Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Revoluciones en el mundo rabe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2013

Revisando de nuevo la situacin en Siria
Dos aos errando

Bassam Haddad
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Si tuviera un dlar por cada vez que alguien ha escrito acerca de la partida final en Siria a lo largo de los ltimos dieciocho meses

Casi dos aos de levantamiento sirio y los analistas siguen esbozando potenciales escenarios. Sobre el terreno, la mayor parte de los sirios estn en estos momentos ms preocupados por su seguridad personal que por cualquier otro aspecto. Las mtricas parecen cambiar continuamente, obligando a los actores polticos, electorados y observadores a realizar nuevos clculos. Es que el caso sirio es incomprensible? O es que muchos se apresuraron a hacer juicios de valor antes de considerar el espectro completo de posibilidades y contingencias asociadas con el terreno sirio a nivel poltico, social, econmico, regional, global e ideolgico? Estamos todos implicados a diversos niveles tanto en las equivocaciones como en las nuevas valoraciones que hacemos.

A principios de marzo de 2011, pocas semanas antes de que el levantamiento sirio se pusiera en marcha, escrib un artculo corto en el Arab Reform Bulletin de Carnegie (Why Syria is Unlikely to be Next For Now), sugiriendo a los observadores que no contuvieran la respiracin por la cada del rgimen sirio. Aunque no pretendo entender Siria a la perfeccin, hice hincapi en unos cuantos factores que merecen reiterarse y por los que, adems, tanto detractores como seguidores del rgimen consideraron que me estaba yendo por los cerros de beda (que no voy a ponerme a citar a estas alturas). Esos factores incluan la heterogeneidad de la sociedad siria, que podra socavar la accin colectiva entre la oposicin; la cohesin del rgimen sirio, que impedira escenarios tipo Tnez o Egipto, con una rpida salida del Presidente como solucin; las densas relaciones estado-sociedad en Siria, que impediran un aislamiento social tipo Libia respecto a los altos dirigentes; y la importancia de la posicin antiimperialista regional de Siria, que refuerza al rgimen a nivel externo, as como la irrelevancia final de tal posicin ante la potencial protesta interna.

Es cierto que cubr mis apuestas analticas afirmando que era improbable un levantamiento masivo que fuera automtico o ad hoc salvo que se produjera un acontecimiento extraordinario como, por ejemplo, una reaccin excesivamente violenta del rgimen ante una manifestacin u otro incidente que pudiera llevar a las personas a cambiar de actitud. La brutal reaccin sin sentido del rgimen, aunque por desgracia habitual, ante los nios que escribieron eslganes contra el rgimen en los muros de su colegio en Daraa, provoc ese cambio en las actitudes, sacando a los manifestantes a las calles a pesar de los riesgos que ello implicaba (uno casi tena que estar medio loco para protestar contra el rgimen en Siria antes de marzo de 2011). La continuada violencia e indiscriminada represin de las protestas desde los primeros momentos consigui que dichas protestas se extendieran a las ciudades no metropolitanas, abriendo la puerta a la mirada de actores externos contrarios al rgimen que finalmente presentaron sus ofertas en Siria. Desde entonces, los acontecimientos en Siria, y los anlisis sobre el pas parecan la pelcula de Bill Murray Atrapado en el tiempo, excepto en lo relativo a la sangre y a la miseria.

Todo esto exige que hagamos una pausa a la hora de hacer afirmaciones acerca del levantamiento sirio. Cualquier referencia a la partida final o cualquier afirmacin que incluya escenarios binarios y claros reflejan una comprensin deficiente del conflicto. Por la misma razn, las narrativas que purifican la revolucin, o reducen el conflicto nicamente a una conspiracin, han perdido sencillamente el contacto con la realidad sobre el terreno. El mejor camino es el que fluye de los factores ms mundanos, con especial atencin a los legados histricos internos, las relaciones sociedad-estado y las rivalidades regionales/internacionales de la lucha para poder ocupar la primera lnea.

No se trata slo de Siria

Ya no es un misterio que el levantamiento sirio se convirti rpidamente en mucho ms que en eso. Est enredado en las contradicciones y conflictos de la regin y en los sutiles, aunque reales, juegos internacionales de poder. En estos momentos, el levantamiento sirio incluye y enfrenta un nmero de conflictos y cuestiones que tienen profunda trascendencia regional y alguna internacional. Abarca el conflicto rabe-israel; la cuestin de la resistencia ante el imperialismo en general; la cuestin de Hizbollah (un tema en s mismo); la lucha por el equilibrio de poderes entre Irn, Siria y Hizbollah, por un lado, y Arabia Saud, Qatar y los pases del Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG), por otro; la tensin entre sunnes y chies (casi siempre exacerbada instrumentalmente por actores polticos); y, por ltimo, el levantamiento sirio en su dimensin islamista(s), que se mezcla con otros desarrollos regionales, haciendo que todo lo relativo al islamismo regional tenga que entrar en los clculos de los diversos actores.

Es tambin, especialmente, un conflicto al que los actores internacionales estn prestando especial atencin y en el que estn participando a diferentes niveles, aunque sea en las modalidades de avance-retroceso. Entre esos actores se incluyen EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China. Baste con decir que la mayor parte de esos pases estn fundamentalmente interesados, a menudo exclusivamente, en las implicaciones de las consecuencias para sus intereses en la regin y ms all. La importancia de estas dimensiones se deriva de que demasiados actores poderosos tienen inters en el conflicto y, segn se desarrollan las cosas a nivel interno, casi todo el mundo va ajustando su posicin, lo cual, a su vez, complica an ms el terreno interno. Por tanto, si uno est algo confundido por los desarrollos en/sobre Siria, significa que est prestando atencin.

La primera pauta de discusin es rechazar ciertas pretensiones avanzadas por las diversas partes en el conflicto, adems de las de sus partidarios. Por ejemplo, no podemos tomar en serio que el rgimen sirio est realmente buscando una solucin poltica que tenga en cuenta la voluntad popular, ni tampoco su proclama de que, desde el principio, la raison dtre del levantamiento es externa. Por la misma razn, no podemos tomar en serio que EEUU est interesado en el bienestar del pueblo sirio o en la democracia en la regin. La lista de pretensiones es muy larga y no tiene sentido que las examinemos todas, en la medida en que uno avanza sin tener en cuenta esas asunciones evidentemente injustificadas. Porque si no se rechazan esas pretensiones, no puede tener lugar ninguna discusin seria acerca de las posibilidades y potenciales soluciones/salidas. Este punto podra resulta evidente en s mismo, pero merece la pena considerar la pltora de informes y anlisis que se han derivado de estos puntos de partida. Ninguno ha llegado a parte alguna y la mayora llevan dos aos equivocndose respecto a Siria

El rgimen que no va a desaparecer

A pesar de las recientes tendencias analsticas en sentido contrario, hay pocas dudas de que el tiempo no corre a favor del rgimen. Cualquiera que sea la valoracin de la situacin en el campo de batalla, hay algunas crudas verdades acerca de la profundidad de este conflicto que no pueden ignorarse tras dos aos de matanza y deterioro. La oposicin, con todos sus fragmentos y facciones (que en estos momentos sobrepasan los 200), y el pueblo sirio, cualquiera que sea la distribucin de sus lealtades polticas, no van a desaparecer. El rgimen, segn aparece hoy da, va a desaparecer. Su capacidad y autoridad como Estado para gobernar (la totalidad de) Siria no slo ha disminuido, sino que se ha atrofiado, y as seguir ocurriendo, de forma irreversible, a largo plazo. La cuestin es cmo, cundo, y bajo qu condiciones el actual estado o estatus del rgimen se transformar o desvanecer. Esto no significa que el rgimen sea dbil o que vaya a caer el mes prximo. En realidad, en las ltimas diez semanas parecen haber aumentado sus posibilidades de sobrevivir algn tiempo ms.

A pesar de todo el ruido acerca de deserciones y cismas internos, el rgimen sirio sigue teniendo mucha coherencia dentro de sus bastiones y puede an mantenerse al frente, a medio plazo, de una guerra cada vez ms brutal aunque no llegue a parte alguna. Tanto las lneas de autoridad como los incentivos para la accin colectiva son claros y estn presentes. Es un barco que se hunde y que flota, todo a la vez, y casi todos los hombres fuertes del rgimen lo saben. Las razones varan. Aunque la lgica sectaria es un aspecto importante de la explicacin, no es la nica lgica impulsora, como a muchos les gustara creer, ni lo fue histricamente. De hecho, el minoritarismo, el laicismo, el temor al islamismo, el antiimperialismo, el legado de la invencibilidad del rgimen, la total obsesin con el poder, la inestabilidad regional y la catstrofe (especialmente en Iraq y Lbano) jugaron todos ellos un papel potenciando al rgimen a nivel histrico, aunque slo sirviera para fomentar de forma convincente el argumento del mal menor. Y ms importante an, las instituciones que conforman el rgimen sirio no han dispuesto de suficiente autonoma para poder organizar ningn desafo interno serio a los dirigentes del rgimen.

Poco antes de 1970, Hafez al-Asad se esforz por construir un liderazgo muy unido y una estructura institucional con garantas inherentes contra desarrollos potencialmente amenazantes. Estas garantas incluan esfuerzos, acuerdos y planes para impedir: a) la autonoma institucional de las diversas agencias estatales; b) el desarrollo de centros de poder alternativos; c) la acumulacin importante de poder por parte de cualquier fuerza social, incluidas las vinculadas al Estado (fuerza de trabajo antes de 1986, despus fuerza empresarial); y d) la prevencin de la transformacin de la riqueza econmica en poder poltico. As fue como Bashar al-Asad hered un Estado en 2000 que era a la vez feroz (frente a la sociedad) y maleable (desde arriba). Sin embargo, no era ciertamente tan patrimonial como muchos analistas asumieron, especialmente antes de la muerte de Asad padre. Pero siempre existi una advertencia institucional.

En conjunto, los altos dirigentes y las diversas agencias y aparatos coercitivos que componen el Estado eran fuertes. Sin embargo, en palabras del valiente y desde hace mucho tiempo abierto disidente Aref Dalila, sin el respaldo de los altos dirigentes, casi todo el resto de hombres fuertes dentro del rgimen, junto con las instituciones en las que supuestamente mandaban, eran ms bien ineficaces, especialmente en trminos de suponer una amenaza para el rgimen desde dentro. Contrariamente a las afirmaciones simplistas de que esta frmula es una frmula sectaria, uno debe rastrear cmo Asad padre fue capaz de ir tejiendo y manipulando los intereses de grupo, de clase, regionales, comunales y nacionales a travs de las dos primeras dcadas de su gobierno. Este estado de cosas se consolid an ms tras el breve perodo de 1983/84, cuando el hermano de Hafez al-Asad, Rifat, dise e intent dar un golpe en palacio cuando su hermano mayor estaba postrado en cama.

Incluso los hombres fuertes de los servicios de seguridad eran reemplazables normalmente por sus adjuntos- de forma preestablecida. Sin embargo, hasta que eran trasladados, jubilados o sustituidos, ostentaban un poder importante. As pues, la concesin de la legitimidad por parte de los altos dirigentes (normalmente el Presidente) se convirti en el ingrediente clave para explicar el poder de iniciativa que los hombres fuertes del rgimen retuvieron y ejercieron. Sin la bendicin presidencial, las diversas agencias estatales carecan tanto de autonoma como de iniciativa. En tanto que convergieran las preferencias de los altos dirigentes y otros hombres fuertes del rgimen, ambos eran poderosos; una vez que esas preferencias entraban en discordia, los hombres fuertes del rgimen eran mucho ms vulnerables y, por tanto, sustituibles.

Por consiguiente, mientras la crisis fue desarrollndose a lo largo de los dos ltimos aos, era inconcebible que pudiera ponerse en marcha un golpe de palacio o interno a la egipcia o a la tunecina. Adems, las recompensas a conseguir con esas maniobras por los iniciadores del potencial golpe no estaban claras, o eran, en la mayora de los casos, irracionales, considerando las dinmicas del conflicto, el legado abordado anteriormente y la opinin pblica en relacin a otros aspirantes al poder dentro del rgimen. Parece que el ncleo de las elites se atrincher an ms en la medida en que el levantamiento iba hacindose ms sangriento y brutal.

Es probable que este estado de cosas prosiga as hasta el mismo final, o justo un poco antes del mismo final. La palabra final aqu tiene que ser cogida con pinzas porque la cada del rgimen podra abrir la puerta a una guerra civil ms explcita entre las milicias en la cual los partidarios del rgimen y los residuos de los aparatos de represin representen una parte importante. As pues, uno no debera mezclar la cada del rgimen con el final del conflicto, porque es probable que el faccionalismo interno dentro de la oposicin produzca luchas por el poder, con o sin el bastin baasista.

El campo de batalla

El tira y afloja que presenciamos en los medios y ms all respecto a los avances del rgimen y de la oposicin ha llevado a muchos observadores o periodistas a registrar victorias prematuras y/o a hacer afirmaciones fantsticas, siempre en relacin con el inminente triunfo de la oposicin. Informacin ms fidedigna ha desacreditado las exageradas afirmaciones acerca de los logros de la oposicin en los ltimos ocho meses. Decir algo ms que eso es como llevar a los oyentes/lectores a un viaje de cuento de hadas. Al menos desde finales del verano de 2012, los avances territoriales ms estratgicos de la oposicin han sido limitados, con algunas excepciones, en relacin con las bases del ejrcito, lugares de infraestructuras y aeropuertos provinciales, incluso en los ltimos tiempos.

Sin embargo, Damasco, Homs y Hama han estado bajo el control del rgimen la mayor parte del tiempo, a pesar de los recientes intentos de los rebeldes de recuperar zonas de Homs. Incluso en Alepo, donde la oposicin ha estado intentando atrincherarse en una de las mitades de la ciudad, su situacin no es an estable. De hecho, la experiencia de muchos de los vecinos de Alepo ha afectado negativamente a la opinin pblica en relacin con el Ejrcito Sirio Libre y otros grupos de la oposicin, en gran medida porque no han podido reemplazar los servicios del gobierno ni garantizar un mnimo de seguridad.

Las zonas rurales contiguas a Damasco estn continuamente en llamas pero no hay avances significativos de ninguna de las partes. Damasco, considerada como la batalla final desde hace meses, est actualmente en gran medida bajo el control del rgimen. Esta situacin es probable que contine as a corto plazo, pero no necesariamente mucho ms tiempo, sobre todo porque el potencial areo del rgimen est mermado y el armamento de la oposicin es cada vez ms sofisticado. Sin embargo, una presencia comprometida del rgimen en Damasco es el comienzo de una larga batalla, cuyo resultado ser cualitativamente decisivo. No obstante, las contingencias abundan y me temo que decir algo ms es descender a la pura especulacin en ausencia de informacin y de datos fiables.

Sin embargo, con el paso del tiempo, grupos islamistas o tipo al-Qaida, como Yabhat al-Nusrat y Ahrar al-Sahma, no slo estn ganando adeptos ms intrpidos sino que cada vez estn tambin mejor entrenados y disciplinados. Pero esos desarrollos constituyen un arma de doble filo: el creciente poder militar de esos grupos aumenta involuntariamente el poder poltico del rgimen, a la vez que los actores regionales e internacionales hacen una pausa en respuesta a la supuesta radicalizacin de la oposicin. A diferencia del amorfo Ejrcito Sirio Libre (Ejrcito Libre, quin?), esos grupos tienen, como poco, una estructura de liderazgo autoritaria, lneas ms claras de mando y control y una ideologa. Observar el campo de batalla en Siria hoy en da exige tener en cuenta estas dos dinmicas: la del rgimen-oposicin en general, y diversos desarrollos de segmentacin/armonizacin/divisin dentro de la oposicin.

En cualquier caso, es complicado establecer aqu puntos de vista y pronsticos sobre avances y retiradas y ha habido una tremenda cantera de informacin y anlisis irresponsables. Si alejamos la imagen en sentido figurado, la visin es ms clara: el campo de batalla ha estado durante meses fundamentalmente marcado ms por los atrincheramientos que por avances fundamentales de cualquiera de las partes. Es prematuro decir algo ms que eso, o detenerse en la discusin alrededor de un enclave alau al noroeste de Siria tras la cada anticipada de Damasco, o hablar de particin norte-sur.

La oposicin

La fragmentacin de la oposicin ha puesto de relieve el contraste entre el poder del rgimen y la debilidad de la oposicin en sus dimensiones tanto externa como interna. Este hecho, unido tanto al precoz apoyo manipulador de actores externos como a la continuada brutalidad del rgimen, empuj a la oposicin hacia la derecha y cre un vaco de desesperacin que llenaron los extremistas claramente excluyentes que ahora constituyen la punta de lanza de la oposicin militar, cundo no su ncleo. Tambin abri la puerta a la injerencia exterior. Esta rama bastante obscurantista de la oposicin est causando algo ms que confusin y agitacin entre los diversos actores locales, regionales e internacionales. Cada vez ms, los incidentes recientes revelan una tensin en aumento entre esos grupos y el denominado Ejrcito Sirio Libre (ESL). De forma destacada, el ESL, en la medida en que se le puede considerar una entidad corporativa, vio cmo su suerte se reduca rpidamente en los ltimos meses de 2012. La falta de autoridad local y central en el mismo y el ascenso de las facciones militantes islamistas con profundas races regionales empezaron a inclinar la balanza, al menos en trminos de coherencia organizativa, a favor de las facciones que no pertenecan al ESL. Esto revel tambin la evolucin del ESL, bastante suave y ad hoc, antes de su gradual desintegracin como fuerza central a tener en cuenta.

Ya que la oposicin externa no parece tener influencia significativa dentro de Siria, por el momento es menos importante saber si cuenta, y en qu medida, con el apoyo de poderosos actores regionales e internacionales. Un apoyo excesivo puede resultar contraproducente considerando su limitada influencia dentro de Siria, y un apoyo escaso est mal visto y se considera un indicio de falta de empata y cosas as. En realidad, el focus del conflicto sigue siendo local, y el terreno local tiene mucho de caja negra que la informacin engaosa y/o pobre de los medios puede empeorar. Sin embargo, algunos continan poniendo una influencia y peso excesivos en los grupos, coaliciones y dirigentes externos.

Rastrear y discutir la poltica de la oposicin en el exterior produce retornos limitados. Ya sea el asediado y excepcionalmente dependiente Consejo Nacional Sirio (CNS) o la relativamente nueva Coalicin de la Oposicin Siria (COS), patrocinada por el Consejo de Cooperacin del Golfo, su importancia actual en la trayectoria del conflicto se ha visto decididamente eclipsada por la batalla sobre el terreno en Siria y, ostensiblemente, por las discusiones en los pasillos de las grandes potencias en diversos lugares. Sin embargo, no debera desestimarse la COS como muchos de nosotros hicimos, con razn, anteriormente con el CNS-, especialmente en relacin con futuros escenarios en los cuales pudiera jugar un papel importante para equilibrar el poder de los vencedores del interior en caso de que pertenecieran a la variedad radical.

Finalmente, una cuestin importante que recibe poca atencin de casi todas las partes (excepto en el interior de Siria) es la continua marginacin de los grupos no combatientes del levantamiento sirio, lo cual es un mal presagio para los escenarios post-levantamiento. Aunque todos estos grupos continan oponindose al rgimen, la fealdad de la insurreccin y la conducta de algunos grupos de la oposicin estn reduciendo el mpetu de la oposicin a favor de la inmovilidad en algunas zonas. El aspecto ms importante aqu es que esta marginacin del componente civil del levantamiento revela el alcance en el que todos los actores implicados en el mismo, especialmente los actores regionales e internacionales que hay detrs de las partes, estn relegando la cuestin del logro de un autntico cambio democrtico en Siria. Me aterra pensar que est artculo est tambin desechando a esa oposicin, sobre todo porque gran parte de lo que puede escribirse sobre ella desde fuera de Siria se limita a lo que desde all se informa y esa informacin es relativamente escasa.

La sociedad siria: Al borde del abismo

No importa lo estrechamente que uno siga las noticias sobre Siria, es difcil obtener una imagen tridimensional de cmo le est yendo al pueblo sirio si no tienes algn tipo de vnculo con los que all viven. Los que tenemos familia y amigos en Siria conocemos demasiado hasta qu punto este conflicto se ha cobrado su precio sobre sus habitantes por encima y ms all de las polticas implicadas. Nada mejor describe el estado de los sirios de a pie que la palabra agotamiento. Ya sea a travs de los blogs, de informes internos, de entrevistas por la radio o testimonios directos, las implicaciones de la complejidad de la situacin son indudables. Esto tuvo el efecto de reducir tanto las expectativas como el fervor entre amplias franjas de la poblacin. La mayora de los partidarios del rgimen estn ahora menos rabiosos y la mayora de los defensores del levantamiento, dentro y fuera de Siria, son ahora menos inocentes acerca de la revolucin, aunque se muestren dispuestos a seguir adelante.

La mayor parte de los rebeldes que no son islamistas aplazan tozudamente una discusin interna o crtica acerca de sus elitistas socios en la revolucin hasta despus de que caiga el rgimen. Los no islamistas y antiislamistas de Siria estn dejando para despus esta tarea, como hicieron los laicos (una categora ambivalente y polmica) que se unieron con el islamista Muhammad Mursi contra el candidato pro Mubarak Ahmad Shafiq en las elecciones presidenciales egipcias slo para combatirle despus. Excepto que la lucha en Egipto era, y an es, de una magnitud ms ordenada que la de Siria. Sostengo que tambin ser as en el futuro.

A nivel ms estructural, las fallas siguen en gran medida inalterables. Los grupos minoritarios se oponen abrumadoramente a la oposicin, pero se han unido a los sunes influyentes de clase media alta urbana, estn o no directamente conectados con el rgimen. Muchos en Siria continan viendo este conflicto como el ascenso de los marginados contra los grupos y clases poltica y econmicamente importantes, una posicin que aumenta la suerte del rgimen en las ciudades metropolitanas en la medida en que tal contraste se ve agravado por el desorden y radicalizacin de la oposicin ms que por consideraciones de clase. Esta visin pone a los grupos minoritarios en desventaja, incluidos los alaues, en una situacin en la que todos pierden, porque ellos, como comunidad, ni se han beneficiado de los antiguos acuerdos poltico-econmicos ni es probable que se beneficien de los prximos.

A la inversa, como tanto el rgimen como la oposicin continan avivando las llamas de las dimensiones sectarias del conflicto, la mayor parte de los sunes estn firmemente afianzados en las filas de la oposicin, pero con diversos grados de apoyo hacia las diversas facciones emergentes, como se seal anteriormente. Es importante advertir contra la idea de considerar esas divisiones como una prueba de que este es un conflicto puramente sectario. Aunque esas afirmaciones parecen revestir ms credibilidad a partir de los acontecimientos sobre el terreno, son an muy reduccionistas y eliminan otras dimensiones del conflicto que son expresamente polticas, sociales, regionales (por tanto, internas) y econmicas. Sin embargo, la carta sectaria ha sido tremendamente til para ambos campos al movilizar a sus partidarios y reforzar sus tcticas del miedo. Aquello que se fabrica puede convertirse en real muy rpidamente bajo las circunstancias adecuadas, pero tambin puede disiparse a su debido tiempo.

Finalmente, la suma total de las diversas divisiones que existen en la sociedad siria en trminos de clase, secta, regin, orientacin poltica e ideologa continan trabajando a favor del rgimen, a la vez que socavan formas efectivas de acciones conjuntas amplias contra l. Lo que exacerba esos rasgos tan ostensiblemente estructurales es el hecho de que durante varias dcadas, los sirios no solan, o no se les permita, organizarse polticamente. De ah que el arte del compromiso se est desarrollando y aprendiendo en una atmsfera voltil donde no hay mucho tiempo ni lujos para el compromiso. Las ms de doscientas facciones que componen la oposicin son a la vez un sntoma evidente de ello y una maldicin para la oposicin.

En el lado ms humanitario, la mayora de los sirios se hallan al borde del abismo a varios niveles: psicolgico, emocional y econmico. Ya sea por la muerte de ms de setenta mil sirios o por los desplazamientos internos y la crisis de refugiados, as como por la crisis humanitaria interna que afecta a quienes ya no pueden valerse por s mismos, los sirios se estn aproximando a un lmite invisible de espanto tal que slo podra desembocar en mayor desesperacin y violencia.

El escenario regional e internacional

No hay forma de describir con exactitud la posicin real de los actores regionales e internacionales y sobre esto se ha escrito y vuelto a escribir mucho. Su conducta depende a menudo de una combinacin de sus propios intereses, de los resultados esperados y de la posicin de sus aliados.

