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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2013

A cuarenta aos: crnica de un golpe de estado (VIII)
Los amigos de Pinochet

lvaro Cuadra
Rebelin


1.- Franco y los otros

Desde aquel 11 de septiembre de 1973, la junta militar golpista encabezada por Augusto Pinochet fue uno de los regmenes ms desprestigiados y aislados del planeta, con acusaciones reiteradas por violaciones a los derechos humanos ante organismos internacionales. No obstante, el rgimen dictatorial form una red continental de dictadores comprometidos en el crimen y la represin con extensiones en Norteamrica y Europa occidental. A travs de su polica secreta, DINA, estableci contacto con sectores de extrema derecha en diversas partes del mundo.

En los primeros aos de la dictadura, la figura del dictador espaol Francisco Franco. fue inspiracin ideolgica de los golpistas chilenos. Compartan con El Caudillo su marcado anticomunismo y el apoyo al fundamentalismo catlico. Esta admiracin se hizo explcita cuando el general chileno Augusto Pinochet asiste a los funerales de su homlogo hispano en noviembre de 1975. Consignemos que est admiracin era mutua, pues dos meses antes de su viaje en septiembre de 1975, en Santiago, el general Emilio Villaescusa, jefe del Estado Mayor del Ejrcito espaol le entrega al dictador chileno la Gran Cruz al Mrito Militar de Espaa

Con ocasin del funeral, Pinochet tom contacto tanto con falangistas espaoles como con neofascistas italianos, para conspirar contra varias figuras del exilio chileno en Europa. En efecto, segn se desprende de investigaciones llevadas adelante por el juez Baltasar Garzn, Augusto Pinochet habra mantenido reuniones secretas con el neofascista italiano Stefano delle Chiaie, prximo a la logia P2, quien cumpla misiones para la DINA, la Triple A y la dictadura de Banzer en Bolivia. El atentado contra Bernardo Leighton, el asesinato de Orlando Letelier en Washington y una serie de atentados frustrados en suelo europeo, muestran, sin lugar a dudas, una tenebrosa red mundial, una suerte de extensin de la llamada Operacin Cndor que comprometa a las dictaduras sudamericanas.

En una fotografa de la poca, agencia EFE, aparece Augusto Pinochet sentado con su capa entre su mujer Luca Hiriart e Imelda Marcos, esposa del dictador filipino Ferdinand Marcos, ambas de riguroso luto. Segn comenta Lorenzo Olarte, colaborador del gobierno de Suarez, Pinochet soaba con un funeral con todo el despliegue y la parafernalia como el de Franco. Aunque ya haba odo algunas silbatinas en las calles de Madrid, no imaginaba que en su propio funeral a los 91 aos, un joven muchacho, nieto del general Carlos Prats, asesinado en Buenos Aires en 1974, escupira su fretro para la eternidad.

2.- Operacin Cndor

La llamada Operacin Cndor es el caso de Terrorismo de Estado ms extendido en Amrica Latina durante el siglo XX. En concreto se trata de un pacto entre los servicios de seguridad de varios pases del Cono Sur. En esta tenebrosa red de militares estn involucradas las dictaduras de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina, Uruguay y Chile. De hecho, hay testimonios de que ya en septiembre de 1973, militares brasileos habran interrogado y torturado a detenidos de ese pas en el Estadio Nacional de Santiago.

La Operacin Cndor tuvo su origen formal en octubre de 1975 como un supuesto encuentro para promover el intercambio de informacin, sin embargo, a la luz de los antecedentes conocidos en la actualidad, se trat de un vasto sistema de intercambio de personas que incluy secuestros, torturas y asesinatos de opositores de los distintos pases comprometidos en una supuesta lucha contra el comunismo. De este modo, exiliados uruguayos eran secuestrados en Porto Alegre y devueltos a Montevideo, exiliados chilenos eran asesinados en Buenos Aires y, desde luego, numerosos extranjeros acusadas de subversin fueron asesinados en Santiago. Una srdida complicidad criminal que puso en movimiento la barbarie, una verdadera mquina de la muerte.

En algunos pases, los culpables han sido juzgados por estos crmenes de lesa humanidad, otros, como el mismo Pinochet, han muerto en la impunidad. Hay todava muchas aristas de esta macabra historia que no han salido a la luz pblica, sin embargo, con lo que conocemos es ms que suficiente para llevar a la justicia a muchos de los responsables, civiles y uniformados, en Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Las dictaduras militares de este rincn de Amrica Latina se confabularon contra el reclamo de justicia de sus pueblos por ms de una dcada con la colaboracin de jueces, sacerdotes, periodistas y polticos corruptos. Como siempre se ha sabido, todos los ejrcitos de los pases del Cono Sur, como casi todos los ejrcitos de esta regin, compartan las mismas tcnicas de terror aprendidas en la Escuela de las Amricas en Panam bajo la tutela de los Estados Unidos. El Departamento de Estado y la CIA son los verdaderos maestros del terror que, hasta el presente, siguen sembrando el dolor en tantos pases. La Operacin Cndor es, finalmente, la ms grave afrenta a nuestros pueblos y a los prceres que nos inspiran.

3.- Canto para una semilla

A cuarenta aos del golpe de estado, es otro el momento de esta historia bicentenaria, pero los dolores son los mismos. Grandes mayoras excluidas de sus ms elementales derechos, una realidad que no modific ni el miedo, ni el terror ni aos de dictadura, nuevas generaciones empobrecidas que anhelan un destino mejor. Para muchos chilenos y para millones de latinoamericanos, la educacin, la salud y una previsin justa les estn vedadas. Cuando ya la demagogia ha desgastado las palabras, cuando el olvido pretende encubrir a los culpables, cuando nadie habla de aquellos aos de horror, los pobres siguen aqu.

En todas las grandes ciudades de nuestro continente, entre los insolentes edificios de cristal y acero, en medio de vigilados centros comerciales, estn los inmigrantes, los cesantes, la mujer y su cro, el rostro doloroso de la otra humanidad, aquella que no aparece en los rutilantes avisos publicitarios, los que no aparecen en televisin. Detrs de las vitrinas, mirando un mundo que no les pertenece Ahora que los gerentes del neoliberalismo nos mienten con nmeros en la mano, ahora que nos dicen que estamos en democracia, los pobres siguen aqu Es cierto, los pobres siguen aqu, pero sus verdugos tambin.

Las nuevas generaciones deben saber que anda la sombra en la tierra y est suelta entre nosotros. Las nuevas generaciones deben saber que son ellos la semilla, el precioso germen de dignidad que espera a la vuelta de cada esquina. Mirar lo hrrido con dolorosa serenidad es la mejor respuesta a tanta mentira, a tanta codicia, a tanto egosmo, a tanto olvido. El horizonte comienza justo all, cuando se secan las lgrimas y florece la simiente que fructifica sin miedo en la historia

No puede ni el ms flamante
pasar en indiferencia
si brilla en nuestra conciencia
amor por los semejantes.
 



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