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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

Motivos para una huelga general

Adolfo Muoz
Rebelin


Ningn pas ha salido de la crisis aplicando doctrina neoliberal. La situacin, sin dramatismo, es excepcionalmente grave. En Grecia, que nos lleva un poco de ventaja, lo califican de tragedia humanitaria. Toda la poltica est orientada a tapar el agujero financiero. S, los bancos animan a Rajoy: Lo ests haciendo bien; contina con los recortes. La banca ha recibido otros 41.000 millones en 2012, un dinero que no va a devolver y la economa real sigue sin crdito. Reformaron la Constitucin para garantizar que cobraran quienes especulan con la deuda pblica. Una forma ms la deuda- para hacerles llegar dinero pblico. Por eso recortan.

Otra reforma de pensiones. Los banqueros, al reducir las pensiones pblicas, ven negocio para sus fondos de pensiones. La reforma del PP empeora la de Zapatero de 2011. El PP vot en contra de aquella diciendo que la echara atrs si llegaba al gobierno. Mentira. Eso vale la palabra de los partidos en la oposicin; nada. Rajoy apela al envejecimiento activo para, con un paro juvenil de ms del 50%, alargar la vida laboral de quienes debieran jubilarse e impone un factor de sostenibilidad para hacer reformas automticas y destrozar el sistema pblico. Vivan los eufemismos! Envejecimiento activo y factor de sostenibilidad. Pura hipocresa. Hablan de sostenibilidad quienes, con sus decisiones, destruyen empleo, bajan los salarios, reducen cotizaciones sociales a la patronal e imponen que las pensiones se financien solo con cotizaciones y no con impuestos. As es imposible sostener un sistema pblico.

Los presupuestos pblicos y el empleo. El gobierno de Gasteiz, en una coyuntura en la que el sector privado destruye mucho empleo, plantea los presupuestos ms duros de la historia. Su aportacin a la crisis es ms recesin, ms paro, ms pobreza y aumento de las desigualdades. Estn basados en la obsesin por la reduccin del dficit (Rajoy lo fij en el 0,7% y Urkullu lo acepta) y en una poltica fiscal terriblemente injusta. 1.150 millones menos de gasto -un 1,7% del PIB- es una barbaridad. Unos presupuestos que, un ao ms, dejan sin negociacin colectiva a los empleados pblicos. Unos presupuestos, que si no se aprueban por el Parlamento no pasa nada. El proyecto del gobierno se aplicar, igual que en Navarra. El debate en el Parlamento es irrelevante. Esa es la funcin que se reserva hoy a los Parlamentos.

La fiscalidad que imita a los parasos fiscales ha fracasado. El Tea Party vasco -que ha trabajado para la patronal- nos ha trado hasta aqu descapitalizando las cuentas pblicas. Los partidos han renunciado a dar a la fiscalidad la centralidad que merece y lo estamos pagando muy caro. No queremos reformas superficiales que cambien algo para que todo siga igual. Se podran recaudar 4.400 millones de en la CAPV y 2.070 en Navarra si la presin fiscal fuera igual que la media de la UE. Sin embargo, la fiscalidad sigue secuestrada por una lite que controla los partidos. La fiscalidad debe estar en el centro de la reivindicacin social. Exigimos a las cuatro haciendas forales que la fiscalidad se ponga al servicio de las necesidades sociales.

Quieren un ajuste salarial brutal. Qu pretenden? Que menos personas trabajemos ms horas ganando mucho menos. A eso le llaman devaluacin interna o aumentar competitividad Ocultan que su objetivo es favorecer la acumulacin de capital. Bajar salarios y subir jornada supone menos empleo y ms empobrecimiento. Los salarios no son solo coste laboral; son un elemento clave en la distribucin de la riqueza y los datos oficiales dicen que en los ltimos 35 aos nunca los salarios se han llevado menos en ese reparto. Los salarios, adems de coste, son demanda de bienes y servicios (economa real), recaudacin fiscal, cotizaciones sociales Dicho de otro modo, defendiendo los salarios se defiende la economa real, el empleo y la cohesin social.

Una Patronal reaccionaria. La CEOE (es Confebask y CEN) recomienda que las empresas hagan uso de la reforma para cambiar de una vez y de arriba abajo los contenidos de los convenios. Es de agradecer la claridad con que se expresa en su estrategia de tierra quemada. ADEGI, se atreve a presentar una denuncia judicial contra la Diputacin de Gipuzkoa porque con su actuacin rompe el equilibrio negociador en el Convenio de Residencias. Dice ADEGI, que nunca la Diputacin haba tomado partido por una de las partes. Qu cinismo! Confebask, por su parte, afirma que el presupuesto de Urkullu tiene excesivo gasto social. No tienen vergenza. Es llamativo que una patronal acostumbrada al favor poltico, que obtiene todo, se comporte tan bruscamente. Le deberan recomendar que se calle. Ellos no tienen que meter tanto ruido, no lo necesitan. Nadie desde los gobiernos reprende a la patronal; eso no es una novedad. Al contrario, saben que la patronal es un lobby financiado con dinero pblico que trabaja para socavar lo social. Es lo que hace.

Democracia y corrupcin. La cpula dirigente del PP inmersa en casos de corrupcin contina sangrando a los ciudadanos. Un hecho que revela hasta qu punto huele a podrido y se descompone la vida democrtica. La poltica en Hego Euskal Herria la decide el PP que une neocentralismo y neoliberalismo para que todos los gobiernos hagan su poltica. Cuando esa poltica condena cada vez a ms personas a la pobreza hay razones suficientes para no acatar y desobedecer. Hay rdenes que no deben ser obedecidas. Es cuestin de justicia. Sin embargo, no apreciamos en la clase poltica vasca voluntad de confrontar democrticamente con Madrid, ni para salvar lo social, ni el autogobierno; ejes ambos esenciales del Marco Vasco de Relaciones Laborales y de Proteccin Social.

Movilizacin sindical y social. Estamos sufriendo un experimento totalitario que defiende una guerra contra los pobres. Este derribo organizado de lo social exige en opinin de ELA convocar una huelga general. Nos parece imprescindible convocarla para dar valor a una poltica alternativa. En Mayo de 2009 dijimos que si no se cambiaban las polticas, vendran los recortes. Tenamos razn. Hoy decimos que, si les dejamos destruirn todo lo social. Estn midiendo nuestra capacidad de resistencia. Tenemos la obligacin de preguntarnos Qu van a dejar en pie? Los gobiernos deben sentir una presin social que les obligue a hacer otras polticas. No hay otra va que la movilizacin. Y a la patronal hay que decirle que sabemos cules son sus aliados (la ley y el desempleo como elemento de disciplina social). Usan la ultraactividad como chantaje -all donde se sienten fuertes- para imponer la cada salarial y su lectura unilateral de la reforma. A esta patronal, mientras los gobiernos le sigan dando todo lo ltimo el arbitraje obligatorio para inaplicar los convenios- hay que contestarle con organizacin sindical y lucha. Hay que reivindicar con ms fuerza que nunca el sindicato como instrumento de defensa colectiva, as como el trabajo conjunto entre las organizaciones sindicales y los movimientos sociales.

Adolfo Muoz Sanz Txiki. Secretario General de ELA

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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