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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2013

Egipto
Las mujeres somos los daos colaterales de la revolucin

Bostjan Videmsek
Periodismo Humano


En aquel momento no entend nada No tena ni idea de lo que estaba pasando Lo nico que saba era que haba cientos de manos arrancndome la ropa y violndome brutalmente. Quines eran esos hombres? No haba escapatoria. Todo el mundo deca que me estaban protegiendo, incluso salvando, pero lo nico que senta eran sus dedos violndome, tanto por delante como por detrs. Alguno incluso intentaba besarme. Estaba completamente desnuda, la masa que me rodeaba me empujaba hacia un callejn cerca del restaurante Hardee As que me encontr en medio de ese crculo, y cada vez que intentaba gritar, defenderme, pedir ayuda, la violencia no haca ms que aumentar.

ste es slo uno de los testimonios de las muchas mujeres egipcias violadas brutalmente durante las recientes protestas masivas contra el presidente Mohammed Mursi. Diecinueve de las vctimas decidieron contactar con la recientemente creada organizacin no gubernamental OpAntiSH (Operacin contra el acoso sexual). Ninguna de ellas quiere hablar en pblico. Todas saben demasiado bien que en la patriarcal sociedad egipcia, eso supondra la peor humillacin posible para ellas y para sus familias.

Otra de las mujeres violadas dice que todo pas espantosamente rpido. De repente estaba rodeada: seis hombre venan hacia ella por un lado, seis por el otro. Con los ojos vidriosos, empezaron a tantearle, a araarle, a arrancarle la ropa. En un suspiro estaba totalmente desnuda. Fue ms all de la violacin. Fue un acto para herirme intencionadamente en todos los niveles posibles, dice la vctima.

Poltica sistemtica de violencia sexual

El viernes 25 de enero fue uno de los peores das registrados. Todos los casos fueron muy malos. El peor de los que tuvimos que tratar inclua la introduccin de un arma blanca en las partes ntimas de una mujer violada, denuncia Leil Zahra Mortada, portavoz de OpAntiSH. En noviembre, esta organizacin fue fundada por un grupo de hombres y mujeres para frenar la marea de agresiones sexuales en todo Egipto.

Desde 2008 hasta ahora, un indignante 83 por ciento de las mujeres egipcias han sufrido algn tipo de agresin sexual, verbal o fsica dentro o fuera de sus hogares. La violencia contra las mujeres se ha convertido en un asunto poltico. La nueva Constitucin egipcia, aprobada por la fuerza por los Hermanos Musulmanes a travs del presidente Mohammed Mursi, contiene varios elementos de la Sharia e ignora completamente el tema de los derechos de la mujer. El Parlamento nacional, dos tercios del cual estn controlados por islamistas, comprende 500 parlamentarios y slo 8 parlamentarias. Cierto, todos los partidos que se presentaron a las ltimas elecciones deban incluir al menos una candidata en sus listas. Pero era extremadamente raro que se encontrara en algn lugar cercano a la cabeza de las mismas.

La nueva legislatura electoral aprobada recientemente por el Consejo Shura (la cmara baja del parlamento egipcio) no abord el asunto de ninguna manera relevante. La nueva legislatura es meramente una extensin de nuestra nueva constitucin, me coment uno de los activistas del Frente Nacional de Mujeres Egipcias, quien protest amargamente durante semanas contra la aprobacin de las nuevas leyes. La constitucin ha sido redactada por los Hermanos Musulmanes. Y la aprobacin de esta nueva ley significa el fin de la participacin de las mujeres en la poltica egipcia.

Estos mismos activistas tambin se vieron enfurecidos cuando el ministro de educacin orden recientemente eliminar a la renombrada feminista Doria Shafik de los libros escolares oficiales. Durante la ocupacin britnica, esta valiente dama estuvo en primera lnea de la lucha por los derechos de las mujeres as como de su participacin activa en poltica. Los islamistas recin llegados al cargo del ministerio decidieron quitar su foto de los libros escolares porque en ellas no lleva velo. Quitar la foto de Doria bajo el pretexto de que no lleva el hijab es un enfoque inaceptable para tratar con los egipcios. Las mujeres egipcias defienden su derecho a mantener su estatus y no aceptarn ningn intento deliberado de falsificar la historia y reducir los derechos de las mujeres, reza la declaracin conjunta de la organizacin no gubernamental egipcia para la lucha por los derechos de las mujeres.

Nos negamos a quedarnos en casa!

Engy Gozlan es una miembro de la Operacin Anti-Acoso Sexual y una veterana luchadora por los derechos de la mujer. Niega que las recientes agresiones vaya a frenar a las mujeres en su lucha y por un Egipto libre. Al contrario: No, nos negamos a quedarnos en casa! Nada puede impedir que nos unamos a las protestas! Estas calles nos pertenecen a nosotras tanto como a los hombres. ste es nuestro pas y nos negamos a quedarnos calladas! Vamos a hablar claro sobre el acoso sexual! No hay ninguna revolucin egipcia sin participacin femenina y sin seguridad!. Segn Gozlan, cada srdido asalto ha sido pura poltica. El objetivo es ahuyentarnos de la vida pblica y sacarnos del espacio pblico. Todos los asaltos han sido de una naturaleza muy similar. Estamos hablando de violencia organizada contra las mujeres!.

La suya dista de ser la nica voz que se alza contra la opresin.La cifra de agresiones sexuales ha aumentado enormemente, as como el nmero de violaciones colectivas. Pero las autoridades no hacen nada al respecto. Su nica respuesta es el silencio, cuenta Heba Morayef, directora de la oficina de Human Rights Watch en Egipto. Esta ONG expone que las fuerzas de seguridad del pas refirindose tnto al Ejrcito como a la Polica- son responsables de la mayor parte de casos de violencia sexual. El alcance de semejante violencia no se limita a las mujeres: muchos periodistas y activistas masculinos tambin han sido agredidos.

Nos negamos a que nos quiten nuestra libertad. Nos negamos a convertirnos en un califato o en un pas gobernado por fascistas como Arabia Saud. Nos negamos a que se humille a nuestras mujeres. Nos negamos a que el futuro de nuestros jvenes sea dictado por unos viejos dementes. Nosotras, las mujeres de Egipto, tenemos un pasado del que sentirnos orgullosas. Ahora luchamos para poder decir lo mismo de nuestro futuro. Llevamos dos aos manifestndonos en la calle. Puede que estemos cansadas, pero jams nos echaremos atrs, contaba la seora Noor durante la reciente marcha de los liberales egipcios hacia la plaza Tahrir.

En un da normal, la seora Noor es profesora de ingls en un instituto local, pero aquel viernes encabezaba la protesta y peda la dimisin del presidente Morsi. Me habl del aumento en la violencia contra las mujeres, del impactante nivel de desempleo, de la desesperacin que se apodera de las generaciones ms jvenes, de la revolucin dos veces robada. Pero lo peor, deca, es lo que vemos que est ocurriendo ahora a las mujeres. Hace dos aos, llenamos la plaza Tahrir. Ahora, muchas mujeres ni siquiera salen a la calle sin un acompaante masculino. Cada vez se ven ms velos en las calles. ste no es el Cairo en el que crec. Esto se parece cada vez ms a los pases del Golfo, o incluso a Irn!.

Arrogancia y silencio

Farah Shash, psicloga encargada de ayudar a las vctimas de violencia sexual, se muestra de acuerdo con que las autoridades son los primeros culpables. Al no condenar, e incluso a veces incitar abiertamente, a la violencia contra las mujeres, estn transmitiendo el mensaje de que este tipo de actos constituyen un comportamiento normal.

La seora Shash, que trabaja en el centro Nadim de El Cairo, tambin se muestra preocupada por las organizaciones que han surgido con el propsito de impedir que las mujeres sean atacadas en la calle. Por muy puras y desinteresadas que sean sus razones, ella opina que tales grupos promueven el mensaje equivocado. No es realista esperar que las mujeres tengan guardaespaldas disponibles siempre que lo necesiten. Deberamos estar protegidas por el Estado, no por milicias locales. Estamos siendo testigos de algunos de los sntomas ms alarmantes de un Estado fallido. Necesitamos saber que los hombres nos ven como algo ms que meros objetos y blancos sexuales.

