Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2013

Chvez ha muerto por ahora!

Roberto Quesada
Rebelin


Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado

No debera existir; y al fin no existira. Simn Bolvar, libertador.


Comandante Presidente Hugo Chvez, entre gitanos no nos leemos la mano.

Y yo lo supe, lo saba. Y no por los mercachifles de la desinformacin, a esos no

les hago caso, ni siquiera omiso. Pero de eso hablemos ms tarde, por ahora

viajemos en el tiempo hacia atrs, no tan lejos.

 

No se me olvida ese da, me diriga a la cafetera de uno de los primeros pisos, casi subterrneo, de las Naciones Unidas, a encontrarme con colegas de la prensa de Honduras para coordinar la transmisin de quien entonces presida mi pas. Pas frente a la librera de la ONU y di un vistazo, la vista se autoblig a un regreso hacia ese rostro conocido, reconocido por mis ojos.

All lo vi, (h) ojeando un libro, a su lado dos o tres personas, la librera casi vaca, y como buen gitano intu que la estrategia era importante al momento de presentarme. A alguien como usted llegarle con la estampa de diplomtico no le dira nada, uno mas de los miles que deambulan por all, por eso saqu la contrasea inequvoca para alguien de su nivel humano y cultural: Buenos das Presidente, soy Roberto Quesada, escritor hondureo y trabajo aqu en la embajada.

All se cri la magia, la palabra funcion escritor, e inmediatamente me dio la mano, me present al entonces canciller Jos Vicente Rangel y a su jefe de seguridad. Se interes por mis ttulos y yo le resuma Los barcos, una novela de amor y guerra sobre la conspiracin desde Honduras, de la contra nicaragense y Washington contra la Revolucin Sandinista; Big Banana, que recin haba salido en Espaa, sobre los inmigrantes latinoamericanos en Nueva York, y as le fui contando. Y, por supuesto, no poda faltar en la conversacin la literatura venezolana, con Rmulo Gallegos, entre otros. Tienes que enviarme tus libros, y llam al edecn para que me diera la direccin.

Recuerdo que no encontraba como decrselo pero se lo dije: Presidente, usted va a estar algunos minutos ms aqu? Quisiera que unos colegas de Honduras lo saludaran. Y esa espontaneidad, esa humildad suya, siempre la revivo como un instante que nunca pasar: Dnde estn? Llvame, vamos. Y salamos de la librera cuando los colegas se aproximaban a nosotros, alguien me haba visto ya, y haba dado la alerta, de que yo estaba conversando con el presidente Chvez.

Los present uno a uno, pero enfatic en David Romero Ellner, pues uno o dos das antes David me haba invitado a cenar a un bar-restaurante de Manhattan, y mi sorpresa fue que era un periodista hondureo que lea: hablamos de Marx, de la dialctica revolucionaria contempornea, de literatura rusa, de Morazn y Froylan Turcios. Me cont cuando lo secuestraron y torturaron por su ideologa de izquierda (por cierto, David Romero Ellner salt a la palestra internacional cuando durante el golpe de Estado el ejercito asalt Radio Globo y l y Rony Martnez, entre otros, tuvieron que huir a tiempo). Entonces era el perfecto para que no dejara el pas mal parado. David conversaba con el comandante y yo con el canciller Rangel. Eso fue en el 2000, en la Cumbre del Milenio. Y nos tomamos muchas fotos que hizo el fotgrafo oficial Mario Fajardo.

Uno o dos aos despus volv a encontrarlo, el presidente Chvez con su squito sala de la Asamblea General y yo entraba. Vi el alboroto y me acerqu, era l. Lo salud dndole la mano, l agarr el gafete que colgaba en mi pecho, lo ley, me mir muy serio, y me dijo: No me has mandado tus libros. Me avergonc y l lo not. Me puso una mano en el hombro invitndome a caminar con l, as fuimos conversando bajando las escaleras principales de las Naciones Unidas. Al da siguiente lo vi cuando entraba a pie en las Naciones Unidas, siempre con ese montn de gente alrededor, yo le dije: Buenos das, Presidente. El me salud con la mano y mientras caminaba repiti omitiendo la letra s:Hondura, Hondura, Hondura.

