturando a un prisionero. l [la vctima] estaba colgado cabeza abajo y Steele se levant y simplemente cerr la puerta. No dijo nada, para l era algo normal.

Dice que haba entre 13 y 14 prisiones secretas en Bagdad bajo control del Ministerio del Interior y utilizadas por los Comandos Especiales de la Polica. Afirma que Steele y Coffman tenan acceso a todas esas prisiones y que visit una en Bagdad con ambos.

Eran secretas, nunca declaradas. Pero los mandamases estadounidenses y la dirigencia iraqu lo saban todo sobre esas prisiones. Las cosas que ocurran en ellas: perforaciones, asesinatos, tortura. La peor forma de tortura que he visto en mi vida.

Segn un soldado del 69 Regimiento Blindadodesplegado en Samarra en 2005,que no quiere identificarse, Era como los nazis como la Gestapo, bsicamente. Ellos [los comandos] torturaban esencialmente a cualquiera que les pareciera sospechoso, cualquiera que supiera algo, que formara parte de la insurgencia simplemente laapoyara, y la gente lo saba.

The Guardian entrevist a seis vctimas de la tortura como parte de esta investigacin. Un hombre, que dice que estuvo detenido durante 20 das, dijo: No se poda dormir. Desde la puesta del sol, comenzaban a torturarme a m y a los dems prisioneros

Queran confesiones. Decan: Confiesa lo que has hecho. Cuando decas: No he hecho nada. Queris que confiese algo que no he hecho?, decan S, as lo hacemos. Los estadounidenses nos dijeron que llevemos la mayor cantidad posible de detenidos para mantenerlos atemorizados.

No confes nada, aunque me torturaron y me arrancaron las uas de los pies.

Neil Smith, un mdico de 20 aos que trabajabaen Samarra, recuerda lo que decan soldados rasos en la cantina. Lo que se saba perfectamente en nuestro batalln, definitivamente en nuestro pelotn, era que eran bastante violentos en sus interrogatorios. Golpeaban a la gente, les daban choques elctricos, los apualaban, no s qu ms suena como cosas bastante horribles. Si enviabas a un tipo lo iban a torturar y tal vez a violar o lo que fuera, humillado y deshumanizado por comandos especiales a fin de obtener cualquier informacin que desearan.

Ahora vive en Detroit y es un cristiano renacido. Habl con The Guardian porque dijo que ahora considera un deber religioso declarar pblicamente lo que vio. No pienso que la gente en casa, en EE.UU., haya tenido la menor idea de lo que hacan los soldados estadounidenses all, la tortura y ese tipo de cosas.

A travs de Facebook, Twitter y medios sociales The Guardian logr contactar con tres soldados que confirmaron que entregaban detenidos a los comandos especiales para que los torturasen, pero ninguno, excepto Smith, estuvo dispuesto a que lo fotografiaran.

Si detenemos a alguien y se lo entregamos al al Ministro del Interior le colgarn de los testculos, le electrocutarn, le golpearn, le violarn con una botella de botella de Coca Cola o algo parecido, dijo uno de ellos.

Abandon el ejrcito en septiembre de 2006. Ahora, con 28 aos, trabaja con refugiados del mundo rabe en Detroit, enseando ingls a recin llegados, incluidos iraques.

Supongo que es mi manera de decir que lo siento, dijo.

Cuando The Guardian/BBC Arabic plantearon preguntas a Petraeus sobre la tortura y su relacin con Steele recibieron en respuesta una declaracin de un funcionario proximo al general en la que deca: El historial del general (retirado) Petraeus, que incluye instrucciones a sus propios soldados refleja su clara oposicin a cualquier forma de tortura.

El coronel (retirado) Steele fue uno de miles de consejeros de las unidades iraques que trabajaban en el rea de la polica iraqu. No haba una frecuencia establecida de las reuniones del coronel Steele con el general Petraeus, aunque el general Petraeus lo vio en numerosas ocasiones durante el establecimiento y los despliegues iniciales de la polica especial en los que el coronel Steele jug un papel significativo.

Pero Peter Maass, que entonces informaba enel New York Times y entrevist a ambos, recuerda de manera diferente la relacin entre ellos: Hable con los dos, uno sobre otro, y qued muy claro que estaban muy cercanos en trminos de su relacin de comando y tambin en cuanto a sus planteamientos e ideologa sobre lo que haba que hacer. Todos saban que era el hombre de Petraeus. Incluso el propio Steele se defina como hombre de Petraeus.

Maass y el fotgrafo Gilles Peress obtuvieron una audiencia singular con Steele en una biblioteca convertida en centro de detencin en Samarra. Lo que o fue a prisioneros gritando toda la noche, dijo Peress. Uno sabe cundo un joven capitn estadounidense dice a sus soldados, no se acerquen, no se acerquen a esto.

Dos hombres de Samarra que estuvieron encarcelados en la biblioteca hablaron con el equipo de investigacin de The Guardian. Nos ataban a un asador o nos colgaban del techo por las manos y nuestros hombros se descoyuntaban, nos dijo uno de ellos. El segundo dijo: Me aplicaron electricidad. Me colgaron del techo. Tiraban de mis orejas con tenazas, me pateaban en la cabeza, me preguntaban por mi mujer, diciendo que la llevaran al mismo lugar.

