Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2013

Actuaciones del ejrcito espaol
La abominable cara oculta de los "ejrcitos humanitarios"

Estitxu Martnez de Guevara
Gara


Al hilo de informaciones recientes, Gasteizkoak describe y analiza las actuaciones cometidas por el Ejercito espaol durante las misiones humanitarias para evidenciar que esconden un Iado oscuro, marcado por la violacin de derechos humanos.

En las ltimas semanas hemos conocido dos graves hechos relacionados con los denominados ejrcitos humanitarios que nos han recordado el libelo que hace diez aos publicamos con el mismo ttulo que encabeza este artculo. Por un lado est la difusin de un vdeo en el que se observa a cinco soldados espaoles destinados en Irak en 2004 maltratando salvajemente a dos detenidos, uno de los cuales incluso llegan a suponer que pueda haber muerto a causa del ensaamiento a patadas al que es sometido. Por otro, de un sentido completamente distinto, la noticia de que el Ministerio de Defensa espaol ha remitido a los Institutos de Enseanza Secundaria de Hegoalde (y suponemos que al resto del Estado espaol) dos publicaciones en forma de cmic: Los pacificadores. Misin con la Fuerzas Armadas'', y ``Las Fuerzas Armadas, en defensa de la paz y la seguridad, este ltimo basado en el Libro de apoyo para docentes del sistema educativo espaol, del mismo nombre. El objetivo del regalo se declara en la presentacin: Confo en que disfrutis de la lectura de este cmic y sirva para despertar el inters de nuestras Fuerzas Armadas entre los ms jvenes. Pues bien, nosotras confiamos en que los prrafos siguientes sirvan para aportar algo de luz sobre esa abominable cara de los ejrcitos humanitarios, en este caso espaoles.

Con respecto al vdeo, el Ministerio de Defensa rpidamente ha declarado que los primeros que lamentan y rechazan estas imgenes son los propios militares, que llevan ms de 20 aos en misiones en el exterior, haciendo un trabajo impecable y sin que jams haya habido una queja sobre su comportamiento. Pero estas declaraciones no son sino una sarta de mentiras, pues no son, ni mucho menos, las primeras.

En 2003, cuando publicamos el libro, ramos conscientes de que los datos que aportbamos no son sino una pequea muestra de la situacin real, ya que `el poder y sus voceros' intentan ocultar estas realidades que tanto daaran la campaa de imagen militar y ayudaran a cuestionar la existencia misma de los ejrcitos, ya fueran regulares o `humanitarios'. A travs de esas noticias vamos a poder forjarnos una visin de conjunto hasta ahora pblicamente `no retratada', que muestra la cara ms salvaje, ms inhumana de los ejrcitos llamados `humanitarios' y de sus diferentes `Misiones de Paz'.

Entre la recopilacin eran varias las referencias a las tropas espaolas o a sus mandos polticos y militares, dejando en evidencia las declaraciones de Defensa. Veamos algunas.

Una soldado de infantera denunci que fue acosada sexualmente por un sargento mientras estuvo destinada en los Balcanes entre octubre de 1994 y abril de 1995 y que una compaera en Bosnia para ayudarla habl con el capitn y lo nico que consigui es que el capitn le acosara a ella tambin.

El primer avin espaol cargado con ayuda que lleg a Zaire en octubre de 1996, a pesar de ser pagado por la Agencia de Cooperacin Espaola, aterriz en Kinshasa a miles de kilmetros de terreno selvtico de la zona afectada. Nada de su contenido lleg a los refugiados. Alguien decidi darle un fin ms importante al vuelo: transportar a miembros de los GEO (Grupo Especial de Operaciones) para proteger la Embajada espaola.

En 1997, un periodista conversaba con uno de los legionarios que tomaron parte en la llamada Operacin Alba en Albania. Los soldados no terminaban de entender el objetivo de su misin: proteger la distribucin de alimentos en un pas que, aunque pobre de solemnidad, no conoce el hambre. Pero al menos ellos tenan su propia satisfaccin: En principio hemos venido para tres meses, pero nuestro capitn nos ha dicho que con toda seguridad estaremos ms tiempo, as que nos vamos a levantar una pasta.... Y, efectivamente, as era, pues unos soldados cuyo sueldo en 1997, habitualmente, apenas superaba las 100.000 pesetas mensuales, se multiplicaba por cuatro mientras se prolongase la misin humanitaria en Albania, gracias a las dietas que el Ejrcito les abona por permanecer fuera del territorio espaol.

Durante el verano de 1999, Jos Mara Aznar, entonces presidente espaol, en visita relmpago de doce horas, apareci en julio en el campamento de Hamallaj, en territorio albans bajo responsabilidad militar espaola. Pero la visita no fue ms que una acelerada escena de teatro virtual. Despus de trabajar una semana en la instalacin de infraestructuras, los voluntarios se quedaron atnitos cuando les ordenaron deshacer lo hecho (ahora podis desmontar que el presidente ya se ha ido...), bajo el pretexto de que esa no era su ubicacin definitiva.

En 2000 un brigada de farmacia espaol destinado en Kosovo apareci muerto, suicidado segn las versin de Defensa. Pero un informe de tres forenses contratados por la familia, que no estaba de acuerdo con la versin, afirmaba que pudo ser asesinado por alguno de sus compaeros. Estos compaeros estaran presuntamente vinculados a una trama de robo y desvo de medicamentos al mercado negro.

A finales de 2000 la ONU se vio obligada a expulsar a seis policas -de nacionalidades espaola, britnica y estadounidense- de la fuerza internacional en Bosnia-Herzegovina, por su supuesta vinculacin a la extorsin de varios locales de prostitucin en los que trabajaban menores de edad. Las mujeres y las nias de 14 aos procedan de Rumania, Moldavia, Ucrania y Rusia.

En 2002 el teniente Ivn Moriano, tras haber sido denunciado en dos ocasiones por agresin sexual (una de ellas con violacin) en dos destinos distintos, fue posteriormente destacado a la misin humanitaria en Bosnia.

En 2001, el informe Instrumentalizacin de la Accin Humanitaria por parte del ejrcito espaol: el caso de Mozambique, elaborado por Pilar Duch para Mdicos Sin Fronteras sobre su experiencia con el Ejrcito espaol, entre otras muchas cosas relataba que en el hospital de campaa del Ejrcito espaol las estadsticas parecan ser su mxima preocupacin. No admitan enfermos en estado terminal, que pensaban que pudieran morir en los prximos das. Un testigo presencial recuerda haber odo: No recogemos a los que tienen posibilidades de morir, sino de salvarse. Su aproximacin a la poblacin consista en esperar a que ellos acudieran, y de aqu la pregunta a las doctoras de MSF, cuando acudan con los nios que sufran malnutricin severa: De dnde habis sacado esto? A ver si dejis de recoger cosas por el campo.

Publicamos otro libro en 2003, pero el repugnante hacer humanitario de las tropas espaolas, por mucho que sigan tratando de esconderlo, ha seguido estando presente.

Tal y como ha denunciado Al Mayali (y recogido Gervasio Snchez y Amnista Internacional, entre otros), en 2004 sufri trato inhumano y degradante durante los tres das de interrogatorio a los que fue sometido por las tropas espaolas en Irak, justo en la misma base de Diwaniyah de donde procede el video ahora publicado. A Mayali le pusieron una capucha, le ataron las manos a la espalda, le propinaron golpes en la cabeza, golpes con fusiles, le insultaron y le amenazaron de muerte... y tras los interrogatorios permaneci otros dos das en una habitacin hmeda, sin dormir y recibiendo insultos cuando peda ir al servicio. El mximo responsable de aquella base durante estos sucesos, el entonces general Fulgencio Coll, fue tras ello nombrado primero jefe de la Unidad Militar de Emergencias y, posteriormente, siendo ya teniente general, jefe del Estado Mayor del Ejrcito.

En 2006 un cabo espaol destinado en Mostar (Bosnia) fue acusado de abusos sexuales por una militar francesa. El espaol lo neg, pero gracias al testimonio de compaeros de la militar francesa, fue condenado en 2008 por la Audiencia Nacional a una multa de 1.620 euros que, segn se public, al declararse insolvente los pag el Estado (es decir, todas nosotras). Sigui en el Ejrcito sin mayores problemas.

En 2012 el Tribunal Supremo rebaj de nueve a cinco meses la sancin disciplinaria impuesta a un militar condenado en 2008 por violencia machista, al considerar como atenuante una medalla de la OTAN, justificndolo en su acostumbrada o asidua participacin en operaciones de mantenimiento de la paz en un escenario de la dificultad y peligrosidad de Afganistn, en el que resulta frecuente que los participantes tengan necesidad de acudir al empleo de la fuerza armada.

Valgan como colofn explicatorio de todo este humanitarismo armado las declaraciones realizadas a una periodista en 2011 por un soldado espaol que ha participado en misiones en Lbano, Kosovo y Afganistn: De misin de paz nada. All vas a matar y a que no te maten. Los ojos azules de ngel (nombre ficticio) se emocionan cuando habla de su trabajo: `Lo peor de Afganistn es tener tiempo para pensar, para echar de menos'. (...) La batalla ahoga los problemas: `Lo nico que piensas es en dnde est, para matarlo'. Una droga que engancha. `Vamos a por l', se deca ngel. `Olvidas tener miedo. Mientras ests all disparando, lo nico que tienes en la cabeza es: `A ver si pillo a ese cabrn, que maana puede matar a un amigo'.

Los ejrcitos humanitarios tienen una abominable cara oculta, ocultada por la connivencia y complicidad de la mayora de medios, de sus compaeros y mandos, de los responsables de los ejrcitos, de las instancias judiciales afectadas y de los dirigentes polticos que les mandan. Por mucho que se intenten ocultar hechos y vdeos y que se promuevan cmics y campaas de lavado de imagen, la idiosincrasia militar para la que han sido instruidos seguir brutalmente presente, porque como declaraba el 22-06-2006 a la BBC alguien tan poco sospechoso de antimilitarismo como el entonces director adjunto de la revista Defensa, Gustavo Morales: La guerra destapa lo peor que hay en muchos, porque fundamentalmente lo que se impulsa a hacer a una persona es a matar a otra. Entonces, si se la puede matar, por qu no violarla? Las enormes descargas de adrenalina que genera el combate liberan, como lo hace el alcohol en ocasiones, desinhibicin, lo que hace que no respetemos determinadas reglas (...) Esas violaciones son algo inherente al conflicto y contra ellas se pueden hacer pocas cosas, porque se podra elevar el nivel cultural de la tropa pero si se eleva demasiado lo mismo no combate.

Ms claro, agua.

Estitxu Martnez de Guevara. Colectivo Gasteizkoak

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130325/394429/es/La-abominable-cara-oculta-ejercitos-humanitarios


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter