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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2013

Jess (Jess) Franco
Ms que un director de serie B

Miguel Len
Rebelin


La libertad para poder hacer todo eso me la he tomado por cojones. La libertad siempre te la inventas t mismo, pegndote con medio pas, y yo todava no he tirado la toalla. Ahora mismo tengo tres pelculas por estrenar que son cojonudas. Entindame, con todas las limitaciones que se quiera, pero mi discurso ha evolucionado y se ha hecho ms puro, ms bressoniano. [...] Siempre me he considerado un msico de jazz que hace pelculas antes que un cineasta [1]


Jess Franco (1930, Madrid), cineasta desconocido para muchos y considerado por los dems un director de serie B (o Z), ha fallecido hoy (2 de Abril) con 82 aos. Su prolfica carrera ser considerada por la mayora como una larga serie de pelculas anecdticas, irrelevantes, carentes de calidad, y sus obituarios [2] sern insulsos encadenamientos de lugares comunes que se detendrn especialmente en la largusima lista de pelculas, donde constan, bsicamente, dos tipos de ttulos: el terror estilo (o puramente) Hammer y las sin duda casposas combinaciones de erotismo (o pornografa) y terror.

Las primeras son, dentro de su gnero, tan buenas (o tan malas) como todas las dems, aunque ha de tenerse en cuenta que, si bien el Drcula de Coppola es una excelente pelcula, el Drcula de Jess Franco (protagonizado por Christopher Lee), sigue siendo, hasta donde s, la adaptacin cinematogrfica ms fiel de la novela de Bram Stoker. De las segundas he visto unas cuantas: Mujer vampiro, por ejemplo, es una (insufrible) pelcula de hora y media en la que vemos a Lina Romay (quien despus sera pareja del director) semidesnuda y sufriendo una terrible maldicin que la condena a matar inexorablemente a sus amantes antes de haber podido alcanzar ella misma el orgasmo. Virgen entre muertos vivientes, otra pieza de esa filmografa, no requiere mucha ms explicacin, aunque s dir que, en este caso, la historia es tan mala como el maquillaje (y tiene delito que en una pelcula de muertos vivientes el maquillaje no est a la altura). Hay otras dos pelculas, cuyo ttulo por suerte no recuerdo con exactitud, que tambin estn protagonizadas por Lina Romay y en la que los desnudos parciales y el terror de andar por casa dan paso a escenas de bondage y planos y secuencias estrictamente pornogrficos.

Si la vida y la obra de Jess Franco se limitaran a esto, la historia del cine no se habra perdido nada, y yo no tendra razn de peso para escribir estas lneas. Pero Jess Franco es mucho ms, porque es un iconoclasta con propsito y no sin conciencia. La prueba de que no estamos ante otro Ed Wood, ni siquiera ante un John Waters, es que ninguno de estos dos directores ha cruzado realmente la frontera que separa el cine de mala calidad (puede ser que de culto, innovador, entretenido pero de mala calidad) y el cine que realmente transmite una reflexin consciente sobre su especificidad esttica.

En el caso de Jess Franco, ese talento adicional hay que buscarlo (dejando a un lado el anlisis minucioso de las pelculas clasificables bajo los tipos ya mencionados), por un lado, en su colaboracin con Orson Welles (de quien podemos suponer que no era idiota y que solamente habra confiado en gente competente) y, por otro, en el trabajo realizado para dar coherencia al Don Quijote que el legendario director dej inacabado. Ese esfuerzo, que no ha gozado ni mucho menos del apoyo unnime de la crtica, apunta en mi opinin a una serie de virtudes que conviene sealar para ir ms all de las observaciones facilonas sobre la labor de cineasta de Jess Franco.

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que el montaje, que es el gran reto que enfrenta Franco al heredar el proyecto de Welles, es en el cine un elemento de crucial importancia puesto que la secuencia lo determina todo, o casi todo, en relacin con lo que va a transmitir la pelcula. Si bien en la industria comercial muchas veces el director se desentiende de este proceso, tecnificado gracias a la especializacin de los montadores, en el caso de esta pelcula se trata de una labor primorosa y nada fcil. El resultado final apunta, por tanto y para empezar, al hecho de que Jess Franco era un profesional con una gran experiencia y un incuestionable saber hacer.

En segundo lugar, no hemos de ignorar el hecho de que Jess Franco no solamente contaba con la confianza de Orson Welles sino que adems apost fuerte por sus propias capacidades A la luz de su trayectoria, cualquiera habra dicho que Franco cometa una temeridad imperdonable al creerse capaz de concluir el trabajo que Welles haba empezado. Y si l hubiera tenido de s mismo la imagen que proyectan a priori sus pelculas, jams se habra atrevido (a no ser por imprudencia) a tomar el relevo.

En tercer lugar, hemos de tomar en consideracin que el proyecto de Welles evolucion mucho desde el planteamiento inicial, y adquiri una enorme complejidad que se hace patente en la pelcula. Por un lado, la complejidad literaria de la novela de Cervantes (que en su segunda parte quiebra la barrera entre realidad y relato al hacer de la publicacin de la primera parte del libro un hecho que tiene lugar en la ficcin misma) se traduce al cine respetando su especificidad, de manera que Don Quijote y Sancho no leen la novela de sus andanzas sino que irrumpen en el rodaje de su propia pelcula. Por otro, los elementos satricos de la obra, que giran en torno al anacronismo que supone un caballero andante en pleno siglo XVII, son actualizados para mostrar el abismo que separa a los protagonistas de la sociedad espaola de mediados siglo XX. Lo paradjico, que fcilmente pasara desaparecido para cualquier censor, es que la nica variacin entre el siglo XVII y el XX es la actualizacin tecnolgica: el cine en vez de la novela, viajar a la Luna en vez de concederle a Sancho el gobierno de una isla Y que el idealismo ingenuo de los personajes, con la quijotizacin de Sancho y la sanchificacin de Don Quijote, es un espejo fantstico para reflejar las miserias de la Espaa de hace cuatro siglos y de la Espaa de hace unas pocas dcadas. Ese era, probablemente, el espritu del trabajo de Welles, que destila una enorme madurez temtica y formal en cuanto a lo que significa el cine como campo artstico especfico, y es una irrefutable prueba de talento el haber podido comprender ese espritu y el haber sabido respetarlo.

Todo esto nos sirve para defender, en ltimo trmino, que la supuesta subversin cultural que se produce en Espaa en torno a la Transicin es un constructo ideolgico dbil que legitima, a propsito o por omisin, el orden dominante en Espaa desde hace ya algo ms de tres dcadas. As, en el caso del cine, la supuesta transgresin de Almodvar (por ejemplo) es promocionada por un ingente aparato formado por crticos, diarios, revistas, cadenas de televisin y con ello queda justificado que directores de enorme talento como Jess Franco (desde la irreverencia) o Paulino Viota [3] (desde la pulcritud formal) queden ridiculizados o relegados al olvido.


Notas:

[1] Entrevista a Jess Franco por Jordi Costa: El cine va a desaparecer (El Pas).

[2] El publicado en El Pas por Jordi Costa es, probablemente, el ms decente de todos ellos.

[3] Enorme descubrimiento el que hice de la mano de Rubn Garca Lpez, que present en el IV Congreso de Jvenes Investigadores en Filosofa (Universidad Complutense de Madrid, Noviembre de 2011) un fantstico anlisis de la pelcula Contactos (1970).


Blog del autor: http://fairandfoul.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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