Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2013

Despus de Hugo Chvez
Venezuela en la encrucijada

Manuel Aguilar Mora
Rebelin


Intentamos hacer la revolucin,

entrar en combate, avanzar un poco,

aunque slo un milmetro, en la direccin

correcta, en vez de soar en utopas.

Hugo Chvez


El hito poltico de los 14 aos del liderazgo de Hugo Chvez como presidente de Venezuela marc una nueva etapa de la revolucin latinoamericana. Despus de las derrotas subsecuentes propinadas por el imperialismo en los aos ochenta en Granada, en El Salvador, en Guatemala, despus de la degeneracin del FSLN en Nicaragua y la ofensiva neoliberal devastadora que impuso los gobiernos cachorros del imperialismo en Venezuela (Carlos Andrs Prez y Caldera), Mxico (Salinas, Zedillo, Fox), Argentina (Menem), Brasil (Color de Melo), Per (Fujimori, Toledo), entre los ms conspicuos, la llegada de Chvez marc a partir de 1999 el principio de una nueva correlacin de fuerzas de las naciones de Amrica Latina con respecto al imperialismo.

Una trayectoria de transformaciones

En 1999 cuando Chvez es electo presidente el sistema poltico bipartidista de Accin Democrtica y COPEI (los socialcristianos) vigente desde 1959 se encontraba podrido de cabo a rabo. Chvez, el antiguo golpista abortado de 1996, con astucia y carisma se haba convertido en un lder popular incontestable. El ao crucial del viraje chavista fue el 2002 cuando por primera vez en la historia del subcontinente un golpe de estado preparado por la CIA, con la colaboracin de Israel y Espaa, fracas ignominiosamente. Cuando los militares golpistas rodearon el palacio de Miraflores, detuvieron a Chvez e impusieron al presidente de la federacin de empresarios venezolanos, su victoria no les dur ni tres das cuando un ascenso imponente del pueblo plebeyo y proletario caraqueo los rode a su vez y les oblig a liberar a Chvez. Simplemente hay que recordar lo que era el mundo en ese ao: George W. Bush en el apogeo de su demencia antiterrorista preparaba su ataque a Afganistn y a Irak, los lderes europeos, conservadores como Aznar en Espaa y socialdemcratas como Blair en Inglaterra, acompaaban a Washington en su empresa blica. En el planeta el apogeo unipolar de Estados Unidos llegaba a su cspide. Fue en ese mundo donde el golpe de estado abortado y lo que le sigui en Venezuela produjeron un temblor en el subcontinente.

Vino despus el paro patronal --lockout-- de la empresa clave Petrleos de Venezuela S.A. (PDVSA) apoyada por el imperialismo y por el sindicato charro, el cual tambin fracas despus de meses. Estos acontecimientos fueron la vuelta de la tuerca que en 2003 dieron inicio a una trayectoria de diez aos en la cual Chvez consigui ms de una docena de triunfos electorales incontrovertibles siempre con por lo menos el 56% de la votacin, dentro de un sistema electoral que, nico en el subcontinente, incluye la clusula de revocacin a la mitad del periodo presidencial, superada tambin por Chvez. Como consecuencia de todo esto el gobierno bolivariano puso en marcha un vasto programa reformista que ha transformada a Venezuela, financiado por la renta petrolera que por primera vez en un siglo serva tambin a las necesidades populares y no slo a los intereses imperiales y al enriquecimiento de las lites nacionales avarientas y codiciosas.

Hoy Venezuela es el pas de Amrica Latina con la tasa de desigualdad ms baja: en esos diez aos de revolucin bolivariana la tasa de pobreza se redujo del 51 al 28% y la pobreza extrema del 28 al 8.5%. Al antiimperialismo sin tapujos que lo ha enfrentado a Washington, Chvez tambin se confront con importantes sectores de la oligarqua expropiando empresas privadas tan importantes como Conviasa (lneas areas), Conferry (transportes marinos), Cantv (telfonos), Invepal (industria del papel), Sidor (siderurgia) entre los ms importantes. Simplemente en los dos ltimos aos se construyeron 350 mil viviendas con la colaboracin de las comunidades de los barrios y el financiamiento gubernamental.

Destacan como las experiencias ms espectaculares las de la educacin popular y la asistencia mdica en las cuales reside una de las caractersticas especficas del chavismo: su alianza clave con Cuba socialista. Bsicamente consisti en un trueque inaudito, completamente diferente a los intercambios mercantiles tpicos de la globalizacin capitalista: petrleo venezolano pagado por los servicios de ms de diez mil profesores y mdicos cubanos que llegaron al pas para ser parte de una vasta y profunda campaa de alfabetizacin y de salud pblica que ha eliminado prcticamente el analfabetismo y ha elevado considerablemente el promedio de mdicos por habitante.