Los empleadores de Shash no paran de alertar a los ministerios correspondientes. Pero por ahora los nuevos amos islmicos de Egipto slo han respondido con arrogancia o silencio. Cada vez que intentamos tener un debate en el Parlamento, nos dicen que los derechos y la seguridad de las mujeres no son un tema prioritario. Tambin nos dicen que piensan que esos asuntos nunca deberan ser una prioridad!. Shash se encuentra profundamente preocupada por la nueva Constitucin egipcia, que oficialmente ha convertido a las mujeres en ciudadanos de tercera clase.

No debemos caer en la trampa de asumir que la violencia contra las mujeres es un fenmeno nuevo aqu, cuenta esta valiente psicloga. En los ltimos aos del rgimen de Mubarak, la polica empez a acosar a las mujeres de manera muy organizada. Tambin las violaciones, en pblico, se hicieron comunes. Adems de las llamadas pruebas de virginidad llevadas a cabo en las comisaras. La diferencia es que semejantes barbaridades solan ser cosa de la Polica, y ahora el Ejrcito tambin se ha unido. Otra diferencia es que esta violencia se ha incrementado severamente. Las cifras son dramticas. Y la peor parte es que la mayora de ataques no se denuncian. Si te violan, acaso vas a denunciarlo al atacante, que es la Polica? En la cultura rabe, una mujer violada pierde automticamente todo orgullo y estatus social. Se ve literalmente despojada de su futuro. Es repudiada por su familia. Segn la mentalidad dominante, ella misma es la responsable de su violacin. Me entristece ver cmo muchos hombres egipcios son ahora ms tolerantes con la violencia sexual que antes. Podemos echar la culpa a los Hermanos Musulmanes y a su Constitucin basada en la sharia. No os equivoquis, saben exactamente lo que hacen. Es completamente aterrador.

Segn la seora Shash, la mayor parte de decencia bsica humana est desapareciendo lentamente de las calles del Cairo. La camaradera y la solidaridad tan caractersticas de los das de la revolucin ya no son ms que un amargo recuerdo. Desde su punto de vista, la violencia es una poderosa herramienta del rgimen actual. Las mujeres somos de hecho las vctimas de la revolucin, sus daos colaterales, dice Farah Shash, aunque aade que an no ha perdido toda esperanza. Es plenamente consciente de que las revoluciones son conocidas por devorar a sus propios hijos, y de que los cambios polticos y econmicos profundos siempre llevan tiempo.

Sexualmente hace mucho que nos convertimos en una sociedad altamente reprimida, y el espejismo de libertad dio a muchos hombres licencia para abusar. Es una interpretacin retorcida de la realidad, y a la vez un retrato simblico del estado real de nuestra sociedad. Los islamistas, utilizando al Ejrcito y a la Polica, atacan constantemente nuestra forma de vida. Su mentalidad encajara perfectamente en la Edad Media. Egipto entero se precipita al vaco. La presin tambin aumenta en los colegios. Pronto todas las nias sern obligadas a llevar velo. En Luxor a muchas chicas les han cortado el pelo. Y la sociedad lo acepta mientras se ahoga en la apata. Pero lucharemos contra esto hasta el final, sin importar las consecuencias. Estamos preparadas para sangrar por nuestra libertad.

La necesidad de una revolucin sexual

Tanto durante la poca de Mubarak como en los ltimos dos aos, las mujeres egipcias han sido abandonadas a su suerte. Pocas organizaciones internacionales les han ayudado, y la mayora de la ayuda que han recibido ha sido simblica. Pero en los ltimos das la comunidad internacional por fin ha comenzado a responder a las peticiones de ayuda, que se hacen cada vez ms desesperadas. Michelle Bachelet, directora ejecutiva de ONU Mujeres, hizo una declaracin expresando su profunda preocupacin por el incremento de la violencia: Como pieza clave de la sociedad civil, las mujeres siguen luchando por sus derechos, por la igualdad de participacin en la toma de decisiones, y por el mantenimiento de los principios de la revolucin por parte de las ms altas esferas de Egipto. ONU Mujeres se encuentra profundamente consternada por la gravedad de los recientes ataques contra mujeres, incluidos los casos de agresin sexual, muchos de los cuales tuvieron lugar en la misma plaza Tahrir en la que las mujeres se manifestaron para contribuir a crear un futuro mejor para su pas.

Bachelet inst tanto al gobierno como al pueblo de Egipto para detener inmediatamente todo tipo de agresiones a las mujeres y empezar a promover los derechos humanos para todos, incluyendo el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y de participar plenamente en la vida social, econmica y poltica. Subray en particular que, con el fin de salvaguardar los derechos fundamentales de las mujeres, el gobierno egipcio debe adoptar nuevas leyes y tomar medidas adicionales que aseguren su proteccin y su capacidad para ejercer sus derechos.

La activista Amira Mikhail asegura que la sociedad egipcia debe cambiar completamente: La propia mentalidad de nuestros hombres y mujeres debe cambiar, declar a los periodistas en El Cairo. Se debe revolucionar la poltica, criminalizar la agresin, proteger y respetar a las mujeres en vez de convertirlas en cabezas de turco. La polica y el ejrcito deben empezar a protegerlas en vez de acosarlas o violarlas, y todas las denuncias de violencia deben ser tratadas con firmeza y rapidez. Esto se puede conseguir a travs de las leyes y los medios, as como de la reeducacin de nuestras fuerzas de seguridad. Sin embargo, semejante proyecto requiere una ciudadana educada, activa y motivada. Y simplemente no la tenemos.

Segn Amira, Egipto necesita otra revolucin urgentemente. Sobre todo, necesita una revolucin sexual. Mikhail es muy optimista porque, en las ltimas semanas, los medios egipcios por fin empezaron a dar cuenta de la ola de violencia contra las mujeres. El Egypt Independent, un diario basado en El Cairo, fue el primero en derribar el muro de silencio y publicar descripciones muy grficas sobre el abuso sexual en Tahrir. Una mujer fue agredida sexualmente con arma blanca el viernes por la noche, provocndole cortes en los genitales, escribi un reportero local, en el centro de El Cairo, en medio de lo que supuestamente era una manifestacin revolucionaria. Fue una de las 19 mujeres agredidas en Tahrir y sus alrededores durante la noche del viernes, segn relatos recopilados por la Operacin contra el Acoso Sexual, un grupo de activistas. Varias mujeres fueron desnudadas y violadas pblicamente, mientras hombres les penetraban con los dedos. Seis de ellas necesitaron atencin mdica. Sin duda hubo ms agresiones que no fueron denunciadas.

Los guardaespaldas de Tahrir

Durante las dos ltimas semanas, las mujeres que quieren formar parte de las protestas pueden contar con la ayuda de una organizacin llamada Guardaespaldas de Tahrir. En la calle sus miembros llevan a cabo lo que debera ser el trabajo del Ejrcito o la Polica. Una portavoz de la organizacin denuncia que la violencia sexual se ha convertido en una parte integral de la cultura egipcia. Estos incidentes de ninguna manera estn limitados a la plaza Tahrir. Los abusos estn teniendo lugar en todo El Cairo y en todo Egipto. Es algo que debemos abordar, y tenemos que hacerlo ahora! Los agresores sabe muy bien que tal y como estn las cosas, nadie les va a perseguir por sus crmenes. Y eso en s es un incentivo muy poderoso para llevar a cabo futuras agresiones.

Durante la protesta masiva del viernes contra Mursi y los Hermanos Musulmanes, los miembros de Guardaespaldas de Tahrir fueron un sector bienvenido dentro de la multitud, protegiendo a las mujeres presentes de cualquier tipo de abuso. El grupo ha sido fundado por una activista llamada Soraya Baghat. Haciendo un uso inteligente de las redes sociales, distribuy imgenes en video de agresiones organizadas a mujeres seguidas de sentidas llamadas de ayuda. La respuesta a su splica fue extraordinaria.

Jehane Noujaim, directora de un documental llamado La Plaza, est convencida de que ninguna fuerza en este mundo ser capaz de frenar a las mujeres de Egipto en su lucha. Segn ella, la cada vez ms frecuente violencia sexual es una especie de epidemia social. Las mujeres continuarn yendo a la Plaza Tahrir a protestar lo ms ruidosamente que puedan, ella cree que es algo que no cambiar. La violencia contra las mujeres es contraproducente ya que lo nico que har es encender nuestra causa y motivarnos a protestar ms contundentemente!

Hay muchos casos registrados en los cuales, cuando los vigilantes intentaron intervenir a favor de la mujer agredida, los perpetradores los apartaban con cuchillos. Tambin se registraron numerosas rias multitudinarias.

Los testimonies de las vctimas y de aquellos que han intentado salvarlas pintan una imagen espantosa. Decenas si no centenas de hombres rodeando a las vctimas con incontables manos arrancndoles la ropa y los velos, desabrochando pantalones y sobando pechos, pezones y traseros, escribe la investigadora local para Amnista Internacional Diana Eltahawy en su blog. Como muchos otros activistas, Elthawy culpa a la polica de la mayor parte de la violencia ya que mayoritariamente no hacen nada. Egipto se ha convertido en la tierra de la impunidad absoluta en lo que a la violencia contra las mujeres se refiere.

Enfrente de la academia de arte Helvan en la isla Zamalek en el medio del Nilo, un grupo de universitarios estn utilizando su da libre para debatir sobre los siguientes pasos de la revolucin. Estn enfadados y decepcionados porque primero los generales y luego los islamistas han intentado acabar con ellos. La violencia contra las mujeres es una especie de tema tab, as que es difcil obtener algo de ellos de primeras. El ambiente aqu en este bastin de arte y urbanidad es escalofriantemente diferente al de aquellas embriagadoras primeras semanas de la revolucin. Es difcil escapar al sentimiento de que una de las causas principales de la atmsfera pesimista es el aumento de la violencia sexual contra las mujeres.

Omar, quin se llama a s mismo un revolucionario de verdad y cree que Mohammed Mursi merece ser asesinado tarde o temprano, es uno de los fundadores de OpAntiSH. Durante las ltimas tres protestas de los viernes estuvo all para escudar a sus camaradas femeninas y fue herido en el proceso. Estoy horrorizado, me dijo: Cada da es peor. La presin de los islamistas va en aumento. Este no es en absoluto el Egipto por el que luchamos. Los Hermanos Musulmanes estn haciendo todo lo que pueden por consolidar su poder. Las agresiones a nuestras mujeres estn organizadas cuidadosamente. El objetivo es intimidarlas y por tanto echarles de las calles. Dicen que lo hacen por razones religiosas. Pero no tienen nada, nada que ver con la religin. Es pura violencia.

Omar me aseguraba que l y sus amigos tenan la determinacin de seguir proporcionando asistencia a las mujeres de su ciudad. Las mujeres que trabajan con l intervinieron en la conversacin en seguida. Una chica llamada Farida me dijo que ella an iba a las protestas y que continuara yendo hasta que hiciera falta. Eso no quera decir que no estuviera asustada, cada mujer que iba a las protestas corra el verdadero riesgo de ser agredida. Personalmente, todava no me han agredido todava siendo aqu la palabra clave. Desafortunadamente, creo que las cosas irn mucho peor. Los islamistas estn intentando que nos cubramos las caras y que nos vayamos de las calles. Pero de ninguna manera. A pesar de la presin, debemos continuar. En las calles, he tenido ya varios episodios en los que los hombres me gritaban, amenazndome sobre lo que me haran si no me cubra. Las cosas se estn poniendo muy feas por aqu.

Fuente original: http://periodismohumano.com/mujer/egipto-dos-anos-despues-de-la-revolucion.html




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