Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2013

Nos colocamos en un nuevo tiempo

Roland Denis
Aporrea/CEPRID


La desaparicin del comandante y compaero Hugo Chvez, el asesinato de un amigo y hermano de lucha, cacique Sabino Romero casi al mismo tiempo, con ellos se van dos grandes referencias de movilizacin, creacin de conciencia y movilizacin liberadora del pueblo en lucha. Mas all de sus lugares concretos de vida y pasin luchadora, ms all de su rol que lo recojen millones y millones por el mundo en lo respecta a Chvez, y unos miles por el otro sintetizado en Sabino Romero estando dentro de los lugares ms intensos de la lucha de estos aos, ambos quedan como referencia central de dinmica revolucionaria por la cual hemos atravesado en los ltimos 24 aos. Es obvio que en dimensiones muy distintas los dos dejan un legado extraordinario que nos servirn por generaciones y por siempre a nosotros venezolanos, a los pueblos nuestramericanos, en su disposicin libertaria e inatrapable por todas aquellas maquinarias de la opresin econmica, burocrtica, militar que an siguen reproducindose.

Mueren asesinados, uno por las tensiones de la vida protocolar y vertical de la maldicin estatal-burguesa en la cual se hundi por catorce aos, probablemente por la innoculacin de cualquier cantidad de venenos de todo orden en su cuerpo por parte de redes invisibles del gran imperio mundial occidental y sionista contra su cuerpo y finalmente la mquina qumica y radioactiva de la medicina que se forj con el capitalismo y la conversin de nuestros cuerpos en objetos mercancas y que lo trat por dos aos hasta reventarlo, independientemente de la buena voluntad de sus mdicos cubanos y venezolanos. El otro sencillamente asesinado por los aparatajes de la muerte que se combinan entre entes militares estatales y paraestales o paramilitares aliados al capital terrateniente y transnacional. Uno muere presidente y homenajeado por millones aqu y en el mundo entero por el legado que le deja a la humanidad unida a la circunstancia de poder que le toc vivir y asumirse a su manera y en todos sus errores, como parte de un proceso popular de liberacin (paradoja contradictoria que absorben inmensas figuras como Bolvar, Lenin, Mao, el Che, Tito, Fidel, Ho Chi Ming, y tantos y tantas que vivieron esa paradoja pero que solo en los hombres que fueron verdaderos perduray Chvez ya se sabe que perdur). Otro desde el lugar contrario, en su campo, su tierra, al lado de su esposa igualmente tiroteada, odiados por propietarios. Uno nos desborda y son los mismos poderes constituidos quienes se pelearan su legado para eternizarse utilizndolo porque saben de su fuerza descomunal en la memoria viva del pueblo, el otro por unos unos cuantos miles que fuimos su retaguardia solidaria en lo que pudimos, y que perdurar en la otra memoria de la tierra, en otro tiempo y dimensin, la de unas comunidades indgenas Yukpas y de la sierra de Perij que an en su humildad y pobreza an as han sido ejemplo de resistencia para todo el pueblo venezolano.

Ellos idos comienza entonces un nuevo tiempo. Mucho ms complejo y lleno de incertidumbres donde tendremos que ponernos realmente a la altura de circunstancias en las cuales se va a intensificar la lucha de poder ya no entre pedazos de la poltica burguesa expresada a travs de candidatos y campaas, sino el poder estructural y profundo de las decisiones claves respecto al devenir de lo que hasta ahora se ha llamado la revolucin bolivariana y la rebelin nuestramericana. Nicols Maduro como heredero por designacin personal de Chvez, independientemente de cualquier criterio, ser el prximo presidente de la repblica muy probablemente elegido con mayor nmero de votos que el propio Chvez, ya que se trata de un voto de lealtad hacia la ltima decisin poltica de envergadura que tom el comandante Chvez. Ese por tanto no es el problema, la lealtad a Chvez hoy se multiplica maravillosamente. La oposicin y amplios sectores de la burguesa seguir su derrotero conspirativo en jugarretas cuya fuerza ya no ser el voto o la movilizacin de las clases medias aunque lo intenten, sino el saboteo poltico, financiero y alimentario adems de la presin por arropar cada vez ms personeros e instituciones de gobierno que no tienen ningn otro compromiso que no sean sus tratos con banqueros, capitalistas y transnacionales. Ese mando combinado tiene ya una sntesis que por obligacin o deseo el propio Nicols lo ha llamado direccin poltico-militar. As ha inaugurando nominalmente la nueva era de mando colectivo por arriba, donde de hecho reconoce su subordinacin a l y no un otro mando obrero,popular, campesino, indgena -mando del poder popular- que al menos estaba en el lenguaje radical de Chvez. Cogoyo que estar permeado totalmente por esta sntesis entre burocracias y burguesas o protoburguesas bolivarianas. Cuyos efectos ya lo podemos ver en el desfalco completo que han hecho a travs del Banco Central, bonos, etc, de las fuentes de recursos financieros del pas (expresado contra nosotros en devaluacin, inflacin, sueldos y trabajos de miseria, como tambin represin, cuidado a la gran propiedad, continuidad de los asesinatos a dirigentes campesinos, bloqueo a la territorialidad indgena, etc) y todas unas circunstancias precisas que ya se viven en todas las gobernaciones y entes institucionales donde el estado burgus en su versin corporativa-burocrtica y militarizante, ratifica su vigencia y dominio.

El proceso sigue entonces su curso antagnico pero esta vez en una tensin creciente entre los dos grandes bloques de fuerza que se posicionan a nivel de clase, con polticas de parte de ellos e independientemente de sus diatribas internas, en forma muy clara. Falta entonces una claridad igual del otro lado del nuestro, de otra poltica, los que recogemos los ms significativo y verdadero de la herencia de nuestros hermanos Hugo Chvez y Sabino Romero. En ese sentido entendamos que en lo inmediato estamos en el deber de bloquear cualquier alternativa fascista que pueda moverse en la actualidad, promovida por fuera en la derecha oficial que ya empieza a presionar en ese sentido pero tambin por dentro del gobierno en lo que puede ser una intensificacin del militarismo dentro del estado-gobierno y manifestado a travs del acrecentamiento de la represin y el bloqueo comunicacional y burocrtico. Por ello no siendo nuestro inters tomar estados para promover desde all un idlico gobierno revolucionario desde un aparato de poder constituido que siempre ser un enemigo, sino crear las condiciones de verdadero mando colectivo y autogobernante, sugerimos las siguientes lneas de accin.

Un estmulo a la comprensin, el dilogo, el encuentro, de todos los factores en lucha del pueblo, que yo no pueden reunirse solo en pequeas asambleas de grupos aunque participemos y acogemos sus propuestas, sino en una dinmica intensa y desde abajo de toda forma de organizacin que en los ltimos aos se han reproducido por miles en toda una cantidad de ejes, corredores y lugares territoriales. Esto nos debe permitir un estado de movilizacin y luchas especficas permanentes desde las cuales se golpee con fuerza todo ese aparataje medio de la burocracia arrogante (ejercicio intenso de la contralora y la presin social), del sicariato administrado por gremios de propietarios, de las estructuras capitalistas que impiden alcanzar justicia social, subvertir el orden de divisin social del trabajo que hoy se reproduce en las mismas empresas socialistas, en la incrustacin de nuevo de un sindicalismo patronal, las lites culturales y edicativas. Es hora de aclarar y concretar nuestras respectivas cartas de lucha, disparar el proceso popular constituyente.

Nos encontramos por otro lado ante la necesidad de establecer un criterio muy claro, mientras ellos quieran que esto sea posible, de relacin con las estructuras de gobierno de arriba a abajo. La herencia programtica socialista, bolivariana, libertaria que deja Hugo Chvez les guste o no, y si no lo quieren que lo digan de una vez, es una ganancia en este proceso que ya es hora de poner en la mesa no en conversaciones para negociar recursos. Mecanismos que tanto han corrompido buena parte del movimiento popular convirtindose en un bufn administrado, sino poner en claro el lugar del gobierno y del mando colectivo necesario en espacios especifcos productivos, territoriales, proyectos de dimensin local pero tambin regional. Esto ya no puede ser una relacin de sumisin sino de equivalencia. La ida de Chvez despersonaliza el mando de gobierno aunque se llame Nicols Maduro el nuevo presidente hasta nuevo aviso. Nos dirigimos entonces al mando poltico-militar como ellos mismos lo han llamado. Si esto se multiplica por todo el pas, las coordinaciones populares, los movimientos y unidades mayores, los colectivos y consejos locales, tienen que sentar en la mesa de cara a cara a ese poder estructurado como gobierno. Ya no hablamos con delgados del gobierno y por tanto de Hugo Chvez, hablaremos con el mando colectivo vertical que han creado o est en proceso de tal con todas sus divisiones y tensiones internas que en s no nos interesan como tal, de hecho no son los aliados lo que van a garantizar nada aunque ayuden algo, sino nuestra firmeza y autonoma. A su decisin querer a no establecer un dilogo y acuerdo horizontal con lo que hemos llamado la repblica autogobernante, las asambleas de militantes,, pero esto es sobretodo un hecho de claridad en las ideas y correlaciones de fuerza que tenemos que poner de nuestro lado y no de la buena voluntad de nadie. De all la prioridad central en la tarea orgnica al interno de la vanguardia colectiva como las fuerzas de base, federaciones, consejos de trabajadores, etc.

Y tenemos un tercer horizonte fundamental dentro de la opcin por otra poltica. La lnea estrictamente autogobernante y autogestionaria tiene en estos momentos retos fundamentales tanto de seguridad como de produccin agrcola. La seguridad, nuestra capacidad de inteligencia, capacidad comunicacional interna como hacia afuera (el sistema integrado en el gran caracol de la guarura y todo el que quiera trabajar en comn). El saboteo, la destruccin de la comunidad autogestiva, digna, es una lnea central del imperialismo y las oscuridades de estado. Hoy va arreciar esto con la droga, el sicariato, para destruirnos en el alma, preparemos la situacin que en suma de partes es nuestro aporte al conjunto de nuestro pueblo ante cualquier eventualidad incluso contra nuestro pas. Pero al mismo tiempo estemos muy claros, la casi debacle econmica que el esquema de capitalismo de estado importador nos ha creado a nivel alimentario es terrible ya que escasean cada vez ms recursos de importacin y reproduccin del fatal modelo monoproductor petrolero. Necesitamos un plan de produccin multiplicado en todas las zonas y territorios que podamos. De lo contrario esto puede convertirse en una situacin de sumo peligro. No hay dlares para garantizar tanto alimento importado es hora de hacer de ello una ofensiva en funcin de retomar espacios y promover todo el programa agrcola socializante, colectivo, alterativo, que promueva al fin una socializacin desde la tierra de los medios de produccin y la creacin de otro modelo econmico de asociacin horizontal de productores libres.

A organizar los pueblos en Lucha

Todo el Poder a la Calle

CHAVEZ Y SABINO VIVEN LA LUCHA SIGUE


Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1641



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