Con todo ello es evidente que los servicios de salud, de educacin, de pensiones y de otros sectores de asistencia social han sido transformados drsticamente en Venezuela y eso entre otras cosas es lo que explica el hecho indito en un gobernante latinoamericano (y de otras regiones) que despus de 14 aos de estar al frente de una nacin no se desgast y en la hora de su muerte su pueblo se ha desbordado en homenajearlo como uno de los dirigentes polticos ms grandes de Amrica Latina y del mundo.

Impacto internacional

En tales condiciones la revolucin bolivariana tena que iluminar las tinieblas de la noche del neoliberalismo que se haba cernido sobre el mundo. Y en efecto as sucedi. Su impacto se dej sentir ante todo en Suramrica desde Nicaragua hasta Argentina. De esta manera Chvez encabez un proyecto de poltica econmica y se convirti en el precursor del progresismo burgus latinoamericano que surgi en la primera dcada del nuevo siglo: Evo Morales en Bolivia, los Kirchner en Argentina, Lula y Dilma en Brasil, Correa en Ecuador y un poco vergonzantemente Daniel Ortega en Nicaragua. Ya en plena etapa de decadencia del neoliberalismo en el subcontinente latinoamericano las consecuencias de este giro bolivariano permitieron que el impacto de las consecuencias de la terrible recesin que sacudi al mundo imperialista en Estados Unidos y con ms fuerza en la Unin Europea a partir de 2007, no se hicieran sentir con toda su fuerza como en otras regiones (a excepcin de los pases que seguan vinculados frreamente al consenso de Washington en particular Per, Colombia y, por supuesto, Mxico). Las burguesas latinoamericanas haban ganado cierto margen de maniobra gracias a los avances revolucionarios venezolanos.

La ltima reeleccin de Hugo Chvez en octubre del 2012, ya tocado con el cncer que lo llevara a la tumba, plante con claridad dos cuestiones: Chvez segua siendo el indudable caudillo de un pueblo en pleno proceso de liberacin y tambin que la sucesin deba prepararse ante las condiciones de salud deterioradas del presidente. Fue as que el propio Chvez escogi a Nicols Maduro como su sucesor.

La pesada herencia de un pas centenariamente monoexportador de petrleo, Chvez no pudo revirarla por completo, la renta petrolera sigue siendo vital para la poblacin de Venezuela. Chvez inici una estrategia de diversificacin de los compradores pues hasta su llegada prcticamente todo el petrleo venezolano se diriga a Estados Unidos. Su poltica de abrir relaciones con pases como Irn, China y otros no slo implicaba una nueva diplomacia sino un esfuerzo por liberarse de la dependencia de un slo cliente. Adems, una consecuencia inevitable de los programas sociales en la economa fue el disparo de la inflacin y la consiguiente devaluacin del bolvar que tuvo lugar hace unas semanas.

En Venezuela la situacin en pleno cambio poltico y social de ninguna manera es idlica. Por ejemplo, a pesar del gran avance de los planes sociales para eliminar la miseria y la extrema pobreza, paradjicamente no se ha revertido el gran ndice de delincuencia. Caracas es una ciudad tan peligrosa como Ro de Janeiro y hay barrios en los que el propio gobierno aconseja no entrar. Pero el proceso en marcha contina y la muerte del caudillo acelera las decisiones polticas candentes.

Chvez y el chavismo

Quin fue Hugo Chvez? En primer lugar ya es histricamente uno de los prohombres de Amrica Latina, de dimensiones similares a la de los grandes del subcontinente. Como toda Venezuela, Chvez fue profundamente influenciado por la revolucin cubana. Teji una gran amistad con Fidel Castro en quien vio un modelo a seguir. Su historia poltica es similar a la de cientos sino es que miles de revolucionarios venezolanos que desde 1958 protagonizaron gestas revolucionarias estrictamente paralelas a las de la revolucin cubana. Desde 1959 el gobierno castrista privilegi su relacin con los revolucionarios venezolanos quienes protagonizaron uno de los movimientos guerrilleros latinoamericanos ms poderoso pero fracasado en los aos sesenta. Chvez, como militar, fue parte de los sectores de oficiales influidos polticamente por los aires de revolucin que produjeron lderes como Douglas Bravo y otros.