En el 2009, cuando supe que el presidente Chvez estaba en Nueva York, ya no fue casualidad, lo busqu. Lo encontr, l tena all una reunin bilateral. Nos saludamos de estrechn de manos, me dijo que la reunin que tena era ya mismo, pero que lo esperara all, con su jefe de seguridad. En ese lapsus llam al periodista Arnulfo Aguilar, de Radio Uno de Honduras, y le dije de la posibilidad de una entrevista con el presidente Chvez sobre el golpe de Estado asestado en Honduras el 28 junio del 2009, que estuviera listo.

Cuando el Comandante sali, se dirigi hacia mi y me dijo con nombre y todo: Roberto, y t qu haces aqu no deberas de estar en la embajada de Brasil acompaando a Mel? Le expliqu que yo coordinaba la resistencia contra el golpe de Estado en Nueva York y, adems, segua en la ONU ahora peleando contra el golpe. Mir la gran manifestacin hondurea apoyando a Mel cuando vena, los felicito, afirm. Le propuse la entrevista y me dijo que con gusto. Volv a contactar al amigo Arnulfo, y le hice la primera pregunta al Comandante, le acercaba el telfono cuando un zarpazo me baj la mano, casi violentamente, el jefe de seguridad, y me dijo muy en serio: Con telfono no! Si no hay micrfono no hay entrevista. Nada de celulares.

Entonces el presidente Chvez no dijo nada al respecto, su seguridad tena licencia para actuar en lo que crea conveniente. Cambi de tema y me dijo:Acabo de hablar con Mel, hace como una hora. Y yo le agradec en nombre del pueblo hondureo, y le cont que all habamos estado varios das con el canciller Nicols Maduro, el padre DEscoto (entonces presidente de la Asamblea General de la ONU), con el presidente Zelaya, quien, por cierto, me haba dicho con su acostumbrado humor: Fijate que de la noche a la maana sos mi secretario, lo malo es que ahora no puedo aumentarte el sueldo. A Nicols esto le caus mucha gracia, pero yo le respond muy en serio: De un presidente como usted es un honor ser su secretario, aun cuando sea Ad honorem.

Al despedirme le ped al presidente Chvez si nos tombamos una foto, de inmediato pos a mi lado. Una mujer que estaba por all la tom. Vi que no serva y se lo dije a l. No hay problema, tomemos otra, respondi. La mujer se ofreci pero yo no acept, le pas la cmara al jefe de seguridad que no me dej hacer la entrevista y esto le caus mucha risa al Comandante Chvez, de all la foto: El presidente Chvez con tremenda risa y yo muy serio, dndole instrucciones a su jefe de seguridad, que cuidadito no me sale bien esa foto!.

Qu honor haber estado contigo Comandante Chvez! Ser testigo de esa capacidad de trasmitir tu cario con tanta facilidad. Y lo que deca al principio entre gitanos no nos leemos la mano, es porque ese 17 de febrero, mientras celebrbamos el triunfo de Correa del Sur y su pueblo ecuatoriano, regresaste sigiloso, casi clandestino a Venezuela, a tu tierra bolivariana. Y le dije a mi compaera Lucy Pagoada, coordinadora del FNRP/Libre EEUU/Canad: Creo que el Comandante Chvez tom la decisin de regresar a morir a su patria, no quiere morir en otra tierra.

Quiz por eso no llor cuando lo anunci el vicepresidente Maduro a travs de TeleSur, porque ya lo saba. Lo que no saba es que moriras por tan poco tiempo, solo los segundos del impacto de saberlo, porque este da s he llorado, de la emocin, cuando te he visto y escuchado hablar a travs de la boca de tu pueblo, de gente comn, que el azar le puso una cmara y un micrfono y no eran ellos, eras t, eres t Comandante. A quin quieres echarle el cuento de que descansas en paz? A mi no. Trabajas en paz, con tu pueblo, con los pueblos.

* Roberto Quesada es escritor y periodista hondureo. Reside en Nueva York.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter