Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2013
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

Los alacranes

Ivn Mrquez
http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/


Durante las grandes tempestades la fuerza subterrnea es mucho ms poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes estn obligados a imponerla no la imponen. 
De la oracin por la Paz de Jorge Elicer Gaitn

Colombia es un pas con ex presidentes venenosos como alacranes, que aunque no pudieron ganar la guerra, tampoco permiten hacer la paz.

Las diatribas incendiaras de Uribe asperjan todos los das la sospecha de que quiere prolongar la guerra con la ilusin vana de que a travs de ella tendr seguridad jurdica. No quiere verse como Ros Montt respondiendo ante los tribunales, lo cual es humano y comprensible, pero no se pueden ahogar crmenes de lesa humanidad bajo el estruendo de sonoridades blicas. Ni siquiera sirven a ese propsito bancadas parlamentarias, ni cuotas de magistrados afines, ni efmeras condecoraciones gringas.

Por otro lado tenemos al ex presidente Pastrana disparando con escopeta de regadera contra el proceso de paz en La Habana. Es tan sulfurado como Uribe. Suelta rfagas y despus piensa. O tal vez no. Por lo menos deja en claro que el proceso de paz del Cagun no buscaba la paz, sino tiempo para la reingeniera del ejrcito y los ajustes del Plan Colombia, es decir, la guerra. Se solaza reconociendo que le abri camino a Uribe con su estela sangrienta, y que dej instalado el calificativo de terrorista a la guerrilla para obstruir el entendimiento.

Dios los crea y el diablo los junta. Pastrana y Uribe quieren una Colombia aprisionada eternamente en la oscura noche de la violencia. La descalificacin meditica de la guerrilla como bandidos y terroristas es un intento de volver a la estigmatizacin primitiva. Todos queremos superar la poca aciaga de los pjaros, los collarejos, la chulavita y los chusmeros, que acentuaron el enfrentamiento sectario y fratricida.

Si Caguanizar los dilogos de La Habana, como pide Andrs Pastrana, significa abandonar el secretismo, podemos proclamar nuestro acuerdo. Nuestro corazn siempre estar del lado de la participacin ciudadana en los dilogos, como en las Audiencias Pblicas del Cagun. Queremos que la gente, las organizaciones sociales y polticas, expresen directamente su visin sobre la paz, y que sus sueos de nuevo pas sean tenidos en cuenta a la hora del Acuerdo Final. Desmintiendo la campaa meditica la gente aora la zona de distensin de San Vicente, porque tuvo paz, la ciudadana se dio normas de convivencia que redujeron el asesinato y el robo a cero, porque se construyeron carreteras, acueductos, se increment el comercio, se pavimentaron calles, se construyeron puentes, se foment la solidaridad, lo que nunca hizo el Estado, y s la guerrilla, en una zona condenada al olvido por el poder central.

El destino de Colombia, seores ex presidentes, no puede ser la guerra. Las gentes del comn, las grandes mayoras, estn de acuerdo con este aserto del comandante Jacobo Arenas.

La poltica no puede reducirse a la prctica de sacarse los trapos al sol, ni a disparar contra la reconciliacin. Necesitamos reunir voluntades para edificar la paz con justicia social, democracia y soberana. No rebajen el lenguaje. Con insultos y recriminaciones mutuas no se les va a devolver el mar territorial a los Sanandresanos. Sindresis y compostura, caballeros de banda presidencial. Por lo dems, debemos reconocernos recprocamente como partes de un conflicto. Resolvmoslo sin el plomo de las palabras, sin injerencias extranjeras, y si las hay, que sean para ayudarnos a alcanzar la paz, no para incendiar el pas o imponerle trabas jurdicas a la posibilidad de acabar con la guerra. La fuerza irresistible de la movilizacin social por la paz, ser fundamental para tener patria.


(*) Ivn Mrquez es integrante del Secretariado y de la Delegacin de Paz de las FARC-EP

Fuente: http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/


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