Los regmenes del Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG) estn cada vez ms preocupados ante la posibilidad de que el enfrentamiento sectario y el islamismo radical pongan en peligro una subregin medio estable. De ah la relativa retrica tibia de Qatar y Arabia Saud y el apoyo reciente de la oposicin, esto no significa en absoluto que el apoyo vaya a cesar. En realidad, bajo las circunstancias adecuadas sobre todo si la mano del rgimen se debilita-, ese apoyo se reanudar y superar los niveles anteriores. La mayora de estos pases estn tambin afectados por la posicin de EEUU en el conflicto, que asimismo se est moviendo dentro de una ambivalencia en pleno apogeo, o al menos pretensin de ambivalencia. Esta ambivalencia por parte de la administracin estadounidense est motivada menos por el temor al enfrentamiento sectario y ms por lo impredecible de la direccin del levantamiento y otras prioridades relacionadas con la poltica exterior de EEUU en los ltimos tiempos.

Las preocupaciones por la seguridad* de Israel tambin juegan un papel nada despreciable, diluyendo an ms la retrica de EEUU. Esas preocupaciones van desde el temor a que las armas qumicas caigan en manos equivocadas al nerviosismo ante el crecimiento de grupos del estilo de Yabhat Al-Nusrat. Sin embargo, a nivel ms estructural, la preocupacin de Israel est motivada por un Estado debilitado que no pueda proteger su frontera norte o vigilar suficientemente a sus ciudadanos para impedir la aparicin de un grupo de resistencia parecido a Hizbollah. Yo llamo a este fenmeno NIA (nostalgia de Israel por Asad). Curiosamente, las preocupaciones de Israel terminan por suavizar las posiciones de los pases conservadores del Golfo Arbigo. A Israel le gustara un Estado y una fuerza militar que fueran lo bastante dbiles como para no representar una amenaza real militar en aos venideros, y un Estado que fuera lo suficientemente fuerte como para vigilar a su propio pueblo. Esto significa que una zona de imprevisibilidad es una fuente real de preocupacin y clculos continuos, y la situacin siria est firmemente albergada en esa zona (*las comillas se refieren a la irona de un Estado excepcionalmente beligerante que se preocupa por su seguridad y en el que la seguridad representa la continuidad de sus polticas racistas dentro de los territorios que controla).

Irn, a pesar de todas sus advertencias retricas abiertas y silenciosas hacia el rgimen sirio, tiene mucho que perder con el debilitamiento de ese rgimen. Su posicin es tambin la ms clara y no ha variado mucho desde el estallido de la sublevacin. Cabe destacar que Irn advirti en varias ocasiones a Asad que no utilizara una violencia excesiva, sabiendo muy bien que no favorece a sus intereses tener a Siria envuelta en llamas. Turqua, por otra parte, estaba antes menos preocupada por esos resultados. Sin embargo, segn ha ido pasando el tiempo, los dirigentes turcos comprendieron que no va a materializarse su previsin de una rpida cada del rgimen, y que un conflicto prolongado con un rgimen que est dispuesto a jugar la carta kurda en el noreste de Siria podra ser contraproducente. Sin embargo, inamovible al principio, la posicin turca se ha ido suavizando ltimamente, junto con la de casi todos los actores externos involucrados.

En cuanto a Rusia, uno no debe nunca perder de vista lo bsico, i.e., que es poco probable que Rusia abandone al rgimen hasta el ltimo minuto y por tanto es probable que cada vez est ms interesada en un resultado que preserve un mnimo de poder del rgimen y, por extensin, de su posicin en el Levante. Aunque Rusia no va a cambiar de forma tangible su posicin y apoyo hacia Siria debido a las consecuencias materiales que esto podra tener, puede cambiar su retrica para impulsar a Asad a una solucin poltica. Hay muy poco que decir respecto a China, excepto que est desaparecida en combate desde su voto negativo en las Naciones Unidas en apoyo del rgimen sirio. Su posicin no ha cambiado visiblemente desde entonces y es probable que no cambie hasta, posiblemente, el ltimo momento.

Conclusiones

La tragedia siria es precisamente eso: una tragedia de proporciones inmensas que sigue aumentando con cada semana que pasa mientras el Estado y el tejido social de Siria van gradualmente desgarrndose. A menudo nos perdemos en detalles estratgicos y analticos, pero son las vidas las que se pierden sin cesar. Para todos aquellos que tienen un poder relevante, el problema est alcanzando tal magnitud que es difcil saber ya en qu direccin empujar para servir a los intereses de uno. Pero hay una cosa cierta: que no es probable que los grupos que detentan en la actualidad algn tipo de poder, dentro o fuera de Siria, estn al servicio de los intereses del pueblo sirio.

A los analistas, incluido yo, no van a absolvernos. Todos participamos en crear percepciones que moldean la realidad y, en ocasiones, la poltica. Sin embargo, son ms frecuentes los errores que cometemos respecto a Siria que los aciertos, y hay una consecuencia directa cuando ajustamos nuestras interpretaciones de los hechos en contraposicin a los legados, historia y concepcin dinmica del campo del juego estratgico. Pero no todo es niebla u oscuridad.

Casi dos aos despus de la sublevacin, el rgimen no es tan fuerte como antes ni tiene todo el control en ms de la mitad del territorio sirio, pero se mantiene. Sin embargo, ha perdido para siempre su capacidad para gobernar Siria como antes hizo, aunque no necesariamente su capacidad para moldear cmo Siria podra ser gobernada en el futuro si entre los hombres fuertes del rgimen prevalecen las cabezas ms fras. A este respecto, va precisamente en inters del rgimen que prevalezcan. El perodo posterior a diciembre de 2012 vio un resurgimiento del vigor y confianza de ese rgimen a nivel poltico y militar, as como seales de grave inquietud entre los partidarios regionales e internacionales del levantamiento. Esta situacin no durar mucho tiempo ms. Mientras esta ventana siga abierta, la pregunta es si el rgimen se someter a esta lgica (que podra ser, por ejemplo, el mejor escenario para preservar la seguridad de la comunidad alau) o si la mezcla de embriaguez por un legado de dcadas de poder y temor le llevar a combatir hasta la muerte. Considerar el rgimen el bienestar de la ahora asediada comunidad alau, que, aunque injustamente, se la va a implicar en las dcadas de represin del rgimen? Considerar que la lucha contra el imperialismo es el precio de preservar lo que pueda de lo que quede de Siria? Intentar el rgimen sirio proteger a Hizbollah de las implicaciones regionales de su cada total? Y lo ms importante, le ahorrar a Siria y a los sirios, as como a las capacidades militares del pas, una lucha hasta la muerte (contra todos y todo)?

Todas las pruebas empricas sealan el hecho de que esas han sido, en una poca u otra, una prelacin para el rgimen sirio, pero no han sido prioridades incondicionales. Durante las pasadas dcadas nada ha estado por encima de la supervivencia del rgimen, y considerando su naturaleza cohesiva, siempre fue o todo o nada. Ya fuera en su inescrupuloso giro neoliberal desde las polticas laborales y redistributivas a las que favorecan a los rentistas y al capitalismo clientelista, o en la forma en la que el rgimen destin sus recursos, o su participacin en la coalicin internacional liderada por EEUU que empez a destruir Iraq (no al rgimen iraqu) en 1991, la lgica de la supervivencia era el objetivo supremo. Ahora tiene una clara oportunidad de ahorrarle a Siria ms bao de sangre y preservar un mnimo del inters nacional si se decanta de forma decidida por una solucin poltica real. El rgimen sirio, y sus partidarios, no van a ganar nada de proseguir la lucha excepto una dbil posibilidad de perdurar de alguna manera, una posibilidad que existe fundamental y exclusivamente en sus cabezas. Los debates acerca de adnde se encamina la oposicin con su radicalizacin e islamizacin, y quines estn detrs, deberan reforzar la necesidad de actuar de inmediato, sin retrasos ni abandonos.

Bassam Haddad es Director del Programa de Estudios sobre Oriente Medio y Profesor del Departamento de Asuntos Internacionales y Pblicos de la Universidad George Mason. Es tambin profesor visitante de la Universidad Georgetown. Es autor, entre otros libros, de Business Networks in Syria: The Political Economy of Authoritarian Resilience (Stanford University Press). Es co-fundador y editor de Jadaliyya; co-productor y director del film About Bagdad; ha dirigido recientemente una pelcula sobre los emigrantes rabes/musulmanes en Europa titulada The other thread, etc.

Fuente original: http://www.jadaliyya.com/pages/index/10674/perpetual-recalculation_getting-syria-wrong-two-ye




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter