Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2013

Sixteen tons
El timo de la deuda

Manuel Martnez Llaneza
Mundo Obrero


La mina

...I owe my soul to the company store

En el ao 1955 , Tennessee Ernie Ford llev al n 1 de ventas en USA una cancin de algunos aos antes sobre la minera del carbn: Sixteen tons ( Diecisis toneladas ); poco despus, la versin de The Platters, con la voz del bajo Herbert, hizo poca en todo el mundo. Jos Guardiola la grab en castellano. Era la cancin de un minero que habla de su dura vida en la mina. En la versin espaola, el estribillo acaba un poco ripiosamente con ...tu recompensa, pobre John, la tendrs/ cuando, hecho polvo, descansars ya ; la versin original dice, ...cada da ms viejo y ms endeudado/ San Pedro, no me llames porque no puedo ir/ debo mi alma al almacn de la empresa 1 .

Es importante la diferencia. La vida de un minero ha sido siempre dura por las condiciones de trabajo, pero en las minas de Kentucky, cuando se hizo la cancin, los mineros no cobraban su sueldo en dinero, sino en vales que les servan para comprar en el almacn de la propia empresa minera que les descontaba de su sueldo el alojamiento, la comida y el consumo. Les daban facilidades para aceptar prstamos para lo poco que se poda hacer en ese entorno: beber y jugar. Toda su vida se haca alrededor de la mina. De esta forma, al cabo de un tiempo estaban tan endeudados que les era imposible pagar la deuda, cambiar de trabajo y rehacer su vida; por si acaso, los guardias armados se encargaban de no dejarlos salir del recinto hasta que hubieran pagado. Este tipo de contratos fue prohibido posteriormente en USA por la lucha sindical, aunque ha persistido en otros pases.

Es difcil culpar a esos hombres de su degeneracin, a no ser desde un punto de vista liberal contumaz que slo ve en la persona un agente econmico deshumanizado, que slo maximiza el beneficio econmico. Pero eso no existe, el hombre es un ser social. La gente sabe a qu puede llegar en su entorno y qu esfuerzo puede permitirse, como el mendigo que, al recibir diez cntimos de limosna de una piadosa seora con la recomendacin de no gastrselo en vino, respondi con toda la carga irnica: No se preocupe, seora, no me lo gastar en vino, estoy ahorrando para comprarme un Rolls.

La deuda inducida , socialmente obligada, ha sido un medio de dominacin ms eficaz que la esclavitud y sin sus inconvenientes morales. Y lo sigue siendo como vemos diariamente en esta crisis. La miseria y la exclusin social es una amenaza ms temible que el ltigo.

Pero no slo con las personas individualmente, tambin con los pueblos.

* * *

El colonialismo exterior

Les damns de la terre. Frantz Fanon . (Los condenados de la tierra)

En las relaciones entre pases se han registrado cosas parecidas. El primer imperialismo moderno, cuyo arquetipo puede ser el espaol en Amrica, usaba mtod os todava similares a los de Gengis Jan para robar los recursos fundamentalmente oro y plata- de los pueblos que conquistaba: la destruccin de la sociedad colonizada, la esclavizacin y el asesinato. En la Amrica del Norte, a los britnicos, que en los primeros tiempos slo queran colonizar la tierra, les bast el asesinato de los indios para quitarles las tierras, hasta que tuvieron tantas que necesitaron comprar negros de frica para que se la cultivaran.

Pero la esclavitud tena problemas y la destruccin de las sociedades indgenas tambin. Los colonialistas descubrieron, ya en el siglo XIX, con el capitalismo ms avanzado y consolidado, que se poda proceder de otra forma ms cmoda. La colonia no se incorporaba polticamente a la metrpoli y se conservaba su organizacin social extirpando manu militari (o gladio militari ) los elementos ms hostiles, lo que permita crear a bajo coste interlocutores indgenas intermediarios capataces, burguesa compradora- en vez de ocuparse directamente de todos los asuntos. Formalmente ya no haba colonia, sino relaciones entre estados. (De la misma forma que la burguesa defiende, contra toda evidencia, que no hay explotacin en el trabajo asalariado, sino relaciones libres entre iguales en derechos). Este modelo se adopt tambin en el siglo XX en los pases que accedan a la independencia, restaurando a la medida de los intereses coloniales parte del orden social que se haba destruido previamente (y asesinando a quien fuera necesario, como en el caso de Lumumba y tantos otros).

Los resortes de actuacin eran fundamentalmente la corrupcin y la deuda. Los ejrcitos estaban detrs para lo que hiciera falta.

La extraccin de las materias primas que motivaba la colonizacin, ahora encubierta, requera la creacin de infraestructuras (carreteras, puertos, despus ferrocarriles, residencias y servicios de los colonos, industrias de transformacin, etc.) para lo que la potencia colonial conceda prstamos al nuevo estado para que contratara su realizacin a las empresas de la propia potencia colonial. Tambin daba su parte a la oligarqua local por los servicios prestados, desde luego a cargo de la deuda contrada por el estado colonizado.

La colonia se encontraba al final como el minero del apartado anterior, cada vez ms endeudada con la deuda correspondiente a todas las inversiones que haba realizado el dominador extranjero para su propia explotacin y las corrupciones del dominador local, deuda que, tambin como en el caso del minero, no se iba a cobrar, pero serva para mantener legalmente la dominacin y justificar, en nombre de la seguridad jurdica de las empresas invasoras, la intervencin permanente en los asuntos internos, incluida la invasin militar si fuera necesario

Esto es lo que se llama deuda odiosa , creada contra los intereses de los ciudadanos del pas. La manera de crearla y mantenerla se llama imperialismo.

* * *

El colonialismo interno

When will we ever learn? Pete Seeger (Cundo aprenderemos?)

El caso de la Unin Europea es la traslacin de lo anterior al seno de una comunidad de naciones supuestamente pertenecientes al primer mundo. La crisis de revalorizacin del capital, extremada por su financiarizacin, no ha hecho ms que mostrar con toda crudeza lo que ya estaba en el diseo de Maastricht: la lgica destructora del capital en que los pases fuertes se comen a los dbiles, sean del mundo que sean.

Los resultados estn a la vista en los pases perifricos colonizados. El caso espaol es claro: ms gasto intil que ningn otro pas (ms kilmetros de AVE sin uso, ms aeropuertos sin aviones y ms construccin de viviendas invendibles en este contexto bancario, proyecto ruinoso de Olimpiada mercadeada y la burbuja de diseo de Eurovegas en marcha, por recordar lo ms sonado), que tiene como contrapartida un paro insufrible, con sus secuelas de miseria econmica y moral, servicios pblicos en fase de liquidacin, desertizacin industrial y ruina agraria. No hacen falta aqu ms datos que todo el mundo conoce, porque ste no es un escrito sobre la economa, sino sobre la vida.

Los agentes: los polticos ms desprestigiados, sindicatos que pactan la destruccin del empleo, una CEOE y un Banco de Espaa que dan terror, la burguesa ms corrupta, incompetente y desvergonzada que uno pueda imaginarse, siempre parasitando al Estado que tanto critica.

Cul es la diferencia que presenta este panorama con la historia colonial de cualquier pas o regin del llamado tercer mundo? Ninguna, salvo que all lo han visto siempre con claridad y a esos agentes los han llamado vendepatrias .

Los resortes siguen siendo la corrupcin y la deuda . Los ejrcitos se ven sustituidos por la polica, que alterna los golpes y las multas, y las seguridades privadas.

Nos atracan de manera alevosa, quitndonos directamente el dinero, como en Chipre, o ms sofisticada, rebajando los sueldos, despidiendo y subiendo los impuestos.

El timo de clase, las subprime, preferentes, etc., se combina con el timo de estado, la deuda privada transfigurada en pblica que pagan los de siempre.

La deuda odiosa de un pas al que, como verdadera colonia, se le dice qu tiene que producir, cmo ha de organizarse, qu leyes debe dictar, ante el aplauso incondicional del PPOE que nos dirige y cambia la constitucin a su dictado- y los diazferranes que nos explotan.

Y lo mismo en Grecia, Italia o Portugal. Y en otros pases en que, por su historia o estructura social, no se han dado todava cuenta masivamente de lo que pasa: el proyecto de reordenacin de Europa que plante el III Reich, no porque Hitler estuviese loco, sino porque corresponda a una necesidad del capital ante la crisis.

Pero seguimos cargando diecisis toneladas. Como el minero, no tenemos solucin individual. Ni de un pequeo grupo, pas o clase. Pero podemos aprender de los pueblos que lucharon el pasado siglo y de los que se levantan ahora por su doble independencia: la del poder colonial y la de su propia burguesa; la lucha slo es efectiva cuando arden continentes enteros.

No nos daremos nunca cuenta los pueblos de la periferia europea de nuestra situacin y la necesidad de unirnos?

No seremos capaces de componer un real himno internacional antifascista basado en primer lugar en la jota, grndola, un sirtaki y la cancin dei partigiani?

No aprenderemos de nuestros hermanos de Amrica Latina que se levantan contra el capitalismo cada vez ms unidos y ms fuertes?

Cada vez ms, el gnero humano es la Internacional

1 You load sixteen tons, what do you get?/ Another day older and deeper in debt/ Saint Peter don't you call me 'cause I can't go/ I owe my soul to the company store

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter