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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2013

El Lbano, en vas de convertirse en un Estado fallido

Mnica G. Prieto
Cuarto Poder


Lo que vivi el Lbano durante los aos de la guerra [civil] fue menos duro que lo que vivimos hoy en da. La frase del ministro del Interior libans en funciones, Marwan Charbel,pronunciada este fin de semana en la ciudad libanesa de Trpoli, donde 12 personas han muerto en la ltima oleada de violencia, es probablemente exagerada pero s resulta premonitoria. El potencial de desestabilizacin del pas del Cedro, que el pasado sbado se qued sin Gobierno tras la dimisin del primer ministro, el multimillonario sun Najib Miqati, sigue aumentando ante los ojos de una clase poltica pirmana e irresponsable, incapaz de alcanzar consensos por el bien de la comunidad si ponen en peligro sus propios intereses y los de sus aliados regionales. La sociedad se siente a merced de una suerte que no est en sus manos, y las escasas actividades cvicas a favor de la convivencia pacfica quedan eclipsadas por la realidad de un pas que sigue plagado de rencores y donde las milicias de la guerra civil, entre 1975 y 1990, no se desarmaron.

La crisis siria hace tiempo que penetr en el Lbano. Lo hizo en forma de refugiados (un 10% de ellos registrados, a quienes hay que sumar unos 600.000 trabajadores sirios que han quedado en el limbo legal gracias a la guerra, lo cual suma un 25% a la poblacin del Lbano), de combatientes que usan Akkar, en el norte del Lbano, para reabastecerse, recibir atencin mdica o reorganizarse, de bombardeos del rgimen sirio (los ltimos, esta semana, dentro de territorio libans, supuestamente destinados a lugares ocupados por rebeldes sirios), y de odio sectario entre sunes y chies libaneses: los barrios alau de Jabal al Mohsen y sun de Bab al Tabbaneh, en Trpoli, son el mejor ejemplo de qu ocurre cuando el rencor es llevado al mbito blico y un tenebroso reflejo de la divisin nacional. La reaccin tras el ataque contra clrigos sunes en barrios mixtos de Beirut, hace escasos das, fue otro buen ejemplo de lo rpido que pueden degenerar las cosas.

A ello hay que sumar una infinidad de factores que erosionan el tenso equilibrio que mantiene el pas en paz. Uno de los ms graves es la ausencia de liderazgo de la comunidad sun, propiciada la ineficaz actuacin del 14 de Marzo y por la huida de su lder, Saad Hariri, que abandon el Lbano cuando perdi la jefatura del Gobierno alegando razones de Seguridad. Ese vaco ha propiciado el ascenso de personajes como Ahmed Assir, un clrigo salafista desconocido hasta la crisis siria que se ha alzado como lder de la comunidad y que se enfrenta pblica y visceralmente contra Hizbul, aliado con el rgimen sirio, amenazando con declarar la guerra e incitando el odio hacia los chies. El Estado le ha dejado hacer, desde abusar de la violencia dialctica hasta promover sentadas y cortes de carreteras que afectan a la economa de su localidad, Sidn, pasando por demostraciones de fuerza acompaadas de armas, y hoy en da es capaz de movilizar a la calle sun como ya demostr hace unas semanas. La dejadez institucional ante sus excesos ha hecho del lder salafista un intocable: si hoy intenta ser detenido, los enfrentamientos sern inmediatos en todo el Lbano.

El Ejecutivo de Miqati, formado por aliados de Hizbul, drusos e independientes, ha sido un fracaso: no slo no se han aprobado leyes demandadas en las calles por la sociedad civil, sino que se han negado problemas obvios como la presencia de refugiados o la mera existencia de la crisis siria, catalogada de conspiracin siguiendo el argumento de Bashar Assad.Esa dejadez ahora se traduce en una presencia masiva de sirios hudos de la guerra, en su mayora acogidos por familias de escasos recursos econmicos, y en la instalacin de clulas salafistas -no slo libanesas, sino posiblemente regionales- en el Lbano atradas a la guerra sectaria que se libra estos en tierras sirias. El crimen comn se ha multiplicado en el Lbano, y la incapacidad de las fuerzas de Seguridad de estar en todos los frentes as como la ausencia de voluntad poltica: la decisin de no desplegar tropas en la frontera con Siria ha propiciado muchos de los problemas que se ven ahora- hacen prever ms criminalidad en el futuro.

El Lbano est en vas de convertirse en un Estado fallido. La mala gestin econmica ha disparado el dficit y la psima gestin poltica provoc casi un mes de huelga que termin hace escasos das, tras la aprobacin de un incremento salarial para los funcionarios que aumentar el endeudamiento del pas. La incapacidad de la clase poltica para alcanzar un consenso sobre la ley electoral que debe dirigir las prximas elecciones parlamentarias, prevista para junio, hace ms que probable que haya que aplazar los comicios indefinidamente, ampliando el mandato de los parlamentarios. El mismo camino puede seguir el presidente Michel Sleiman, cuyo mandato expira el prximo ao. Habr que ver cmo se resuelve la sustitucin de los altos cargos (entre ellos el mximo responsable de las Fuerzas Internas de Seguridad polica-, el general Ashraf Rifi, y su equivalente en el Ejrcito libans, el general Jean Kahwagi) obligados a retirarse por cuestiones de edad. El hecho de que no haya un Gobierno que pueda ampliar sus mandatos o bien sustituirles incide en el vaco de poder, especialmente, en el mbito de la Seguridad. Y el Lbano no puede permitirse ser dbil en ese sentido. Sin un despliegue de las fuerzas armadas en las fronteras, el contagio de los combates al interior del Lbano es inevitable. Pero, como deca Kahwagi hace escasos das, de qu sirve controlar las fronteras si el interior del pas se desmorona?.

El momento es crucial para el Lbano. La crisis econmica y la pobreza de regiones como Akkar y Bekaa, sumadas a la radicalizacin religiosa y al desgobierno, a la influencia siria y a la incertidumbre, convierten al pas en un oasis para los yihadistas. Como el responsable del partido Lealtad a la Resistencia (faccin poltica de Hizbul), Mohamed Raad, sealaba en declaraciones a la prensa libanesa, la dimisin de Miqati implica un inmenso vaco en el pas. Raad criticaba que Miqati, que afirm dimitir para promover un consenso que llevara a la celebracin de elecciones, se aleja de los huracanes polticos que se avecinan.

Mustapha Hamoui, responsable del Blog Beirut Spring, asemeja la situacin del Lbano a una foto -puede verse aqu- de una de las manifestaciones sindicales: una masa ingente contenida por un exiguo cordn policial a la que esperan nueve policas anti-disturbios mal pertrechados. Este es un momento grave lleno de presagios en el Lbano. Todos tenemos que ser muy cautos y responsables, pero eso no nos asegura un paso sin riesgos al otro lado, escriba.Simplemente, no hay lugar para ms negociaciones largas y dilatadas en el prximo Consejo de Ministros, en el cual cada lado slo se preocupa de su parte del pastel. Hay urgentes prioridades que abordar: seguridad, elecciones, economa, y eso debe ser la prioridad de los polticos, rezaba en su editorial de hace unos das el diario libans Daily Star, tras la cada del Gobierno.

A los libaneses no les inquieta tanto el vaco poltico no es la primera vez que pasan meses sin Ejecutivo- sino las intenciones ocultas de sus dirigentes y su capacidad para poner de lado los intereses nacionales si entran en contradiccin con sus propios intereses. El presidente Sleiman quiere ver una oportunidad en la cada del Ejecutivo para constituir un Gobierno de Salvacin Nacional que sume a todas las facciones y que salve al Lbano, pero parece improbable que los actuales dirigentes, los mismos que llevaron al pas a la guerra civil y lo destruyeron durante la contienda, muestren ningn atisbo de responsabilidad. Lbano es un pas hecho de las voluntades individuales que suele ser deshecho por una clase poltica sin escrpulos.

Fuente orignal: http://www.cuartopoder.es/elfarodeoriente/el-libano-en-vias-de-convertirse-en-un-estado-fallido/4218

 


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