Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2013

El sindicato Acontracorrent organiza las III Jornades republicanes en la Universitat de Valncia
Batalla por la memoria, lucha por el presente

Enric Llopis
Rebelin


A sus 93 aos y tras permanecer 23 como preso poltico en las crceles franquistas (el prisionero con una estancia ms larga), el poeta Marcos Ana considera que, segn la extrema derecha, hay que pasar pgina. S, pero tras haberla ledo, aade el escritor comunista. As se expres en una entrevista concedida en noviembre de 2009 a Heraldo de Soria.

Memria histrica i Lluta antifranquista. Es el ttulo de una de las mesas redondas insertas en las III Jornades Republicanes organizadas por el sindicato Acontracorrent, que se celebran entre el 8 y el 12 de abril en la Universitat de Valncia. En la conferencia han participado la historiadora, arqueloga y diputada de EUPV-IU, Esther Lpez; el profesor de Historia Contempornea de la Universitat de Valncia, Julin Sanz; y el socilogo, historiador y responsable de Formacin de EUPV-IU, Jos Manuel Sanz.

En el libro Testimonio de la memoria, Esther Lpez Barcel traza, desde una perspectiva de gnero y a partir de testimonios orales, la semblanza de unas mujeres que vivieron la lucha antifranquista en el exilio interior. Seran, como escribi el historiador Ricard Vinyes, aquellas mujeres irredentas que quisieron ser historiadoras de s mismas. Muchas veces a contracorriente, pues subraya la diputada e historiadora- incluso en la memoria histrica antifranquista a menudo las mujeres han sido silenciadas y olvidadas.

Es lo que ha ocurrido con Esperanza Martnez, una de las mujeres retratadas en el libro, que termin de escribir hace muy poco sus memorias. De forma autogestinada y con mucho esfuerzo. Porque la voz de los vencidos no interesa a las grandes editoriales, aclara Lpez Barcel. En las mujeres retratadas en Testimonio de la memoria se repite la misma pauta: la conciencia de clase se la despiertan sus madres; es una poca -1936- en la que se produce un fuerte empoderamiento de las mujeres en el campo y en las ciudades, explica la autora.

En el recuerdo de la lucha antifranquista afloran lagunas. Zonas de penumbra y olvido. Como el rol que desempearon los enlaces , a menudo relegados al segundo plano frente a la audacia de la guerrilla. La mayora de los enlaces eran mujeres. Esperanza Martnez particip en estas redes de apoyo antes de echarse al monte. Hacan lo mismo que los guerrilleros, slo que en el llano y tambin exponindose a la amenaza de los verdugos; no se entiende, por tanto, este papel secundario que les otorgan los historiadores; los enlaces sostienen la lucha guerrillera, concluye Esther Lpez.

Testimonio de la memoria tambin ahonda en la biografa de ngela Losada. De familia guerrillera, escapa a la montaa con la fijacin de derrocar al franquismo. Y por eso recibe una doble estigmatizacin, seala la autora. Se le tacha de roja y de fulana , como a toda mujer que se echa al monte. Vivencia distinta es la de Odette Martnez, hija de guerrilleros que nace en el exilio francs y a quien marca desde la infancia el compromiso poltico de su familia. No crece en un ambiente de ocultacin y miedo, explica Esther Lpez, como es el caso de las mujeres que viven en el exilio interior ; stas se sienten con la necesidad de investigar para descubrir su pasado y asumir la causa de sus abuelos; pero Odette vive tan de cerca la historia familiar que se distancia y, en cierto modo, reniega de la misma. Hasta que adquiere conciencia. Y, ya en la cuarentena, abandona su trabajo de profesora de francs y se dedica en cuerpo y alma a investigar la memoria de las mujeres antifranquistas.

La memoria histrica es todo menos una abstraccin. En los escenarios poltico y meditico se producen batallas casi cruentas. Y en la academia se ha ampliado la lente de estudio. Muchos jvenes investigadores han realizado trabajos que van ms all de cmo tradicionalmente se estudiaba la lucha antifranquista ( aparatos , organizaciones polticas y lucha armada), explica el historiador Julin Sanz. Aunque, agrega, algunos historiadores muy instalados en las torres de marfil han visto con recelo al movimiento en pro de la memoria histrica. Otro efecto beneficioso para la historiografa es el mayor recurso a las fuentes orales; o cmo se hace uso de la memoria histrica en artes como el cine y la literatura, adems de su influencia en las batallas culturales. Incluso la memoria se considera objeto de investigacin, como elemento sociolgico de primer orden.

Tambin en la academia es recurrente el debate de las esencias entre memoria e historia. Aunque en la prctica, subraya el profesor de Historia Contempornea, son elementos muy interrelacionados y difciles de separar. Siempre ha existido una elaboracin del pasado. Los estados, desde sus orgenes, han utilizado la memoria histrica para legitimarse pero, ms recientemente, la idea de memoria histrica se asocia a las grandes tragedias del siglo XX y a la necesidad social de reconocer a las vctimas.

Resulta el estado espaol un caso excepcional en la batalla por la memoria? No, slo que incorpora estas querellas aos despus que otros pases europeos. Julin Sanz recuerda el Sndrome de Vichy, en relacin con la entusiasta colaboracin de buena parte del establishment y el pueblo francs con el nazismo (incluidas las deportaciones de judos). O los grandes debates en Italia fascismo/resistencia. Porque, aclara Sanz, hay diversas memorias histricas. En el estado espaol, la memoria de las vctimas de la represin franquista eclosiona en los 90 y se desarrolla durante los ltimos 15 aos. Pero tampoco es algo nuevo, matiza Sanz. Durante la transicin y en la dcada de los 80 se publican trabajos e investigaciones sobre la represin franquista; lo que no hubo en esa poca fueron polticas pblicas ni pedagoga sobre los vencidos, como s sucedi en Alemania con el nazismo o con el reconocimiento en Italia de la resistencia antifascista, aade.

Algo singular de los ltimos aos en el estado espaol es la barahnda meditica en torno a la memoria. La proliferacin de panfletos revisionistas (publicstica neofranquista, segn Julin Sanz) que omiten todo tipo de hechos y fuentes. Po Moa y Csar Vidal figuran como grandes estrellas del gnero (igual que antes lo fueron Ricardo de la Cierva o Vizcano Casas). Tienen un impacto enorme, que tal vez se explique por la herencia del franquismo sociolgico, concede Julin Sanz. Escriben con finalidad poltica (en el sentido peyorativo del trmino) e intentan contrarrestar a los historiadores que investigan la represin franquista y el papel de las vctimas. Sea como fuere, pervive un sustrato cultural en la sociedad espaola que explica su xito. Cmo entender, si no, la asociacin (impune) entre los hechos de Paracuellos y la oposicin a un desahucio? Pero se da otro revisionismo (ms serio, segn Julin Sanz): el de historiadores (en la lnea de Fernando del Rey) que plantean una revisin completa y denigratoria de la II Repblica. No es algo neutro ni inocente. Son concepciones que se trasladan a los libros de texto y a los discursos pblicos, alerta Sanz. Y aade: hay un riesgo de que vuelva el discurso de condena de la Repblica como rgimen fallido y fracasado , mientras se plantea la actual democracia como modelo de convivencia ; eso s, siempre con una impronta cientfica.

A menudo se asumen los trminos sin reparar en su complejidad, y se termina simplificndolos. O peor. En aras de hacerlos digeribles, se reducen a consigna con lo que se mengua la riqueza conceptual. Ocurre algo parecido con la memoria histrica? Segn el historiador y socilogo Jos Manuel Sanz Molinero, existen muchas memorias, ms an, un conflicto entre memorias dentro de sociedades en conflicto. Por eso, las memorias nunca son neutrales, subraya. La recuperacin y definicin de la memoria forma parte de la accin poltica; no es un mero objeto de estudio para las Ciencias Sociales. Adems, para numerosos historiadores y socilogos vivimos en la era de la memoria. Por tanto, el escenario del conflicto se ha desplazado; tiene lugar en el campo de la memoria, no tanto en el de la historia.

Y esto tiene consecuencias bien mundanas y tangibles. Hay un gran negocio y toda una industria cultural en torno a la construccin de la memoria, que en el fondo no es ms que una tpica construccin de hegemona gramsciana, subraya Sanz Molinero. De hecho, nuestra democracia se ha edificado sobre mitos; por eso es tan necesaria la lucha por la memoria. Todos los pases que han pasado por el fascismo han hecho una relectura de su memoria y reconocido a las vctimas. En el estado espaol no ha sido as. Se ha impuesto una memoria sectaria y excluyente, impuesta sobre el silencio por los cientos de miles de muertos y desaparecidos.

El gran mito fundacional es el de la transicin (exportada a todo el mundo, incluida la Europa del Este), cimentado sobre lugares comunes como concertacin, consenso o acuerdo pero que, segn Sanz Molinero, implic muchos olvidos. Pues Cmo llegar a un acuerdo en una sociedad que ha vivido un genocidio poltico? Hay un factor que lo explica: el miedo. Y, con este punto partida, convertir la militancia en apata (la gente de bien no habla de poltica); fomentar el olvido para reconstruir la vida personal; y los efectos de cuatro dcadas de socializacin franquista, con la propagacin de mitos por ejemplo- sobre el PCE. Subraya Jos Manuel Sanz que en la dcada de los 60 la dictadura abandona la idea de cruzada y empieza a propalar interesadamente el mito de la guerra civil (la II Repblica terminar asimismo asocindose a esta idea). Pero conviene introducir matices. El historiador Julin Sanz previene contra la idealizacin y recuerda la pervivencia, en buena medida, del aparato de espionaje, militar y judicial nazi despus de 1945. Cmo perdura tras la Segunda Guerra Mundial la superestructura y la legislacin heredada de Mussolini en Italia o cmo Francia ocult las vergenzas del rgimen de Vichy. Desenmascarar estos mitos, el gran objetivo de la memoria histrica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter