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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2013

Desigualdad en Europa
Ms all de la crisis

Fernando Luengo / Luca Vicent Valverde
Econonuestra


La crisis econmica est provocando un continuo y preocupante aumento de la desigualdad. Asunto de la mxima relevancia que acaso est ocultando otro, no menos trascedente: la polarizacin social ha avanzado en la Unin Europea a lo largo de las ltimas dcadas. Sin pretender ser exhaustivos ni excluyentes, a continuacin presentamos algunas de las causas que explican esta deriva.

Una de las razones de peso se encuentra en el triunfo en los foros acadmicos, en las plataformas mediticas y en las esferas de poder de un planteamiento de poltica econmica que, quizs de manera un tanto genrica, se ha denominado neoliberalismo. Conforme a esta concepcin, los espacios ocupados por las Instituciones deban ser reducidos y sometidos a los imperativos de los mercados, dada la intrnseca ineficiencia con que operan aqullos y la consustancial racionalidad que caracteriza a stos. Son los mercados y no los Estados a travs de las polticas redistributivas, operando sin o con las mnimas restricciones, los que aseguraran el objetivo de la equidad social, mientras que los espacios pblicos quedaran confinados a un papel subsidiario y subordinado. Se afirma, adems, que la desigualdad es el inevitable resultado de la dispar capacidad (productividad) de los servicios productivos. No slo cada uno recibe lo que merece, es recompensado por el esfuerzo que realiza y por el capital humano que atesora; asimismo, los grupos que acaparan la mayor parte del ingreso son tambin los que ms ahorran, con lo que tambin desde esta perspectiva se sostiene que la desigualdad estimula el crecimiento. El crculo se cierra, pues ste contiene y resuelve la agenda social.

Apelando a estos argumentos, tan simples, contundentes y eficaces, tan ideolgicos si se quiere, se ha asistido a un progresivo desmantelamiento de los espacios pblicos y, ms importante todava, a un cuestionamiento y prdida de legitimidad de las polticas pblicas como vertebradoras de la cohesin social. Los Estados han sido sometidos a un continuo acoso por parte de las oligarquas financieras y productivas, con la intencin de aminorar la presin fiscal sobre las rentas altas (objetivo que han alcanzado) y de reducir el perfil redistributivo de las polticas pblicas (meta que tambin han conseguido). El resultado de ambos procesos ha sido una intensificacin de la polarizacin social.

La invocacin a los mercados y a su supuesta eficiencia ha permitido que las grandes corporaciones, o para ser ms precisos sus equipos directivos y grupos accionariales, principales actores y ganadores de esos mercados, impongan sus lgicas y estrategias. Muy lejos de las premisas, o de las ensoaciones, de la competencia perfecta, donde ninguna firma puede determinar de manera duradera el entorno donde se desenvuelve, la concentracin y oligopolizacin del tejido empresarial se ha convertido en una de las seas de identidad, puede que la ms importante, del proyecto europeo.

Los grupos que controlan los resortes de poder, en las empresas y en los mercados, tienen una amplia capacidad para fijar de manera discrecional ingresos y precios; por ejemplo, cuando los altos ejecutivos deciden sobre sus propias remuneraciones en espacios de gobierno corporativo que les son afines. Esta situacin, en la que los controles sociales y los mecanismos de supervisin institucional son muy dbiles (si es que existen), ha reforzado sin cesar sus privilegios, siendo un factor importante que explica la concentracin del ingreso en las lites.

Es verdad que, a diferencia de otros procesos de integracin, la UE se ha pretendido sustentar en un equilibrio entre las Instituciones y los mercados, pero dicho equilibrio, a la fuerza inestable y sometido a continuas tensiones, se ha inclinado de manera rotunda y definitiva hacia los segundos, que es lo mismo que decir hacia las grandes corporaciones y los lobbies que articulan y defienden sus intereses. Estos grupos han sido principales ganadores de la integracin europea y han estado en condiciones de modelar, no slo contaminar, la agenda comunitaria.

El contrapunto, que no el contrapeso, de esas fuerzas en ascenso y bien organizadas han sido unas organizaciones sindicales y unas izquierdas cada vez ms debilitadas, por las profundas transformaciones en las estructuras productivas creciente peso de los servicios e internacionalizacin de la cadena de creacin de valor y por el mantenimiento del desempleo en unos niveles elevados. Pero tambin, y ste no es un factor menor, porque han aceptado, en sus lneas maestras, la supuesta racionalidad de la agenda neoliberal y el nudo gordiano de las polticas implementadas a partir de esa agenda.

Sealemos, en fin, que la internacionalizacin de los procesos econmicos, lejos de ayudar a configurar un espacio amplio y plano donde todos juegan en las mismas condiciones y todos ganan, ha consolidado un escenario profundamente desnivelado y asimtrico, donde unos pocos ganan mucho, donde muchos reciben muy poco y donde el grupo de los perdedores no ha dejado de crecer.

El redespliegue productivo de las empresas transnacionales a travs de las inversiones extranjeras directas y los acuerdos de subcontratacin; el aumento de las exportaciones procedentes de los capitalismos emergentes y el cambio en su composicin, ganando peso los productos industriales y los servicios de mayor valor aadido y densidad tecnolgica; la intensificacin de los movimientos migratorios Sur-Norte y la desintegracin del universo comunista han supuesto un extraordinario aumento de la oferta mundial de fuerza de trabajo en un contexto donde la demanda de empleo creca, cuando lo haca, lentamente. Este desequilibrio oferta-demanda ha supuesto una poderosa presin a la baja de los salarios, principalmente de los percibidos por los trabajadores menos cualificados pero que tambin ha afectado, de manera creciente, a otras capas de trabajadores.

En este escenario, las empresas, las que han promovido el proceso internacionalizador y las que de una manera u otra se han beneficiado de l, han dispuesto de un argumento la necesidad de trabajar ms y ms eficientemente para enfrentar la competencia global y de un instrumento de presin el que proporciona el libre movimiento de capitales y las amenazas de deslocalizar los centros de trabajo para reforzar sus intereses y, por supuesto, acrecentar sus beneficios.

Ms Europa como solucin? No, en absoluto, si esa reivindicacin nos propone recorrer los caminos que han conducido a una creciente degradacin social. Otra Europa? S, pero muy distinta de la que estn imponiendo los mercados, las lites, las grandes corporaciones, los organismos monetarios y financieros internacionales, la burocracia de Bruselas y los dirigentes de los pases ricos.

Fernando Luengo es profesor de Economa Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del colectivo econoNuestra y Luca Vicent es investigadora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales y tambin miembro del colectivo econoNuestra.


Fuente: http://elpais.com/elpais/2013/03/21/opinion/1363879379_894112.html



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