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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

Se impone el agrobusiness en Brasil y aplasta la agricultura familiar, con el apoyo del gobierno

Brisa Araujo
desInformmonos


Gobierno Lula: el sueo frustrado

No hay dudas de que la llegada del primer obrero a la presidencia de Brasil, Luis Incio Lula da Silva, llen los movimientos sociales brasileos de esperanza. 2002 fue el ao de la histrica victoria de la izquierda en el pas ms grande de Amrica Latina en rea y en poblacin. Su toma de posesin llev a miles de militantes y apoyadores del Partido de los Trabajadores (PT) a Brasilia, que vio un mar rojo saludar al nuevo presidente. Ms all de la simbologa de tener un presidente que viene del pueblo, la plataforma de gobierno petista traa la promesa de la eliminacin de la pobreza, la generacin de millones de empleos y la promocin de mayor justicia social en un pas cuya desigualdad era una de sus caractersticas ms estructurales.

Para el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) ese escrutinio represent la potencial llegada de una nueva etapa. El conocido movimiento defenda y defiende la reforma agraria y la redefinicin de los patrones de ocupacin, produccin y sociabilidad en el campo brasileo. Por su estrategia de lucha la ocupacin de latifundios improductivos fueron perseguidos duramente en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, anterior al de Lula, y rotulados como criminales por los grandes medios de comunicacin y las clases altas defensoras de la propiedad privada. La llegada del Partido de los Trabajadores al poder signific, en ese entonces, la posibilidad de descriminalizacin del movimiento, de dilogo y negociacin y de realizacin de una reforma agraria estructural. Lula haba sido gran simpatizante del movimiento desde sus orgenes y dej muy claras sus intenciones de, una vez presidente, tratar la reforma agraria y al MST con la dignidad que merecan.

A pesar de promesas y expectativas, lo que se observ en Brasil durante el gobierno Lula respecto a la situacin del campo fue la disminucin, ao tras ao, del nmero de latifundios expropiados para la reforma agraria. La Constitucin brasilea de 1988 contiene la funcin social de la propiedad, determinada en el mbito urbano por la sustitucin del individualismo propietario por el de la dignidad humana y, en el mbito rural, por la proteccin a los derechos laborales y ambientales. La propiedad rural debe cumplir con los patrones del desarrollo sostenible y, aunque lo haga, puede ser expropiada por el gobierno, una vez que lo que debe prevalecer es su utilidad pblica es el caso de propiedades que no tienen produccin o nmero de funcionarios compatible con su rea.

A los gobiernos posteriores a la redemocratizacin les qued la importante tarea de promover el uso social de la tierra y propiedades urbanas y se supone que Lula era el ms calificado para cumplir con esta demanda, dado su origen y cercana al MST. Empero, el nmero de expropiaciones en sus dos mandatos fue bastante inferior al su antecesor, el social-demcrata Fernando Henrique Cardoso. Lula expropi tan slo mil 990 propiedades, ante 3 mil 532 durante el gobierno de Cardoso.

El ao 2005 fue el punto de inflexin de las expropiaciones desde entonces, se han visto cada vez menos propiedades parceladas para la agricultura familiar. Coincidentemente o no, este mismo ao trajo un decreto presidencial que torn legal el uso de semillas transgnicas para la produccin agrcola.

Las semillas de soya de Monsanto empezaron a ser contrabandeadas desde Argentina a Brasil en 1998, sin cualquier tipo de regulacin hasta la medida tomada por Lula siete aos despus. Hoy se estima que las semillas genticamente modificadas representan un 85 por ciento de la produccin total de soya en el pas porcentaje que puede ser todava ms grande, una vez que estas semillas son altamente contaminantes, lo que hace que no sea posible controlar estrictamente su presencia.

La combinacin de esos dos factores, aliados al crecimiento de exportaciones a Asia, especialmente, benefici a los grandes empresarios del agrobusiness. Las publicitarias cifras de la balanza comercial dieron a Brasil nacional e internacionalmente la imagen de una verdadera revolucin social. Mientras tanto, la bancada rural de la Cmara de Diputados y el Senado (que representa los intereses de los empresarios agroexportadores) haca crecer su influencia en el gobierno petista, la propuesta de reforma agraria segua intocada y el MST, olvidado.

Las cifras no son fiables, el incremento en la productividad y la creciente presencia de Brasil en el escenario internacional ocultan datos menos estimulantes: el 10 por ciento de los propietarios retienen el 85 por ciento de la produccin y 85 por ciento de las tierras cultivadas en Brasil estn reservadas para la produccin de maz, soya, pasto y caa de azcar es decir, o se destinan a la produccin de racin animal y a la exportacin, o son productoras del combustible etanol. La produccin de caa, histricamente conectada al esclavismo colonial, fue celebrada por Lula como la gran solucin para la excesiva dependencia del petrleo como combustible. Lo que se le olvid decir es que la planta de caa de azcar, cuando es cultivada extensiva y continuamente, causa la destruccin de suelos y la transformacin radical de ecosistemas. Del mismo modo, se le olvid comentar que las haciendas de caa son las que ms emplean trabajadores en condiciones indignas, incluyendo esclavos y nios.

Gobierno Dilma: erradicacin de la miseria o todo el apoyo al agrobusiness?

Dilma Rousseff lleg al poder con una percepcin un poco menos onrica desde los movimientos sociales. An as, representaba un cambio ms: la primera mujer, ex-guerrillera que luch en contra del autoritarismo en el perodo dictatorial. Con fama de rigidez para el trabajo y una imagen de honestidad, la hija de Lula gan las elecciones despus de gran campaa de unin de toda la izquierda en contra de la amenaza del regreso de la derecha al poder, sintetizada en la figura del autoritario Jos Serra (PSDB).

Su principal bandera de gobierno es la erradicacin de la pobreza y la expansin del desarrollo del pas llevadas a cabo a travs de dos programas multiministeriales: Brasil Sin Miseria y los Planes de Aceleracin del Crecimiento (PACs).

El Plan Brasil Sin Miseria concentra 47 por ciento de sus esfuerzos en el campo, a travs primordialmente del fomento a la agricultura familiar, generando beneficios financieros a fondo perdido para la compra de insumos y equipo para la agricultura. Con el Programa de Adquisicin de Alimentos (PAA), el gobierno federal busca incentivar a la agricultores familiares con la compra de la produccin para su uso en entidades asistenciales, hospitales, universidades, unidades prisionales y para formacin de estoques. Adems de eso, el programa tambin cuenta con la ampliacin del acceso al agua.

El ltimo 8 de marzo, la presidenta anunci una medida que presuntamente colaborar para el desarrollo de la agricultura familiar responsable del 70 por ciento de los alimentos consumidos en hogares brasileos: todos los productos de la canasta bsica pasan a ser exentos de impuestos federales, lo que representa la reduccin en el costo de 9.25 por ciento para los alimentos incluidos (carnes, leche entera, huevos, arroz, frijol, pan, frutas, legumbres, entre otros) y 12.25 para papel higinico, jabn de ducha y pasta de dientes. Adems de permitir mayor consumo entre las clases ms bajas, la medida busca generar mayor dinamismo y expansin en los negocios en pequeas comunidades bien como el crecimiento de la presencia de la agricultura familiar.

Todas esas medidas son obviamente bienvenidas, pero es necesario ponerlas en contexto para entender hasta qu punto la revolucin en el campo, de la que habla con orgullo Dilma, es verdadera.

A pesar de las recurrentes promesas de realizacin de la reforma agraria la ltima de ellas realizada en reunin con trabajadores rurales para la firma de la Poltica Nacional para Trabajadores Rurales Empleados, en los primeros das de marzo -, ya acercndose a la mitad de su tercer ao de gobierno, Dilma casi fue la jefe de gobierno que menos expropi tierras para la reforma agraria, con solamente 86 propiedades destinadas a este fin. Por encima de ella est solamente Fernando Collor de Mello, presidente entre 1990 y 1992, impedido por una poltica econmica que confiscaba los ahorros de los ciudadanos y por involucrarse con la corrupcin quien expropi en su perodo solamente 28 latifundios. Dicho sea de paso, el ex-presidente, hoy Senador de la Repblica, es parte de la gran base de apoyo de Dilma en el Poder Legislativo.

Hablando del Legislativo, es imposible no darse cuenta del gran incremento de la influencia de la bancada rural en el transcurso del gobierno de Dilma. En 2012 este grupo de legisladores logr aprobar una propuesta de Cdigo Forestal que significaba una afrenta a los movimientos sociales rurales, los ambientalistas y los pueblos indgenas. Permitiendo que se colocaran en el mercado para especulacin ttulos de carbono y cuotas de reservas ambientales, la legislacin pona a la Amazonia brasilea en la ruta de la globalizacin. Los dueos de latifundios improductivos pasaran a justificar la funcin social de sus propiedades bajo la justificacin de explotar carbono en zonas que cuentan con cuotas de reservas ambientales. En caso de que decidieran usar las tierras para produccin agrcola y acabar con los bosques nada ms necesitaran compensar la devastacin con la reforestacin de una pequea parcela de su propiedad (que no llegara al 10 por ciento). Adems de eso, dio una salida a los grandes propietarios para que no necesitaran abrir mano de sus tierras con el fin del crecimiento de las tierras de agricultura familiar, otorgando a la agricultura familiar 4,9 millones de hectreas en zona de devastacin de la selva amaznica para que ya no se tocaran los latifundios improductivos ni consideraran a los productores responsables de la devastacin de los bosques. Otra medida fue no penalizar a propietarios que acabaran con zonas de bosques.

El gobierno federal no fue capaz de generar oposicin dentro del legislativo para bloquear la nueva legislacin por el sencillo motivo de que la mayor parte de sus proponentes componan la base gobiernista -, lo que hizo necesario que la presidenta la vetara. La expectativa de los movimientos sociales y ambientalistas era que el veto a la propuesta fuera integral. Empero, la presidenta prohibi solamente nueve artculos de la ley y pas el Programa de Regularizacin Ambiental, que exent de multa a propietarios rurales que generaron devastacin en los bosques, bajo la condicin de que presentaran un plan de recuperacin de las reas degradadas. Dicha recuperacin ser de mximo el 20 por ciento de la propiedad, sin tomar en consideracin que muchas propiedades de las regiones centro-oeste y norte del pas vienen integralmente del desmate de la Amazona.

Si con relacin al medio ambiente, Rousseff fue permisiva y permiti la ampliacin del poder de los latifundiarios, en lo que dice respecto a los derechos indgenas la situacin no es mejor. El gobierno brasileo, desde Lula, hace propaganda de haber demarcado la mayor cantidad de tierras indgenas de Amrica Latina. Lo que no dice es que el 95 por ciento de estas tierras estn localizadas en la Amazona o en regiones cercanas a centros urbanos por lo tanto, en zonas con menor disputa por la tierra. Los pueblos indgenas que habitan regiones con presencia de haciendas destinadas al agronegocio han sido prcticamente ignorados en sus demandas por demarcacin de reservas, y sufren violencia cotidiana por parte de capataces de los latifundistas violencia que pone en riesgo la existencia de esos pueblos. Un ejemplo es el caso de los Guarani-Kaiow, del estado de Mato Grosso do Sul, que en 2012 recibieron del Estado orden de despojo de sus tierras ancestrales, en un contexto de asesinatos, violaciones y suicidio de indgenas.

La pugna entre un proyecto de campo basado en la agricultura familiar para la produccin de alimentos y otro de una zona rural de latifundios y produccin enfocada en la exportacin de granos est lejos de ser justa. A pesar de los programas y auxilios anunciados por el gobierno, es evidente que la bscula del poder favorece al agrobusiness. Aparte de su expresiva presencia en la administracin, cuentan con recursos excesivos, sin ninguna proporcin con aquellos destinados a la agricultura familiar.

En febrero, la presidenta anunci en su plan agrcola para 2013/2014, que invertir 133 mil millones de reales. El monto impresiona, pero su divisin impresiona ms: 115 mil millones de reales estarn destinados a la agricultura empresarial, ante 18 mil millones para la agricultura familiar. Dinero que ser invertido primordialmente en la compra de mquinas para la modernizacin de la produccin. En una feria destinada al agronegocio, Dilma Rousseff afirm que siempre habr ms recursos: Todo lo que gasten, lo cubriremos. Das despus, la petista volvi a apapachar a los agroexportadores, anunciando su gran orgullo: en 2013 Brasil tendr la mayor cosecha de granos de su historia, llegando a 185 millones de toneladas. Claro, todo esto sin considerar la cosecha de alimentos que mereci nada ms que una mencin en el discurso de la presidenta.

El contexto como un todo marea: si Dilma quiere fomentar la agricultura familiar y las economas locales, y para eso quita los impuestos de la canasta bsica y compra las cosechas de los pequeos productores, por qu no aplica la reforma agraria?, por qu permite la promulgacin casi integral de un Cdigo Forestal que en la prctica acaba con la legitimidad de las expropiaciones de latifundios improductivos?, por qu otorga inversiones fuera de proporcin a los latifundistas?, por qu no defiende a los pueblos indgenas y garantiza su derecho a la tierra?

Con un discurso amigable y mucha inversin en publicidad, el gobierno del PT muestra que en su proyecto nacional la agricultura familiar slo tiene cabida si no interfiere en el desarrollo y la insercin del pas en la globalizacin. Un pas rico es un pas sin miseria, slogan del gobierno Dilma, vale para elevar a Brasil en las clasificaciones internacionales y para crear un gran conjunto de ciudadanos consumidores. Hasta qu punto el pas rico de Dilma es, como dice el slogan del gobierno de Lula, un pas de todos?

Publicado originalmente en Desinformmonos


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