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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2013

En la antesala de la dos probables demandas bolivianas en La Haya
Estrategia martima, sin debate crtico ni inclusin de opositores

Rolando Carvajal
Rebelin

En la eventualidad de que la causa boliviana triunfe en La Haya ser Evo Morales el interlocutor vlido aceptado por Chile para las posibles negociaciones sobre un retorno boliviano -soberano o no- al Pacfico? Se sobrepondr la poltica domstica de la prrroga en el poder por el poder, al mayor objetivo de la bolivianidad?


Hacia afuera, en medio de la neutralidad del Per y las prevenciones de Chile, el gobierno boliviano se apresta a presentar una probable doble demanda en dos de las cuatro cortes internacionales de La Haya el Tribunal de Arbitraje (TPA) y la Corte de Justicia (CIJ), iniciando all un tramo que slo en dcadas podra concretarse en acceso martimo, y quiz sin soberana; o simplemente en nada, clausurando la salida al Pacfico al menos en la instancia jurdica mundial, si el fallo definitivo de los jueces es adverso.

Pero en lo interno, pese a sus requiebros de unidad nacional, el rgimen del presidente Evo Morales mantiene excluidos a opositores y disidentes del trazo de la estrategia martima, que, excepto un ligero informe parlamentario del Vicepresidente, no ha sido debatido con los diversos sectores del pas o sus representantes.

Bajo el manto de reserva estratgica que envuelve a la nueva poltica de Estado la proclamada estrategia martima del Estado Plurinacional no ha sido discutida tampoco ni en el Parlamento ni entre la sociedad civil (salvo en un grupo diminuto de ex mandatarios y ex cancilleres con cl{ausula de confidencialidad), persistiendo al parecer, adems, recuerdan analistas, en el uso poltico del tema con fines electorales o chauvinistas, a la manera de una burbuja distractiva respecto de otros cuestionamientos como la corrupcin estatal, el inescrupuloso ataque a sus adversarios, el real destino de la bonanza en los ingresos nacionales, el horizonte socialista-comunitario, el consumismo arribista de los sectores empoderados por el gobierno y la impugnada nueva reeleccin del presidente Evo Morales.

De pronto, en las ltimas semanas el panorama no pudo haber sido ms dinmico, en contraste con el cuasi letargo de los ltimos dos aos desde que el 2011 Morales pateara el tablero con su colega Sebastin Piera.

Y tan confuso y sobrecargado al mismo tiempo, si se observa la trayectoria errtica o por lo menos ambivalente y complaciente desde el 2006 cuando comenz el idilio con la entonces mandataria socialista, Michelle Bachelet, ahora rediviva y muy prxima a retomar el mando en reemplazo de Piera y reanudar el romance costero con su par boliviano.

Sin informar de su contenido, que el gobierno intenta mantener en el absoluto hermetismo, Morales anunci que el conjunto del requerimiento boliviano ser presentado este mes por el canciller David Choquehuanca y el recin designado embajador plenipotenciario y agente boliviano ante La Haya, el ex presidente Eduardo Rodrguez Veltz.

Rodrguez, uno de los que Morales llam hace dos aos delincuentes confesos, fue el ltimo de los mandatarios de la denominada era neoliberal y quien facilit la transicin hacia el gobierno populista.

CONTEXTOS DE RUPTURA

Curiosamente sintomticos, los dos contextos de las decisiones ms importantes del 2011 y del 2013 sobre la mayor aspiracin boliviana se han caracterizado por coincidir con momentos acuciantes para el rgimen de Morales:

La ruptura del 2011 con Chile se dio cuatro semanas despus de la captura, en Panam, el 24 de febrero de ese ao, del entonces jefe de un organismo de inteligencia estatal, general Ren Sanabria, quien efectuaba su tercer envo de droga a Miami, desatando otro escndalo de corrupcin que involucr despus, segn declaraciones del detenido, al ex ministro Sacha Llorenti, el ex viceministro Marcos Farfn y el ex asesor Fernando Rivera, actualmente encarcelado por integrar desde hace cinco aos, segn denunciaron las autoridades, una red de extorsin a supuestos implicados en separatismo y otras acusaciones, tras la aniquilacin, el 2009, de un grupo armado presuntamente financiado por la derecha y comandado por Eduardo Rzsa, un veterano de las guerras yugoslavas de secesin.

El esperado anuncio de la demanda martima ante La Haya, judicializando el diferendo este ao, fue hecho el pasado 23 de marzo, a cinco semanas de los intentos oficialistas por legalizar la segunda reeleccin de Morales, consultada por el rgimen al Tribunal Constitucional el pasado 15 de febrero, lo que desat una prolongada ola de crticas sobre la prrroga en el poder.

Dos semanas despus, a comienzos de marzo, un primer video, incmodo para el gobierno, implic al superfiscal Marcelo Soza, en presuntas revelaciones sobre el conocimiento oficial, incluidos ministros, Vicepresidente y Presidente, de las extorsiones efectuadas por la red de chantaje de altos funcionarios a decenas de detenidos por los casos separatismo y terrorismo; la prdida, manipulacin y siembra de pruebas contra el grupo aniquilado y el supuesto involucramiento de un hermano del Vice en un caso de narcotrfico, lo que fue negado por las autoridades.

Luego de las celebraciones del Da del mar, con soldados vistiendo uniformes de las guerras napolenicas y bandas de msica a caballo bregando tanto con sus corceles como con sus trompetas; y de las fricciones de ese da en el Gabinete que provocaron el desempeo de Sosa, un segundo video con el audio tambin atribuido al ese fiscal hizo conjeturar que la muerte de Rsza y dos de sus colaboradores habra sido en realidad una ejecucin arbitraria por parte de las fuerzas estatales de seguridad y sus agentes infiltrados. Soza replic que se trataba de un complot mediante el montaje de su voz.

Coincidencia o no, hace casi 23 aos, en 1990, otra ejecucin extrajudicial, con participacin de agentes de lite extranjeros, elimin a los lderes de la insurgente CNPZ, de la izquierda armada, antecesora de los movimientos sociales que tomaron el poder hace siete aos. El entonces presidente Jaime Paz asumi la responsabilidad del hecho.

Casi en el mismo estilo, en abril del 2009, el actual mandatario dijo haber dado instrucciones precisas para efectuar el operativo contra los mercenarios, afirmando que el hecho deriv en una balacera donde los acribillados resistieron antes de su deceso. Pero hace menos de un mes se supo que el relator especial de Naciones Unidas sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, inform el ao pasado a Morales que durante el asalto policial el hngaro Michael Dwyer, uno de los ayudantes de Rosza, fue rematado.

La semana en que Morales anunci el viaje de la comisin boliviana a La Haya, un documental de la cadena rabe Al Jazeera incluy testimonios que descartan la existencia del enfrentamiento y aumentan las dudas sobre la versin oficial, afectando la consistencia de las acusaciones contra los opositores y la credibilidad del rgimen.

DOS DEMANDAS, DOS TRIBUNALES?

En tanto el gobierno atraviesa las aguas fangosas de la pugna interna donde se publicita ms la anulacin de viticos a los presidentes pero no el aumento salarial al mandatario, los expertos extranjeros contratados para analizar la demanda boliviana ante cortes internacionales, los espaoles Antonio Remiro Brotns, Jorge Cardona Llorens y Rosa Riquelme y el argentino Marcelo Kohen (convocados el 2011) ms su compatriota Osvaldo Gugliermo, a los que, segn voceros oficialistas se agregan el britnico Phillipe Sands y recientemente el connotado nicaragense Carlos Argello Gmez), parecen haber aconsejado la recurrencia ante dos instancias distintas:

El Tribunal de Arbitraje, para que considere la serie de incumplimientos de Chile al Tratado de 1904 con Bolivia, de cesin de territorios bolivianos ocupados por Chile desde la guerra del Pacfico, en torno a las facilidades de trnsito pero sin tocar el tema del acceso martimo, menos denunciarlo, remitindose slo a las contravenciones, y

La Corte de Justicia, para demandar el reconocimiento del derecho boliviano al mar.

En el camino ya se corrigi un anterior y caprichoso traspi del propio Morales y su Gabinete que se intent promocionarlo previamente mediante las embajadas: la ratificacin, en abril del 2011, de la reserva al Pacto de Bogot de 1948, de soluciones pacficas a controversias, sin haber tenido en cuenta sus implicaciones para los desvos acuferos cordilleranos del Lauca y el Silala; reserva que fue suspendida hace menos de un mes, el ltimo 23 marzo, con una pompa que encubri apenas el error de hace dos aos.

El excanciller boliviano Armando Loaiza refiri que la correccin allanar la recurrencia a CIJ para que Chile no ponga objeciones de competencias, siempre y cuando este tribunal se declare a s mismo competente para tratar el asunto.

Las fuentes allegadas a la marcha de estos preparativos confiaron tambin que la demanda ante la segunda Corte, la de Justicia, podra implicar incluso una revisin del Tratado de Lima de 1929, sobre todo su Protocolo complementario que impuso el doble candado de Chile y Per a las aspiraciones bolivianas.

Tal eventualidad, advirtieron, ampliara el proceso, complejizndolo, a dimensiones mayores (con un tercer actor, Per) que la exclusiva bilateralidad donde un acaso feliz dictamen de la Corte diga a Bolivia y Chile: sintense y negocien; o bien: los bolivianos tienen derecho al mar pero esta Corte no puede obligar a que les entreguen acceso.

En todo caso, el ministro boliviano de Defensa, Rubn Saavedra, confirm que quedaba al margen, por el momento, la denuncia del Tratado de 1904, explicando que este acuerdo puede ser demandado ante el TPA.

Para ser victoriosa, una estrategia no debe develar sus puntos fundamentales, arguy el analista progubernamental Hugo Moldiz, anunciando que en su momento se sabra a cul de tres Cortes de La Haya se interpondra la demanda, no siendo necesariamente una sola, en un proceso que puede prolongarse hasta despus del 2019, existiendo las condiciones generales para una demanda auspiciosa, lo que no asegura el resultado.

Chile hace caso omiso de los pactos complementarios al Tratado de 1904 y esa inobservancia formar parte de la denuncia de Bolivia en La Haya, admiti por su parte el director Reivindicacin Martima (Diremar), Juan Lanchipa.

NEUTRALIDAD PERUANA, EXPECTATIVAS BOLIVIANAS

"No tenemos por qu tomar partido dijo, de entrada, al empezar este abril el canciller peruano Rafael Roncagliogo−; es un problema de larga data que tiene que resolverse histricamente y por una va bilateral", asegurando que las diferencias eventuales entre sus vecinos hermanos no implica que se tenga que tomar distancia de alguna de l as partes involucradas; es "un problema de larga data que tiene que resolverse histricamente y por una va bilateral".

A fines de marzo, el viceministro Fernando Rojas y ex embajador en La Paz dijo que si Chile decide entregar a Bolivia territorio ex peruano, el presidente Ollanta Humala intervendr con base en el acuerdo de que impide esa posibilidad. Nuestra posicin debe ser neutral. Si se concreta la demanda es un asunto bilateral chileno-boliviano, donde Per no tiene ningn rol. No tenemos por qu ser involucrados.

En medio de la refriega verbal, Piera previno que un eventual veredicto favorable de La Haya hacia el Per sobre el litigio que mantiene con Chile respecto del mar de Arica, anulara las expectativas bolivianas de acceder al Pacfico por el lmite con el sur peruano.

De todas maneras, de acuerdo con las perspectivas en la Corte de Arbitraje, Bolivia podra llevar las de ganar respecto de la verificacin de incumplimientos chilenos al Tratado de 1904. Tan slo habra que recordar las restricciones chilenas durante la guerra del Chaco.

Y aun en la otra Corte, la de Justicia, la demanda boliviana ganara terreno, sealan otros especialistas, por la forma en que sucesivos gobiernos chilenos reconocieron durante ms de un siglo que hay un problema pendiente y se sentaron a discutirlo en al menos seis oportunidades, aunque nada esencial se pudo haber avanzado mediante el dilogo:

-En el Pacto de 1950 Chile y Bolivia negociaron sobre un corredor al norte de Arica a cambio de las aguas del Titicaca, aunque se sobrepuso la aprehensin peruana sobre las aguas del Lago y la eventual presencia boliviana en lo que fue territorio peruano.

-En 1975, el pacto de Charaa entre los dictadores Banzer y Pinochet sobre la misma franja fracas, pese a las actas listas pero no firmadas, por la condicin chilena de canje territorial.

-El 2000, los cancilleres de ambos pases reunidos en Algarve, Portugal, acordaron incorporar sin exclusin alguna las cuestiones esenciales de la relacin bilateral para superar las diferencias mutuas, lo que integr la reivindicacin martima en la agenda conjunta y fue considerado el 2001 y el 2002 por los presidentes Ricardo Lagos y Jorge Quiroga, adems de las Actas de Iquique, gestionadas entre el 2000 y el 2004.

-Entre el 2006 y el 2010, con la Agenda de los 13 puntos Morales y Bachelet se empearon en ftiles cuanto utilitarias soluciones concretas, tiles y factibles. Pero stas no contemplaron nunca soberana alguna de Bolivia sobre el Pacfico, segn revel hace tres semanas el canciller chileno no desmentido por su colega Choquehuanca, a quien s los peruanos le refutaron este fin de semana el apoyo de Lima a la causa boliviana.

