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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2013

Sobre el sorteo (I)
Mejor que gobierne el que no quiera

Jose Luis Moreno Pestaa
Hexis: filosofa y sociologa


Comenzamos ahora una serie de entradas sobre el sorteo utilizando lecturas contemporneas. Cmo justificar filosficamente la provisin de puestos pblicos por medio del sorteo? Parte del libro de Jacques Rancire El odio a la democracia (Buenos Aires, Katz, 2000) se consagra a ello. Es la parte de la obra que deseo rescatar. Otras de sus tesis me convencen menos o muy poco: la visin ridculamente maniquea de la sociologa (Rancire considera que Platn inventa la sociologa, pero sta supone la variacin del punto de vista con preferente insistencia polmica en el punto de vista obliterado- algo que se encuentra en la Poltica de Aristteles, no en Platn). dem, aunque menos grave, de la tradicin republicana y, por fin, tampoco acierto a comprender la relevancia intelectual (fuera de un par de distritos de Pars y de quienes viven imaginariamente en ellos) de discutir las extravagancias retrgradas de Jean-Claude Milner.

Pero en otros momentos del libro, Rancire vuela muy alto. En primer lugar, cuando destaca el parangn entre las crticas a la democracia esgrimidas por Platn y las modernas jeremiadas elitistas contra las masas. Si el consumismo y las masas atontadas, si el menosprecio de la accin popular) pueden describirse igual que el comportamiento del demos en Grecia, el tiempo en poltica no pasa como en el calendario: hay operaciones inaugurales que perviven hasta hoy, entonces y ahora decimos lo mismo, o lo hacemos desde idnticos parmetros. Entonces y ahora la democracia se ridiculiza con los mismos reproches (ridculos, ellos s): hay privilegios para gobernar que no se encuentran al alcance de todos.

En segundo lugar, Rancire recuerda que, incluso Platn, tuvo que defender la legitimidad del sorteo en Las Leyes. Por qu? Platn sabe que las jerarquas sociales nunca garantizan la competencia poltica. Los de buena familia, los sabios, los excelentes en los ms variados oficios: ninguno de ellos puede presumir de buen gobernante. Hay algo muy peligroso en un gobernante, lo ms peligroso: que lo sea porque se ha convertido en un profesional de la intriga, que gobierne por un poder de imposicin fruto de su riqueza y de su poder, de sus tejemanejes y sus contactos. Dos razones entonces: primera, las jerarquas sociales son en buena medida ilegtimas (e incluso, cuando no lo son, no identifican al buen gobernante) y, segunda, nada hay ms peligroso que el hecho de que gobiernen los que lo desean, los que se especializan en triquiuelas para adquirir y conservar el poder.

El sorteo asume competencias polticas iguales en todos algo que Protgoras formul en el mito de Epimeteo- o la posibilidad de adquirirlas. Y que adems, en una democracia, es necesario que se adquieran. Por razones pragmticas: a alguien se le gobierna bien cuando sabe gobernar, democracia es gobernar y ser gobernado (Aristteles). El sorteo, adems, pone barreras contra los maestros en la intriga. Detrs del sorteo se encuentran la pareja de elementos que define el progreso de la democracia: la participacin de los ciudadanos en los asuntos pblicos y el intento impedir que minoras de conspiradores aprovechen el poder en su beneficio.

El odio a la democracia se vale de idnticos estereotipos (ahora y hace ms de dos milenios) ideolgicos para ridiculizar la participacin de las personas comunes. La lucha por la democracia, en consecuencia, debe utilizar idnticas herramientas: en ms de un plano, Abdera, la Atenas, las democracias del siglo V y IV a. C son an contemporneas nuestras. Nuestros debates se parecen. Incluso un enemigo jurado de la democracia como Platn, tuvo que reconocer una cualidad filosfica al sorteo: no hay mejor gobierno que aquel compuesto por quien no desea gobernar. Cuando se piensa, indica Rancire, que ni siquiera en el mundo universitario (poblacin reducida, competencia compartida por todos) se recurre al sorteo para las comisiones de gobierno y evaluacin, uno se da cuenta de cun atrapados nos encontramos por la mitologa de las falsas aristocracias. El nombre de las cuales es oligarqua.

Fuente: http://moreno-pestana.blogspot.com.es/2013/04/sobre-el-sorteo-1-mejor-el-que-no-quiera.html


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