Ideolgicamente responda a una concepcin socialista democrtica (en absoluto socialdemcrata) aprendida ms que en la teora (aunque era un devorador de libros) en la prctica directa como hombre fundamentalmente de accin que era. Nada dogmtico, haca gala de un eclecticismo que sorprenda a amigos y extraos por su franqueza. Al mismo tiempo que se declaraba cristiano o humanista o cualquier otro tipo de filiacin, poda con la misma naturalidad decirse partidario de la concepcin de la revolucin permanente de Trotsky. En una de sus ocurrencias polticas ms desorbitadas lleg a convocar a la fundacin de una Quinta Internacional (?) en la que supona participaran entre otros gobiernos amigos como el de Siria, el de Irn e incluso el libio de Gadafi. Amistades que, por cierto, defendi polticamente hasta lo ltimo siendo este hecho uno de los manchones ms evidentes de su historial ideolgico compartido con sus amigos ms cercanos, los cubanos. Muy posiblemente fueron estos ltimos quienes lo convencieron que tal proyecto internacionalista era inviable en toda la extensin de la palabra.

As el chavismo con su bolivarianismo represent y sigue representando la visin poltica e ideolgica de una nacin subyugada por el imperialismo que se levant y ha comenzado a andar Hacia dnde? Hacia cul meta?

Hacia la federacin de repblicas socialistas de Amrica Latina

A diferencia de Fidel Castro que encabez otro levantamiento de una nacin oprimida por el imperialismo estadounidense que culmin con el rompimiento del sistema capitalista y el inicio de la construccin del socialismo en la isla rebelde, Chvez muri dejando inconclusa la revolucin venezolana en lo que respecta al rompimiento del sistema capitalista y el inicio de la construccin del socialismo. Su socialismo del siglo XXI se qued como un conjunto de ideas y planes dentro de una lucha que avanzaba poco a poco segn sus propias palabras: avanzar un poco, aunque sea un milmetro, en la direccin correcta, en vez de soar en utopas. Pero el sistema capitalista puede reformarse hasta llegar a un lmite: ese lmite es la sacrosanta propiedad privada, el secreto bancario y en ltima instancia la explotacin de los trabajadores como fuente de plusvala. Y hoy en Amrica Latina no es posible ms avances profundos y sustanciales dentro del actual sistema imperante. La utopa fue lo que protagoniz el pueblo cubano avanzando ms all del capital en una pequea isla de menos de quince millones de habitantes sin una gota de petrleo en su territorio. Ser utpico concebir que la revolucin bolivariana en un pas continental riqusimo en petrleo con 30 millones de habitantes avance ms all del capital e implante un gobierno obrero, campesino y de las masas plebeyas oprimidas e inicie la construccin del socialismo? Es este tipo de conquistas utpicas las que desde siempre han permitido el avance de la humanidad a estadios superiores de su evolucin.

He aqu el reto que enfrentan los sucesores de Chvez, la encrucijada en la que deja la muerte del caudillo a Venezuela. Seguir avanzando con la revolucin bolivariana fortaleciendo la auto-organizacin de las masas populares, en especial de los trabajadores de las ciudades y el campo para construir una Venezuela socialista, independiente, democrtica e internacionalista o detener el proceso revolucionario poniendo las condiciones para que se desate ms o menos pronto una contrarrevolucin apoyada por el imperialismo.

Las elecciones de abril prximo enfrentarn a Nicols Maduro al candidato de la burguesa ms vinculada a Washington, Henrique Capriles. Es casi seguro que Maduro arrasar a esa derecha arrinconada por la oleada roja que ha homenajeado a Chvez y ha jurado defender su herencia. En realidad los peligros ms importantes para el futuro de la revolucin bolivariana no se encuentran en una derecha pro imperialista descarada sino en el propio campo del bolivarianismo. Son dos los retos que debern superarse a corto plazo: el de la boliburguesa, o sea por una parte, la nueva burguesa que ha desplazado en gran parte a los grupos oligrquicos de la poca del bipartidismo y que necesariamente har lo que pueda por limitar los alcances sociales de la revolucin y por otra parte, el tejido burocrtico del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) que es la organizacin de los sectores polticos dominantes del aparato estatal. Los trabajadores venezolanos no tienen su propio partido, existen slo los embriones socialistas de ste. La construccin de este partido necesario para el triunfo de la revolucin socialista ser entonces realizada a la par que se profundice el curso revolucionario.

Por lo dems el ejrcito, el segundo pilar fundamental del estado actual, sigue siendo un cuerpo profundamente antidemocrtico que sin el caudillaje que ejerca Chvez sobre l es otro potencial enemigo de un avance socialista impulsado por los trabajadores.

Entre los innumerables comentarios que han abundado con motivo de la muerte de Chvez, no han dejado de aparecer quienes sealan la semejanza de Chvez con otro de los prceres latinoamericanos del siglo XX, el presidente sobresaliente de la revolucin mexicana, es decir Lzaro Crdenas del Ro. Y en efecto puede decirse que el gobierno de Chvez se encontr a medio camino entre el gobierno cardenista del mexicano y el gobierno castrista de Cuba.

