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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2013

Django, el artista desencadenado

Marcelo Marchese
Rebelin


As como un retiro de las aguas, una inspiracin del ocano, anuncia la llegada de un tsunami, la irrupcin de una autntica obra de arte es anunciada por la polmica que la acompaa. Tales son las diferencias entre el mundo de ideas que propone el artista y el mundo de ideas que gobierna nuestras vidas. En las lneas siguientes no justificaremos el ltimo film de Tarantino, nos dedicaremos, con la anuencia del lector, a elucidar los aspectos de un discurso hegemnico entrevisto a la luz de los chispazos de un cuchillo que se afila en la oscuridad.

Fue el pensamiento polticamente correcto el primero en clamar contra el racismo del film, al representar las condiciones de la esclavitud del siglo XIX norteamericano. Los censores del mal uso del lenguaje detectaron que la palabra nigger se utiliza ms de cien veces en la obra. Segn esta visin que se viene imponiendo desde mltiples sectores, representar las condiciones de una realidad que el artista ataca, lo hace acreedor a la mentalidad atacada. Es la misma filosofa que anima la campaa Abolir expresiones racistas del lenguaje, una campaa que pretende anular su funcin como registro histrico; la misma que anima a la FIFA a disear una campaa publicitaria contra el racismo; la misma que alienta a los antroplogos a proscribir el trmino raza, suplantndolo por etnia; y la misma que subyace en los programas de los remates cibernticos E-bay y Mercadolibre, pues si el lector quisiera poner a la venta un libro acerca de Hitler, automticamente le caera la advertencia sobre la violacin a la poltica de la pgina. No importan los descargos, no importa que el libro sea enteramente escrito contra el nazismo. El usuario no obtendr respuesta. Jams podr vender un libro cuyo ttulo incluya las palabras Hitler nazi o xtasis aunque sea un libro de Irvine Welsh. De igual forma, en facebook se prohben los comentarios racistas y polticos!. Es la nueva mentalidad que se pretende imponer. No se atacan las races psicolgicas de la enfermedad racista, se ataca algn supuesto aspecto exterior, lo nico realmente importante para los promotores de la imagen, lo que cuenta en el mundo del marketing. Esta mentalidad idnea para el mundo del mercado se ha trasladado insensiblemente al resto de la sociedad. Se altera el principio de realidad que pasa a ser la apariencia de la cosa, sus aspectos exteriores, y desde las instancias del poder, sea desde el Estado, sea desde una pgina web, se determina la forma correcta de pensar. Tememos criticar la poltica exterior de Israel para evitar ser tachados de antisemitas. Tememos ser atacados como intolerantes por los propulsores de la intolerancia. La palabra tolerancia denuncia de por s su violencia inmanente. Tolerar significa soportar. Te tolero viene a ser algo parecido a Me revienta lo que decs, pero no tengo ms remedio que apretar los puos y aguantarlo. Las diversas etimologas de la palabra tolerancia son unnimes: Del latn tolerans tolerantis de tolerare soportar, cargar, tolerar, emparentado con el verbo tollere levantar. La tolerancia es slo una cobertura de la intolerancia, la mscara hipcrita de la persecucin de ideas. Significa aceptar que no tenemos ms remedio que dejar que el otro hable y desconocer que la exuberancia de pensamientos enriquece a una cultura y la embellece. De esta manera, tolerante en apariencia, pero intolerante en esencia, acta la escuela y todos los dems medios de difusin de ideas estatales. No se trata de estimular al nio a desarrollar unos pensamientos que acaso la vida, en su exquisita suma de circunstancias, slo haya generado en l. Se trata de imbuirlo en verdades que la sociedad le deposita. La laicidad, como supuesta lucha contra la tirana espiritual de la religin, esconde la defensa de otra tirana espiritual. La laicidad atac a la tirana religiosa del siglo XIX para imponer la tirana cientfica del siglo XX. El lugar que en la fe del hombre antao ocup la religin, hoy lo ocupa el sacrosanto mtodo cientfico.


Una lgica sutil

La segunda andanada contra Tarantino fue lanzada por su colega Spike Lee, quien admite el uso de la palabra nigger en sus films, pero piensa que Tarantino lo hace de una forma obscena. Spike Lee no advierte el racismo que lo empuja a esta confesin. Sin embargo, el aspecto medular de su crtica radica en que la esclavitud fue un holocausto, que sus ancestros fueron secuestrados de frica, y que, por lo tanto, hacer un spaghetti western con la esclavitud es una manera de deshonrarlos. No se debe hacer un film de entretenimiento, un pulp fiction, con algo que signific grandes sufrimientos. Es una visin que olvida el rol del humor, esa lgica sutil que envuelve lo que ataca, trastocndolo, y niega el rol teraputico del arte. El hecho traumtico es traumtico en tanto establece la tirana del monstruo de una sla cara. El arte se convierte en una teraputica milenaria, tanto para el artista como para el espectador, al desdoblar la realidad. La diferencia entre el relato que analizamos, y el resto de los relatos que hemos tenido que soportar sobre la esclavitud, es que en ste la accin nos mantiene en vilo y permite que vivamos lo que se nos quiere decir. La primaca del arte sobre la poltica a la hora de hacer poltica, es permitir que una idea tome cuerpo en un personaje. Cada personaje canalizar el desdoblamiento de los conflictos interiores del espectador y encarnar cada una de las posiciones polticas sobre un tema. Era en el teatro donde se diriman las cuestiones polticas que atravesaban a la sociedad de la Antigua Grecia. Los ciudadanos y los esclavos, los hombres y las mujeres, acudan al teatro para luego debatir acaloradamente, en tanto el jurado premiaba o multaba a los creadores, mas nadie escuchaba las peroratas de los filsofos. Cierta vez que Platn descendi a hablarle a la plebe, acudieron en tropel... para retirarse a los cinco minutos.

En los primeros siglos, la Iglesia Romana se opuso al teatro y a las artes como cosa demonaca, sensual, pero luego advirti el rol ideolgico que podan desempear y as nacieron los retratos de Cristo, los misterios y los autos sacramentales. Luego el cine llev multitudes a la escena, y a las representaciones, agregando nuevos recursos, convirtindose en el gran medio de difusin de ideas de nuestro tiempo.

En este film de Tarantino asistimos a una revolucin en la historia del mensaje que se nos ha venido enviando desde la pantalla, los esclavos que siempre hemos visto sufriendo y esperando que los blancos los liberen, se convierten en sus propios libertadores, y abandonan la mansin sin hacer una reverencia. No se marchan cerrando la puerta suavemente. Ni siquiera en un plano fantstico el ser norteamericano se haba animado a plantear las cosas de esta manera, acaso por temer que todo aquello que se imagina luego tienda a manifestarse. Tarantino nos hace sufrir, nos hace amar, nos hace desear la venganza del esclavo, y asistimos a esa venganza como una liberacin. No se trata de hacer un fallo salomnico, se trata de aplicar una estricta justicia, en la mente, en el corazn y en el sexo del espectador: que el esclavo se libere y que la mansin del esclavista vuele por los aires con sus ladrillos y sirvientes. Es la misma lgica que llev a Werner Herzog a regalarnos esta frase como corolario de su Cobra Verde: Y los esclavos vendieron a sus amos y fueron libres


La catarsis

La naturaleza, sensible al equilibrio, ha establecido que por cada artista surjan cien mil crticos. Es una ley natural de las compensaciones. De esa manera la sociedad pretende amortiguar el mensaje del artista. Es como si un organismo creara su teraputica, pero al mismo tiempo creara un remedio contra esa teraputica, y ah tenemos el rol de buena parte de la crtica y la enseanza del arte: desvirtuar, atenuar, intelectualizar, racionalizar y alejar al espectador del mensaje evitando su propia elaboracin, pues la chispa del arte slo se genera cuando se conectan los extremos creativos.

El tercer disparo, y ste desde la almena del sentido comn, fue un rechazo a la violencia innecesaria del film, como si Tarantino nos mostrara una visin exagerada sobre la esclavitud. Uno tiende a sospechar que la esclavitud fue cien mil veces ms violenta que lo que este film nos muestra, pues la mente humana acta en forma defensiva y pretende atenuar los rasgos dolorosos del pasado. Pretender conscientemente atenuar los aspectos dolorosos es una manera de mentir y de sumar otro obstculo a la posibilidad de representar la realidad, pues la realidad siempre ser ms rica que la ms desatada de las fantasas. El cineasta, como el historiador, debe mostrarnos el resultado de su investigacin, mas permitamos que sea el propio Tarantino quien nos lo esplique: Todos conocemos intelectualmente la brutalidad e inhumanidad de la esclavitud, pero tras investigar el tema deja de ser intelectual, ya no es un mero registro histrico. Uno lo siente en los huesos; te enoja, te hace querer hacer algo. Normalmente, cuando se filma el relato de la esclavitud, salen pelculas histricas con H mayscula, polvorientos manuales escolares. Yo quiero romper para siempre esa vidriera con una piedra y llevarte adentro de la historia. Quiero hacer pelculas que lidien con el horrible pasado de los Estados Unidos, pero hacerlas como spaghetti westerns, no como pelculas de Grandes Temas. Quiero hacerlas como pelculas de gnero que tratan con todo aquello con lo que Norteamerica nunca ha lidiado porque est avergonzada de ello, y que otros pases no tratan porque sienten que no tienen el derecho de hacerlo.

Tras la queja a la violencia mostrada en el film, que esconde la queja a que se remueva innecesariamente aquel pasado siniestro de la historia norteamericana, y como astuta forma de alejar la atencin del pblico de aquella violencia, surgi la crtica a la glorificacin de la violencia. Estos detractores acusan al cine violento de ser responsable de idealizar la violencia, idealizacin que llevara al Loco de Denver, y otros dementes, a perpetrar masacres en escuelas y cines. Los crticos ya encontraron el nido de la bruja. De forma similar, una cantidad de buenas gentes evitan que sus nios jueguen a la guerra para asegurarles un futuro pacfico. Las cosas, sin embargo, no funcionan de una manera tan prosaica y lineal. El juego acta como representacin de algo. La magia del ftbol radica en su simbologa: dos ejrcitos uniformados en lucha, un campo de batalla delimitado e himnos que se entonan por la masa de partidarios. Por ms que encontremos algunos pueblos primitivos pacifistas, la inmensa mayora, y hasta por diversin, se dedicaron a la guerra. El instinto agresivo ser inherente al hombre en tanto sigamos siendo, afortunadamente, animales. Fue todo un logro de la civilizacin desarrollar las actividades que permiten redireccionar nuestra energa destructiva en debates, regateos, artes o deportes. El peligro es impedir al nio representar su violencia latente, impedirle elaborar sus formas de canalizarla. Ya dijimos que el espectador tambin hace arte. El espectador logra vivir su violencia con la violencia enviada a raudales desde la pantalla. Es por eso que este film de Tarantino, como el anterior en que hace volar por los aires a Hitler, es un film catrtico. Si salieran a luz las biografas del loco de Denver y compaa, posiblemente veamos a nios castrados por sus padres, imposibilitados de jugar a los que se les antoje. El loco de Denver entr en crisis cuando comenz a bajar el rendimiento en la disciplina que estudiaba, lo cual lo llev a la prdida de su beca. Estas masacres se explican ms como efecto de una sociedad hiper exigente que se burla de sus losers, que por la violencia que representan sus geniales artistas.


 

El artista y la historia oficial

Fue en un film de Wadja donde aprendimos algo que no nos ensearon los libros de historia: los aliados, luego de abiertos los campos de concentracin recluyeron a los sobrevivientes en otros campos de concentracin, para as evitar agregar ms lea al fuego de una Europa convulsionada. El artista nos da una visin del pasado que no siempre es aportada por el fro trabajo del historiador, que debe lidiar con los prejuicios inherentes a su disciplina. Engels cuenta que con Marx haban estudiado el desarrollo de la burguesa en Francia no de la mano de los historiadores, si no de la mano de Balzac. El techo que teme el historiador es el piso por el que camina el artista. A la hora de abordar el ataque de Tarantino a la historiografa oficial norteamericana, sabemos de sobra las resistencias que encontraremos de parte del lector, pues haremos referencia a cierta simbologa que, sea consciente o inconscientemente, utiliza Tarantino. Salvo un sheriff que aparece en una sla escena, el nico blanco en todo el film que no es partidario de la esclavitud es el amigo de Django, un alemn que lo libera y luego lo ayuda a liberar a su esposa. No slo el personaje es alemn, el protagonista es de origen austraco, y ya lo vimos en el anterior film del mismo director, representando el papel de nazi intelectualmente dotado. No es comn que quien se nos ha mostrado como un villano, inmediatamente aparezca como un hroe, salvo que un propsito aliente esta opcin. Normalmente los actores desarrollan un perfil, pues al aparecer en una obra arrastran, como si fuera su squito, todos los personajes encarnados en el pasado. La intencin del director ya no es solamente enjuiciar la esclavitud, si no poner en tela de juicio la realidad, y con ella, las verdaderas intenciones de la manida crtica del cine norteamericano al nazismo, que equivale a decir: las verdaderas razones de la lucha de Norteamerica contra el nazismo. En todo caso, Norteamerica fue tan nazi con sus negros como Alemania con sus judos, con la diferencia que Norteamerica se qued con todos los cientficos nazis que pudo, a modo de botn de guerra.

En este proceso de poner en la picota el sentido comn del espectador, el director asigna el papel del esclavista sdico a un hroe asociado a nobles papeles, el sex simbol bisexual Leonardo di Caprio, descendiente de italianos como Tarantino. Luego subir al patbulo una concepcin del racismo como si fuera exclusivamente tributaria de una nacin blanca, pues el racismo supera fronteras y razas. El personaje ms racista del film es el esclavo de Leonardo di Caprio, su mayordomo: Samuel Jackson. Jams en la historia del cine fue representado un ser ms abyecto y servil. Un negro acta como pieza del sistema de la explotacin negra, as como negros fueron los que en frica apresaban negros para venderlos a los blancos. Aqu es cuando a Tarantino le crecen las alas y vuela para atacar los ojos de la esclavitud, pero no satisfecho, sube ms alto para atacar los ojos de la libertad en que se resolvi la esclavitud. No son aquellos mismos esclavos los que hoy se pasean al ritmo del hip-hop? No enva Tarantino una advertencia irnica a aquellos que cantan loas a los planes sociales de Obama, como si constituyeran un avance en la liberacin humana? En ningn momento del film el protagonista se preocupa por la liberacin de los esclavos, su nico objetivo es liberar a la mujer que ama. Para lograr su propsito debe actuar como un negrero, cumpliendo a la perfeccin su papel sin delatarse, a diferencia de su amigo alemn que se horroriza cuando arrojan a un esclavo a los perros. Django lo disculpa de esta manera: No est habituado como yo a los norteamericanos una frase muy interesante, sobre todo proviniendo de un norteamericano. Al trmino del film, un show que hace Django con su caballo, ante el aplauso de la dama, nos recuerdan el show meditico protagonizado por el presidente norteamericano y la primera dama. No sabemos si adems de un homenaje al spaghetti western el director no desliza tambin algn tipo de burla a sus exageraciones. No sabemos si a la postre Tarantino no aplica el humor, esa suprema inteligencia, a la historia norteamericana, a su tan cacareada libertad, a la tierra de las posibilidades, a quienes se nos presentan como defensores de los excluidos, a los propios descendientes de esclavos que dicen atacar la esclavitud y la discriminacin en tanto la reproducen, y por ltimo, al propio cine que a l mismo le fascina. Homenajea, pero tambin satiriza y arranca el ropaje de la realidad aparente para mostrarnos la verdad desnuda.

Mas todo esto bien podran ser conjeturas sin fundamento. Lo nico cierto e irrebatible es que si el lector odia que se esclavice a un hombre, que se lo humille y se lo arroje a los perros ante la risotada de los valientes sdicos, ese lector saldr del cine con el alma aliviada por una poderosa catarsis y agradecido con el autor que cierta vez, de gira en Japn, compr una cantidad de bandas de sonido de spaghetti westerns, un gnero que no ha perdido prestigio en aquel pas. Llegado al hotel, pas el da escuchndolas. Mientras lo haca se apoder de su mente la primera escena de un film, y se puso a escribirla, y esa escena lo llev a otra y as sigui, inspirado, como cuando dentro nuestro aparece uno que nos lleva a regiones desconocidas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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