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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2013

Francia en la cuerda floja

Hugo Moreno
Sin Permiso


En vsperas de su primer aniversario, en mayo prximo, el gobierno de Franois Hollande aparece como suspendido sobre una cuerda floja. En el circo de la vida social y poltica, en estos casos, el funambulista est obligado a hacer malabarismos para mantener el equilibrio y no precipitarse en el vaco. Es el caso del presidente Hollande. Como es sabido, ste asumi el poder sin ese estado de gracia basado en un consenso mayoritario y slido. Los votos que obtuvo fueron antes manifestacin de asqueado descontento con Sarkozy, que testimonio de esperanza en algn cambio social. Puede decirse que fue un voto mayoritario por la negativa, lo que no le quita su importancia

Vale recordar algunos datos. Hollande obtuvo, en la final que lo consagr presidente (6 de mayo de 2012) el 51,64 % de los votos, contra 48,36 % de Sarkozy. La abstencin fue de cerca de 20 % : 9 millones de electores que no votaron, a los que hay que agregar 2 millones de votos blancos o nulos. La victoria de Hollande fue incontestable, pero con una escasa diferencia a su favor, a la cual conviene destacar - contribuy el 11,6 % del Frente de Izquierda de Jean-Luc Mlenchon (4 millones de votos). Otro dato significativo fue la progresin de la extrema derecha. El Frente Nacional de Marine Le Pen recogi, en la primera vuelta, casi 18 % de votos (ms de 6 millones de votos). El FN, extrema derecha nacionalista, xenfobo y racista, pas a ocupar la tercera posicin en el escenario poltico del pas. En la vieja douce France el panorama se enturbi. El discurso del lepenismo haba logrado un impacto duradero en un sector importante de la poblacin. Adems, su acrecida influencia sobre la derecha tradicional se hizo evidente.

En todo caso, Hollande gan la presidencia, victoria seguida por la obtenida en las elecciones legislativas de junio 2012. El PS y sus aliados (Europa-Ecologa y Radicales de Izquierda) obtuvieron entonces una mayora absoluta : 289 diputados sobre los 577 que componen la Asamblea Nacional. El PS dispona as de una fuerza institucional incontestable : mayora en la cmara de diputados, pero tambin mayora en el Senado (por primera vez en la historia de la Va Repblica). Tena, adems, el control de casi todas las regiones y departamentos. La derecha sarkozysta, en cambio, apareca sobre la lona como un boxeador noqueado. El yo abandono la poltica de Sarkozy fue elocuente.

Sin embargo, menos de un ao despus, todos los indicadores coinciden en que la mayora de la izquierda socialista no se corresponde con la del cuerpo social. El desplome de la confianza en Hollande es espectacular. Su popularidad cay de 55 % en junio-julio 2012 al 30 % actual, segn todas encuestas. La opinin pblica manifiesta una actitud de descrdito, prdida de confianza, cuando no de franca oposicin a la gestin gubernamental.

La frontera entre izquierda y derecha aparece desdibujada para buena parte de los ciudadanos, en particular en las capas populares (obreros, empleados, desocupados), as como en la juventud. Eso suena como una fuerte seal de alarma.

Sera injusto cargar exclusivamente sobre Hollande todo el fardo de esta situacin. La herencia del quinquenio de Sarkozy desempea un papel de primer orden. El gobierno de Hollande recibi un pas en un estado lamentable, con todos los indicadores econmicos y sociales en rojo. A lo cual hay que agregar las consecuencias de la profunda crisis capitalista. Pero nada obedece a un imperativo insoslayable, fatal, a ese Europa as lo quiere tan frecuente para justificar todo tipo de capitulacin. Pues la economa, como se sabe, es siempre economa poltica. En otros trminos, una relacin de fuerzas sociales y de proyectos enfrentados donde la eleccin y el peso de las opciones polticas son siempre fundamentales.

En ese sentido, la Europa neoliberal desde el Tratado de Maastricht (1992) hasta el Tratado de Lisboa (2007) result una opcin estratgica cuyas consecuencias eran previsibles. Al aceptar el marco de la Unin Europea, la socialdemocracia con honrosas excepciones culmin el abandono definitivo del reformismo para adherir al social-liberalismo. Se convirti incluso en un abnegado pilar de las contrarreformas neoliberales. Desde luego, el ncleo dirigente del PS Hollande entre ellos : diez aos primer secretario del partido se embarc tontilocamente en lo que aparece ahora como un naufragio anunciado.

La historia haba comenzado, recordemos, mucho antes. Si alguien quiere ponerle fecha, hasta podra decirse que tiene 30 aos : 1983, cuando el primer gobierno de Franois Mitterrand abandon el programa de la Unin de la Izquierda que lo haba llevado al poder en 1981. Se dieron los primeros pasos de la poltica de austeridad y rigor. No se trat, ni entonces ni ahora, de un asunto de traidores o leales, de buenos o malos. Ya se sabe que las brujas no existen, aunque la sabidura popular sospecha que haberlas, haylas: se trata simplemente de la antigua - y siempre presente - lucha de clases, bajo las formas que a cada poca corresponden.

Cuando Sarkozy fue elegido presidente, en 2007, la Francia conservadora y reaccionaria capaz, empero, de adecuarse a las nuevas situaciones encontr su instrumento adecuado. El sarkozysmo, valga la metfora, cre al personaje. Quiz pas desapercibido que detrs de sus estridencias y escapadas, frecuentemente grotescas, Sarkozy puso en ejecucin una poltica de transformacin real del modelo francs con una audacia y tenacidad sin lmites. Cont con el sostn y se puso al servicio incondicional del gran capital.

En resumen, puso en marcha una estrategia destinada a desmantelar, destruir y triturar al Estado Social de Bienestar. El objetivo proclamado fue enterrar el Programa surgido del Consejo Nacional de la Resistencia de 1945, as como, en otro plano, terminar con la ideologa del 68. En otros trminos, la privatizacin de la economa, un programa de rigor y de austeridad (sanear la economa), desmantelar el sector pblico, la Seguridad Social, la salud pblica, la educacin nacional, la red de transporte, aumentar la jornada de trabajo, disminuir los salarios, contrarreformar el Cdigo del Trabajo, etc. Para eso haba que debilitar los sindicatos, en aplicacin lisa y llana de la poltica propuesta por el Medef, la poderosa organizacin de la patronal francesa. En buena medida, esos objetivos fueron obtenidos.

El gobierno de Hollande parece inscribirse en la continuidad. Se puede convenir en que ni los objetivos, ni los propsitos son los mismos. Pero cubiertos con el velo justificador de es la crisis y no se puede hacer otra cosa, los hechos recuerdan tercamente la realidad. A poco menos de un ao de ejercer el poder, con el casi monopolio poltico de las instituciones, con una derecha dividida, desmoralizada, y que carece tambin de proyecto alternativo, el gobierno PS se muestra incapaz de ofrecer una alternativa respondiendo a las mnimas aspiraciones de buena parte de los que lo votaron. Aparece, en cambio, como un gobierno sin brjula, sometido al diktat de Angela Merkel, mirando el vaco bajo sus pies. La aventura blica en Mal no altera ni mejora esta imagen, aunque sea esa otra cuestin.

La terrible crisis que se abate sobre Grecia, Espaa, Portugal, Italia, Irlanda, y ms recientemente, la pequea isla de Chipre, an no ha cobrado en Francia la misma dimensin. Pero es un espectro que flota en el aire. Se reconoce que el lmite del 3 % de dficit presupuestario una absurda imposicin de Bruselas ha sido rebasado. El gobierno reconoce el 3,7 %, con un crecimiento negativo. Para peor, el Insee (Instituto nacional de estadsticas) constata una cada del poder adquisitivo, por primera vez negativo en muchos aos. La estructura econmica y social del pas, bastante slida, ha permitido hasta ahora seguir a flote, pero los impactos de la ola devastadora de la crisis se hacen sentir.

El Insee seala que en el mes de febrero la desocupacin lleg a casi 3.200.000 (10,8 % de la poblacin activa), con aumento de casi 40 mil desocupados en lo que va de ao. Este dato corresponde a los desocupados que no tienen trabajo desde hace tres meses y siguen buscando, o sea, cuantifica aquellos inscriptos en el Polo Empleo (organismo pblico encargado del empleo). Pero si se tiene en cuenta los desocupados que trabajan precariamente, o aquellos que, perdida toda esperanza ya ni siquiera se desplazan para inscribirse, la cifra puede llegar a 5 millones. Por otra parte, en la juventud, y en particular entre los sectores ms pobres, los que viven marginados en los suburbios, la desocupacin se calcula entre el 30 y 50 %. No hay que extraarse, pues, de que la tensin social aumente. Al contrario, corresponde preguntarse, ms bien, cmo es posible todava que pueda contenerse un estallido social.

Entre tanto, el cierre de empresas, fbricas y fuentes de trabajo contina en forma inexorable. La siderurgia de ArcelorMittal de Florange, Lorena, cierra el ltimo alto horno integrado de produccin de acero. Una propuesta de nacionalizacin cre un conflicto en el seno mismo del gobierno, que finalmente capitul. La lucha de sus trabajadores, durante meses, termin en un fracaso, como en muchos otros casos. Renault, por ejemplo, mantiene sus plantas en Francia, a condicin de imponer a los sindicatos un chantaje brutal : la congelacin de salarios y el aumento de horas de trabajo. El gobierno de Hollande no ha hecho nada, salvo algunas tentativas vanas de negociacin, para frenar esta devastacin econmica y social. No es casual, pues, que la rabia se acumule entre los trabajadores y sectores populares, aun aquellos que votaron por Hollande.

En este contexto, no resulta extrao que un perfume desagradable se haga sentir, evocando aquel, tan amargo, que hizo estragos en los aos 30 del siglo pasado. El nefasto son todos iguales gana terreno, en una sociedad desesperanzada, agobiada, atomizada, apabullada. La derecha tradicional el sarkozysmo, en particular contribuy a enterrar buena parte de los mejores valores de la Repblica francesa. Basta recordar el falaz debate sobre la identidad nacional, la demonizacin de la inmigracin, el ataque frontal contra la laicidad, la exaltacin del individualismo, el alineamiento atlantista de quien se autoproclam sin pudor Sarkozy, el Americano.

El actual gobierno no ha mejorado esta imagen. Su poltica social privilegia tambin el orden, cediendo al espantapjaros de la seguridad, en lugar de poner en primer plano la igualdad y la fraternidad, y ni siquiera ha sido capaz de mantener, al menos, una de sus promesas : el voto para los extranjeros residentes en las elecciones municipales. Y cuando avanza una medida progresista, como el proyecto de ley sobre la igualdad de gneros casamiento para todos - se levanta contra una hostil marea reaccionaria. No haba afirmado Sarkozy que el cura o el pastor eran superiores al maestro, reivindicando la cristiandad de Francia ?

En este clima social y poltico el resultado reciente en la eleccin legislativa parcial en el departamento de la Oise (regin de Picarda, al norte de Paris), puede contener algunos indicadores de una tendencia ms general. Con la distancia y la especificidad concreta del lugar, conviene prestarle atencin. Puede ser, quiz, una especie de barmetro social, en particular cuando se aproximan las elecciones municipales, en 2014, antes de las europeas.

En la Oise logr imponerse el candidato de la UMP con 51,41 % de votos (13.958) seguido con un 48,6 % (13.190) por el Frente Nacional. La candidata del PS haba sido despachada ya en la primera vuelta, en la que obtuvo un 21 % de votos. Dato significativo, 40 % de los electores socialistas en la primera vuelta votaron luego por el FN. La abstencin, por otra parte, represent el 64,70 % de los electores. Cualquiera sea el anlisis que pueda hacerse, el resultado obtenido por el FN, as como el nivel de abstencin, son datos significativos. En el contexto de una derechizacin de la sociedad francesa, el partido de Marine Le Pen se consolida y gana terreno. Minimizar este hecho, me parece, sera un grave error. Hay que agregar la lepenizacin de buena parte de la UMP. Su actual presidente, Jean-Franois Cop, no ha vacilado en asumir lo que l llama una derecha sin complejos, o sea eventuales alianzas con el FN, aceptado como un partido como los otros. La derecha republicana tradicional juega con el fuego. Ah reside un peligro muy real. Es un viento que sopla fuerte, capaz incluso de desequilibrar al ms experto funambulista, sobre todo si persiste en la cuerda floja.

A la izquierda, no queda ms que el Front de Gauche, y los sindicatos, capaces todava con su poder de convocatoria de movilizar socialmente. La decisin de la CGT, Solidarios y Fuerza Obrera (FO), de convocar manifestaciones en abril en defensa del Cdigo del Trabajo y contra el Acuerdo Nacional Interprofesional (ANI) patrocinado por el Medef y aceptado por la CFDT puede ser un nuevo punto de partida contra la ofensiva violenta y despiadada del capitalismo. Si se aprueba el ANI, como es el propsito del gobierno, a pesar de reticencias que se manifiestan en el PS, queda abierta la puerta al despido arbitrario. El entierro del Cdigo del Trabajo, una de las prioridades del Medef, est a punto de concretarse. Lo que sera una derrota histrica. As, una tras de otra, siguen cayendo sistemticamente conquistas sociales logradas por ms de un siglo de luchas obreras, por generaciones enteras de explotados.

La intervencin televisiva de Hollande el pasado jueves 28 ha sido de una banalidad espectacular. Se limit a cargar los efectos de la crisis sobre la herencia recibida, reconoci que sus consecuencias son peores de lo previsto, para justificar que nada se puede hacer. Con aire solemne, el presidente normal concluy con una vaga promesa de salir de la crisis en los prximos dos aos... Se puede descontar que, en el resultado de las prximas encuestas de opinin, el desplome de la popularidad de presidente seguir su curso.

El Frente de Izquierda y todas las organizaciones progresistas se enfrentan a un desafo mayor. El fracaso anunciado del PS, la derechizacin de la derecha tradicional, el afianzamiento del FN, as como el avance de la abstencin, son terreno propicio para que germinen las fuerzas ms obscuramente retrgradas. Este prximo mayo es un nuevo aniversario de la Comuna de Pars. Vale como nunca, en estos tiempos tenebrosos, el recuerdo de aquellas jornadas histricas. La tradicin de la Repblica Social todava persiste, tercamente. Es el mejor y quizs el nico antdoto contra los nuevos Versalleses. Paris, 29 de marzo 2013.

Hugo Moreno es miembro del Comit de Redaccin de SinPermiso

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5830# 

 


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