El gran revolucionario bolchevique Len Trotsky en su ltimo exilio en Mxico, invitado precisamente por el presidente Crdenas, siempre lo tuvo en gran estima, no slo por lo que le tocaba personalmente agradecerle, sino que como el gran terico marxista que era, Trotsky se convirti en un testigo excepcional de esos aos decisivos de Mxico. As fue como vea con objetividad el papel tan progresista que desempe Crdenas en la lucha por la independencia y la liberacin del pueblo mexicano. Con motivo de la expropiacin petrolera de 1938, de la cual se convirti en un gran defensor, Trotsky escribi palabras contundentes aquilatando el valor de la accin cardenista sin regatearle mrito alguno con motivo de las declaraciones delirantes de un senador estadounidense que lleg a decir que Crdenas estaba proponiendo convertir a Mxico en un estado comunista-trotskista(?!). Deca el viejo bolchevique: Aunque Stalin se diga comunista, desarrolla en realidad una poltica reaccionaria; el gobierno de Mxico, que no es para nada comunista, desarrolla una poltica progresista. (Open letter to senator Allen, 5 de junio1938).

Dicho esto, Trotsky no perda su brjula marxista cuando se trataba de definir el carcter del gobierno presidido por Crdenas. Fue as que con motivo de tal definicin escribi unas pginas que desde entonces han sido materia de gran discusin por su gran actualidad. Entre oros prrafos inclua este sobre el gobierno de Crdenas:

En los pases atrasados el capital extranjero desempea un papel decisivo. De aqu surge la relativa debilidad de la burguesa nacional en relacin con el proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales del poder estatal. El gobierno oscila entre el capital domstico y extranjero, entre la relativamente dbil burguesa nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le confiere al gobierno un carcter bonapartista sui generis. . Se eleva, como si dijramos, ya sea hacindose instrumento del capitalismo extranjero y atando al proletariado a las cadenas de una dictadura policaca, o maniobrando con el proletariado o incluso yendo tan lejos como para hacerle concesiones, ganando as l posibilidad de conseguir una cierta libertas hacia los capitalistas extranjeros. (La industria nacionalizada y la administracin obrera, 12 de mayo 1939).

Como se puede apreciar muchos rasgos de la Venezuela de hoy se reflejan en esta caracterizacin del bonapartismo sui generis (especfico, de gnero propio, tan particular, muy especial, tan peculiar, etc.) que hizo Trotsky de Crdenas hace ms de setenta aos. Una burguesa rentista que no ha desarrollado industrialmente al pas, socia menor del imperialismo estadounidense que ha dominado y sujetado a los gobiernos anteriores a 1999 y el de Chvez un gobierno que apoyndose en las masas plebeyas y en especial de los trabajadores conquist un gran margen de accin independiente, antiimperialista.

Pero a diferencia del caso mexicano en que el bonapartismo se institucionaliz con los bonapartes sexenales priistas, Maduro y el PSUV no disponen de mucho campo de accin para convertirse l en un nuevo bonaparte y el PSUV en un PRI venezolano que pueda institucionalizarse durante setenta aos. La situacin a principios del siglo XXI de Amrica Latina es muy diferente a la de los aos treinta del siglo XX y los sucesores de Chvez se enfrentarn muy pronto a grandes desafos que definirn el destino de Venezuela y de todo el subcontinente latinoamericano.

El curso ascendente y propicio para la revolucin venezolana y latinoamericana en general es el del surgimiento de una repblica socialista bolivariana que se enfrente a la burguesa tradicional representada por Capriles y que controla espacios estratgicos sin los cuales no puede avanzar la revolucin (como son los medios de comunicacin), el rpido rechazo a un empoderamiento de los nuevos sectores burgueses (la boliburguesa) a travs del PSUV y la neutralizacin del ejrcito como potencial fuente de golpes de estado contra el poder popular. La auto-organizacin de los trabajadores y las masas plebeyas de manera democrtica e independiente es la condicin sine qua non para garantizar la profundizacin revolucionaria y la necesaria ruptura con el sistema capitalista que dicho proceso conllevar con la instauracin de un gobierno de los trabajadores, de los obreros, los campesinos y del pueblo pobre y oprimido en general.

Con la transformacin de Venezuela en una repblica bolivariana socialista, la alianza con Cuba socialista se solidificar jaqueando definitivamente la restauracin capitalista hoy latente en la isla y haciendo posible la unin federativa de las dos repblicas que ser el ncleo y la fuente del proceso cuya gran trascendencia sacudir al subcontinente, pues las ondas que emitir pondrn en la agenda histrica la tarea suprema del socialismo en la regin, la forja de la futura federacin de repblicas socialistas latinoamericanas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter