Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2013

Hugo Chvez, de una vez y por siempre

Augusto Zamora R.
Pblico


No por esperada, la muerte del compaero presidente Hugo Chvez ha sido menos dolorosa. De muchas maneras, quienes tenamos conciencia del enorme valor e impacto de su persona en la poltica de Venezuela y Latinoamrica, esperbamos un milagro que no lleg. Tocan hoy das y meses y aos de duelo por el humilde vendedor de papayas que, ya mayor, promovi y consolid -eleccin tras eleccin- una de las revoluciones ms singulares y que ms han contribuido a cambiar a nuestra querida Latinoamrica.

El Caribe ha sido escenario de los ms profundos y violentos cambios en la regin. Explicable porque ha sido, histricamente, la regin ms devastada por los distintos imperialismos. Desde la sangrienta lucha por la independencia de Hait, iniciada por Toussaint Louverture en 1793 y concluida por Jean Jacques Dessalines en 1804, el mar Caribe ha presenciado dos siglos de lucha por la independencia y las reivindicaciones sociales y polticas de pueblos intervenidos, oprimidos y expoliados como pocos.

En 1959 vio triunfar a la revolucin cubana, hecho que produjo un cambio radical en el continente americano. La violenta reaccin de EEUU llev al bloqueo y aislamiento de Cuba, no obstante lo cual el ejemplo cubano se reg como plvora y surgieron decenas de movimientos guerrilleros, tras la estela dejada por Ernesto Guevara, el Che . Pero Cuba, como isla, qued cercada y sometida a cuarentena poltica y econmica.

Tras dos dcadas de derrotas y con casi toda Latinoamrica sumida en sangrientas dictaduras neofascistas, promovidas por Washington, otra revolucin en otro pas caribeo sacudi Latinoamrica. En julio de 1979 entraban en Managua las columnas guerrilleras sandinistas, poniendo fin a cuarenta aos de dictadura de la familia Somoza. La guerra contrarrevolucionaria no tard en comenzar, implacable y feroz, lo que finalmente provocara la derrota de la revolucin sandinista, para alegra de EEUU y de las clases oligrquicas latinoamericanas. Y es que Cuba y Nicaragua eran pases pequeos, vulnerables y pobres. Objetivos fciles para la potencia hegemnica.

La irrupcin de Chvez en Venezuela fue lo ms parecido a un terremoto. Indignado por la matanza de pobres en febrero de 1989 (el levantamiento popular conocido como 'caracazo'), Chvez decidi pasar a la accin y crear un movimiento para derrocar a la corruptocracia que haba hundido a Venezuela. En febrero de 1992 su intento de golpe termin en fracaso, pero lo situ en primersima fila. Era sorprendente e inusual que miembros de ejrcitos entrenados para combatir a la izquierda y sostener a las clases dominantes se sublevaran contra el sistema.

Indultado en 1994, funda el Movimiento Quinta Repblica y, en diciembre de 1998, gana con un abrumador 56,2% las elecciones presidenciales. Su triunfo es una sacudida nacional y continental. Por vez primera, desde Salvador Allende, en 1970, una coalicin de izquierdas acceda al poder por medio de las urnas. Hugo Chvez inicia, entonces, un proceso que terminar transformando Venezuela, el Caribe y, finalmente, a toda la regin latinoamericana, tomando como bandera los ideales unionistas de Simn Bolvar. Por vez primera, tambin, triunfaba un movimiento de izquierdas en uno de los pases ms ricos de Latinoamrica. Esto es igual que decir que triunfaba en un pas al que no se poda bloquear ni aislar -como a Cuba- ni se le poda llevar a la ruina por medio del bloqueo y la guerra -como haba pasado en Nicaragua-. Ese hecho converta a Hugo Chvez en un dirigente de izquierda peligroso para el establishment continental y para los intereses hegemnicos que todava coleteaban con virulencia en Washington.

El "experimento Chvez", por esa suma de razones, no poda consolidarse. No obstante, a pesar de todos los pesares, Chvez arrasa en el referndum constituyente de julio de 1999, en el referndum de diciembre de ese ao y en las elecciones generales de julio de 2000. Por vas democrticas reconocidas por todos, la revolucin bolivariana quedaba una y otra vez legitimada en las urnas y Chvez era refrendado para ponerla en marcha.

Incapaces de vencerlo con los votos, el binomio de siempre (oligarqua e imperio) intenta repetir en Venezuela lo que haba culminado con xito en Chile, en 1973: el golpe de estado. El guin es casi el mismo. En diciembre de 2001 los empresarios llaman a un paro nacional. Las televisiones privadas -que son casi todas en Venezuela- prestan sus cmaras para que desfilen militares pidiendo la renuncia de Chvez. En marzo de 2002, empresarios y jerarqua catlica acuerdan aliarse para provocar su cada. La directiva de la mayor empresa del pas, PDVSA, inicia una huelga salvaje, similar a la del sindicato de camioneros contra Allende. Los disturbios en las calles se multiplican (como haba acaecido en Chile) y, guinda de un guin conocido, hay una docena de muertos. Todo est servido para el golpe de estado, que se produce el 12 de abril, con la captura del presidente constitucional en el Palacio de Miraflores. La cadena estadounidense CNN trasmite al mundo, en vivo y directo, el golpe de estado.

Pero, esta vez, el guin iba a ser cambiado (yo, que estaba en Nicaragua, siguiendo por la CNN el golpe de estado, escrib, despus de su fracaso, un artculo para el diario El Mundo , que titul Hugo Chvez y el guin cambiado ). La gente toma las calles y toma el Palacio de Miraflores. Unidades del Ejrcito declaran su respaldo a la Constitucin y paracaidistas rescatan a Chvez y lo devuelven a Miraflores. En menos de 48 horas el golpe ha fracasado, hecho indito que asombra al mundo y llena de felicidad a la izquierda y a los movimientos progresistas latinoamericanos. Porque no era slo el fracaso del golpe en Venezuela. Era el fin de una era de fracasos, en la que EEUU y sus aliados criollos lograban destruir, de una u otra forma, a las fuerzas de izquierda. El fracaso del golpe reverta esa era y situaba a Venezuela y Latinoamrica en una nueva senda histrica. Los ejrcitos dejaban de ser garantes de oligarquas e imperios para convertirse en parte activa de los procesos de cambio. No slo fracasaba la obtusa oligarqua venezolana. Fracasaba EEUU. Ganaban, por vez primera, los pueblos.

A partir de entonces vendran, una tras otra, las nuevas realidades. El petrleo, que antes slo haba servido para financiar el despilfarro de una clase ociosa, sirve para elevar las condiciones de vida de los excluidos de siempre y -la mayor y ms terrible hereja- es convertido por Chvez en medio para impulsar la unidad latinoamericana, empezando por su regin inmediata. PETROCARIBE es la punta de lanza de la unidad. Petrleo en condiciones ventajosas para mejorar la vida de los pueblos, financiar proyectos sociales, introducir nuevas reglas, basadas en la solidaridad, no en la idea del beneficio puro y duro, obviando el sufrimiento que ese beneficio poda producir. Por eso Venezuela, con Hugo Chvez de presidente, era el mayor peligro al que se podan enfrentar las clases dominantes de siempre y el siempre incmodo poder hegemnico. Cuba poda darnos su ejemplo y un siempre limitado apoyo material y poco ms. El Chile de Allende apenas tuvo tiempo de caminar un poco. La Nicaragua sandinista fue ahogada en sangre. La revolucin bolivariana de Chvez no slo haba sobrevivido a todos los intentos de destruirla, sino que se haba convertido en un poderoso motor de cambio continental.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), resumir, en los hechos, el sueo de unidad que mueve al compaero Chvez. El ALBA es posible porque la regin experimenta cambios asombrosos, resumidos en el acceso al poder, por va electoral, de grandes movimientos de izquierda. En 2003, el obrero metalrgico Luiz Ignacio Lula da Silva, gana la presidencia en Brasil. 2004 ve el triunfo del socialista Tabar Vzquez en Uruguay. En 2005, Bolivia elige presidente a Evo Morales, primer indgena en lograrlo. En 2006, Rafael Correo triunfa en Ecuador y el sandinista Daniel Ortega en Nicaragua. Latinoamrica cambia de color y no slo poltico. Sus presidentes no son ya blancos descendientes de europeos. Son mulatos, mestizos e indgenas. Hablan de otra manera, se relacionan de otra forma, quieren refundar sus pases.

En Europa y EEUU el trastorno es general. Muchos de esos presidentes no hablan ingls ni han estudiado en alguna de sus universidades. Hablan de derechos sociales, econmicos y culturales. Nacionalizan riquezas y fomentan la transformacin de sus pases. Se unen en alianzas sospechosas y ejecutan polticas exteriores independientes. Se apoyan unos a otros, se llaman como amigos de colegio. Son Hugo, Evo, Rafael, Cristina, Lula o Daniel. Avisan que quien se meta con uno se mete con todos. As, cuando el golpe de estado en Honduras, vuelan a Costa Rica a brindarle apoyo al derrocado presidente Zelaya. Latinoamrica ya no es lo que era. No volver a serlo.

El compaero comandante y presidente Hugo Chvez nos ha dejado fsicamente. Pero su presencia y obra, digan lo que digan los agoreros de siempre, es un rbol de races profundas, en Venezuela y en Latinoamrica. De su mano aprendimos a reconocernos, a trabajar juntos y a construir y soar un futuro mejor para todos nuestros pueblos y pases. Toca seguir, hombro con hombro, como dijo Rubn Daro: "En espritu unidos, en espritu y ansias y lenguas". En Europa tienen difcil entender estos procesos. En Latinoamrica no. Hasta siempre, querido comandante presidente Hugo Chvez. San Hugo de Venezuela. Ya ests junto a Mart, Sandino y el Che . Tus pares en la historia.

* Embajador de Nicaragua en Espaa. Fue profesor en la Universidad Autnoma de Madrid

Fuente: http://www.publico.es/internacional/451764/hugo-chavez-de-una-vez-y-por-siempre



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