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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

Campesinos se movilizan contra el megaproyecto de Hidroituango al norte de Antioquia
Hambre en el ro de los millones

Katalina Vsquez Guzmn
Pgina 12

Campesinos y mineros fueron caminando 170 kilmetros a Medelln como acto de protesta por la construccin de un megaproyecto energtico a raz del cual deben abandonar sus hogares. Viven en una casa que les prest una ONG.


En un pasillo oscuro estn las ollas, las maletas, los carteles ya sucios y la gente tumbada en el piso: algunos en colchonetas, otros dentro de carpas, y unos ms sobre cobijas o directamente en el suelo fro. Hay mujeres, nios menores de diez aos, una chica embarazada y, sobre todo, hombres de cuerpos robustos y pieles morenas, campesinos y mineros que llegaron a Medelln como acto de protesta por la construccin del proyecto hidroelctrico ms ambicioso en la historia de Colombia: Hidroituango. Caminaron unos 170 kilmetros desde los valles y montaas que sern inundados, completamente, en 2018.

La represa tendr capacidad para 2720 millones de metros cbicos de agua y costar 5508 millones de dlares. Aunque se trata de una obra pblica, pues es Empresas Pblicas de Medelln (EPM) la que invierte los dineros, son contratistas privados los que la construyen. La empresa brasilea Camargo Correa corre con el 55 por ciento de las operaciones del que ser el mayor proyecto energtico del pas. No es el primer negocio multimillonario de Camargo con EPM: Porce III fue otro megaproyecto de jugosas ganancias para Brasil. Es por nuestro ro, por la defensa del territorio, porque queremos trabajar la tierra y vivir en el campo que estamos aqu. Nos ofrecen ocho millones de pesos (unos cuatro mil dlares) por renunciar a todo, a todo, para dejrselo a unos pocos, para traer eso que llaman desarrollo. Desarrollo para quin? Para los contratistas? Para EPM? Yo lo que quiero es trabajar el ro como me ense mi pa, y eso mismo heredarles yo a mis hijos. Cuando se acaben los ocho millones ya sin tierra, ya sin ro, no hay nada, slo venir a vivir en miseria a la ciudad, cuenta don Jess, sacndose el sombrero y sacudiendo los zapatos, disponindose a dormir en un plstico negro.

Hay hambre, dolores de cabeza, ampollas en los pies y hacinamiento en esta casa del centro de Medelln que les prest una ong cuando el pasado 22 de marzo tuvieron que abandonar el campus de la Universidad de Antioquia. Tras cinco das de marcha, all se juntaron con los estudiantes para movilizarse por las calles, exigir el dilogo con Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, con los funcionarios de EPM (que el 13 de marzo no asistieron al debate pblico sobre el tema) y denunciar en los medios los ataques de la polica antimotines a sus campamentos en la montaa. Nos botaron la comida, los cambuches, las cositas, todo, y nos tiraron esos gases; a un familiar lo hirieron en un testculo con una esquirla, y ah fue que salimos corriendo con ancianos y todo por unos voladeros (colinas pendientes), nos aporreamos, y cuando par la balacera porque fue que el ejrcito respondi al principio pensando que era la guerrilla la que estaba explotando esas cosas, ah s ya fue que salimos y decidimos movernos un kilmetro ms, habla Genaro cansado pero motivado, porque si nos quitan todo y protestamos, nos atacan, entonces con ms indignacin y ganas seguimos resistiendo pacficamente. Al respecto, el secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoo, dijo que la fuerza antimotines slo actu cuando los que protestaban estaban obstruyendo la va pblica pues es un delito, pero que desconoce sobre los ataques a los campamentos y los excesos de autoridad al despojarlos de sus alimentos. Genaro viva de las migajas que las minas de oro arrojan al ro Cauca. Semanalmente podamos ganar 500 mil pesos (250 dlares), o si no haba plata, uno se iba por pescado, por pltano, y ya, sin estrs. Hoy se siente el hambre en el ro, agrega el hombre.

Los medios locales, sin embargo, informaron que la marcha en Medelln fue una mera protesta estudiantil, y la extensa caminata desde el norte de la provincia de Antioquia hasta llegar a la capital slo apareci en un diario nacional. Sabemos que el corresponsal de Teleantioquia (canal pblico) tiene la orden de no pasar informacin sobre Hidroituango. Llamamos y escribimos a El Espectador sin respuesta. EPM visita las salas de redaccin de los medios para controlar la informacin que salga. Nuestra protesta ha sido invisibilizada y criminalizada. A EPM no le conviene que se divulguen las mltiples irregularidades e incumplimientos en el de-sarrollo del proyecto, le dijo a Pgina/12 Isabel Zuleta, lder del Movimiento Ros Vivos, que se opone al gigante hidroelctrico no slo por los impactos ambientales sino por la clara violacin a los derechos humanos, al trabajo, a la vida, a la protesta, a la organizacin social. Zuleta y otros once manifestantes fueron vctimas de detencin ilegal el pasado 16 de marzo, y fue entonces que los campesinos en los campamentos decidieron llegar a Medelln. Un da despus, fueron liberados.

Para Zuleta, una de las explicaciones que el Estado y particularmente EPM le debe a la comunidad es por qu el conflicto armado (el desplazamiento, los homicidios, las amenazas, las masacres) aumenta cuando se anuncia el inters en construir la sper represa en esta zona rica y biodiversa, en los aos ochenta. En las dcadas siguientes se vivieron cruentas tomas guerrilleras y masacres paramilitares en esa regin, dejando miles de desplazados que aumentan con la construccin de la presa. El gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, dijo al diario El Tiempo que esa zona del pas tiene una presencia histrica de las FARC, y tambin vnculos y relaciones sociales de los rebeldes con la comunidad. Nosotros vamos a romper esas relaciones, primero con un proyecto de esta envergadura y con toda la inversin social, declar al diario. Isabel Zuleta reclama: Si Hidroituango es un arma de guerra entonces que lo digan como tal, y que el Estado asuma las consecuencias sociales, culturales, polticas y la restauracin de derechos que eso implica.

Hoy unos 130 campesinos continan hacinados en una casa de Medelln, mientras tres familias se declararon desplazadas forzosamente para acceder a las ayudas que otorga el Estado a las vctimas. Las autoridades locales no prestan ayuda humanitaria al grupo de civiles, a pesar de los requerimientos escritos a Dapard y a la Alcalda de Medelln. Jaime Carrin, subsecretario de Derechos Humanos de la ciudad, le dijo a este diario que por ley los campesinos deben declarar ante el ministerio pblico para recibir ayudas. De lo contrario, deben financiar las necesidades acarreadas por su decisin autnoma de moverse y protestar. La aventura de los marchantes continuar a Bogot si maana el gobernador Fajardo se niega, una vez ms, a hablar con ellos.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-217054-2013-04-01.html



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