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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2013

Inundaciones: no otra cosa que la lgica del capital

Eduardo Lucita
Rebelin


Las aguas han bajado, en muchos sentidos ms que turbias, dejando expuesto el saldo en prdidas humanas y materiales. La histrica desidia del Estado encuentra sus orgenes en la voracidad del capital, que contrasta notablemente con la solidaridad y cooperacin de la sociedad civil. Empieza ahora la reconstruccin, inversiones estructurales y la prevencin. Quin debe pagar los costos?

Algunas conclusiones rpidas: la solidaridad y la cooperacin social se mostraron ampliamente superiores a la actividad de los estados. El catico y fatal desarrollo de nuestras urbanizaciones demuestra palpablemente que el mercado no es el mejor asignador de recursos, como asegura el neoliberalismo. La capacidad de previsin estatal frente a los cambios de la naturaleza es casi nula. La vulnerabilidad de los sectores ms desprotegidos de nuestra sociedad ante fenmenos meteorolgicos extremos ha quedado dramticamente expuesta. Como en anteriores tragedias asistimos a una ausencia del Estado frente a catstrofes previsibles. Frente al cansancio social por las disputas y repartos de culpas entre los gobiernos, pende la amenaza de que retorne la crisis de representatividad poltica.

No solo cambio climtico

Desde hace dcadas el mundo habla de las modificaciones en el clima y desde hace unos aos ha tomado fuerza la categora de cambio climtico, asociado a este el aumento de las precipitaciones pluviales, tambin de las sequas. En nuestro pas tenemos sobradas muestras con las inundaciones en Resistencia en 1983, en Clorinda en 1992, en zonas de Buenos Aires en 2001; en Santa Fe en 2003 y 2007; en Tartagal en 2006 y 2009. La ciudad de La Plata registra cuatro graves inundaciones en ocho aos y la Capital Federal otras tantas. Los ltimos dos aos han mostrado tambin sequas importantes que han perjudicado los rindes de las cosechas.

Pero no se trata solo del cambio climtico. Las inundaciones de Buenos Aires y La Plata tienen orgenes emparentados. El entubamiento subterrneo de arroyos de llanura y la fiebre de la construccin indiscriminada -con prdida de espacios verdes para escurrimiento y la alteracin del curso de las aguas- son algunos de ellos, lo que ha resultado una combinacin explosiva.

Es el capitalismo

Se trata de fenmenos socio-ambientales. Esto es la interaccin de alteraciones propias de la naturaleza con acciones humanas que las potencian. Pero no puede obviarse que detrs de ambos componentes est la voracidad capitalista y la maximizacin de la tasa de ganancia a cualquier precio. Es el modelo productivo hegemnico a nivel mundial -promotor de los gases invernadero y del irracional uso de energa- el causante del calentamiento global y fuente de cambios climticos extremos.

Esa voracidad del capital est tambin presente en el negocio inmobiliario de las tierras. Cuando se levantan terraplenes para la construccin de barrios cerrados o para hacer autopistas que actan como diques de contencin. Cuando se rellenan terrenos bajos y se lotean zonas inundables, en las que se condena a vivir a los sectores obreros y populares. Si se revisa la planimetra del rea metropolitana se comprueba que casi todas las villas de la zona estn localizadas o cercanas a zonas inundables. Aunque que ni Tolosa ni Saavedra son barrios pobres, por lo que sectores medios tambin han sido afectados.

La potencia de la tierra

Argentina es el pas mas urbanizado de Amrica latina, el 92 por ciento de nuestra poblacin vive en zonas urbanas. Es tambin el pas de la regin que ms temprano y rpido se urbaniz. Sin embargo no tiene una legislacin de tierra apropiada para el desarrollo de la urbanidad, no tiene un ordenamiento territorial y cuando existe, como es el caso de la Ciudad de Buenos Aires, es tan antiguo que solo define como zonas inundables a la Boca y Belgrano.

No hay una legislacin adecuada o si la hay no se cumple. Porque desde su constitucin como Nacin el acaparamiento y propiedad de la tierra esa potencia oculta como la llamara Marx- es fuente de poder econmico y poltico .

Es la lgica del capital la que est detrs de todas estas catstrofes. El capital que con su consumismo creciente poluciona y contamina el ambiente, degrada la naturaleza, impulsa el gran negocio inmobiliario de las tierras, no admite otra planificacin que la del mercado.

Irresponsables

La catstrofe ha puesto en evidencia que los diagnsticos y propuestas de los expertos han cado en saco roto. La contrapartida es la insuficiencia en todos estos aos en los niveles de gasto (mantenimiento) e inversin (obras), sea por recortes presupuestarios, por transferencia de partidas, por sub-ejecucin o por lo que fuere. La responsabilidad de los funcionarios de turno en los distintos gobiernos a travs de los aos es inexcusable.

Enfrentar la catstrofe actual requerir de fuertes recursos financieros para la asistencia a los damnificados. Para la reparacin de unidades habitacionales, locales comerciales e industriales y la infraestructura vial y sanitaria. Para las siempre demoradas obras preventivas y los planes de contingencia.

En las condiciones financieras actuales se agudizar el dficit fiscal de la Provincia de Buenos Aires, se deteriorar el de la Capital Federal y todo impactar en el ya abultado dficit nacional. Hay que pensar en recursos alternativos.

Emergencia y recursos

Una perspectiva posible sera un decreto de necesidad y urgencia presidencial creando un Fondo especfico para atender las necesidades de los distritos afectados, con plazos perentorios de cumplimiento y participacin en la administracin y control de los vecinos de los distritos afectados.

Ese fondo podra nutrirse con las partidas ya asignadas en los presupuestos para el ao en curso, ms la imposicin de una contribucin obligatoria a las 500 mayores empresas del pas (puede ser un porcentaje de las utilidades declaradas en el ejercicio 2012). Complementada con una invitacin al personal directivo y gerencial de esas empresas a donar al fondo un mes de su salario.

Adicionalmente la imposicin de contribuciones obligatorias de un mes de sueldo al personal poltico ejecutivo de los Gobiernos Nacional y de la Provincia y Ciudad de Buenos Aires, as como de la Municipalidad de La Plata. Contribucin extensible a senadores, diputados y legisladores que a nivel nacional, provincial o de las ciudades representen a la ciudadana de los distritos afectados. Si las necesidades excedieran a lo recaudado los estados se haran cargo de la diferencia.

Sera una forma de que el capital y sus personeros asuman el costo de los desastres que promueven con su bsqueda insaciable de la ganancia y que el personal poltico (ejecutivo y legislativo) se haga cargo de la desidia manifiesta del Estado.

En ltima instancia sera un poco de justicia.

Eduardo Lucita. integrante del colectivo EDI Economistas de Izquierda

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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