Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2013

Chvez

Carlos Fonseca Tern
Rebelin


Me toc conocer a Hugo Chvez en 2007, cuando se me encomend organizar el primer acto poltico masivo en el que particip en nuestro pas, el cual se realiz en la ciudad de Len, capital del departamento en el que yo era por entonces Secretario Poltico del FSLN. Volv a verlo de cerca dos veces ms, en actos similares (uno de ellos todava en el departamento de Len). Lo que ms me llam la atencin fue su conducta sencilla, la extraa combinacin de naturalidad y conviccin con que expresaba las cosas y el cario que emanaba de cada palabra o gesto suyos. Ya antes, en 2005, tuve la rara oportunidad de estar presente en el sencillo acto en unas propiedades ocupadas por el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, adonde lleg Chvez a proclamar por vez primera que su lucha era por el socialismo, lo cual reiter das despus en el Foro Social Mundial celebrado ese ao en Porto Alegre.

Amrica Latina (y con ella el mundo, pues hace tiempo que no pasa nada importante fuera de nuestro continente) ha tenido tres grandes momentos desde que pas a ser el epicentro de la lucha revolucionaria mundial: La Revolucin Cubana, la Revolucin Sandinista y la Revolucin Bolivariana. Fidel Castro, Daniel Ortega y Hugo Chvez han sido los lderes revolucionarios que han emergido con dichos procesos. Entre el triunfo de una y otra de estas tres revoluciones han transcurrido casi exactamente, veinte aos. A diferencia de las dos revoluciones que le precedieron, la Revolucin Bolivariana inaugur una poca de triunfos revolucionarios en una especie de efecto domin, llegando la izquierda al gobierno en varios pases latinoamericanos, pero eso no es todo. El proceso continental inaugurado por la Revolucin Bolivariana (inconcebible sin el liderazgo de Chvez, el cual tampoco se puede concebir sin el contexto del cual surge) se ha constituido a nivel mundial como el renacimiento de la izquierda (inesperado para muchos) luego de ese Apocalipsis que fue para el socialismo mundial la desintegracin de la Unin Sovitica. Chvez, adems, se destac por su beligerancia como promotor principal de la unidad continental latinoamericana y como uno de los principales impulsores de la multipolaridad mundial, en alianza con Rusia y China, principalmente.

Chvez ha sido pues, protagonista de un momento decisivo en nuestra historia; su estatura rebasa ampliamente las fronteras venezolanas y en la historia de su pas, ser considerado sin duda alguna la personalidad ms importante despus de Simn Bolvar. Su carisma, su voracidad intelectual, su facilidad para expresarse y comunicarse, as como su forma directa y sin rodeos de decir las cosas (entre ellas, algunas que habitualmente no dicen los polticos, aunque las piensen) contribuyeron a hacer de l un personaje de esos que aparecen en el mundo con muy poca frecuencia. En cuanto a la relacin entre Chvez y el pueblo venezolano, sta fue descrita recientemente por Diosdado Cabello con el trmino ms apropiado que pueda encontrarse: enamoramiento. Chvez y el pueblo venezolano estn enamorados, dijo. No creo equivocarme al afirmar que es la personalidad mundial cuya muerte ha conmovido, convocado y movilizado a la mayor cantidad de seres humanos en el mundo si hacemos excepcin de la del Che en Bolivia. Como una muestra de ello, que yo recuerde ninguna personalidad mundial ha reunido en sus honras fnebres una cantidad semejante de mandatarios y de delegaciones extranjeras.

A pesar de que nunca se neg a pelear con quien fuera cuando de defender las ideas revolucionarias se tratara, todas las personalidades y organizaciones polticas de todos los signos ideolgicos a nivel mundial se ven obligados a expresar su respeto por esta singular personalidad histrica. Es por ello que la derecha est teniendo mucho cuidado con su discurso (se ha visto claramente en el enfoque que ha dado CNN a la muerte de Chvez), pero por eso mismo puede ser efectiva inoculando ciertas baratijas ideolgicas y pasando por magnnima, al reconocer al Chvez socialmente sensible ante los problemas de los desposedos, pero separndolo del Chvez populista, polticamente autoritario y buscapleitos; y separando al Chvez promotor de la unidad continental del Chvez que dividi al pueblo venezolano.

Me referir primero a la ms evidentemente burda de las acusaciones disfrazadas: la de autoritario. Es el Presidente que ms veces ha sometido su cargo al veredicto popular en la historia universal, y por iniciativa propia. Para qu ms? Me concentrar ahora en las dos concepciones ms elaboradas de esta campaa subliminal: el populismo y la divisin de una sociedad. Para la derecha, subsidiar a los ricos es inversin productiva, pero subsidiar a los pobres es derrochar los recursos; a esto ltimo, le llaman populismo. Una variante del populismo desde la ptica de la derecha, es el clientelismo poltico del que se suele acusar a Chvez y a todos los lderes de izquierda latinoamericanos, el cual segn quienes se presentan como sus crticos, consiste en dar cosas a la gente a cambio de su voto. Ojal todos los polticos hicieran campaa resolviendo los problemas de la gente, o sea cumpliendo lo que prometen. Dicen que el populismo resuelve problemas sociales de forma no sostenible, porque se le da a la gente el pescado y no se le ensea a pescar. S, hay gente que mientras aprende a pescar necesita el pescado para no morir de hambre. Pero si pescar significa competir de manera individualista para triunfar a costa del fracaso ajeno, ciertamente no es eso lo que ensea al pueblo el socialismo del siglo XXI. Le ensea, eso s, a desarrollar y/o poner en prctica su capacidad productiva y su iniciativa, pero practicando la solidaridad en sustitucin de la competencia, como se demuestra en la infinidad de empresas colectivas populares (cooperativas, asociativas, etc.) y emprendimientos econmicos familiares, surgidos como producto del apoyo estatal a los sectores ms desposedos en los pases gobernados por la izquierda en Amrica Latina.

Sobre la divisin de la sociedad venezolana (principal caballito de la disimulada batalla meditica de la derecha en este momento contra el chavismo), ya sta estaba dividida antes de Chvez. Estaba dividida, como siempre ocurre en el capitalismo, entre explotadores y explotados. El problema era que los explotados no alzaban su voz ni se rebelaban contra los explotadores, y Chvez logr que lo hicieran. Es decir, la subversin del orden establecido como expresin de la accin de los oprimidos contra sus opresores no es lo que divide a la sociedad, sino la opresin contra la cual se rebelan aqullos y que se manifiesta principalmente en la explotacin; esa subversin de los oprimidos lo que hace es, en todo caso, poner en evidencia o visibilizar la divisin de la sociedad entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos. La lucha de los oprimidos contra la opresin (lucha que promovi Chvez) es pues, un efecto y no una causa de la divisin de la sociedad. Ms bien, esa lucha har posible la unidad verdadera de la sociedad al desaparecer la explotacin y la opresin, y con ellas los antagonismos de clase y finalmente, las clases sociales mismas.

Por extrao que parezca a algunos, el imperialismo y la derecha venezolana y mundial tienen poco de qu alegrarse. Venezuela va a unas elecciones presidenciales en las que la derecha se va a enfrentar, irnicamente, a un Chvez ms fuerte que el de la campaa presidencial del ao pasado, porque este Chvez lleva la aureola del mito que corresponde a los inmortales. Y lo peor, por razones polticas de elemental sentido comn esa derecha tendr que ocultar su jbilo por una muerte que tiene consternados en el caso de sus partidarios, impactados en el caso de casi todos, a millones en Venezuela y el mundo entero, mientras el chavismo no tiene nada de qu cuidarse ni razones para medir sus palabras, aunque tambin tiene el reto nada fcil de evitar que los partidarios de Chvez y de la Revolucin caigan en provocaciones que seguramente promover la derecha como su nica carta en aras de la inestabilidad poltica del pas (las ltimas declaraciones de Capriles no dejan lugar a dudas al respecto). Es por todo esto que considero muy probable un triunfo del chavismo en Venezuela an mayor que el ltimo obtenido en vida de Chvez; triunfo cuyos alcances sern estratgicos a nivel mundial, por ser la Revolucin Bolivariana el motor de arranque para toda una poca histrica.

Por nuestra parte, los revolucionarios del mundo y sobre todo en Amrica Latina, debemos ahora hacer el doble que antes para llenar de alguna manera al menos en parte, ese hueco que como el impacto de un gran meteorito, deja la muerte de una personalidad tan gigantesca. Y al menos en nuestro caso (es decir, en el de los que nos proclamamos revolucionarios), es recomendable comenzar a enjuagarnos las lgrimas y tratar de hacer aunque sea tan slo una pequea parte de lo que ya Chvez no har directamente, pero s a travs nuestro: convertir en realidad la organizacin mundial de la vanguardia revolucionaria para avanzar con la debida celeridad y como slo puede hacerse si se identifican los puntos comunes en las estrategias de lucha y en el modelo socialista a construir, tal como l lo pidi primero, con su llamado en el desierto, a organizar la Quinta Internacional; y luego, cuando reiter sus acertados criterios al respecto en la clausura del Foro de Sao Paulo en Caracas el ao recin pasado, al preguntar dnde est el Estado Mayor, el Ejrcito y el Plan de Batalla para alcanzar los objetivos que en dicho evento se definieron.

Aunque era an muy temprano para que se nos fuera, Chvez lo hizo luego de haber cumplido su misin histrica, y quizs en algo pueda ayudar a comprender esto el hecho de que pudo luchar tres veces ms tiempo que el Che y vivir casi veinte aos ms que l, y seis aos ms que Lenin. Finalmente, quiero referirme al herosmo con que Chvez enfrent una ltima vez ms la posibilidad de la muerte. A sabiendas de que con ello estaba acortando dramticamente el tiempo de vida que poda quedarle, l decidi como buen estratega, dejar ganadas las elecciones presidenciales del ao pasado para asegurar el futuro de la Revolucin, ganando as (an despus de muerto) el tiempo necesario para que la dirigencia bolivariana, despus de estas elecciones que casi con toda seguridad sern ganadas por el chavismo, logre a punta de lucha, conciencia, unidad y organizacin, llenar en Venezuela el inmenso vaco que deja la ausencia fsica de un lder mundial al frente de ese proceso revolucionario del cual depende en tan alta medida la suerte de la humanidad misma en este momento.

 

* Carlos Fonseca Tern, es actualmente Secretario Adjunto para las Relaciones Internacionales del FSLN. Es hijo del hroe nacional Carlos Fonseca Amador, fundador del FSLN.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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