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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2013

Apuntes sobre censura editorial (Segunda parte)

Luis Toledo Sande
Cubarte


Puede o debe una sociedad organizada prescindir enteramente de juicios, dictmenes y correcciones o reprobaciones, si aspira a funcionar bien? La c lave radica en la orientacin y la actitud con que unos y otras sean aplicados. Se trata de un hecho cultural; y la cultura, que se ahoga en cepos, naufraga sin paradigmas que la salven. Aunque medien distancias entre propsitos y realidad, es necesario saber, por ejemplo, para qu pblico o en qu contexto se edita un libro, se monta una exposicin o se proyecta una pelcula.

Si en algo no debera haber duda es en que esa necesidad no avala procedimientos errados. Un caso: el socialismo llamado real, que en parcelas de Europa y Asia afront obstculos internos en un entorno planetario hostil, no apost a las interdicciones enquistado en su autodefensa? Entre otros resultados, ello gener dos frutos diversos, pero indeseables ambos: al amparo de ocultamientos dirigidos surgieron o se fortalecieron mafias decisivas en la frustracin del camino hacia un socialismo verdadero; y el capitalismo dueo o explotador de mayores recursos materiales, econmicos, blicos y mediticos medr vendindose como el presunto reino de la libertad ilimitada, o sin prohibiciones odiosas.

Pero envese a El Pas , El Nuevo Herald o The Washington Post un texto que elogie a la Revolucin Cubana y otro que la ataque, y se ver cul corre mejor suerte, aunque no sea el mejor escrito. Revsense los tamaos y los lugares que esas publicaciones reservan a la defensa del capitalismo, por un lado, y, por otro ladito o esquinita ms bien, si acaso, a lo que parezca que lo impugna, no digamos si lo cuestiona en sus bases. En presencia del monarca que regio ejemplo de intento de censura! trat de silenciar al presidente venezolano Hugo Chvez, se le dio en Espaa el Premio del Rey a un documental contra el proyecto bolivariano. Pronto se supo que inclua imgenes manipuladas para calumniar al gobierno de Venezuela, y algunas ni siquiera correspondan a esa nacin. Mucho ms recientemente an, El Pas que en pocos aos pas de una presunta posicin de centro izquierda a una derecha cochambrosapublic fotos falsas para vaticinar con grosero regodeo la muerte del propio Chvez.

Si en el mundo los sucios manejos propagandsticos del capitalismo no hubieran generado tanta resignacin colectiva, y el peridico y certamen cinematogrfico mencionados tuvieran un mnimo de vergenza, ambos se habran visto obligados a cesar. Pero hasta se ha sospechado que la autocrtica del rotativo ante el escndalo de las fotos le sirvi al monopolio Prisa para librarse de ciertos compromisos, y reducir su plantilla.

Queda dicho algo as como: Mentimos, s, y qu? No haba ocurrido ya con las campaas para justificar la masacre del pueblo iraqu, cuyo gobierno merezca la valoracin que merezca fue dolosamente acusado de tener armas de exterminio masivo? Cumplidos sus planes, los matones reconocieron que la acusacin era infundada, y qu? Se mantuvo tambin la matanza afgana, despus vino Libia, todava no es seguro que Siria escape de su turno, Mali es sepulcro de incontables malienses y de la consigna de Libertad, Igualdad y Fraternidad usurpada por la Repblica Francesa, tan atvicamente metrpoli colonial. Tambin otros pases sufren amenazas. Sobre Cuba no han dejado de pender, y consumarse, en ms de medio siglo.

En todas partes las fuerzas dominantes difunden o calzan las imgenes que les conviene. En Espaa, Camilo Jos Cela fue censor en el rgimen encabezado por el mismo caudillo fascista que prepar al monarca smbolo de la Transicin (o Transaccin) democrtica; pero, llegada esta ltima, el destacado novelista quiso borrar su turbio pasado personal y se dio a repudiar la participacin de los escritores en poltica. Para los medios capitalistas, Gabriel Garca Mrquez puede ser un escritor groseramente politizado, y el finsimo Mario Vargas Llosa tributa solamente a la belleza de la palabra. Con tales raseros una editorial capitalista practica profesional y elegantemente la edicin, y una editorial cubana ejerce la censura ms grosera. Luminaria, por tanto, paga salario a censores y censoras: tambin en esto es necesario que la edicin censura? coadyuve a erradicar el machismo.

Cimonos a nuestro entorno, no porque sea el mejor ni el ms importante, sino porque es donde vivimos y trabajamos, y el que ms a fondo podemos o debemos conocer para influir transformadoramente en l. Pero la humanidad tiene rasgos que la identifican en todos sus asentamientos, por muy diferentes que sean las porciones que la integren: aunque unas se siten en la derecha ms recalcitrante y otras en la izquierda ms apasionada. (La seleccin de esos adjetivos, recalcitrante y apasionada , y el uso reservado a cada uno de ellos en este caso, estarn libres de intereses? Que ellos sean sanos o no, es otra cosa.)

En las similitudes que pudieran darse entre fuerzas de signo poltico diverso operan influencias de muy diversa ndole, como las que a menudo se esconden en los caminos de la educacin, en las tradiciones culturales, que oxmoron y realidad a la vez pueden ser tambin un freno contra el avance de la cultura y sus valores ms altos. Cabra preguntarse: cmo fomentar juntas la pelea de gallos y la conciencia ecolgica? Sin adentrarse en teorizaciones, los presentes apuntes se basan a partir de ahora en experiencias ms o menos directamente vividas o conocidas por el autor, quien curs los estudios superiores en la Universidad de La Habana entre 1971 y 1976, precisamente el perodo que el muy serio Ambrosio Fornet llam quinquenio gris , una denominacin mesurada, aunque no habrn faltado intentos de capitalizarla, ni de proscribirla.

En esos aos conoc hechos que sera errneo suponer inconexos entre s. En medio de unas jornadas de preparacin combativa tarea que merece recordarse con alegra, por el propsito que la guiaba recibimos la visita de unos compaeros, dirigentes, si no recuerdo mal, de organizaciones polticas de la provincia de La Habana de entonces. Se vean orondos, y me parece estar oyndolos: Hemos cerrado el Departamento de Filosofa, porque para hacer filosofa estn los mximos dirigentes de la Revolucin.

El asunto requerira un estudio particular, para poner las cosas en su sitio y verles bien las motivaciones. Quede aqu apenas como ejemplo del ambiente de entonces, que ha sido objeto de tanta feliz rectificacin, sobre todo desde que se tomaron medidas como fundar del Ministerio de Cultura en 1976. Aquellos fueron los tiempos en que la profesora Mirta Aguirre tuvo que intervenir para que no se expulsara de las aulas universitarias a una alumna a quien alguien haba visto leyendo En Cuba , de Ernesto Cardenal, inadmisible para ciertos fueros que gozaban de prestigio. Algn compaero fue expulsado por no haber querido quitarse el bigote: el pelo se tom como seal de desviaciones ideolgicas.

Se dira que los promotores de aquellas lneas erradas han desaparecido: si se debe a que han muerto, sera triste, porque la muerte lo es en s, y estamos hablando seguramente de compaeros, en su mayora; si es porque han cambiado de criterio y su silencio expresa actitud autocrtica, bienvenido sea. Pero deben contarse asimismo algunos que hace aos cambiaron de casaca, y hasta de pas. Por lo general, en la historia, en la sociedad, las tendencias no se extinguen: suelen agazaparse, atenuarse y prepararse para resurgir en circunstancias que les sean propicias. El silencio puede proteger a quienes ni han muerto, ni han cambiado de parecer, ni de casaca y pas, y estaran listos para reavivar concepciones y prcticas que daaron a la cultura revolucionaria y, por tanto, a la patria.

La ignorancia, de la que nadie se libra por decreto, puede haber sido una de las causas de hechos como clausurar el Departamento de Filosofa y la revista Pensamiento Crtico . Todo eso reclama un reconocimiento abarcador y a fondo de la realidad, sin evasivas ni aspavientos. Pero, hasta donde se oye o se lee, hoy no se distinguen por hablar quienes vieron bien que cesara aquella revista (no la actitud de la cual tom ttulo: esa, felizmente, es indetenible). Al parecer, hablan quienes tuvieron inteligencia y audacia para concebirla y hacerla realidad. Si, en medio de las dosis de ignorancia ajena, las de jvenes que se iniciaban creativamente en el estudio del marxismo pusieron lunares o puntos de debilidad en aquella publicacin, nadie lo dice, al menos en pblico: se percibe una especie de silencio prudente. Pero si la removedera del resentimiento no da buenos consejos para sanear ambientes, tampoco los da el olvido, que no prepara para conjurar despropsitos.

En aquellos aos le Dafnis y Cloe , de Longo, en la edicin hecha por el Instituto Cubano del Libro en 1969. En la introduccin, el agudo e informado ngel Luis Fernndez advirti que se ofreca por primera vez en lengua espaola una versin fiel al original griego. La edicin pionera en espaol (1880), base de la cubana, fue obra del peninsular Juan Valera, quien en las Notas del traductor se jactaba de haber hecho una traduccin fiel: Solo hemos variado unos lances originados por cierta pasin repugnante para nuestras costumbres, sustituyndolos con otros fundados en ms naturales sentimientos. En resumen, tranquilamente permut un personaje masculino por uno femenino para convertir en heterosexuales algunas escenas en que el autor introdujo una calentura homosexual ni siquiera consumada.

Tambin en aquellos aos fui testigo del disgusto vivido por el poeta e investigador Alberto Rocasolano, quien, dada la poltica editorial reinante en la nacin, tuvo que excluir un texto de contenido lsbico, Extravo, de los Poemetos de Alma Rubens , de Jos Manuel Poveda, que l compil para el segundo nmero, fechado 1971, pero aparecido tal vez en 1972, del Anuario L/L , publicacin del Instituto de Literatura y Lingstica. Aunque la Obra potica de Poveda, preparada por el mismo Rocasolano para la Editorial Letras Cubanas, se imprimi en 1988, el compilador no vio reproducidos todos los Poemetos hasta que Ediciones Oriente los puso a circular en un volumen autnomo, aparecido en 2004.

En 1971, dos aos despus de publicarse en Cuba Dafnis y Cloe , sesion en La Habana el Primer Congreso Nacional de Educacin y Cultura, que traz pautas como declarar el homosexualismo aberracin incompatible con la moral revolucionaria. Operaban entonces mucho ms que ahora prejuicios culturales que perduran en el mundo, por mucho que se hayan revertido en distintos pases. Machismo y homofobia no le venan a Cuba del marxismo, ni del ideario martiano, ni siquiera de la religiosidad de origen africano que, aunque ms acusada de machista que otras, se permite tener una divinidad de sesgo bisexual, como Chang. Eran, o son, fruto de una herencia cultural abonada por creencias religiosas de estirpe judeo-cristiana, para cuyos preceptos es decir: para su teora los homosexuales eran bestias (no lo son ya?). Pero la cosa no era ni es tan sencilla. En cierta discusin sobre el tema durante un foro cientfico una profesora de marxismo sostuvo que en el fondo las Tesis de Marx sobre Feuerbach estaban enfiladas contra el homosexualismo. No recuerdo su nombre, ni su singular argumentacin.

Hace poco tiempo, en 1990, la Organizacin Mundial de la Salud retir la homosexualidad de la Clasificacin Estadstica Internacional de Enfermedades y Otros Problemas de Salud. Y an hoy el tema es objeto de discusin hasta en capitales que se anuncian como centros de la comprensin y la tolerancia humanas, aunque se discrimine en ellas no solo a los homosexuales, sino tambin a personas nacidas en otras tierras, y a quienes profesan credos que no complacen a la ideologa dominante. Dentro de cada sector o grupo discriminado se desprecia, sobre todo, a los pobres. Hoy, en Cuba, el Centro Nacional de Educacin Sexual despliega una labor importante en la reversin de prejuicios y en pos del reconocimiento y el respeto de la diversidad en las preferencias sexuales; pero no creamos que sus logros son bien vistos por toda la poblacin. Incluso se dice que hay quienes sienten un rechazo cavernario por la directora de aquel Centro, a quien nuestra sociedad le debe un gran servicio.

Hace ya algunos aos que el periodista Francisco Rodrguez, militante del Partido, dirigente del peridico Trabajadores y profesor de la Facultad de Comunicacin Social de la Universidad de La Habana, se autodefine en su bitcora digital como homosexual, martiano y marxista, y ha declarado algo impensable hace pocos aos: Hemos logrado que ser homofbico sea un antivalor. Y es verdad, aunque no aceptada de forma unnime. Tampoco es seguro que la frecuencia y los modos como el tema de la homosexualidad se trata en nuestros medios sean siempre una clara evidencia de desprejuicio. No faltan quienes sospechen que, al menos en parte, quizs se est ante la forma todava prejuiciada de enfrentar prejuicios.

Adems, a costa de personas homosexuales subsisten chistes emparentados con la homofobia, como se emparientan con el racismo los chistes hechos a expensas de personas no blancas. Acaso en ocasiones el manejo del tema de la homosexualidad haga que algunos homosexuales perciban lo que algunos religiosos con respecto al tratamiento dado a veces a las religiones, en particular a las de ancestros africanos, atractivas para ciertas formas de mercadeo ante la crisis del llamado racionalismo occidental, por lo que hay quienes ven en torno a ellas una especie de jineterismo religioso. No hara falta en la generalidad de los medios un cuidado que propicie el mayor respeto y el mayor equilibrio al abordar esos temas, y otros? Seguramente sera beneficioso que lo hubiera, aunque podra surgir el temor a que, en nombre de la mesura, se restablezcan vetos y prohibiciones, fantasmas que no se deben ignorar, ni permitir que vuelvan por sus fueros.

La creacin de un organismo, por muy bien dirigido y muy eficiente que sea, no basta para revertir inercias o marchas avaladas con el crdito de la pureza ideolgica. Como se ha hablado del quinquenio gris , y un quinquenio solo puede tener cinco aos, se podra suponer que los errores abonados en dicho perodo nacieron y terminaron con l, y definitivamente pudo erradicarlos el Ministerio de Cultura. Pero no fue as, ni era de esperar que lo fuese. En un artculo acerca de la valiosa Mirta Aguirre me refer a podas improcedentes, acaso reforzadas por ella, en la edicin del Diccionario de la literatura cubana hecho en el Instituto de Literatura y Lingstica. Quizs tales cortes menguaron la apertura lograda bajo la direccin de Jos Antonio Portuondo antes de partir l como embajador de Cuba ante el Vaticano; pero no fueron el nico ejemplo de su tipo. Recuerdo las quejas de Helio Orovio por las mutilaciones que sufri la primera edicin de su Diccionario de la msica cubana .

El Centro de Estudios Martianos, fundado en 1977 y adscrito en su origen al Ministerio de Cultura, tuvo a su cargo enderezar caminos en la indagacin y el entendimiento sobre el legado del hroe que le da tema, o temas. En la primera entrega de su Anuario , tras la nota de Presentacin, incluy una seccin especial, Homenaje y norma, con un medular artculo de Juan Marinello: Sobre la interpretacin y el entendimiento de la obra de Jos Mart, dirigido al rescate de autores como Gabriela Mistral y Rubn Daro, cuyas valoraciones acerca del hroe haban cado en desgracia ante ciertas formas de entender la lucha contra el diversionismo ideolgico, y aun el propio diversionismo.

Sera injusto responsabilizar por esos excesos, o defectos, a unos pocos funcionarios ms o menos aislados e investidos de autoridad. De ah lo aleccionador que, al margen de la voluntad que se tenga al respecto, resulta que a quienes han cumplido, y probablemente sobrecumplido determinadas lneas, cuando ya estas pasan a considerarse errneas, llegado cierto momento se les pueda ver solos entre fauces de leones, aunque los rugidos de estos no pasen de ser mensajes electrnicos. No intentemos aqu deslindar qu es justo y qu no lo es. Se trata de aprender de la realidad, y comprender hasta qu grado al propio bien lo favorece que se tenga una clara actitud crtica en su defensa, y no aceptar medidas terrenas como si fueran mandatos supuestamente divinos. Se sabe a qu huelen actitudes como las sintetizadas en la expresin Yo cumpla instrucciones.

* Continuacin de las palabras ledas, dentro del programa de la Feria del Libro Cuba 2013, en el espacio La hora de Luminaria , que auspicia la Editorial de ese nombre en la provincia de Sancti Spritus. La tercera parte ser la final.


Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/periodico/letra-con-filo/apuntes-sobre-censura-editorial-segunda-parte/24310.html



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