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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

El dlar y las profecas liberales

Juan Castillo y Cia
Rebelin


Una de las secuelas culturales ms perniciosas que nos ha legado el neoliberalismo, con la complicidad de los medios hegemnicos de comunicacin, ha sido la concepcin bimonetaria en cuestiones econmicas. A diferencia de otras poblaciones del mundo, una buena parte de los argentinos, sostiene la mira, no precisamente en la moneda local u oficial de nuestro pas, sino en la divisa estadounidense. Lo tragicmico es que no solo se la utiliza en cuestiones comerciales de poca monta, sino inclusive al momento de efectuar interpretaciones o anlisis de orden interno que se encuentran fuera del mbito comercial.

Lo cierto es que este enfoque bimonetario tuvo su origen a partir del golpe del 76 con el entonces ministro de economa, Jos A. Martnez de Hoz y su inefable tablita cambiaria que dio lugar al surgimiento de la denominada patria financiera y, posteriormente, su consolidacin en la dcada del 90 con la intervencin de uno de sus discpulos ms renombrados: Domingo F. Cavallo.

Claro que la tarea de que los argentinos observen diariamente las fluctuaciones del tipo de cambio no fue obra exclusiva de los ministros mencionados; si bien stos, con las medidas adoptadas estimulaban el instinto de supervivencia de la poblacin que vea en la divisa norteamericana la nica posibilidad de preservar sus ahorros. Tambin es precioso reconocer que, un conjunto de hombres notables, efectuaron su aporte, a lo largo de los aos, para desvalorizar la moneda local. No solo con el propsito de referenciar la divisa internacional posibilitando, de ese modo, la realizacin de sus negocios; sino porque adems, la existencia de una doble referencia monetaria es una forma de restarle poder al gobierno de turno al momento de ejecutar un programa distinto al que el neoliberalismo propone.

As vimos en el curso de esos aos -y lo continuamos viendo hoy en da- como los programas polticos, tanto de la televisin como radiales, se encargaron de reproducir hasta el cansancio las opiniones de economistas como Cavallo, Redrado, Prat Gay, Melconian, Sturzenegger, O. Ferreres y tantos otros que, al amparo de su concepcin ideolgica, acentuaban el enfoque bimonetarista. Actualmente, esos mismos exponentes siguen fracasando en sus pronsticos y proponiendo las mismas recetas que condujeron (y que promovieron desde la funcin pblica) a la Argentina del 2001.
Todos ellos abogan por la devaluacin, la reduccin del gasto pblico, el endeudamiento para financiar aquellos gastos del Estado que no se puedan achicar y reducir los ndices de precios (inflacin). Sin lugar a dudas, una devaluacin implica una transferencia de recursos en beneficio del sector exportador y en detrimento del sector de ingresos fijos (asalariados) que veran reducido sustancialmente su poder de compra. Si a ello le aadimos una reduccin del gasto pblico, nos encontraramos con una fuerte contraccin de la demanda interna que provocara una merma en el ndice de precios.

No hace falta sealar que adoptar medidas de este tenor, sera promover el suicidio de nuestro crecimiento econmico. La pregunta que surge indefectiblemente es: Pues, entonces, por qu lo promueven? Y la respuesta, que ellos ocultan, es: por el simple hecho de querer apropiarse de la tasa de ganancia. Aqu lo que se plantea, en forma subrepticia, es distribuir el ingreso nacional en beneficio de un sector minoritario de la poblacin.

Lo problemtico es que la lgica instalada en la Argentina, en definitiva, es la lgica que logr imponer el neoliberalismo y debemos reconocer, mal que nos pese, que una importante franja de la poblacin analiza la realidad desde esa ptica. Sin percatarse, siquiera, que dicha lgica est puesta al servicio de intereses que no son los suyos.

Se podr argir que es difcil enfrentar prejuicios arraigados en la poblacin; y nadie desconoce que no es tarea fcil. Pero, no obstante, es menester que alguna medida se adopte al respecto. Pues, el gobierno actual debe realizar (si bien es cierto que la Presidenta se encarga de hacerlo en oportunidad de sus discursos) una suerte de docencia para romper con ese ruinoso legado cultural que tanto dao despliega sobre nuestra economa. Pues debera contrastar las medidas que estos seores proponen con los resultados obtenidos a lo largo de la historia; para que de una vez por todas queden al desnudo estos profetas de la decadencia.

Es paradjico escucharlos, por un lado, plantean la necesidad de combatir a la inflacin y, por el otro, sugieren entre lneas algunos, otros directamente- que el dlar est retrasado; por ende, habra que devaluar. El remanido discurso antiinflacionario les dio resultado luego de la traumtica experiencia nacional de los aos 80 y abon el terreno para la consagracin del libre mercado en los 90. Lo que no explicaron nunca estos seores, ni van a explicar, es quienes fueron los responsables directos de la hiperinflacin padecida por la sociedad argentina en aquel entonces.

Pero volviendo al presente, es dable sealar que la inflacin no es mala per se. En un contexto de crisis internacional, tener una inflacin controlada y que se sostiene sobre la base de la demanda es una manera de atenuar los efectos externos garantizando, paralelamente, la estabilidad del consumo en el orden interno. Sin embargo, los profetas continan su prdica sin reparar en los antecedentes histricos; tal vez porque si echamos una mirada sobre la historia descubriramos cunto dao han causado sus predicciones.

Las polticas que estos seores sugieren (sin dejar de reconocer el retraso en la adopcin de medidas al efecto por parte de la actual administracin) posibilitaron que en el exterior existan 190 mil millones de dlares en cuentas bancarias de unos pocos argentinos. Cifra que apalanca la recuperacin econmica de otros pases, en vez de favorecer el desarrollo de nuestra economa.

Los nmeros son elocuentes, solo cuando Argentina se despoje de la concepcin bimonetaria, y muy pocos sigan las profecas manipuladoras, podremos estar seguros que el neoliberalismo perder la batalla.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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