Portada :: Venezuela :: La muerte de Hugo Chvez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2013

Chvez, su legado y la guerra de smbolos

Carlos Fazio
La Jornada


Caracas. Fue un subversivo en palacio. Un pacifista subversivo. Un militar patriota con gran coherencia entre el decir y el hacer. Como se opuso a reproducir la voz del amo imperial, la lite racista venezolana lo demoniz y estigmatiz: lo llam loco, negro, zambo, gorila, ordinario, incivilizado. Va el terrorismo meditico, la plutocracia subordinada y aptrida envenen a la sociedad con su odio de clase y la polariz.

Hombre radical, de pensamiento crtico y audaz accin poltica, Hugo Chvez siempre dio la cara y se hizo responsable de sus actos. Como no tuvo precio, no lo pudieron comprar. Adversario del consenso de Washington y el pensamiento nico neoliberal, rompi paradigmas. Y, con Gramsci, se dedic a construir en su pas una nueva hegemona cultural, tica, democrtica de los smbolos y las palabras. Donde deca globalizados puso patria, donde deca emprendedores, clase social. Iconoclasta, antidogmtico, soaba con una sociedad justa, de iguales. Con un nuevo Estado social que no fuera calco ni copia. En su va pacfica hacia un nuevo Estado del bienestar socializado, utiliz la metodologa de Simn Rodrguez: inventar y errar. Cuando err supo rectificar; los grandes logros de sus inventos son invaluables todava.

Fue el gran educador de una nueva civilidad. Llev a cabo una autntica pedagoga popular, crtica, de masas. Utiliz los medios −la televisin en particular− para debatir y concientizar; para desenajenar. Mantuvo un dilogo permanente con los pobres, en quienes inculc un espritu histrico, participativo, solidario. Puso el acento en lo colectivo, en lo horizontal organizado. Irradi su pensamiento ms all de las fronteras nacionales y defendi la identidad cultural de Nuestra Amrica, la Patria Grande latinoamericana.

Fue el constructor de una nueva arquitectura social. En el seno de un Estado petrolero rentista y clientelar, patrimonialista y vertical, impuls una revolucin democrtica. Con eje en un profundo cambio en la correlacin de fuerzas, llev a cabo la transformacin del Estado-mquina, utilizndolo como organizador de lo comn, de lo civil. De la sociedad. Con el pueblo movilizado gener una nueva institucionalidad y redistribuy los ingresos de la renta petrolera.

Es el suyo un modelo original inconcluso, con sus defectos, vacos y contradicciones. Chvez conceba el socialismo como una obra de arte. Pensaba que no poda haber soluciones en pases aislados ni socialismo en un solo pas. Por eso, combin el nacionalismo revolucionario con el marxismo de Marx, el cristianismo popular y la integracin regional bolivariana. Al antimperialismo fundacional sum una base material subregional, con nfasis en las complementariedades y la identidad cultural: ALBA, Petrocaribe, Unasur, Banco del Sur, el Sucre, Telesur, el nuevo Mercosur, la Celac

Acusado de dictador por sus detractores, durante sus gobiernos hubo exceso de democracia (Lula dixit). En menos de tres lustros gan 14 elecciones de 15. Adems, se jug el pellejo por los ms humildes. En lo personal deca que le gustaba vivir viviendo la vida. Nunca se quej. Pero llor a solas frente a un espejo cuando Fidel le dijo que tena cncer.

Muri invicto. Y en lo nico que todos coincidieron es en que fue un lder carismtico. lvaro Garca Linera dice que el liderazgo carismtico no es una forma de mitologa de las personas −como insiste con fines diversionistas el publicista de Televisa y la ultraderecha hemisfrica Enrique Krauze−, sino la sintona entre el accionar del lder y la voluntad nacional general de la sociedad. Su muerte, ahora, deja un vaco. La pregunta es, qu sigue? Immanuel Wallerstein arriesga que los seguidores de Hugo Chvez intentarn garantizar la continuacin de sus polticas institucionalizndolas. Lo que Max Weber llamaba la rutinizacin del carisma. Pero para un pueblo en movimiento detenerse es retroceder; el enemigo retoma la iniciativa.

De hecho, de cara a los comicios del 14 de abril entre el oficialista Nicols Maduro Moros y el opositor Henrique Capriles Radonski, la guerra meditica arrecia en el plano simblico y el uso de imgenes. Venezuela sigue siendo un laboratorio de la guerra de cuarta generacin; de la guerra sicolgica. En la coyuntura, el especialista en campaas negativas y guerra sucia electoral, Juan Jos Rendn y los expertos estadunidenses en manipulacin de masas, intentan apropiarse de la simbologa chavista y enfrentar al mito Chvez con Simn Bolvar.

En una maniobra de distraccin y confusionismo ideolgico, ante la imposibilidad de ganar los comicios, la misma derecha que vilipendi y secuestr el pensamiento del libertador y lo transform en un nicho vaco, intenta apropirselo y usarlo contra quien le dio carcter humano y populariz su significado poltico. Si antes se apropiaron de la palabra camino (una de las ms usadas por Chvez), la designacin del comando de campaa de Capriles con el nombre de Simn Bolvar intenta explotar la dicotoma Chvez/Bolvar.

A la falsificacin de la realidad y el uso de referentes simblicos (incluida la bandera) se suma la estereotipacin propia de las operaciones sicolgicas. Si Chvez era el inquilino de Miraflores, Maduro es el encargado en palacio y el hombre de Cuba en Venezuela. Al asesinato moral de Chvez (va CNN, Globovisin, El Pas, Televisa et al) y la reduccin de Maduro a un sacerdote ms del culto chavista (Krauze), la reaccin suma elementos como reconciliacin y dilogo, atribuyendo al otro el odio entre las familias y la catstrofe econmica. Caldo de cultivo que en la fase poselectoral podra derivar en denuncias de fraude y desconocimiento de resultados, para generar caos y desestabilizacin social y facilitar la tipificacin de Venezuela como un Estado forajido o canalla a ser intervenido humanitariamente por Washington y sus aliados de la OTAN. En el fondo, es el petrleo, claro.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/04/01/opinion/017a1pol



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