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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2013

Segn el Ministro de Finanzas de Alemania, la crisis es una necesidad

Victor Grossman
MR Zine

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La cara de Angela Merkel luce usualmente una expresin bastante simple, amistosa, casi afable, que corresponde a sus palabras simples, gentiles. Pero en esos excepcionales momentos imprevistos, afirman algunos, se ve una cara muy dura que se corresponde, en ocasiones igualmente imprevistas, con palabras que no son exactamente afables, como su declaracin contrariada de que Chipre estaba agotando la paciencia de sus socios europeos. S, Angela puede enojarse y perder la paciencia, sobre todo cuando se trata de esos pases y dirigentes irresponsables del sur tan renuentes a soportar virilmente la parte requerida de sus cargas.

Semejantes cargas incluyen el recorte de sueldos y de salarios gubernamentales, la amputacin de los derechos de los pensionistas, permitir el aumento de los precios de los artculos bsicos, contemplar el crecimiento del desempleo mientras se reducen los medios para ayudar a los afectados y privatizar elementos claves de la economa vendindolos al mejor postor o al ms favorecido. Hay que reducir la atencin hospitalaria e infantil, despojar a las escuelas? Son los precios que hay que pagar si tenemos que rescatar a las economas en el marco del euro. Es la Austeridad, la palabra mgica de Merkel para el renacimiento econmico.

Pero para cada vez ms de los que se encuentran al otro extremo semejantes rescates y semejante renacimiento son peores que los peligros o dolencias que deben extirpar. Por ese motivo gente enfurecida desde Lisboa en el lejano oeste de Europa hasta Nicosia en el este, escribe comentarios chocantes sobre Alemania en los afiches o incluso coloca feos bigotes hitlerianos sobre la caraamigable y sonriente de Angela.

Un funcionario bancario chipriota recuerda una reunin en Bruselas en 2011 en la cual Merkel, el presidente francs Sarkozy, la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y los dirigentes derechistas de la Unin Europea Juncker y Barroso, tomaron decisiones sobre Grecia y el an ms desvalido Chipre que determinaron lo que ha ocurrido hasta la actualidad. Como dijo el International Herald Tribune en los tres aos desde que la crisis de la deuda de Europa estall en Grecia, gobiernos y ciudadanos de los pases ms afectados han estado furiosos porque las decisiones tomadas en Bruselas prestaban poca atencin a sus intereses y solo eran disctadaspor las preocupaciones econmicas y los ciclos electorales de Alemania. Respecto a ese tratamiento, sobre todo por parte de Alemania, un experto chipriota se quej: Fue muy brutal, como la guerra.

Gigantescas manifestaciones impidieron el plan original de gravar todas las cuentas bancarias, incluso las ms pobres, para pagar las deudas de los banqueros. Pero se espera que el plan modificado, aunque menos extremo, reduzca los niveles de vida chipriotas durante aos. El miedo y la ira aumentan. Es verdad, el euro hizo ms fcil la vida de los que viajan por gran parte de Europa: sin cambio de monedas, sin clculos, mentales o electrnicos, de lo que cuestan una comida o un par de zapatosen dinero de cada uno de los pases. Pero al impedir que cada pas ajuste las tasas de cambio para que correspondan a su propia situacin, el euro los comprime, dbiles o fuertes, dentro de un mismo molde, para conformar un strudel muy alemn.

El euro estable es bueno para los grandes exportadores como Alemania, no para los dems. Y tampoco para todos los alemanes. Sean coches VW, tanques, o productos qumicos de Bayer, se privilegian exportaciones ms baratas que las de los competidores, lo que significa mantener bajos los salarios y las prestaciones en el pas. Aunque el promedio alemn de desocupados es bajo, 5,4%, tres millones siguen sin empleo y una gran cantidad de empleados tienen puestos de trabajo inseguros, temporales, a menudo prestados por agencias privadas cuyo negocio es engaarlos; o trabajan con salarios tan bajos que tienen que pedir ayuda del Estado para sobrevivir. Aparte de esas agencias privadas, otra institucin realiza un negocio trgicamente activo: la red de despensas alimenticias, generalmente totalmente llenas, de gente hambrienta. Puestos de trabajo regulares, seguros, con paga decente, cada vez son ms difciles de encontrar.

Lo que se encuentra fcilmente en las noticias de la TV es al hombre de la silla de ruedas,

Wolfgang Schuble (Pronunciado Choi-Bl). Un personaje duro, que sobrevivi a un demencial intento de asesinato en 1990 que lo dej paralizado de la cintura abajo, casi tiene el rcord de longevidad en la poltica alemana y ha ocupado una amplia variedad de puestos derechistas importantes. Como Ministro de Finanzas desde 2009 y sombra de Merkel en negociaciones internacionales, se le ha denominado el hombre ms peligroso en Europa. Es el principal artfice de acuerdos despiadados que deciden las suertes de Grecia, Chipre o cualquier pas con problemas. Muchos culpan a sus polticas de los desastres en ambos pases. Cuando Schuble declar que el acuerdo con Chipre que ayud a imponer podra ser un modelo de negocios para otros pases, hasta el plcido Ministro de Exteriores Asselborn del estable pequeo Luxemburgo se resinti: Nos cuesta tragar el trmino modelo de negocios, dijo; no quera que nadie lo instruyera sobre lo que debe hacer, y menos que nadie el Ministro de Finanzas alemn Schuble. (Focus, 26.3.2012)

En de Alemania, los esfuerzos de Schuble se orientan a equilibrar el presupuesto, pase lo que pase. Para lograrlo, quiere recortes de 3.500 millones de euros del fondo de salud, 1.500 millones ms de lo originalmente planificado. Economas y crecimiento a largo plazo no se excluyen, dijo, y agreg: Es una fuerte seal para Europa. Parecido al representante Ryan en EE.UU.!

Su principal objetivo, segn una entrevista en el New York Times en noviembre de 2011, es una unin poltica de Europa, y con esta intencin considera que el revuelo [del mercado] no es un obstculo sino una necesidad: Solo podemos lograr una unin poltica si tenemos una crisis.

Vale la pena recordar dos cosas respecto a Schuble. En 1999-2000 estuvo involucrado en un gigantesco escndalo sobre grandes sumas donadas secreta (e ilegalmente) a su partido, la Unin Demcrata Cristiana, por un poderoso y muy truhanesco traficante de armas. No hay vertedero que pueda contener la cantidad de inmundicia descubierta; como resultado Helmut Kohl, totalmente comprometido, tuvo que renunciar a la presidencia del partido. Schuble se hizo cargo pero pronto tuvo que partir y dejar el lugar a una joven an no contaminada del este, Angela Merkel. Schuble nunca fue procesado o castigado por todos los sobornos, perjurios y calumnias involucrados. Actualmente, ya que Merkel no tiene que temer ninguna rivalidad por su parte (ya tiene 71 aos), ambos constituyen, por lo menos hacia afuera, un equipo.

La estrella de Schuble tambin brill diez aos antes, o fue menos una estrella que un agujero negro que lo devora todo? En 1990 fue el que negoci la incorporacin de la Repblica Democrtica Alemana, la RDA, al Estado alemn occidental , y con la ayuda de corruptos cmplices alemanes orientales, se asegur de que se absorbiera y se eliminara cualquier indicio de industria nacionalizada, todo residuo del otrora tan generoso sistema social, tambin todos los medios, los centros acadmicos, la administracin, s, todo lo que tuviera el menor olor a socialismo. En 1989 haba cerca de diez millones de puestos de trabajo en la RDA; cuatro aos despus quedaban solo un poco ms de seis millones. La frmula de Schuble para la RDA se ha modificado para los vecinos de la Unin Europea. Es verdad, no existe la menor sospecha de que alguno de ellos sea de alguna manera socialista. Pero ms vale que ni piensen en orientarse en esa direccin! A mi juicio, es la funcin bsica de esa organizacin, con equipos de ojos de lince como Merkel-Schuble en las torres de vigilancia. Portugal, Espaa, Grecia, Chipre, Italia, y muchos otros; no se atrevan a desalinearse!

De vez en cuando Alemania tiene un nuevo escndalo, con resonantes ecos del pasado. En noviembre de 2011 se inform del asesinato a sangre fra deocho comerciantes turcos, uno de origen griego, yde una polica, en una explosin que hiri a ms de 20 personas, en su mayora de origen turco, y de 15 ataques armados contra bancos. Desde entonces la historia ha aparecido en los medios y comits de investigacin en diferentes mbitos han estado analizando toneladas de evidencia, pero al parecer sin llegar a ninguna conclusin. Se aclararon algunas cosas: los asesinatos fueron la obra de una pandilla nazi, pero desde el principio se hicieron intentos xenfobos de atribuirlos a grupos mafiosos de inmigrantes que se mataban entre ellos. Y hubo intentos desde el principio de encubrir los hechos sobre la participacin del gobierno, culpando la chapucera y la burocracia de las mortferas desgracias, incluso de la destruccin altamente sospechosa de importantes evidencias.

Por fin se planifica un proceso en Mnich, que comienza el 17 de abril,para la nica superviviente del tro asesino, Beate Zschpe, y cuatro presuntos cmplices. Pero como seala el medio noticioso Der Spiegel Online:

El tro de neonazis que componan el Movimiento Clandestino Nacional Socialista (NSU) estaba rodeado de informantes vinculados a la Oficina de Proteccin de la Constitucin Sin embargo, las autoridades no tenan la menor idea de qu planes se elucubraban en la clandestinidad neonazi Una de las grandes preguntas que se hacen actualmente es si la Oficina de Proteccin de la Constitucin y sus mtodos son adecuados para proteger la constitucin alemana o si realmente fortalecen a grupos militantes derechistas En su mayora las fuentes eran acrrimos extremistas de derecha quienes crean que podan actuar impunemente e imponer su ideologa, bajo la proteccin del servicio de inteligencia y no tenan que tomar en serio el cumplimiento de la ley.

De hecho, ms de unas cuantas operaciones policiales contra los neonazis ms virulentos llegaron demasiado tarde; alguien los haba advertido de antemano. Qu revelar el proceso? Qu sacar a la luz? Es posible que llegue a ser algo muy candente y embarazoso.

Es ms, ya es extremadamente embarazoso. El tribunal de Mnich que deber tratar el caso escogi una sala con solo 230 asientos, que sern ocupados en gran parte por abogados y parientes de las vctimas. Cincuenta asientos se reservaron para la prensa. Pero se reservaron con tal rapidez que ningn corresponsal turco pudo conseguir uno. Un periodista para el principal peridico en idioma turco se quej:

Mi peridico, Hrriyet, llam repetidamente al tribunal antes del perodo de acreditacin pidiendo que se le informara de las fechas para estar seguro de cumplirlas. Nos registramos el primer da de acreditacin, y ahora la oficina de prensa del Alto Tribunal Regional de Mnich nos dice que otros fueron ms rpidos? Cmo es posible?

Todo intento de utilizar otra sala del tribunal, asientos alternos, transmisin por televisin o incluso cambios de asientos para permitir la representacin de medios turcos ha sido rechazado por razones formales. La nica solucin del tribunal es que los representantes de los medios turcos traten de colocarse en las primeras filas para conseguir sitio en los pocos asientos que quedan para el pblico. El hecho de que ni siquiera se haya reservado un asiento para el embajador turco, obligndolo tambin a colocarse en la fila, posiblemente junto a neonazis, hace que el asunto sea an ms sospechoso. Quedan unas dos semanas para arreglar este peligro para la imagen alemana. Y entonces, tal vez, presenciar interesantes cambios polticos, o un encubrimiento! Ya veremos!

Victor Grossman, periodista y autor estadounidense, es residente en Berln Oriental desde hace muchos aos. Es autor de: Crossing the River: A Memoir of the American Left, the Cold War, and Life in East Germany (University of Massachusetts Press, 2003).

Fuente: http://mrzine.monthlyreview.org/2013/grossman020413.html

rCR



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