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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2013

Las exculpaciones de Adolfo Prez Esquivel

Jos Luis Vivas
Rebelin


El premio Nobel de la Paz Adolfo Prez Esquivel, en declaraciones a BBC Mundo tras la eleccin del cardenal Bergoglio como nuevo papa, neg de forma tajante las acusaciones de que Bergoglio habra tenido vnculos con la dictadura militar que gobern a Argentina entre 1976 y 1983: hubo obispos que fueron cmplices de la dictadura, pero Bergoglio no.

Esquivel no ofrece mucha evidencia para tal conclusin, limitando aparentemente su argumentacin a la siguiente observacin: A Bergoglio se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisin a dos sacerdotes, siendo l el superior de la congregacin de los Jesuitas. Pero yo s personalmente que muchos obispos pedan a la junta militar la liberacin de prisioneros y sacerdotes y no se les conceda".

Pero a pesar de que los motivos ofrecidos por Esquivel para una afirmacin tan contundente son muy poco convincentes, y serviran a lo sumo para argumentar que los presuntos vnculos de Bergoglio con la dictadura no han sido demostrados, ms bien que para descartarlos, tales declaraciones son muy importantes debido a la enorme reputacin del Premio Nobel de la Paz como defensor de los derechos humanos, lo que otorgara tambin credibilidad a la tesis esgrimida por el Vaticano de que esas acusaciones son solamente el producto de una campaa de difamacin promovida por una cierta izquierda anticlerical en Argentina. Por ejemplo, el conocido telogo brasileo Leonardo Boff asegurara luego que tampoco cree en tales acusaciones con estas palabras: "No s nada sobre este tema. Me oriento por Prez Esquivel, quien fue duramente torturado y conoce bien a Bergoglio". A pesar de que reconoce que no sabe nada sobre ese tema, Leonardo Boff va an ms all y declara tambin que Bergoglio salv y escondi a muchos perseguidos por la dictadura militar".

Pero la credibilidad de Adolfo Prez Esquivel para ese tipo exculpaciones es bastante discutible. Veremos abajo como en su da Esquivel llegara tambin a exculpar al gobierno de Gerard Latortue en Hait, que se extendi de marzo de 2004 a junio de 2006, de inmeros crmenes contra los derechos humanos que fueron debidamente recogidos en varios informes y estudios muy fiables.

Entre los das 3 y 9 de abril de 2005 Hait recibe la visita de un extenso grupo de defensores de los derechos humanos de Amrica Latina que componan la llamada Misin Internacional de Investigacin y Solidaridad con Hait, y que resultara en un informe final intitulado Hait: Soberana y Dignidad (1). La Misin estaba conformada por veinte representantes de significativas redes, movimientos e instituciones sociales, de derechos humanos, religiosos, culturales y polticos de Amrica Latina, el Caribe, Norteamrica y frica. Fue encabezada por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Prez Esquivel, junto con Nora Cortias de las Madres de Plaza de Mayo-Lnea Fundadora. Entre las organizaciones integrantes, en su mayora de carcter regional, se encuentran Jubileo Sur, que coordin la Misin junto con las organizaciones responsables en Hait; la Alianza de los Pueblos del Sur Acreedores de la Deuda Ecolgica; la Alianza Social Continental; la Asociacin Americana de Juristas; la Asociacin Caribea de Investigacin y Accin Feminista; el Comit por la Abolicin de la Deuda del Tercer Mundo; la Confederacin Parlamentaria de las Amricas; el MST/Via Campesina; el Parlamento Andino; la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo; el Servicio Paz y Justicia en Amrica Latina; el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas y la Iglesia Evanglica Luterana de Brasil; y el Movimiento de Documentalistas de Argentina.

El informe explica que durante su estancia en Hait la Misin se reuni con representantes de unos 60 movimientos y organizaciones de base, entre ellos sindicatos, partidos polticos, grupos de mujeres y de campesinos; organizaciones sociales, religiosas, de derechos humanos y de desarrollo as como otras organizaciones no-gubernamentales; autoridades del gobierno nacional interino; autoridades de la universidad estatal, profesores y estudiantes; representantes de la OEA, de la ONU y de sus distintos organismos y programas; el comandante en jefe de las fuerzas militares de la Misin de la ONU para la Estabilizacin de Hait (MINUSTAH); embajadores y representantes de varios pases de la regin y del mundo; la crcel central; infraestructura social como escuelas, hospitales y la universidad pblica; barrios populares del capital Puerto Prncipe, comunidades rurales en el Valle de lArtibonite, la ciudad de Cabo Haitiano y la Zona Franca de Ouanaminthe. El informe no especifica si la Misin se reuni tambin con la fuerza poltica con mayor apoyo popular en el pas, el movimiento Fanmi Lavalas de Aristide. De hecho, Lavalas solo es mencionado unas pocas veces a lo largo de sus 44 pginas.

Lo que por otro lado s queda claro es que hubo una estrecha colaboracin entre la Misin y fuerzas polticas que con toda probabilidad influyeron decisivamente tanto en la eleccin de los dems contactos de la Misin como en el contenido del informe final, en el que entre otras cosas se puede leer lo siguiente: En particular, queremos reconocer a los y las colegas de la Plataforma de Lucha por un Desarrollo Alternativo (PAPDA), del Instituto Cultural Karl Lvque (ICKL) y de la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Derechos Humanos (POHDH), quienes coordinaron nuestro programa en Hait y aseguraron con su dedicacin y cario, la posibilidad de un contacto amplio y diverso con su pas y las luchas y esperanzas de su pueblo. A todos ellos y ellas va tambin dedicado este Informe, junto con nuestro compromiso de seguimiento.

Analicemos ahora un poco esas tres organizaciones. PAPDA es una organizacin cuyo lder, Camille Chalmers, cabilde por la renuncia de Aristide y escribi una carta calificando a Aristide de dictador conjuntamente con otro funcionario del PAPDA, Yves Andres Wainwright, que luego fue nombrado ministro del medio ambiente del gobierno Latortue. Chalmers estableci posteriormente estrechos lazos con la agencia canadiense Alternatives de Democracy Promotion, que trabaja con la NED y recibe un 50% de su presupuesto de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) (2). En otras palabras, PAPDA reciba fondos de uno de los tres gobiernos directamente involucrados en el golpe contra Aristide.

POHDH, por otro lado, es una organizacin que haba sido destacada en un informe del Departamento de Estado de EEUU como una de la principales organizaciones defensoras de los derechos humanos(3), y que recibi fondos de la agencia casi-gubernamental canadiense Rights and Democracy, socia de la Fundacin Nacional por la Democracia (NED)(2).

POHDH est compuesta por 8 agrupaciones, 5 de la cuales recibieron fondos de la CIDA canadiense durante el gobierno de Latortue por el valor de 250 mil dlares (4). Una de ellas es justamente ICKL, la tercera de las organizaciones que segn el informe coordinaron el programa de la Misin.

Canad, como sabemos, fue unos de los pases impulsores del golpe de Estado contra Aristide en 2004, junto con Estados Unidos y Francia. Por otro lado, la NED (Fundacin Nacional por la Democracia, por sus siglas en ingls), fue establecida por el Presidente Reagan a principios de los aos ochenta, y su funcin ha sido bsicamente hacer de manera abierta lo que la CIA haba estado haciendo por dcadas de manera encubierta(5).

Sobre el gobierno Latortue, en el cual particip PAPDA, un estudio publicado en la prestigiosa revista mdica britnica The Lancet indicaba que en los 22 meses que dur 8 mil personas fueron asesinadas y 35 mil mujeres y nias violadas solamente en Puerto Prncipe. Segn el estudio, en el caso de los asesinatos casi la mitad de los autores identificados pertenecan a las fuerzas del gobierno o a actores polticos externos como los grupos armados anti-Lavalas y sus partisanos, junto con la Polica Nacional Haitiana y otras fuerzas de seguridad del Estado (6).

Las conclusiones finales establecidas por la Misin, acompaada en su visita con dedicacin y cario por organizaciones financiadas por los pases que llevaron a cabo el golpe, fueron las que cabra esperar en tales circunstancias. Aderezadas con una inocua retrica anti-imperialista para consumo de un pblico de izquierda, el informe acabara por reflejar, como veremos, la versin propagandstica de los impulsores del golpe.

Hacindose eco de la doctrina oficial de los golpistas, con argumentos semejantes a los que se utilizaban para exculpar al gobierno de Colombia por acciones de los paramilitares, la Misin exime al gobierno de Latortue de la represin desencadenada tras el golpe con el argumento de que el gobierno interino es ms formal que real, con su propia legitimidad cuestionada y su margen de actuacin limitado, lo que contrasta fuertemente con los datos revelados en el mencionado estudio publicado en The Lancet, as como en varios informes como el de la Universidad de Derecho de Miami, el de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, el de la Comunidad Nacional de Abogados, y el de Amnista Internacional, que establecieron la culpabilidad del gobierno interino y de fuerzas paramilitares por violencia extra-judicial. (2)

El informe de la Misin alaba a los haitianos por el espritu y movilizacin que crecieron a lo largo de los ltimos aos, llevando a cada vez ms sectores a rebelarse frente a los errores y violaciones del gobierno de Jean Bertrand Aristide, un gobierno que se haba deslegitimado a s mismo por las acusaciones de fraude electoral, una gestin catastrfica y la traicin de los objetivos de su primer mandato. Hacia fines del ao 2003, la fuerza de la oposicin interna lleg a poner en jaque la continuidad del gobierno, proyectando sus propias propuestas de transicin, pero no nos ofrece ninguna aclaracin acerca de cules habran sido esos errores y violaciones, o por qu la gestin de Aristide habra sido catastrfica. Acusaciones de este tipo abundaban tambin, por ejemplo, en relacin al gobierno de Chvez en Venezuela. Tampoco se nos aclara cules habran sido esos sectores y esa oposicin interna que proyectaba sus propias propuestas de transicin. De hecho, la oposicin a Aristide vena bsicamente de la nfima elite haitiana, financiada por organizaciones que poco tenan de interna. Con ese calificativo el informe parece tratar de ocultar la evidente injerencia exterior en el golpe. Quiz se haga notar aqu la mano de las organizaciones coordinadoras del programa de la Misin, ansiosas por demostrar su presunta independencia de los actores externos que las financiaban.

Esa intencin de ocultar a toda costa la participacin de los EE.UU. en la preparacin del golpe queda patente en la siguiente observacin: fue entonces que EE.UU. reagrup y financi bandas armadas; es decir, luego de que hacia fines de 2003 la fuerza de la oposicin interna llegara a poner en jaque la continuidad del gobierno. De ese modo, esas bandas habran sido financiadas solamente despus de que la continuidad del gobierno hubiera sido puesta en jaque por la oposicin interna, no por injerencia externa. Una falsedad a todas luces, ya que bandas armadas provenientes desde la vecina Repblica Dominicana, pas tutelado por los EE.UU., venan haciendo incursiones en Hait ya desde julio de 2001.

Segn el informe de la Misin, tales bandas armadas estaban conformadas entre otros por golpistas y ex soldados del ejrcito que el presidente haba disuelto aos antes por medio de un decreto muy problemtico, afirmacin que parece responsabilizar a Aristide por la formacin de esas bandas, y que no aclara tampoco por qu el decreto hubiera sido muy problemtico. De hecho, lo fue para los EE.UU. y las elites de Hait, que se opusieron tenazmente a la medida ya que el ejrcito haitiano era, de hecho, solamente un instrumento de dominacin de esos sectores. Segn Peter Hallward la disolucin del ejrcito haitiano fue una gran victoria en la larga lucha de los pobres contra los ricos quiz el desarrollo ms prometedor en toda la historia de esa lucha desde el asesinato de Dessalines en 1806. (7)

Segn el informe en el ao de 1994 el entonces presidente Aristide decide desarticular y disolver el ejrcito haitiano, por medio de un decreto presidencial ya en ese entonces fuertemente cuestionado tanto por su forma como por su contenido El descontento y rechazo a esta medida se proyecta a la actualidad. Pero el informe no ofrece ningn tipo de evidencia sobre lo que describe aqu con oraciones impersonales: nada se dice acerca de quines estaban cuestionando fuertemente el decreto, y tampoco por qu lo hacan no solo por el contenido del mismo, sino incluso por su forma. Peter Hallward echa un poco de luz sobre esa cuestin, aclarando que la medida se enfrent a una oposicin cerrada de los EE.UU y de la elite haitiana (8), que quiz sean los agentes que deberan figurar como sujeto en las referidas oraciones impersonales y omitidos con el probable fin de dar as la impresin, evidentemente falsa, de que se trataba de una oposicin generalizada y no limitada solamente a una pequea elite del pas. Pero la realidad era muy distinta: la medida contaba de hecho con un amplio apoyo popular, algo ignorado en el informe.

El gobierno de EE.UU. prepar el golpe de Estado financiando a una estridente oposicin llamada democrtica pero con escaso apoyo popular o representacin parlamentaria, cuya funcin era la de crear un clima de tensin que justificase las acciones violentas de grupos armados tambin financiados por Washington. El Grupo de los 184, por ejemplo, el mayor de la oposicin, no logr reunir ms que unos pocos cientos de personas en una manifestacin contra Aristide llevada a cabo en Puerto Prncipe en noviembre de 2003, solamente tres meses antes del golpe, vindose desbordados en ese momento por cerca de 8 mil seguidores de Aristide.

A travs de un serie de demandas de negociacin con el gobierno, y con exigencias cada vez ms extravagantes, la oposicin interna pretenda crear una situacin de crisis e ingobernabilidad que justificase un golpe que sera llevado a cabo por grupos paramilitares. Esos grupos, algunos organizados en la vecina Repblica Dominicana, comenzaron a sembrar el caos en todo el territorio haitiano con el fin de entrar en la capital y derrocar al gobierno sin la necesidad de una intervencin directa de los EE.UU. Pero la rpida movilizacin de la poblacin de la capital hizo impracticable esa tarea, por lo que el gobierno de Washington se vio obligado a invadir y derrocar al presidente haitiano directamente, sin intermediarios.

As es como el informe de la Misin relata estos hechos: hacia fines de 2003 los EE.UU. reagrup y financi bandas armadas Estas entraron a Hait desde la Repblica Dominicana en febrero de 2004 Mientras los gobiernos de la Comunidad Caribea intentaban negociar un acuerdo entre la oposicin y el gobierno, Aristide pidi la ayuda de fuerzas extranjeras y el 23 de febrero, en el ao del bicentenario, llegaron nuevamente tropas de Francia y EE.UU., seguidas por las de Canad y Chile.

Este trecho del informe, ostensivamente manipulador, merece un anlisis detallado. Como vimos antes, las bandas armadas provenientes desde la vecina Repblica Dominicana y financiadas por los EE.UU. venan haciendo incursiones en Hait desde julio de 2001, no febrero de 2004. La afirmacin de que Aristide pidi ayuda de fuerza extranjeras mientras los gobiernos de la Comunidad caribea intentaban negociar un acuerdo entre la oposicin y el gobierno parece haber sido especialmente redactada con el fin de sugerir inflexibilidad por parte de Aristide durante las negociaciones, lo que es totalmente falso. Los gobiernos de la Comunidad Caribea, representados por la CARICOM, haban abandonado tales negociaciones ya en enero de 2004, y no debido a que Aristide no hubiera sido flexible, sino todo lo contrario. Luego de reunirse con representantes de la oposicin democrtica el 21 de enero de 2004, y ms tarde con Aristide el 31 de enero, como seala Peter Hallward el 2 de febrero Aristide anunci que aceptaba la propuesta de la CARICOM, que le exiga aceptar a un primer ministro designado por la oposicin, llevar a cabo nuevas elecciones, tomar medidas adicionales para desarmar a sus simpatizantes y reformar la polica. Pero la CARICOM abandon la tarea de intermediacin el 5 de febrero luego de que los lderes de la oposicin dijeran que se negaran a negociar con el Presidente Jean-Bertrand Aristide (9). Como podemos observar por esos hechos, haba sido la oposicin la que hizo imposible cualquier forma de acuerdo, no Aristide, que lleg a aceptar condiciones que difcilmente otro gobierno en el mundo concedera a una oposicin con tan escasa representacin parlamentaria. Adems, la solicitud de ayuda externa - no de fuerzas extranjeras sino de fuerzas internacionales de la ONU y el Consejo de Seguridad - procedan tambin de la CARICOM, que la present el 25 de febrero de 2004 pero que fue bloqueada por Francia y Estados Unidos. Por lo tanto la realidad haba sido muy distinta a lo que el informe daba a entender con sus veladas insinuaciones de que Aristide se habra negado a negociar, prefiriendo apelar a la ayuda de fuerzas extranjeras sin especificar, e incluso llegando a sugerir que la invasin final de los EE.UU., Francia y Canad quiz hubiese sido en atendimiento a esa solicitud.

En su apologa del golpe, la Misin tambin declara tambin que el presidente Aristide fue derrocado el 29 de febrero cuando tropas de los EE.UU. lo sacaron del pas, presentando luego la renuncia formal que l haba firmado. Grandes sectores de la poblacin se haban levantado en un proceso que ganaba fuerza e inclusividad desde haca muchos meses, reclamando su renuncia. La idea que se intenta dar aqu parece ser la de que el derrocamiento de Aristide habra sido el resultado de un presunto movimiento popular, y que lo que las tropas de EE.UU. hicieron fue solamente sacarlo del pas despus de que firmara una renuncia formal. En realidad, Aristide jams firm una renuncia formal sino solamente una carta escrita en creole, bajo presin de sus secuestradores, donde en unos trminos muy vagos hablaba de retirarse si eso pudiera impedir un bao de sangre en el pas: si hoy es mi renuncia la que impida un bao de sangre, acepto irme con la esperanza de que habr vida y no muerte(10). Aristide siempre ha negado consistentemente que hubiese firmado una renuncia formal.

Finalmente, el informe se hace eco tambin de la versin de los golpistas en relacin a las elecciones del 2000, declarando que apenas el 20% del electorado acudi a las urnas en el ao 2000, retornando Aristide a la presidencia en medio de fuertes acusaciones de fraude y la constitucin de un gobierno controlado en un 100% por su partido, el Fanmi Lavalas. Dejando a un lado los ribetes kafkianos de esas fuertes acusaciones sin especificar, contrastemos este texto con los hechos conocidos. Que el gobierno de Aristide estuviese controlado en un 100% por el partido de Aristide no es de extraar. En las elecciones legislativas de mayo de 2000 el partido de Aristide gan 72 de los 83 escaos en el parlamento y 16 de los 17 senadores. Con mucho menos apoyo los partidos de cualquier pas democrtico suelen controlar al 100% sus gobiernos, entrando en coalicin con otros partidos solamente cuando no cuentan con una mayora absoluta. Adems, las elecciones legislativas de mayo haban tenido un record de participacin en Hait, aproximadamente 65% de electorado haba comparecido a las urnas, y fueron elogiadas incluso por el gobierno de EE.UU., que destac el elevado ndice de participacin. Finalmente, en noviembre de 2004 se realizaron las elecciones para presidente, pero de esta vez la mayor parte de la oposicin, ante una segura derrota, se niega a participar, y Aristide gana con el 92% de los votos. A pesar de la segura victoria de Aristide y la falta de alternativas reales, la Coalicin Internacional de Observadores Independientes, as como la mayora de los observadores independientes, estimaron la participacin en las elecciones de noviembre en un 60%. El informe da Misin no ofrece ms datos o referencias sobre su afirmacin de que solamente un 20% del electorado habra acudido a votar.

Parece evidente que las conclusiones del informe fueron exactamente las deseadas por los grupos que coordinaron el programa de la Misin en Hait con dedicacin y cario, como instrumentos que eran de los pases que llevaron a cabo el golpe contra Aristide.

A la luz de todo esto, la credibilidad de Prez Esquivel en materia de exculpaciones parece, como mnimo, bastante cuestionable.

Notas:

(1) Hait: Soberana y Dignidad. Informe Final de la Misin Internacional de Investigacin y Solidaridad con Hait, 3 al 9 de abril de 2005.

(2) Jeb Sprague y Joe Emersberger, Amenazas de muerte contra investigadora de derechos humanos de The Lancet en Hait, Counterpuch, traducido para Rebelin, 14/09/06. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37566

(3) Haiti, Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor 2004, 28/02/05.

(4) Richard Sanders, POHDH: Another Recipient of CIDA Largesse. http://coat.ncf.ca/our_magazine/links/61/21.htm

(5) William Blum, Caballo de Troya: La Fundacin Nacional para la Democracia, traducido para Rebelin, 25/05/06. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=31997

(6) Athena R Kolbe y Royce A Hutson, Human rights abuse and other criminal violations in Port-au-Prince, Haiti: a random survey of households, The Lancet, Vol. 368, No. 9538, pp. 864 - 873, 02/08/06.

(7) Pete Hallward, Damming the Flood, Verso 2007, p. 54.

(8) Hallward, Damming the Flood, p. 53.

(9) Hallward, Damming the Flood, p. 223.

(10) Aristide denies 'formal resignation,' plans return, Washington Post, 04/03/04.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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