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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2013

Las acusaciones contra el Papa Francisco I

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


Iglesia-Papado. No puedo opinar sobre tema tan especializado como es el Papado y su funcin en la tierra. Tampoco de la Iglesia. Pareciere asuntos reservados a telogos. Hay que estar muy documentado.

Polticamente, trasciende al homus politicus. Como institucin, el papado no es de resorte poltico. La religin (iglesia) s, en el plano de la infraestucutura ideolgica. Len XIII como Papa, pudo ser anti marxista; pero como Iglesia, sta respondi al momento histrico en que el socialismo, paseaba, recorra por el mundo. Y su Encclica fue la respuesta social- cristiana, al marxismo (socialismo cientfico). Juan XXIII, fue la respuesta, como ecumenismo, a la tolerancia cultural religiosa mundial. Juan Pablo II, contradictorio en su mensaje anticomunista: en el proyecto polaco desbarat la burocracia estatal socialista y al matar el tigre asust con el cuero: la entronizacin del neoliberalismo. Pero ya haba silenciado a muchos de la teologa de la liberacin. Al llamarlo salvaje reencauz hacia la social-democracia- cristiana. Por eso se dice que la Iglesia, por ser camalen, mantiene vigencia universal en los tiempos. As ha sucedido desde el emperador Justiniano. La Iglesia no destruye al estado capitalista, lo adecua. Los socialistas del siglo XXI, tambin. Esos son los signos de los tiempos que nos da vigencia y realismo a los socialistas de hoy.

De manera, que no creo sea el papado, sino la iglesia, religin- como infraestructura- la determinante.

LO DEL PAPADO LATINOAMERICANO.

No ser expresin de unnime aceptacin.

Lleg un Papa del llamado tercer mundo y podra ser ms regresivo frente a la funcin social radical de la propiedad y la eficacia y eficiencia del Estado.

Me uno al eco de admiracin popular porque Francisco I, sea un Papa de Nuestra Amrica. Asumo con beneficio de inventario, las acusaciones en su contra. Creo que ameritan sopesado anlisis.

Era de esperarse, fuera jesuita. La Iglesia no poda continuar con el paralelismo de un Papa negro. La Compaa de Jess, diferenci en la conquista espaola. Basta citar los Ensayos Sobre Los Grandes Conflictos de Nuestra Historia, del colombiano Indalecio Lievano Aguirre. Llega en momento histrico en que cabalga el Bolivarismo integracionista y Colombia es centro de laboratorio estatal de subsiguientes profundas reformas o cambios. En primer lugar, hacia un logrado acuerdo de conversaciones, para la solucin del conflicto interno armado. En Colombia, terminado el conflicto armado interno, continua el conflicto en lo econmico, poltico, social, ideolgico, ambiental. Imposible concebir cambios estructurales, de fondo, sin el concierto de la Iglesia. Incumbe, en el manejo del utilitarismo, que una correcta poltica de izquierda imponga.

Mltiples, los artculos que ilustran la personalidad del nuevo Papa. Todos lo identifican como colaborador de la dictadura militar y vinculado al condenado y en prisin, Videla. Solo una voz, aislada, de un Nbel de Paz, lo avala. La historia no olvida, es la determinante. El Polo Democrtico Alternativo, en Colombia, tambin lo enjuicia como

Archiconservador, homofbico y colaborador de la dictadura argentina son los antecedentes del Papa Bergoglio. El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, sucesor de Benedicto XVI en la Santa Sede, es tan conservador y defensor de las posturas ms retrgradas al interior de la Iglesia Catlica como el pastor alemn, hoy retirado en el complejo vacacional de Castel Gandolfo. A Bergoglio se lo conoce en Argentina por su proximidad con el sanguinario dictador Jorge Videla, quien actualmente paga condena perpetua por los crmenes de lesa humanidad cometidos durante el rgimen de facto (1976- 1983)

Asimilada la admiracin personal inicial, viene el examen detallado, pensado del asunto. No bajo un mtodo de interrogantes, cuestionamientos. Tampoco bajo un pretendido pedante juicio. Acudo al utilitarismo poltico.

DE LA JERARQUIA ECLESIATICA ARGENTINA Y LA DICTADURA MILITAR.

La poltica de la cpula de la Iglesia Catlica, argentina, bendijo y colabor directamente con la dictadura iniciada en Argentina en 1976.

El 15 de septiembre de 1976, se llev a cabo la reunin de la Comisin Episcopal Argentina (CEA) con los representantes de la Junta Militar.

A menos de seis meses del golpe, los militares se valan de unos obispos en contra de otros. 19 obispos proponan la denuncia de todo cuanto estaba pasando y 38 se opusieron. Concertaron una reunin en la que documento en mano, de publicitado conocimiento, los jerarcas expresaron que de ninguna manera pretendan plantear una posicin crtica a la accin de gobierno. Manifestaron la continuidad del rgimen pues un fracaso llevara, con mucha probabilidad, al marxismo. Reconocieron los notables esfuerzos del gobierno en pro del pas y por lo cual los acompaamos al actual proceso de re-organizacin (subrayo) del pas, resaltando la imagen buena de las supremas autoridades. Mencionaban la adhesin y aceptacin episcopal. La iglesia argentina, propuso as, un canal de comunicacin permanente con la Junta Militar.

El documento se llam Pas y Bien Comn. Ese infame texto hizo carrera. De arriba hacia bajo, se impuso. Evitaron un enfrentamiento que no deseaban. Propusieron que se les anticipara sobre detenciones a sacerdotes y monjas; pensando as obviar el silencio compatible de sus conciencias. Pronto comprobaron la ineficacia de la tal comisin de enlace. El ments del trato especial y de informacin respecto persecuciones a religiosos (as). El portazo en la cara. Tres cardenales firmaron el documento. Constituy un verdadero pacto para la re-organizacin del pas. Nada lejano a lo comparativo-en Colombia- de algo as como un Pacto de San Jos de Ralito, como el que firmaron polticos espurios colombianos, bajo la gida de las Brigadas Militares, con las autodefensas paramilitares, para acompaar un proceso de re-fundacin del pas, con la secuela de genocidio contra el pueblo colombiano.

A la isla El Silencio, en el Tigre, propiedad del Arzobispado porteo, fueron trasladados los prisioneros de la ESMA en 1979 para que no los encontrara la Comisin Interamericana de Derechos Humanos. Se conoci sobre el expediente sucesorio del soltern empleado de la Curia que figuraba como dueo de la propiedad. La Escuela Mecnica de la Armada (ESMA), en Argentina, es sinnimo a las Caballerizas de Usaqun, pues cumpli el mismo papel que en el militarismo fatdico colombiano, durante el gobierno del gangoso Turbay Ayala.

DE LAS ACUSACIONES

Circulan acusaciones y denuncias sobre el comportamiento del obispo Bergoglio durante la dirctadura militar sangrienta en Argentina. De 1976 a 1983 el rgimen se caracteriz por la sistemtica implantacin de la tortura, la desaparicin selectiva, el asesinato, el robo de nios y nias, sustrados a subversivos detenidos. El objetivo fue la poblacin civil de laicos y religiosos (sacerdotes). El poder militar, es violencia, guerra.

De la prolija informacin recopilada, la figura del jesuita Bergoglio, sale maltrecha. Sobre l recae toda la poltica del Vaticano que junto con los Estados Unidos, coloc en objetivo a los movimientos de izquierda en Amrica Latina, asumiendo la poltica de Washington de la doctrina de Seguridad Nacional; en la que el enemigo interno era el subversivo, al cual haba que exterminar. Acorde con la complacencia de la Iglesia con sus altos jerarcas, en callar, negndose a desarchivar la informacin con que cuentan y hacer pblicos los documentos, sobre atrocidades de gobiernos de turno. Esto sucedido aplica, no solo en Argentina, sino tambin en Colombia.

En el caso particular de Argentina, es explosiva la denuncia de la colaboracin de la Iglesia con el rgimen de la dictadura militar que sangrientamente gobern, desde el 24 de marzo de 1976, cuando destituyeron a la presidenta Mara Estela Martnez de Pern, hasta el ao de 1983. Se caracteriz esa dictadura, por la prctica sistemtica de la tortura, el asesinato y la desaparicin de miles de personas y el robo sistemtico de recin nacidos, sustrados a los detenidos (as) bajo el calificativo de subversivos.

DE LOS DOS JESUITAS DETENIDOS DESAPARECIDOS. La acusacin de mayor peso contra el Papa jesuita Jorge Mario Bergoglio, obedece al maltrato dado a dos sacerdotes de su misma congregacin jesuita a los que habra abandonado, a las fauces insaciables de la jaura militarista de Videla.

Orlando Yorio y Francisco Jalics, pertenecan al arzobispado del Gran Buenos Aires. Hacan parte de los movimientos eclesisticos de la Teologa de la Liberacin. Desarrollaban trabajo comunitario en zonas pauprrimas, en el Barrio Bajo Flores, donde fueron detenidos desaparecidos, en operacin rastrillo, de la dictadura militar, el 23 de mayo de 1976.

Al igual que sucedi en Colombia, con los curas del movimiento de Golconda, la jerarqua eclesistica proceda a la macartizacion de sus miembros rebeldes, degradndoles, impidindoles la celebracin de oficios religiosos, quitndoles la sotana, desterrndoles de sus parroquias de influencia. Ese fue el compartimiento del obispo Bergoglio, al interior de la institucin eclesistica, con relacin a esos dos curas rebeldes.

Lo grave del asunto radica en la acusacin, en que el entonces Provincial de los Jesuitas en Buenos aires, Francisco Bergoglio, ao de 1976, suministr informacin a los servicios de inteligencia militares, sobre los dos curas de su rebao. Que les degrad su inmunidad sacerdotal y los dej a expensas de la bota militar. Duraron desaparecidos cinco meses y fueron abandonados, torturados, en un basurero. Nunca reaparecieron cuatro catequistas y dos de sus esposos, secuestrados durante el mismo operativo militar dictatorial. Esa es la constante en el ro de tinta que circula contra la persona del Papa Francisco I.

En 1995 el jesuita Francisco Jalics como victima- publica su libro Ejercicios de Meditacin, en el que cita al tambin jesuita Orlando Dorio, victima de secuestro y torturas, dieciocho aos antes; quien relata que los sacerdotes que trabajaban con los mas pobres eran demonizados, puestos en sospecha dentro de las propias instituciones eclesiales y acusados de subvertir el orden social. Que sabia que el Provincial jesuita Bergoglio no los quera, pues no mantena la opcin de los pobres, Que si los mataban, se los quitaba de encima y sino, siempre ventilara que los haba salvado. Que para unos era un santo y para otros generaba terror. Hoy el jesuita Orlando Dorio, ha fallecido y el jesuita Francisco Jalics vive en Estados Unidos. Dicen que Bergoglio lo busca para tratarlo personalmente y otros escriben que lo hace por que es un poltico que ama el poder y busca es el lavado de su imagen.

DE LA DUDA METODICA.

Definitivamente, jams podra encausar en una condena meditica contra el actual Papa Francisco I. Destaco que en su publicacin, a manera de autobiografa, conocida como EL JESUITA, niega, no acepta, las acusaciones que se le imputan en relacin con la delacin de los sacerdotes jesuitas Orlando Dorio y Francisco Jalics. . Que los sealaban de guerrilleros y que l afirm que no tenan nada que verAfirma que hizo una defensa formal de su accionar. Que cuando se enter del secuestro por parte de los militares de los dos jesuitas, lo inform a sus superiores. Bergoglio dice en su libro que no respondi la acusacin para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar. Eso constituye un principio aceptable. Jorge Mario Bergoglio dice que su informe fue favorable. El periodista Horacio Verbitsky facilita documentacin y fuente objetiva, para que cada quien perfile un criterio de fondo sobre su conducta, la cual centro en si fue delator o no de dos de las ovejas de su rebao. Resalto que ante la cruenta persecucin, la seguridad, para un obispo en particular, tampoco estaba garantizada. Ni se les respetaba, ni cumpla. Testimonio de un sacerdote torturado, relata como en un operativo militar un oficial del ejercito, el coronel Samuel Said Amant, vituperaba: voy a desaparecerlos a todos a usted todava no, por que es obispo. Entonces por que exigirle al obispo Bergoglio una conducta diferente? Como deca, el tambin sacrificado por la derecha colombiana, lvaro Gmez Hurtado: a la gente hay que creerle. Por supuesto, respeto la particular posicin poltica de la izquierda argentina y la de los abogados defensores de los dos jesuitas. Pero modestamente considero que la izquierda colombiana no tiene porque asimilar idnticas posiciones, al respecto.

El Papa Bergoglio, refleja a Francisco de Ass. Anuncia una iglesia pobre para los pobres. No es proyeccin poltica, es evanglica. Esta por verse si asumir las desigualdades socialesde la pobreza. Tambin esta por verse que actitud asumir frente a las negociaciones de paz en Colombia. De redundante utilidad poltica el que el Papado comprenda que en Colombia se conversa ente dos fuerzas de personera poltica: La Insurgencia y el Estado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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