LA TRAMPA-DIALOGO Y LA VIEJA TACTICA-MAR

Durante todos esos aos, el gobierno boliviano se avino con Bachelet a no tocar el Tratado de 1904, ni tocar la soberana chilena, remarc el canciller chileno hace slo tres semanas; sobre esas dos condiciones, tanto de forma pblica como privada, el presidente Morales acept seguir las conversaciones, precis.

Y aunque sobre aviso no hay engao, el mandatario boliviano admiti en Potos a slo das de la ruptura del 2011: tal vez en este corto tiempo he cado en la trampa de Chile, porque cuando exigimos por dnde va a ser la soberana, no hay.

Dos aos despus, como preparando el terreno para la reciente convocatoria a ex presidentes a fin de involucrarlos en su nueva poltica de Estado, Morales extendi hacia atrs el efecto de los embelecos protagonizados con Bachelet y Piera:

todos los gobiernos hemos cado en la trampa de los gobiernos de Chile; dilogo y dilogo, sin resultado y no podemos esperar otros 130 aos mediante el dilogo, dijo el 18 de marzo pasado, sin dejar de cubrirse con salvaguardas anti crtica y blindajes de unidad nacional, exigiendo por ejemplo: compaeros de la prensa, no puede haber periodistas pro chilenos, pro antimar (sic); en tema del mar todos debemos estar unidos.

Cuando son temas de carcter de Estado, temas de carcter nacional debemos demostrar unidad por encima de nuestras diferencias de carcter ideolgico, programtico, cultural y especialmente cuando se trata de retorno de Bolivia al Pacfico con soberana, exhort tambin a principios de marzo, mientras los opositores le exigieron despus no electoralizar el tema, como dijo Morales que Piera lo estaba haciendo en Chile.

DEBATE EN BOLIVIA?

Todo est preparado, asegur tambin Morales este 9 de abril al confirmar el envo de la demanda boliviana despus de un encuentro con empresarios y algunas organizaciones sociales afines al gubernamental MAS, sin que la propuesta haya sido comentada al menos con los jefes de las fuerzas opositoras, ni fuera discutida en el pleno de la Asamblea Legislativa o en otros mbitos de la sociedad civil no oficialista.

Por el contrario, en Chile, a pesar de polmica, resistencia y propuestas adversas, su presidente convoc de inmediato a todas las fuerzas partidarias, sin exclusiones.

El cerrar filas en torno al Ejecutivo en defensa de la soberana e intereses nacionales es un deber en situaciones de crisis o conflicto, pero ello no debe impedir el debate de nuestra poltica exterior, como tampoco inhibir una serena crtica a su conduccin cuando esta ha sido desafortunada, celebr Augusto Varas, de la fundacin chilena Equitas.

Nada de esto est ocurriendo en Bolivia, donde el mandatario se ha alejado de sus adversarios polticos en un tema que el mismo Morales sostiene, paradjicamente, que debe ser encarado con unidad.

Se trata de un problema de unin nacional que en el caso de Evo la disminuye, dijo el analista Jorge Lazarte.

Desde cundo hay poltica de Estado? con este gobierno slo hay polticas personales, de partido; la Agenda de los 13 puntos y La Haya no son poltica de Estado, cuestion.

En Bolivia no se pacta, no hay pactos polticos; hemos llamado a cadveres en vez de candidatos presidenciales y jefes opositores para pactar polticas de Estado, reflexion el intelectual indgena y ex ministro masista, Felix Patzi, en referencia a la convocatoria a ex mandatarios y ex cancilleres.

Se parte con esa debilidad, agreg. Como en el pasado, cuando algo anda mal con las encuestas, se recurre al tema martimo.

A los ex presidentes slo se les ha llamado para la foto, coment otro analista, Julio Alvarado. Ojal que la demanda no se utilice como bandera electoral y no slo se invite a adherentes del MAS.

Incluso en la reunin de Morales con los ex mandatarios no fue todo apoyo, coment el ex vicepresidente Vctor Hugo Crdenas; trascendi que hubo discrepancias. Adems con una sola reunin no puede haber estrategia nacional; peor si no se la discute con la oposicin, con la Iglesia, con sectores que piensan distinto, objet.

En el caso casi imposible que la demanda sea admitida, sta puede ser rechazada dndole la razn a Chile cerrando definitivamente la posibilidad de una salida al mar para Bolivia. Las negociaciones diplomticas tardaran mucho en volver a ser encauzadas positivamente para Bolivia y el pas en lugar de avanzar habr retrocedido de manera inconmensurable, advirti la analista Fernanda San Martn, al recordar el principio general Pacta sunt servanda (lo pactado obliga), en relacin al Tratado de 1904.

En siete aos, el gobierno transit entre dos posiciones opuestas: desde el pragmatismo de la Agenda de 13 puntos y la bilateralidad entre el 2006 y el 2010, a una posicin principista que ante el fracaso de la primera a partir del 2011 recurre a la multilateralidad, judicializando el diferendo en un camino sin retorno si el fallo no es el que se busca, record otro analista, Carlos Brth.

Morales ha pasado de unas gestiones con gran expectativa a una posicin principista sin destino claro: ese es el estado en que nos encontramos, sostuvo.

Por ejemplo para ir a la CELAC (sede de la cumbre Unin Europea-Latinoamrica y del ltimo impasse Morales-Piera, en febrero pasado) debi haber hecho lobby, hablar con las cancilleras, tener respaldo y no lanzarse en un escenario donde el tema no figuraba ni por asomo; en cambio lo que se ha dado es simplemente un uso del tema martimo en los problemas internos; no hay otra explicacin, aadi Brth.

LAS PREVISIONES CHILENAS

Sobre todo en La Paz, los aclitos presidenciales creen que las iniciativas de Morales han puesto nervioso al gobierno chileno, cuando no desesperado, destacando el apoyo de ciertos sectores de la izquierda chilena a la aspiracin boliviana, como el declarado por la lder estudiantil Camila Vallejo (PC) y los candidatos Roxana Miranda (Igualdad) y Jos Antonio Gmez (Radical Social Demcrata).

En Santiago, el canciller Moreno encabeza las previsiones del gobierno de Piera, que se extienden inclusive hasta La Haya, donde el ex subsecretario de Relaciones Alberto Leo van Klaveren Stork, es el agente chileno ante la CIJ para afrontar la demanda peruana sobre el mar de Arica.

Moreno record a principios de abril el inters del Estado chileno por conocer cules son las jurisdicciones, a qu tribunal Chile podra ser llevado, qu tipo de cosas podra plantear Bolivia, que sustento tienen, cules son los elementos importantes para Chile y sobre todo el acopio de documentos histricos para tenerlos a mano.

Pero el dilogo y la actitud constructiva "no deben confundirse jams con una actitud de debilidad en la defensa de nuestra soberana, territorio y mar", insisti por su parte Piera que ha encontrado en las escaramuzas de los ltimos dos meses la ocasin para que una parte significativa y quiz abrumadoramente mayoritaria de Chile muestre que tiene las cosas muy claras:

Que "el territorio de Antofagasta es chileno, est respaldado por un tratado vlidamente celebrado, plenamente vigente y ningn presidente de Chile va a entregar el territorio y soberana de nuestro pas", advirti el presidente chileno asegurando que su pas no va a regalar territorio y que tampoco est dispuesto a perder su frontera con el Per, tan simple como eso".

Su Canciller complement con la misma frialdad: los territorios chilenos que fueron de Bolivia estn en el medio de Chile, por lo que "no podra cortar por la mitad" su geografa para dar por all el acceso al mar requerido. "Chile no est dispuesto a no tener una frontera con el Per. Tampoco est dispuesto a entregar soberana sobre su territorio, como tampoco lo est ningn pas del mundo".

Ms ambigua y de cara a las elecciones, para quedar bien con todos como seala la crtica chilena, Bachelet ha declarado: Me interesa que a Bolivia le vaya bien, y todos los temas que se puedan trabajar y que respeten los intereses de Chile, y que puedan permitir avanzar en asuntos que han sido complejos, creo que sera muy positivo".

Para el colmo Piera ha llamado la atencin sobre el mar de Arica, que de pasar al dominio peruano como intenta Per en La Haya, clausurara la salida martima del corredor que eventualmente se entregara a Bolivia, recordando que el "veto peruano" es el derecho que tiene el Per de ser consultado para cualquier modificacin territorial sobre Arica,

As, no hay llave para ninguno de los candados. Y para pensar en opciones extremas, la enorme superioridad militar de Chile disuade cualquier otra aventura casi suicida, limitada tambin por la Constitucin boliviana.

Sin caminos a la vista, salvo la carta estratgica y por eso mismo secreta que guarda an el rgimen boliviano qu podr el pas esperar o alcanzar, del 2015 al 2030, incluso con una larga permanencia de Bachelet en La Moneda o de Morales en Palacio Quemado?

Con el estancamiento, las vas errticas y el verticalismo seorial en uno y otro lado, ms el uso poltico, oportunista y patriotero de la demanda, Chile sigue ganando.

Los temas pas, como es la poltica de Estado, es un tema en el que debemos involucrarnos todos los actores polticos y actuar para defender los tratados vigentes () la unidad de todos los sectores polticos en respaldar lo que haga el gobierno en cuanto a los tratados, declar el senador Jorge Tarud (PPD, que respalda la candidatura de Bachelet)

Soy partidario de darle una salida al mar a Bolivia. Soberana, no; porque no existe hoy, ahora, una posibilidad con soberana y para esto habra que tener coincidencia con el Per y hacer un plebiscito interno en Chilepienso que dentro de unos 20 aos la crisis energtica y el cambio climtico harn que la integracin est por sobre esta mal llamada soberana, y que ser la tarea para las generaciones chilenas y bolivianas ms integradas cumplir con una salida al mar en paz y en total acuerdo, dijo el socialista Alejandro Navarro.

Mucho ms cercano a la demanda boliviana, pero igualmente sin hablar de soberana, el joven centroizquierdista Marco Enrquez-Ominami Gumucio, que obtuvo en la ltima elecciones el 20 % de electorado chileno, dice en su pgina web que una poltica basada en la intangibilidad del Tratado de 1904 tiene pocas posibilidades de xito y, consecuentemente, bloquea cualquier posibilidad de dilogo.

Si los Tratados no pudieran ser revisados y discutidos entre los firmantes, sera imposible pensar en una salida al mar en la franja contigua a la actual lnea de la Concordia (por Arica). Con el nuevo gobierno de Per podra pensarse en una solucin tripartita, que permitiera solucionar el problema de la mediterraneidad de Bolivia por la franja que desde Lluta hasta la lnea de la Concordia.

No tenemos por qu pensar en que la alternativa de un comodato, en Cobija (ex territorio boliviano hasta la guerra del Pacfico, NdE), por ejemplo, tuviera que romper la continuidad territorial de Chile. En la actualidad, el trfico de personas y de mercadera puede realizarse libremente y, por lo dems, en el caso de la Comunidad Europea se ha demostrado la inutilidad de las fronteras, agrega Enrquez-Ominami.

DIPLOMACIA DOMESTICA

Pero en Bolivia, la poltica interna parece ms importante que la estrategia nacional de reivindicacin martima y las necesidades domsticas de acrecentar el poder en desmedro del adversario se muestran por encima de los requerimientos del servicio exterior, escaso de representantes idneos para sustentar con xito la demanda de acceso soberano al Pacfico.

Sobran las crticas a los representantes diplomticos bolivianos en Per y pases vecinos, las Naciones Unidas, la Unin Europea, los Estados Unidos y otros mbitos de presin regional, mientras el gobierno privilegia el Railly Dakar y no atina a explicitar la forma en que se compensar los ingresos que Oruro, la mayor puerta a Chile, perder al reducir el paso de las exportaciones y el contrabando hacia y desde el Pacfico.

En contrapartida el presidente Morales alega: No se trata de eliminar competencias a estos puertos chilenos, por los que actualmente se maneja la actividad portuaria de Bolivia en ms de un 70 %, sino de expandir las posibilidades frente a ingentes cantidades de productos que requieren salir a mercados asiticos, ya sea de Bolivia u otros pases que se beneficiaran de estos puertos.

"Aqu quien gana Brasil, pero tambin gana Bolivia, gana Per, por supuesto tambin que gane Chile no somos egostas enfatiz Morales- nunca vamos a poder alejar al departamento de Oruro de los puertos chilenos".

Adicionalmente, a futuro, despus de un hipottico veredicto de La haya para que Chile y Bolivia negocien una futura salida soberana al Pacfico, queda pendiente si con tanto arrebato y adjetivos ser Evo Morales el interlocutor vlido que Chile acepte para llevar adelante la eventual negociacin sobre el acceso boliviano al mar.

Por ahora, su rgimen anuncia que junto a la llamada diplomacia de los pueblos desarrollar una diplomacia puerta a puerta en busca de aliados que respalden la demanda martima, segn el ministro de la Presidencia, Juan Ramn Quintana.





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