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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

Familias que esperan a presos jams juzgados ni condenados
Las viudas de Guantnamo

Victoria Brittain
Le Monde Diplomatique

Shaker Aamer, residente en el Reino Unido, es uno de los prisioneros absueltos de Guantnamo que sigue sin ser liberado. Su mujer, Zinnira, lleva esperndole ms de una dcada. Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Zinnira Aamer estaba sentada en el sof del piso de sus padres, hablaba con tanta suavidad que me resultaba difcil orla y deca palabras tan tristes que senta dolor al escucharlas. Habl de sus sueos y de las voces en su cabeza que en ocasiones le decan que su marido se haba divorciado de ella mientras estaba en Guantnamo o que haba muerto; mensajes que no representaban ms que sus ms profundos temores. Cuando todos sus esfuerzos para acallar esas voces fracasaron, se encontr inmersa en una profunda depresin. La medicacin la dejaba adormilada y los das transcurran entre el sueo y la duermevela. Algunos das peda que le aseguraran que las palabras que decan las voces no eran verdad y las seguridades la aliviaban a veces durante un momento y le hacan esbozar una tmida sonrisa. Su madre estaba sentada al otro lado de la habitacin, una pequea y clida presencia vestida con un sari blanco que lea el Corn. Algunas veces Zinnira tena que quedarse en el hospital, pero en casa, con sus padres, se senta ms reconfortada, a pesar de lo estresante que la situacin era para una pareja anciana con escasa salud.

Pero haba otra Zinnira, que aprendi a conducir, que mantena su casa, que llevaba al colegio a sus cuatro hijos, cocinaba y limpiaba, daba clases extra y pas horas en el hospital junto a su madre tras una operacin grave. Zinnira aprendi rabe en la red para que cuando su marido saud regresara se sintiera orgulloso de ella. Hizo planes para aprender a coser con su cuada y cuid a otros nios de la familia. A travs de la Cruz Roja, le envi a su marido cartas y fotos de los nios.

El padre de Zinnira haba llegado de la India para convertirse en el imn de una mezquita situada en el sur de Londres, donde haba sido predicador invitado durante el Ramadn, y Zinnira fue trada a Londres cuando era el beb de una familia de once personas. Fue en peregrinacin a La Meca con su padre cuando tena 21 aos para que su sueo romntico se hiciese realidad; rez para que Al le permitiera casarse con un hombre vestido de blanco como los que vio durante la intensa experiencia. Nunca dud de que su plegara recibira respuesta.

De regreso en Londres, un joven de Medina lleg hasta la mezquita de su padre y le habl a su madre de que quera contraer matrimonio. Shaker Aamer visit a la familia, habl con los padres y hermanos de Zinnira acerca de sus planes para quedarse en Gran Bretaa y de su trabajo en aquellos momentos como intrprete de abogados. Era un hombre atractivo, seguro, extravertido, que le gust a todo el mundo. A Zinnira tambin, aunque se senta abrumada ante l. Era muy diferente a todos los de su propio crculo comunitario: pareca demasiado grande.

Pero la amabilidad de Shaker consigui que la joven se enamorara de l y pronto se casaron. Eran muy diferentes: l tena mucho mundo, se haba educado en EEUU y en Arabia Saud; ella era tmida, una muchacha protegida que viva al sur de Londres y proceda de la India recndita; l era extravertido, hablador, siempre haciendo amigos a su alrededor. Durante su boda, estuvo charlando tan espontneamente con el juez de paz del registro civil que ella pens que eran amigos. l es grande y fuerte la gente siempre le quiere.

Sueos alrededor de un Estado islmico

La pareja tena ya tres nios pequeos cuando Shaker, como varios de sus amigos, empez a pensar en trasladarse a Afganistn, en formar parte de la construccin de un Estado islmico puro y dejar detrs de l para siempre Gran Bretaa y la cultura occidental. Tras la derrota y retirada del ejrcito sovitico en 1989, despus de que los talibanes derrocaran a los seores de la guerra, vieron en Afganistn una oportunidad de conseguir que sus sueos islmicos se hicieran realidad. Shaker discuti su plan con su suegro, quien le aconsej que siguiera adelante y viera la forma de conseguirlo. No hubo angustias, slo cuestiones prcticas. Su suegro ya haba emprendido con anterioridad un cambio de vida, desarraigndose de la India para trasladarse a Gran Bretaa.

Zinnira se fue pronto, con los nios. Adoraba a su marido, nunca dud de su decisin y se instal en Kabul cuidando de sus nios en una casa que compartan con otra joven pareja conocida que proceda de Birmingham, Moazzam Begg, su mujer Zeynab y sus nios. Mientras su marido se consagraba a una nueva vida construyendo escuelas y cavando pozos, Zinnira se senta muy alejada de su familia. Pero su marido cuidaba de ella; le compr una lavadora, con la que se sinti encantada y eran felices juntos, con sus dos nios y una nia.

Zeynab recordaba el buen ambiente que haba en la casa: Mi marido encontr la mejor casa, una casa grande, grande, yo estaba en el piso de abajo y ella en el de arriba. Fue muy, muy feliz all, y Shaker estaba encantado de que ella hubiera querido irse all con la familia; hizo muchos esfuerzos para hacerle la vida agradable, siempre tenan invitados, eran una persona muy generosa. Esa vida, y su felicidad, se acabaron tras el 11-S y el bombardeo estadounidense de Afganistn.

Lo ms duro para Zinnira lleg a finales de ao, cuando recuerda la traumtica situacin de finales de 2001 y la salida de Afganistn. Se culpa a s misma de que Shaker haya acabado en Guantnamo. Por motivos de seguridad, cuando empezaron a bombardear Kabul, la envi a ella y a los nios a Pakistn. Ella le haba escrito dicindole que all estaban muy bien y que no debera preocuparse por ella ni salir corriendo de Kabul, donde l cuidaba de su casa. Pero no se senta en absoluto bien, estaba aterrada por l, aterrada de ver cmo su vida con los nios discurra en un territorio desconocido en el que ella no poda defenderse bien sin Shaker. Pero quera tranquilizarle, quera ser una buena esposa.

Esta preocupacin inund toda la vida de Zinnira a lo largo de diez aos una vez que su marido desapareci en Afganistn. Haba estado siempre a su lado durante ocho aos. La gente le sugera que se divorciara, como hicieron otras mujeres, a las que colocaron a la fuerza en el limbo y, en ocasiones, a iniciativa de sus maridos. Pero la vida sin Shaker era inconcebible. Incluso ausente, l era su vida, tanto en los tiempos de pesar como en los momentos de optimismo cuando ella se preparaba para una vida futura con l. Viviran en Londres o en Arabia Saud? Dejaba que Shaker tomara todas las decisiones.

Sin ella saberlo, Shaker fue capturado en 2001 por unos cazadores de recompensas; consiguieron los 5.000 dlares que los panfletos repartidos por EEUU en Afganistn y Pakistn prometan por cada rabe u otro extranjero que les llevaran. Le canjearon con dos grupos armados que deambulaban por el pas en el caos que se produjo tras los bombardeos estadounidenses. Finalmente, Shaker fue entregado a los estadounidenses acabando en Guantnamo, tras las humillaciones, interrogatorios y torturas a que fue sometido en Kandahar y Bagram. Pas mucho tiempo antes de que Zinnira llegara a conocer todo eso, y el trauma de la separacin, cuando se encontraba embarazada y especialmente vulnerable, la destroz. Volvi a Londres en 2002 y el nacimiento de su tercer hijo, Faris, en febrero de 2002, marc el comienzo de sus aos duros en Londres como madre sola con la responsabilidad de cuatro nios, incluido el que nunca haba visto a su padre.

En estos momentos, hay 166 hombres en el agujero negro legal de la prisin de la Baha de Guantnamo; no se ha presentado cargo alguno contra 157 de ellos y, de stos, 87, incluido Shaker Aamer, fueron absueltos y deba habrseles liberado hace aos. El Congreso estadounidense, sin que el Presidente Barack Obama haya presentado resistencia alguna, ha promulgado leyes que hacen imposible su liberacin. Sus mujeres y nios viven con el conocimiento del prolongado aislamiento y las torturas fsicas que sus hombres han sufrido, saben de las huelgas de hambre y de la indiferencia oficial ante su terrible experiencia. Son smbolos de la devastacin provocada por la guerra del terror en vidas inocentes y de la prdida de valores humanos en Occidente.

N. de la T.:

Victoria Brittain, periodista y ex editora del Guardian, es autora o co-autora de dos obras de teatro y cuatro libros, incluido Enemy Combatant con Moazzam Begg. Acaba de ver la luz su ltimo libro Shadow Lives: The Forgotten Women of the War on Terror (Palgrave/Macmillan 2013).

Fuente:

http://mondediplo.com/2013/04/16guantanamo







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