Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Lbano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2013

Lbano vuelve a la normalidad

Robert Fisk
Pgina 12


El primer ministro ha renunciado, no hay gobierno propiamente dicho, y en Trpoli persisten las batallas callejeras, la amenaza de ms secuestros. Lbano, como solamos decir en la guerra civil, vuelve a la normalidad. Y en algunos aspectos es cierto. El pas siempre est hundido en la crisis ms grande desde la crisis ms grande. Pero el drama actual es un poco ms serio.

Najib Mikati, uno de los polticos ms ricos del mundo, as como primer ministro de uno de los pases ms pequeos, renunci porque su gobierno se ha vuelto inmanejable y porque los legisladores no han logrado elaborar una nueva ley electoral. Los sindicatos han declarado huelgas por toda la nacin incluso cerraron el aeropuerto internacional por unas horas en demanda de mejores salarios. Mikati cedi en este aspecto, en uno de sus actos finales, pero no qued muy complacido.

Despus de todo, ser vecino de una guerra civil no es tarea fcil, sobre todo cuando jets sirios bombardean dos casas en territorio libans. Los israeles invaden el espacio areo libans cada da sin que Washington diga media palabra, pero la agresin siria tiene a Estados Unidos lanzando gritos furibundos a Damasco.

Lbano no est vinculado por las sanciones contra Siria, por lo que su gobierno ha adoptado una poltica de disociacin, trmino pedante para la necesaria neutralidad que debe adoptar para evitar que sus propios sunnitas, chitas y cristianos sean arrastrados hacia las batallas en la frontera. No se puede permitir que el conflicto sunnita-alauita en Trpoli en el que perecieron seis personas, entre ellas un soldado libans se extienda a otras partes del pas. Por coincidencia, Trpoli es la ciudad natal de Mikati.

Sin embargo, la disociacin no ha funcionado muy bien. Por principio de cuentas, el ministro del Exterior, pro sirio, enfureci a los rabes del Golfo al demandar que la Liga Arabe restaure el lugar de Siria en ese organismo. Ese mismo ministro, sobra decirlo, no se apresur a condenar el ataque areo sirio.

Un jeque sunnita en Sidn junto con correligionarios que viven cerca de la frontera ha impedido el paso de pipas de gasolina hacia Siria, donde probablemente algo del combustible es usado por el ejrcito del presidente Bashar Assad. No lo sabemos, desde luego, pero es una buena apuesta. Ahora el gobierno utiliza buques tanques petroleros para llevar el combustible al puerto de Latakia, que est comparativamente libre de la guerra civil que consume al resto de Siria.

La decisin de Mikati de renunciar llevaba, pues, la intencin de atemorizar a los partidos polticos libaneses, en especial el chita Hezbol, y a los sunnitas congregados en torno del ausente Saad Hariri quien lleva dos aos escondido en Arabia Saudita por la supuesta conjura para asesinarlo, de modo que creen un gobierno funcional, capaz de redactar una ley electoral y asumir la responsabilidad del desastre de las semanas pasadas. El predicamento, como siempre, es de largo plazo e incurable.

Porque, para ser un Estado moderno, Lbano debe dejar de ser confesional. Una nacin cuyo presidente debe ser siempre cristiano maronita, el primer ministro sunnita, el presidente del Parlamente chita, no puede funcionar. Pero si se quitara el sectarismo a Lbano, dejara de existir... porque ser confesional es la identidad del pas. Tiene hermosas montaas, excelente comida, una poblacin extremadamente bien educada, pero es sectario. Es un poco como poseer un Rolls Royce, con asientos nuevos de piel, televisin de pantalla plana y barra de cocteles, pero con ruedas cuadradas. No sirve.

Entonces, ser primer ministro de Lbano no es divertido. Se puede hacer avanzar el auto empujando en la misma direccin junto con montones de ministros y parlamentarios, pero apenas caminar unos metros. Y luego los ministros y parlamentarios se pondrn a discutir de nuevo. El gobierno actual, que incluye a Hezbol al que el presidente Obama quiere que la Unin Europea condene como organizacin terrorista, sin duda no representa a los sunnitas cuyos hermanos en Siria constituyen la mayor parte de la oposicin armada a Assad, uno de cuyos aliados es, por supuesto, ese mismo Hezbol.

Hariri se habr alegrado de la partida de Mikati porque disolver el gabinete de ste fue una de las condiciones de la alianza 14 de Marzo de aqul para regresar a la poltica. Ahora se supone que algunos polticos libaneses, por corruptos que estn por el dinero, las armas o la inclinacin sectaria, llegarn en tropel al palacio de Baabda para un dilogo nacional con el presidente Michel Sleiman, el ex general que ha pasado los recientes preciosos das haciendo visitas oficiales a pases de Africa occidental. El es quizs el nico hombre que podra mantener a sus visitantes en la misma sala por ms de unos minutos pero, podr persuadirlos de acordar una ley electoral a tiempo para los comicios de junio?

Sin una eleccin, la autoridad del propio Parlamento est tan resquebrajada como lo estuvo en los 15 aos de la guerra civil libanesa. Sin Parlamento, sin gobierno, sin primer ministro. Sin un cese del fuego real en Trpoli. Slo el ejrcito puede controlar las calles un poco como en Egipto, se podra agregar, y la guerra en Siria se vuelve ms frentica cada da. Lbano merece algo mejor. Significa que cada quien tendr que darle un nuevo empujn a ese Rolls Royce.

* De The Independent de Gran Bretaa. Especial para Pgina/12.

Fuente orignal: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-216763-2013-03-28.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter