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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2013

El clmax potico de Jim Morrison

Mara Ramiro Martn
Jot Down


Cuando la diversin muere, se convierte en el Juego.
Cuando el sexo muere, se convierte en el Clmax.
Todos los juegos contienen la idea de la muerte.
Jim Morrison. Los seores (1969)

No son estas palabras para una cancin de rock. Por supuesto que ser autor de canciones no le presupone a uno ser poeta, sin embargo, no es este el caso del lder de los Doors, que despus de componer y grabar una de las obras ms emblemticas de la historia de la msica rock L.A Woman renunci a la lujuria del xito para refugiarse en Pars, cuna de la bohemia, y continuar con su obra literaria. Haba publicado ya tres libros de poemas: Las nuevas criaturas (1968), Los seores (1969) y Una oracin americana (1970), pero la muerte pill a este chamn maldito a los 27 aos con un cajn de cuadernos inacabados y un nombre manchado por el escndalo de encarnar en s mismo la revolucin. Corran los aos 60 y Amrica vea desnudarse a una generacin que marcara el inicio del cambio.

Por su aportacin potica a las letras americanas, eclipsada por su figura de estrella musical, Jim Morrison fue uno de los precursores de un tipo de literatura que, como el pas, estaba todava despertando.

Es curioso cmo leyendo las anotaciones sobre lo que Rimbaud inspir a Morrison, se puede llegar a entender lo que el personaje debi experimentar en su cuerpo cuando en 1969 se masturb sobre el escenario, en pleno show en Miami, frente a miles de fans. Aquello fue probablemente un error que el grupo pagara caro, pero el listo de Jim aprendi una leccin: haba que hacerse a uno mismo vidente. Rimbaud se lo haba enseado.

El poeta se hace vidente por un largo y racional deterioro de todos los sentidos, de todas las formas de amor, de sufrimiento y de locura. Se busca a s mismo en una inmensa tortura para la que necesita toda su fe, toda su fuerza sobrehumana, donde se convierte de entre todos los hombres en el gran paciente, pero tambin en el erudito porque solo l alcanza lo desconocido. As fue el trance hacia su propia potica.

Puedes disfrutar la vida de lejos. Puedes mirar las cosas pero no probarlas. Puedes acariciar a la madre con los ojos.
No puedes tocar esos fantasmas.

XXIII. Desierto

Morrison comenz a jugar con la poesa y la prosa desde muy temprano, quiz por la necesidad de contar lo que suceda a su alrededor. Curs estudios de cine en la UCLA, y aunque no lleg a materializarlos nunca en forma de pelcula, l mismo confes aos despus que mucho de lo escrito durante su vida no haba sido ms que una especie de tratado de esttica de su visin cinematogrfica. Este texto, escrito en 1969, nos habla de imgenes y reflexiones que fcilmente nuestra retina transforma en fotogramas:

Extraas, frtiles correspondencias los alquimistas perciban en inverosmiles rdenes del ser. Entre hombres y planetas, plantas y gestos, palabras y el tiempo. Estas inquietantes conexiones: el grito de un nio y el roce de la seda; la espira de una oreja y la aparicin de perros en el patio; la cabeza baja de una mujer durante el sueo y la danza matinal de los canbales; estas son conjunciones que trascienden la estril seal de cualquier montaje voluntario. Estas yuxtaposiciones de objetos, sonidos, acciones, colores, armas, heridas, y olores, brillan de manera inaudita, imposibles maneras.

El cine no es nada si no es una iluminacin de esta cadena del ser que hace que una aguja colgada de la carne provoque explosiones en una capital extranjera.

El cine, heredero de la alquimia, lo ltimo de una ciencia ertica.

El xtasis de los sentidos: el sexo y la muerte

La visin de Rimbaud, combinada con el conocimiento de Morrison sobre los rituales chamanes de Amrica y la poesa romntica, fueron suficientes para elaborar la receta de la experiencia y lo que l pensaba que sera la expansin de la conciencia.

El chamn diriga la sesin. Un pnico sensual, deliberadamente evocado por drogas, cnticos, bailes, lanza al chamn hasta el trance. La vos cambiada, movimiento convulsivo. Acta como un loco. Estos profesionales histricos, escogidos precisamente por su inclinacin psicoptica, fueron apreciados en otro tiempo. Mediaban entre el hombre y el mundo del espritu. Sus viajes mentales establecen el punto crucial de la vida religiosa de la tribu.

XXXVII. Las nuevas criaturas

Al escuchar su cuerpo la apertura de sus sentidos Morrison entraba en xtasis. Blake dijo que el cuerpo era la crcel del alma, a menos que los cinco sentidos estn completamente desarrollados y abiertos. l consider a los sentidos ventanas del alma, y Morrison lo adapt a su vida diaria: cuando el sexo involucra todos los sentidos con intensidad, puede ser como una experiencia mstica.

Pero esta conexin en Morrison va ligada a la muerte. Para l, estar unidos a alguien es una experiencia emocional que significa la metafrica muerte de uno mismo en el acto del coito o eyaculacin. A la vez, el amor es uno de los pocos dispositivos que tenemos para evitar el vaco.

Baila desnudo sobre huesos
Rotos los pies sangran y manchan
Cortes de cristal cubren tu mente
Y el seco final de la barba
Del vaco mientras la gente
Lanza hilos en tranquilos estanques
Y arranca a la antigua trucha
Del profundo hogar. Escamas
Encontradas de un verde brillante.
Un cuchillo fue robado. Un
Valioso cuchillo de caza
Por unos extraos chicos
Del otro campo al otro lado del lago.

Las nuevas criaturas.

Sus versos oscuros y subjetivos mucho le deben a la lectura de Baudelaire y Artaud. Yuxtaposiciones, imgenes violentas, vocabulario impetuoso y agitador que se mezcla con notas autobiogrficas y conforma su propia mitologa. Deca Morrison que el arte haba muerto, y que era ahora el momento de liberar nuestra vida cotidiana. Dylan Thomas, escritor anglosajn a quien admir, tambin hablaba de la poesa como algo orgistico y orgnico, como la cpula, divisoria y unificadora, personal pero no privada.

El surrealismo no era otra cosa que un nuevo tipo de magia para mi. La imaginacin y los sueos, toda esta intensa liberacin del inconsciente, cuyo objetivo era que las cosas se acostumbraran a ocultar el alma, que debe abrirse paso, debe marcar el comienzo de una transformacin de los significados y de los smbolos.

Tuvo tiempo entre su infancia itinerante y su carrera como estrella del rock para leer a los grandes clsicos. Friedrich Nietzsche fue su filsofo de cabecera, cuya praxis aplic tambin en sus conciertos. Morrison vea en el espectculo del rock un sucedneo de la tragedia griega.

Segn la filosofa de Nietzsche, son dos los principios rectores del arte: el apolneo representado en la escultura y el dionisiaco representado en la msica. Recordarn que Dionisio fue uno de los 12 dioses mayores del Olimpo, el Baco de los romanos. Primero fue adorado como rbol rodeado de yedra, y despus como hombre barbudo y vigoroso.

Su actitud hacia la modernidad fue de desdn. Personific la figura literaria del viajero errante o wanted, que l mismo usaba en sus poemas. La realidad perdida que buscaba en la ciudad, esa metrpolis definida en trminos modernistas y simbolistas, era en el fondo una reflexin de la sociedad.

Todas las fuentes artsticas de las que bebi las aplicaba en cada uno de sus conciertos. De esta forma cada uno de sus shows era una experiencia nica e inaudita en la historia de la msica, y los fans enloquecan por verle. Cada cancin era un ritual y a menudo combinaba sus hits con introducciones en prosa que hacan del lenguaje de Morrison un sello de identidad de los Doors.

Al igual que la principal tcnica de manipulacin a la multitud que utiliz en el escenario, hizo uso la pausa para dar gran efecto a sus poesas, pero no en el sentido convencional del trmino gramatical o formal; en lugar de una cesura, puntos suspensivos o cambio de lnea, utiliza una imagen como una barrera a superar, que ser destruida. Tambin a travs de la estructura del poema, que replicaba la lgica irracional de la corriente de la conciencia, proyectaba un lenguaje como pinturas abstractas de escenas violentas.

La grandiosa autopista
est
atestada
de
amantes
y
buscadores
y fugitivos
tan
impacientes
por
complacer
y
olvidar.

Desierto

Haba ocurrido: la potica de Morrison era mucho ms que cuatro versos escritos en un cuaderno manchado de whisky. Las constantes de su universo interior eran los leiv motivs de su literatura y de su msica. Jim tena un estilo propio que inundaba todas sus manifestaciones, y que despuntaba en algo que pocos en su tiempo se atrevieron a hacer: desligarse de la tradicin literaria estadounidense para abrir camino a una nueva generacin que ansiaba nuevos lenguajes.

Poeta de la Generacin Beat

Jim Morrison nos dej ideas sobre la poesa que nos indican que su dedicacin y entrega fue mucho ms que un viaje a su propio mundo. Fue una inmersin espaciotemporal en la nacin que acunaba el cambio.

El poema es el registro de un movimiento de la percepcin de la visin. La forma potica es el patrn de ese movimiento a travs del espacio y del tiempo. La imagen de fondo es el contenido de la visin emergente en el poema. El vehculo de movimiento es la imaginacin. La condicin de movimiento es la libertad.

Les suena?

Morrison quiso ser poeta francs (y por ello quiz les resulte familia el lenguaje que utiliza) pero estaba demasiado perdido en el desierto de Arizona, o medio drogado en algn backstage. No fue un advenedizo ms del simbolismo aunque s le inspir en sus orgenes. Llevaba en sus venas el sello de maldito y emanaba bohemia all donde tocaba, y aquellas dos caractersticas, unidas a su estilo a la hora de escribir, le hicieron sin saberlo el ms rockero de los poetas de la generacin Beat. Pudiera ser un descubrimiento, pero esto ya lo dijo su buen amigo Michael McLean, otro de estos poetas, con quien lleg a planear un guin cinematogrfico.

La idea de que la percepcin puede ser modificada y ampliada concienzudamente fue un principio fundamental de la generacin Beat. La idea del poeta-vidente. Y as fue la poesa que sin querer marc un perodo fundamental de la historia de Estados Unidos: concisa, profunda en trminos de claridad de expresin y de tono; plagada de imgenes en versos simples, emocionales; una poesa pesimista y melanclica, resignada a la realidad que le tocaba ilustrar.

Volvamos a aquel concierto, el fatdico concierto en el que el lder de los Doors convirti en un escndalo pblico. Cuntas cosas te hubieran sido ms fciles sin este numerito, Jim. Pero aquella generacin ya estaba convulsa, agitar era poco para lo que necesitaba decir, los folios y el micrfono se le quedaron pequeos. Hubo tiempo despus para arreglar el entuerto entre discos y giras, pero ya estaba todo dicho. Haba despertado el chamn, el loco poeta de los sueos de Amrica, el chico malo y desafiante lder de una banda de rock. Qu letras escribiras ahora encerrado en el cuarto de bao, mirando el mundo desde tu melena alucinada.

Fuente: http://www.jotdown.es/2013/03/el-climax-poetico-de-jim-morrison/



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