Segn Maass en una entrevista para la investigacin: El centro de interrogacin era el nico sitio de la mini zona verde de Samarra que no me permitieron visitar. Sin embargo, un da, Jim Steele me dijo: hey, acabamos de capturar a un yihadista saud, Quere entrevistarlo?

No me llevaron al rea principal, a la sala principal, aunque de reojo pude ver que all haba muchos prisioneros con las manos atadas a la espalda, me condujeron a una oficina lateral a la haban llevado al saud y haba sangre realque corra por el lado del escritorio.

Peress se hace cargo de la historia: Estbamos en una pieza de la biblioteca entrevistando a Steele, mir por ah y vi sangre por todas partes. l (Steele) oy el grito del otro tipo al que torturaban mientras hablamos, haba manchas de sangre en la esquina del escritorio frente a l.

Maass dice: Y mientras tena lugar esa entrevista con el saud, y Jim Steele tambin estaba en la pieza, omos esos gritos terribles, alguien gritando Al, Al, Al. Pero no era una especie de xtasis religioso o algo parecido, sinogritos de dolor y terror.

Uno de los supervivientes de la tortura recuerda que Adnan Thabit entr a la biblioteca y dijo al capitn Dorade y al capitn Ali que fueran prudentes con los prisioneros. No descoyunten sus hombros. El motivo era que haba que haceles intervenciones quirrgicas cuando salan de la biblioteca.

El general Muntadher huy despus de que asesinaran a dos colegas cercanos tras convocarlos al ministerio y se hallaran sus cuerpos en un vertedero. Se fue de Irak a Jordania. En menos de un mes, dice, Steele se pudo en contacto con l. Steele estaba ansioso por encontrarlo y sugiri que fuera al hotel de lujo Sheraton de Amman donde resida Steele. Se encontraron en el vestbulo a las 8 de la tarde y Steele estuvo hablando con l durante casi dos horas.

Me preguntaba por las prisiones. Me sorprendieron sus preguntas y le record que eran las mismas prisiones en las que los dos solamos trabajar. Le recordque una vez, cuandoabri la puerta, el coronel Jabr estaba torturando a uno de los prisioneros y l no hizo nada. Steele dijo: Perorecuerdo que rega al oficial. Y le dije: No, no lo hizo, no rega al oficial. Ni siquiera dijo al general Adnan Thabit que ese oficial estaba cometiendo abusos de los derechos humanos con esos prisioneros. Y guard silencio. No hizo ningn comentario ni respondi. Me sorprendi.

Segn el general Muntadher: Quera saber especficamente si tena alguna informacin sobre l, James Steele. Tena pruebas contra l? Fotografas, documentos: cosas que demostraran quehizo cosasen Irak; cosas cuya revelacin le preocupaba. Era el propsito de su visita.

Estoy dispuesto a enfrentarme al tribunal internacional y jurar que altos oficiales como James Steele presenciaron crmenes contra los derechos humanos en Irak. No impedan que sucedieran y no castigaron a los perpetradores.

Steele, el hombre sigue siendo un enigma. Abandon Irak en septiembre de 2005 y desde entonces se ha dedicado a negocioa energticos con el grupo de compaas del petrolero texano Robert Mosbacher. Hasta ahora ha permanecido donde le gustar estar, lejos de la atencin de los medios. Si no fuera porque Bradley Manning filtr millones de documentos militares de EE.UU. a Wikileaks, que revelaron los presuntos abusos de EE.UU. en Irak, podra haberlo logrado. Las secuencias e imgenes de su persona son escasas. Un videoclip de solo 12 segundos aparece en una investigacin de una horaen la televisin sobre su trabajo. Muestra a Steele, entonces un veterano de 58 aos en Irak, dudando,incmodo cuando ve que pasa una cmara.

Se aleja del lente, mira preocupado de reojo y luego se aparta de la vista.

Vdeo:

Una investigacin de 15 meses de The Guardian y BBC Arabic revela que el coronel estadounidense retirado James Steele, veterano de las guerras por encargo de EE.UU. en El Salvador y Nicaragua, jug un rol clave en el entrenamiento y supervisin de comandos especiales de la polica que dirigieron una red de centros de tortura en Irak. Otro veterano de las fuerzas especiales, el coronel James Coffman, trabaj con Steele y dependa directamente del general David Petraeus, a quien enviaron a Irak para organizar los servicios de seguridad iraques.

Entrevista completa en vdeo: http://www.guardian.co.uk/world/video/2013/mar/06/james-steele-america-iraq-video

Equipo de investigacin: Mona Mahmood, Maggie O'Kane, Chavala Madlena, Teresa Smith, Ben Ferguson, Patrick Farrelly, Guy Grandjean, Josh Strauss, Roisin Glynn, Irene Baqu, Marcus Morgan, Jake Zervudachi y Joshua Boswell

Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/2013/mar/06/el-salvador-iraq-police-squads-washington

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter