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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2013

La Historia y el retrato del enemigo en Zero Dark Thirty

Alejandro Pedregal
Rebelin


Al igual que en literatura o en otras reas de la creacin artstica, el punto de vista del autor determina siempre la temtica y el significado de toda obra cinematogrfica. Si bien la cuestin de la autora en el cine puede ser algo ms difusa por las dinmicas colectivas que se generan en el desarrollo de las pelculas -as como por la envergadura de los proyectos-, tradicionalmente se ha asumido que la autoridad final recae en la figura del director. Figura que, a grandes rasgos, debe canalizar las distintas fuerzas creativas y darles unidad a travs de su visin acerca del tema central de la cinta.

Se ha hablado mucho de la ltima pelcula de Kathryn Bigelow, Zero Dark Thirty, que aborda la caza de Bin Laden durante una dcada, sobre todo para cuestionar la exposicin de la tortura en la pantalla y la pretendida justificacin de sta como va para obtener informacin. Lo cierto es que ese me parece uno de los debates ms absurdos de todos los que se podran hacer entorno a la obra de Bigelow ya que se agota en s mismo. La exposicin de la tortura no es algo nuevo en el cine. Adems el hecho de que la tortura se use para obtener informacin es algo demostrable, independientemente del juicio tico que podamos ejercer en su contra, y ha sido utilizada ampliamente no slo ahora, sino a lo largo de toda la historia humana. Evidentemente el problema es la justificacin que se pueda hacer de la misma, el punto de vista que Bigelow podra exponer sobre el asunto. Pero perfectamente sta podra argumentar que no hay una posicin tica sobre el tema, sino que sencillamente se trata de una exposicin de acontecimientos corroborables: se hace uso de la tortura porque efectivamente da informacin til para el objetivo militar marcado. No se cuestiona si podra haber otros mtodos de inteligencia ms efectivos y menos crueles, sino que se retrata aquellos que se utilizaron. Punto.

 

Hay sin embargo otros aspectos ms relevantes que parecen haberse pasado por alto a la hora de juzgar la interpretacin que de la Historia hace Bigelow. Cuando una pelcula abarca un periodo histrico o hace uso de ste como marco sobre el que elaborar el relato, el autor tambin acota las acciones y hace uso del contexto para formar un discurso especfico a travs de la construccin del drama. En definitiva, para exponer un punto de vista sobre el tema que se trata. Zero Dark Thirty empieza con la pantalla en negro y las voces desesperadas de los pasajeros de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas llamando a familiares y dems. Arranca as el drama ficticio de una mujer, funcionaria de la CIA, obsesionada con dar caza a Osama Bin Laden para as vengar la tragedia de aquel colectivo y por extensin, podra decirse, la honra del pas.

El planteamiento de por s, a pesar de su sofisticado empaquetado, no podra ser ms maniqueo. Aislar la operacin destinada a acabar con Bin Laden de la que de por s existen dudas sustanciales- de toda el programa geopoltico de dominacin que se desarroll y se sigue desarrollando en la regin -y del que no hay que ser ningn erudito en realpolitik para reconocer-, y concentrar esa operacin en un drama individual con tintes emocionales resulta casi tan ingenuo como los cuadernos infantiles para colorear que publicaron en su da reproduciendo la cacera del lder de Al Qaeda. Pero la ingenuidad no alcanza nunca cotas tan elaboradas. Mecanismos tan complejos son producto de la perversin. Porque contar la Historia a partir del punto de inflexin que le conviene al poder para legitimar una reaccin de cualidades casi emocionales, como si de una venganza familiar se tratase, no es ingenuo, es perverso. Pasar por encima los millones de personas afectadas entre muertos, heridos y desplazados en Irak y Afganistn para justificar una revancha casi personal no es ingenuo, es perverso. Y porque ocultar la elaborada geopoltica estadounidense detrs de los sentimientos humanos ms bsicos de una mujer que toma el honor de su patria por bandera no es ingenuo, es perverso.

Como ya he sealado, Zero Dark Thirty elige el ataque a las Torres Gemelas con la pantalla en negro para comenzar, y as ensalza el valor documental e incrementa el componente trgico al mismo tiempo. Antes de esos ataques no hay nada. La muerte de Bin Laden es el fin. La protagonista cierra el crculo y su fortaleza emocional se derrumba a solas al completar el viaje para el que estaba llamada. Su arco dramtico se ha visto definido y acompaado por la bestia , a la que vence al final completando toda su transformacin, que comenz retratada con el desprecio ingenuo hacia la tortura y finaliz con una dureza marcada por el dolor. Un dolor construido, entre otras cosas, sobre la prdida de amigos y dems miserias del universo personal. Y sa es una diferencia fundamental: en la pelcula de Bigelow slo los estadounidenses sienten. Slo ellos disponen de un mundo personal y de emociones con el que empatizar y simpatizar. El dolor es monopolio de los amigos americanos y es por ese dolor que la audiencia tiene casi la obligacin de acompaarles hasta el final. Otra cosa sera de una crueldad intolerable. Los otros se retratan como una masa informe, apenas obstculos que se distinguen del mobiliario porque pueden caminar y gritar vete-a-saber-qu-en-idiomas-que-no-hay-forma-humana-de-entender. El enemigo es una sombra, a veces fuera de cuadro, otras oculto tras las penumbras, nunca un ente humano distinguible ni en su forma fsica ni en su expresin emocional o intelectual.

Recuerdo a Michel Collon y Jean Bricmont hablar de cmo los medios hacen uso de la demonizacin y la ridiculizacin para retratar al enemigo y as prepararnos para aceptar cualquier accin, por cruel que sta sea, por parte de los nuestros . La sofisticacin de Bigelow va ms all: el otro , el enemigo, es retratado como un ente diluido en el paisaje. En una escena de la cinta un alto cargo reclama a gritos resultados sobre la mesa, avances que evidentemente se contabilizan en muertos. Es curioso que los de Irak y Afganistn no cuenten, ni las invasiones parezcan tener una verdadera significacin, como si fuesen etapas inevitables del designio, de ese devenir natural en un mundo diseado alrededor del orden que Dios dispuso para Estados Unidos. Es en definitiva perverso cmo Bigelow asume as el discurso dominante, reduciendo a la gente en esas calle polvorientas y llenas de mugre a la altura de objetos animados; el enemigo queda esbozado como un ente sin rostro, sin otro propsito que hacer el mal absoluto a los nuestros , desconociendo toda circunstancia histrica y poltica.

La Historia la cuentan los vencedores se dice. A menudo es cierto. Pero eso no les hace necesariamente virtuosos desde el punto de vista tico. La Historia est compuesta por acontecimientos complejos, siempre interpretables, a menudo controvertidos y contradictorios. El hecho de elaborar un relato de ficcin a partir de un marco histrico, independientemente del grado de invencin con que se elabore, no exime de cierta responsabilidad a la hora de hacer una interpretacin del periodo que se refleja. Los mecanismos que desarrolla Bigelow para componer la estructura dramtica de Zero Dark Thirty estn destinados a asumir el discurso de las estructuras dominantes entorno a la concepcin de la Historia y al retrato del enemigo, siempre de acuerdo a valores de manipulacin y propaganda canalizados a travs de recursos emocionales bsicos con los que es sencillo identificarse. Son las herramientas que ya en su da estudi y expuso Goebbels para el cine alemn nazi, independientemente de la complejidad y sutilidad con que se haga uso de ellas.

La Historia no es absoluta, por el contrario es interpretable. Pero lavar las circunstancias ms complejas de la Historia para que sta empiece donde convenga y as destilarla hasta que quede reducida a un cuento de venganza personal propio de una telenovela, es un acto de propaganda perversa. Por desgracia en el mundo libre estamos tan acostumbrados a ella que acabamos asumindola como una forma de cultura sofisticada. Y as aceptamos la perversin como parte natural del discurso, al que como mucho alguna voz crtica acusar de ingenuo, sin percatarse que la ingenuidad est en pensar eso. Mientras entretenga estar bien. Tan bien, que incluso otro da veremos el siguiente ttulo en cartelera que la crtica ha dicho que y seremos capaces hasta de creernos que Tarantino tiene suficiente capacidad como para reflexionar sobre los tiempos de la esclavitud en Estados Unidos Pero eso es otra Historia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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