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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2013

El marxismo, la autodefensa y la organizacin comunitaria

Andrs Avila Armella
Rebelin


El uso de la fuerza, es un asunto fundamental en toda cuestin de poder, de hecho, sera inconcebible hablar de poder sin contemplar como uno de sus elementos sustanciales el manejo de la violencia organizada, pues este se da desde el momento en que aparecen intereses contradictorios que por distintas razones no pueden solucionarse ms que cuando un tipo de voluntad organizada se impone sobre otra. Al respecto, como marxistas, no podemos ignorar un fenmeno que se est viviendo en el pas, alrededor de los llamados grupos de autodefensa.

Para iniciar habremos de plantear unas preguntas fundamentales, si existe una auto defensa, quiere decir que hay un auto, es decir alguien que definido por s mismo, se defiende a s mismo, sea quien sea, y por otro lado, existe un otro del que se busca defenderse. Por lo que se ha podido saber de las experiencias recientes, sobre todo en los casos de Michoacn, Guerrero y Oaxaca, estas acciones han sido llevadas a cabo sobre todo por comunidades indgenas, sin embargo, nos encontramos con que aunque este elemento aparece como generalidad, no aparece como totalidad, y que tambin, existen diferentes formas en que dichas comunidades en accin de auto defensa, se conciben a s mismas, y a su contraparte.

Comencemos ahora por plantear algunos puntos de partida tericos del marxismo que nos pueden orientar. Engels, haba planteado que algo distintivo entre el Estado, entendido como la organizacin por excelencia de la clase dominante, y la organizacin comunitaria, era que en el segundo caso, en el Estado, este forma un ejrcito permanente quien tiene el exclusivo derecho legal para ejercer la violencia, erigindose por encima de la sociedad, ejrcito que se coloca en ventaja con respecto de la capacidad de la mayora para defenderse a s misma; en el caso de la organizacin comunitaria, el asunto era al revs, pues en lugar de ejrcito permanente, las comunidades se defendan a s mismas a travs de la transformacin eventual de campesinos, artesanos y cazadores, en guerreros. En ese caso, la guerra no aparece como una necesidad elemental de la sobrevivencia de las comunidades, sino precisamente en el caso de que estas fueran amenazadas en su forma de existencia cotidiana, ya sea porque sus miembros eran amenazados, o bien porque los elementos materiales de los cuales depende su existencia como sujeto colectivo, tambin lo fueran, por ejemplo el acceso a espacios territoriales como, ros, praderas o montaas, involucrando en cada uno de ellos el acceso a la riqueza natural que en ellos existe.

Por el contrario, con la aparicin del Estado, la guerra y los ejrcitos aparecen como una necesidad de la clase dominante ya sea para expandir su dominio, o bien para proteger sus intereses en contra de los elementos explotados de la misma sociedad, para proteger su propiedad o para evitar ser conquistados por otros Estados.

En un caso, la violencia es un instrumento de la comunidad, y en el segundo, la violencia organizada del Estado, se erige como un elemento en contra de ella, la cual histricamente ha contribuido a minar la existencia comunitaria en varias partes del mundo. El concepto de autoridad por tanto es antagnico, mientras que en las formas comunitarias, los jefes dependen del consenso mayoritario, en el segundo caso, ese consenso es forzado a travs de la imposicin cotidiana de la voluntad de Estado, es decir, la voluntad de la clase dominante. Por ello Engels deca que

El ms despreciable polizonte del estado civilizado tiene ms autoridad que todos los rganos del poder de la sociedad gentilicia reunidos; pero el prncipe ms poderoso, el ms grande hombre pblico o guerrero de la civilizacin, puede envidiar al ms modesto jefe gentil el respeto espontneo y universal que se le profesaba. El uno se mova dentro de la sociedad; el otro se ve forzado a aparentar representar algo que est fuera y por encima de ella [1].

La posibilidad y ejercicio de que la capacidad de imponer su voluntad por medio de la fuerza sea de la mayora trabajadora y no potestad exclusiva del Estado o de alguna clase explotadora, es un aspecto crucial del pensamiento marxista, siendo uno de los elementos que Lenin tambin subray en su obra y del cual se parta para la edificacin del Estado socialista, donde las guardias de obreros y campesinos tuvieran la capacidad de resistir ante los embates de la burguesa que pretenda reconquistar el poder [2].

Sin este elemento no hubiese podido imaginarse la subsistencia de un sinnmero de experiencias socialistas y su capacidad, tanto de derrocar al poder burgus, tanto de sostenerse a s mismos en el poder proletario. La defensa de la Unin Sovitica en contra de la ocupacin Nazi, no hubiese sido posible sin la accin de la autodefensa de obreros y campesinos, quienes valindose de sus propios mtodos organizativos, hostigaron a los invasores hasta derrotarlos y hacerlos retroceder. Lo mismo pasa en Cuba, donde el verdadero elemento de resistencia armada ante un posible ataque militar norteamericano, ha pasado por la creacin y existencia de los Comits de Defensa de la Revolucin, as como de las milicias populares; las fuerzas del imperialismo saben que si invaden Cuba, encontraran en cada obrero y campesino cubano a un elemento combativo capas de pelear contra el ms fiero soldado imperialista.

Otro elemento contemporneo de la lucha comunista son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejrcito del Pueblo, el cual precisamente, surge como un grupo de autodefensa campesino, el cual fue agredido militarmente cuando el Estado colombiano determin que constitua una amenaza para la seguridad, el que existieran, decan ellos, repblicas independientes en el territorio colombiano, argumentando precisamente que era el Estado quien era el nico depositario legtimo de la violencia. En ese proceso, los campesinos, quienes haban formado las autodefensas, comprendieron que la nica forma de pelear por ser ellos mismos quienes decidieran su propio destino y formas de organizacin, pasaba por el derrocamiento del estado burgus.

Aqu es muy importante establecer una caracterstica de lo que viene a ser la tradicin marxista de la autodefensa y su fusin con otras experiencias de organizacin de la autodefensa:

- En todos estos casos, existe una definicin de clase; quienes practican la autodefensa son grupos que se identifican a s mismos como campesinos, indgenas o trabajadores, y que buscan proteger el fruto y las condiciones del trabajo propio en contra de los explotadores.

- As mismo, la contraparte, dentro de lo cual se da un proceso poltico, se identifica al agresor tambin por sus caractersticas de clase, los capitalistas y terratenientes, quienes buscan despojar a los campesinos de sus medios de subsistencia, o bien, buscan reproducir las condiciones histricas del trabajo asalariado y de la explotacin.

- Esta concepcin hermana a todos los explotados, trabajadores, campesinos y comunidades indgenas, en funcin de su enemigo comn, el capital, y es contra l que se estn defendiendo, sea cual sea su manifestacin, lo cual ha ido desde el ejrcito nazi, norteamericano o nacional, hasta las guardias privadas de terratenientes y mafias dedicadas al contrabando, como las que han formado los grupos paramilitares en Colombia, irnicamente llamados de autodefensa.

Mxico y la autodefensa

Tal vez el ejemplo ms emblemtico contemporneo de la autodefensa comunitaria en el pas, es el llevado a cabo por el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional, quien en ese sentido cuenta con los siguientes elementos:

- Tiene una definicin poltica de s, como comunidades indgenas organizadas poltica y militarmente para transformar de fondo la realidad nacional y con ello reivindicar y asegurar un lugar en la historia nacional para sus comunidades y los pueblos indgenas del pas.

- Tener una propia organizacin productiva tendiente a buscar que la mayor parte de su trabajo pueda ser disfrutado por ellos mismos, y la mnima parte pase a ser controlado por el capital.

- Tener un sistema propio de imparticin de justicia a partir de sus usos y costumbres, pero tambin de cdigos y leyes revolucionarias que imperan en territorio zapatista. En ese sentido, la relacin entre las Juntas de Buen Gobierno y el EZLN como estructura poltico militar, es fundamental.

- Tener, a partir de su propio ejrcito, el EZLN, un control territorial que excluye necesariamente la presencia de cualquier otro, ya sea armado por otros intereses afines al capital o a los terratenientes, o bien por el Estado mexicano. En ese sentido, la consigna de fuera ejrcito de Chiapas ha sido fundamental.

- El EZLN, en su pensamiento poltico, sigue insistiendo en la necesidad de cambiar de fondo la realidad nacional y de fortalecer la lucha anticapitalista.

Las comunidades zapatistas pues, no slo se defienden a s mismas, sino que sin dejar de ser lo que son, pueblos mayas, plantean una plataforma de transformacin a nivel nacional. Esta es sin duda la experiencia contempornea de referencia en Mxico, pues es la que se ha logrado de forma ms acabada tanto en trminos polticos como organizativos. La reproduccin de esta experiencia, con todos sus elementos, es la que el Estado mexicano no est dispuesto a permitir.

Tambin existen otros casos de autodefensa comunitaria, otra de las experiencias ms conocidas es la de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, CRAC, en Guerrero, quien logr articular desde hace algunas dcadas, la Polica Comunitaria, quien simplemente ha contribuido a posicionar la organizacin comunitaria por encima de la estatal en la regin de la Costa Chica y la montaa de Guerrero.

Otro caso importante es el da la comunidad indgena de Chern, en Michoacn, en donde tras una lucha dura en contra de los contrabandistas, instrumentos del capital que despojaban a la comunidad de sus recursos precisamente para introducirlos en el mercado internacional, los comuneros organizaron su propio mecanismo de autodefensa y buscan ahora mismo, ponerlo en consonancia de otros factores de ndole poltico y econmico, as como ser un instrumento de lucha del pueblo purpecha, y de las comunidades indgenas para reivindicarse como sujetos capaces de gobernarse a s mismos.

La experiencia de la autodefensa se ha multiplicado dado el grado de salvajismo con que el capital, a travs de grupos ilegales y no reconocidos como instrumentos del mismo, han actuado en contra de las comunidades. Estas, a diferencia de otros sectores de la poblacin, cuentan con una enorme ventaja, pues al conservar formas de organizacin que no dependen directamente del Estado, han podido utilizarlas para protegerse de una forma tal que otras poblaciones rurales del pas, simplemente se han visto imposibilitadas, pues apenas lo tratan de hacer, son arrasados por la fuerza por los grupos de sicarios o del propio aparato represivo del Estado. En este caso, su cultura se ve reforzada, pues no slo es un conjunto de smbolos, sino la reivindicacin de que su experiencia histrica como pueblos, coadyuva a su sobrevivencia y sirve de ejemplo a la poblacin trabajadora entera, pues han evidenciado que el Estado mexicano, lejos de ofrecer soluciones, en su lgica de clase, profundiza los problemas.

Nos encontramos sin embargo ante una situacin delicada, pues por ahora priva una gran confusin entre qu grupos son verdaderamente de autodefensa comunitaria, y cuales en realidad pretenden erigirse como un apndice del Estado al interior de las comunidades indgenas y dems poblaciones rurales y pequeas ciudades.

No debemos olvidar que el Estado, y particularmente el Estado mexicano, tiene la capacidad de subsumir formas de organizacin a la lgica capitalista, creando entre los pobladores la ilusin de que se defienden a s mismos cuando en realidad pueden terminar defendiendo al propio capital o simplemente terminan haciendo gratis algunas funciones del Estado.

La autodefensa puede surgir pues como un instrumento espontneo de quienes son ignorados en las decisiones de Estado, pero esto no nos debe llevar al triunfalismo ni a la confusin, pues el proceso, amorfo an, puede virar para cualquiera de los polos propios de la lucha de clases, y ello nos obliga a poner el dedo en el rengln.

El Estado mexicano, por lgica no va a permitir que el pueblo organizado le dispute, y mucho menos le arrebate el control monopolizado de la violencia, por lo que ahora mismo debate en torno de los grupos de autodefensa, encontrndose ante dos posibilidades:

1.- Combatirlos abierta o silenciosamente, buscando errores en los mismos y pretender utilizarlos para desarticularlos en la lgica de que su uso de la violencia tiende hacia la irresponsabilidad jurdica. Para ello se podr valer de grupos paramilitares, de los medios de comunicacin y del propio aparato represivo del Estado. [3]

2.- Tener un poco de paciencia y tratar de subsumir a los grupos de autodefensa, orientndolos para cumplir las mismas funciones que cumple el aparato represivo, esto a travs de la tutela que pueda ejercer sobre los mismos, a la vez que con mtodos del control econmico y poltico, pueda seguir minando las condiciones de existencia de las comunidades y pueblos indgenas del pas.

Al respecto me resulta indispensable hacer un llamado a la prudencia y a mirar el fenmeno en su justa dimensin histrica, sealando que en realidad todava faltan muchos elementos para afirmar que todo este proceso derivar en un fortalecimiento del pueblo trabajador y de las comunidades. El Estado mexicano no dudar en utilizar todas las herramientas a su alcance para practicar cualquiera de las dos posibilidades sealadas, o bien, combinarlas.

Por otra parte, como marxistas leninistas, tampoco podemos dejar de sealar que ningn proceso que surja de manera espontnea, lograr realmente sus propsitos si no se plantea de manera general la perspectiva poltica de la lucha de clases y se decide a tomar partido dentro de la misma. Pensar que se puede proteger simultneamente el inters del Estado burgus y de las comunidades, es una contradiccin que terminar por develarse ms temprano que tarde, es ah donde surgirn las definiciones y ser ms factible identificar que procesos organizativos tienden a fortalecer la posicin de campesinos, comuneros y trabajadores, y que procesos derivarn en un fortalecimiento del Estado, an cuando no se lo hayan planteado as.

Notas

[1] Engels, F. El origen de la familia la propiedad privada y el Estado. Marx y Engels, obras escogidas en 2 tomos. Tomo II. Pg. 318.

[2] Lenin. V.I. El Estado y la Revolucin

[3] Esto ya ha empezado a suceder, pues se ha dicho que algunos de esos grupos son en realidad fachadas del crimen organizado, y se ha podido ver como en algunos, efectivamente han influido en su formacin, elementos del capital y del Estado. Incluso, se ha podido detectar que se han montado provocaciones para que los grupos de autodefensa cometan algn tipo de exceso, creando un clima meditico para combatir su existencia.

Andrs Avila Armella. Miembro del Bur Poltico del Partido Comunista de Mxico (www.partidocomunistademexico.org). Socilogo y Maestro en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autnoma de Mxico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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