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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2013

Seguramente soy negra y no me he dado cuenta

Denia Garca Ronda
La Jiribilla


Cuando yo era nia y adolescente tuve varios enfrentamientos con mi madre que era muy racista porque me quejaba de no haber nacido mulata, ya que mi piel, demasiado blanca, no me permita disfrutar abiertamente del sol, de la playa, de paseos por la ciudad; se llenaba de pecas y de manchas; se resecaba por la escasez de melanina. Deba esconderme bajo sombrillas o sombreros, empavesarme de cremas, o atenerme a las consecuencias de quemaduras si no tomaba esas precauciones.

Ahora resulta que, por los criterios de Roberto Zurbano [1] sobre la imposibilid de los negros de acceder a determinadas facilidades que tienen ahora los blancos para acceder a ciertos beneficios, me he dado cuenta de que, aunque mi insoportable piel no se ha enterado, yo soy negra.

l dice, por ejemplo, que los cubanos blancos, [] han equilibrado sus recursos, para entrar en la nueva economa de mercado y cosechar los beneficios de un socialismo supuestamente ms abierto. Como no es mi caso y el de muchsimos cubanos blancos debe ser que no soy blanca, digo yo. No puedo como muchsimos cubanos blancos acceder a una pieza (una pequea pieza y no una pieza colosal) de hotel, o viajar libremente, o comprar un celular, no ya un automvil, porque simplemente no tengo recursos para ello. Yo debo ser negra.

Creo que la lucha contra el racismo que existe y hay que combatirlo no puede librarse con absolutizaciones, con conclusiones superficiales y con desvos de las causas de las diferencias en los accesos a las posibilidades que ahora ofrece nuestra sociedad. Ello parte de un problema de desigualdad eminentemente econmica, y en esto se incluyen tanto blancos como negros. Y no solo aquellos que se pueden considerar por debajo de la lnea de pobreza, sino cualquiera que viva de un salario o una pensin en moneda nacional.

He visto con mis ojos cmo cubanos negros tienen esas posibilidades porque o bien reciben remesas aunque se trate de minoras en relacin con los blancos que las reciben o porque su trabajo les permite disponer de CUC, o porque tienen relaciones con extranjeros, o por cualquier otra razn. Y sera fcil demostrar que la gran mayora de los blancos, como la inmensa mayora de los negros, no pueden disfrutar de esas facilidades.

Por otra parte, considero que ellas no son prioridades para la mayor zona de la poblacin cubana sea blanca, negra o de cualquier color, sino tener una entrada econmica, ya sea por trabajos privados o por un salario coherente con su labor, que le permita poseer una vivienda decorosa, una alimentacin suficiente, vestuario, y otros elementos indispensables, adems de una reserva para entretenimientos y otros gastos. Lo dems, para esa gran mayora, significa un lujo no despreciable, pero en fin lujo y no es, segn mi criterio, lo que se debe enarbolar para hablar de carencias o desigualdades.

No se trata de negar que el sector negro de nuestra sociedad tiene desventajas que parten histricamente de la esclavitud y el consecuente racismo despus de su abolicin. Los cubanos negros y mulatos, efectivamente, no tuvieron en el pasado las oportunidades de los blancos para su superacin econmica y cultural, y eso, de alguna manera, se ha arrastrado hasta hoy; pero la peor consecuencia fue la mentalidad racista y discriminatoria que se instal en el imaginario de buena parte de la poblacin, y que, al tratarse de un asunto cultural y psicolgico, es mucho ms difcil de eliminar. Es, sobre todo, contra esa mentalidad que hay que batallar, pero no negando lo que se ha podido hacer hasta ahora, sino proyectando acciones que permitan seguir avanzando hacia su eliminacin.

Zurbano da como actuales situaciones que fueron ciertas en dcadas anteriores, pero no ahora. Por ejemplo, cuando afirma: El racismo en Cuba ha sido ocultado y reforzado en parte porque no se habla de l. El gobierno no ha permitido que el prejuicio racial sea debatido y confrontado poltica o culturalmente, pretendiendo a menudo, en ocasiones, que no existe. No es pensable que alguien tan interesado en la cuestin negra en Cuba, y que incluso haya escrito sobre ella, no sepa de la cantidad de textos que se han publicado acerca de esto, desde hace casi dos dcadas. La revista Temas, por ejemplo, ha publicado 34 artculos y cinco paneles de discusin relacionados con esto. Catauro, de la Fundacin Fernando Ortiz, La Gaceta de Cuba, de la UNEAC, Caminos, del Centro Martin Luther King, La Jiribilla, Casa de las Amricas, por solo citar algunas publicaciones, tambin han abordado el tema. Se han publicado libros, ha habido debates en diversas instituciones, se han creado comisiones para discutir este asunto, se han realizado filmes sobre el tema. Por supuesto, falta una mayor socializacin de esas actividades. Los medios de comunicacin masiva son todava bastante reacios a abrir el necesario debate sobre el racismo y la discriminacin.

Sin embargo, en estos momentos, el Canal Educativo 2 y la Fundacin Nicols Guilln estn preparando un curso sobre la presencia negra en la historia y la cultura cubanas que pretendemos sirva para el mayor conocimiento y valoracin por la poblacin cubana del pensamiento, las acciones, las creencias, las resistencias y los aportes de las colectividades y personalidades negras, desde los tiempos coloniales hasta la actualidad. Esperamos que ese curso sea el inicio de una mayor visibilidad de la cuestin negra en Cuba, no con un sentido de exclusin en relacin con los dems componentes de nuestra nacionalidad, sino para que el desconocimiento de su impronta no sea una de las causas del racismo.

La no mayor divulgacin de los abordajes sobre los cubanos negros asignatura pendiente efectivamente, no puede justificar la expresin absolutizada de que no se habla de ello, y lo que es peor, de que se oculta, como si estuviera en la voluntad poltica del gobierno. Esos libros, artculos, investigaciones, debates, pelculas, van abriendo un camino, si no suficiente, si efectivo para ir eliminando de las mentalidades los prejuicios raciales y las acciones discriminatorias; y eso debe ser reconocido.

No creo que sea prudente, por obvio, comparar la situacin de los cubanos negros antes y despus de 1959, pero s es necesario que los interesados en contribuir a superar el racismo y la discriminacin analicen objetivamente, sin apasionamientos ni paternalismos, en qu punto de ese camino estamos, en qu nos hemos equivocado, y qu se puede proyectar para llegar a la meta.

No creo que el artculo de Zurbano para el New York Times ayude a ese propsito.

Denia Garca Ronda es Directora acadmica de la Fundacin Nicols Guilln.


[1] Roberto Zurbano, Para los negros en Cuba la Revolucin no ha comenzado an, en http://www.lajiribilla.cu/2013/n621_03/new_york_times.html. Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/4409/seguramente-soy-negra-y-no-me-he-dado-cuenta


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