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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2013

El desafo de la revolucin bolivariana: comenzar de nuevo

Reinaldo Iturriza Lpez
Rebelin


Un par de compaeros coincidieron en que el ajustado resultado del 14A equivala a volver a comenzar. Es como si estuviramos empezando y es como volver a 2002″, me coment cada uno por su lado, en momentos distintos. Pienso que esta apreciacin, correcta a mi juicio, encierra una de las claves para pisar con pie firme en este momento poltico tan movedizo.

Lo primero que tendra que decir es que me equivoqu. Me equivoqu no slo en el pronstico electoral: imaginaba un resultado quiz un poco ms ajustado que el del 7O, con algo de abstencin en el chavismo, ligeramente mayor en el antichavismo, y una ventaja alrededor de los diez puntos, probablemente menos. Nunca consider seriamente, eso s, la hiptesis de obtener ms votos que los 8 millones 191 mil 132 alcanzados por el comandante Chvez el ao pasado.

Pero adems comet otro error de clculo: me resultaba claro que el 15 de abril amaneceramos en otro pas, que entraramos en otra etapa de la revolucin bolivariana, con algunos desafos inditos (casi todos derivados de la ausencia fsica de Chvez), con la fortaleza que otorga una nueva ratificacin de la va bolivariana (el 14A), con la necesidad de actualizar el inventario de problemas a los que nos enfrentamos, retomar discusiones estratgicas, etc.

Sin embargo, sucedi que el pas ya no era el mismo el 6 de marzo. Algn profundo impacto produjo la muerte del comandante en las filas del chavismo, cuyo alcance todava no alcanzamos a medir con precisin. Muy preliminarmente, podra trabajarse la hiptesis de que algunos centenares de miles juzgaron que con la partida de Chvez haba que despedirse tambin del proyecto poltico que lider. Tal vez esto nos permita comenzar a entender el estrecho margen del resultado del 14A.

Lo que s est claro es que la revolucin bolivariana no muri con el comandante Chvez, y en esto hay que insistir, aunque a muchos nos parezca obvio. Tanto as no muri, que sin la conduccin de ese gigante de la poltica que fue Chvez, fuimos capaces de derrotar nuevamente a la candidatura de la oligarqua. Hoy nos resulta muy difcil evaluar el significado histrico de esta difcil contienda de la que hemos salido airosos, pero tal vez en el futuro se tenga como ejemplo de pueblo revolucionario que sigue batallando y triunfando a pesar de la muerte de su lder.

Es en este sentido que me parece correcta la apreciacin segn la cual estamos comenzando de nuevo. Llegamos hasta aqu con un acumulado histrico, por supuesto. Con grandes avances materiales y espirituales. Con una cultura poltica en vas de consolidacin. Pero hemos perdido a nuestro lder. Tal era su peso, su importancia, su influjo de estratega, que en su ausencia estuvimos cerca de retroceder ms de la cuenta. Es nuestra fortaleza lo que lo ha impedido. Nuestra conciencia, si se prefiere el trmino.

Si estamos comenzando de nuevo es porque no hemos perdido. Pero sobre todo: no estamos comenzando desde cero.

Por eso me parece incorrecto evaluar el resultado del 14A como una expresin de la falta de conciencia del pueblo traidor. Absolutamente todo lo contrario: el 14A es el ms claro ejemplo de lo que es capaz de hacer un pueblo que toma conciencia de su propia fuerza y de la imperiosa necesidad de promover nuevos hombres y mujeres que vayan asumiendo funciones de liderazgo.

Se viene opinando mucho del pueblo beneficiario que decidi votar por sus enemigos de clase. No obstante, lo que hay que combatir, y ste debe ser un combate sin cuartel, es esta lgica del beneficiario. Esa imagen de pueblo que vota por la opcin revolucionaria por el simple hecho de que se beneficia de sta o aquella Misin, y que est en la cabeza de mucho izquierdista consciente y de tanto burcrata de partido o de oficina, lo que hace es desdecir de la idea misma de conciencia, y termina reproduciendo la lgica del discurso que ha construido el antichavismo para referirse al pueblo chavista.

Tambin se habla mucho de los errores de gestin del gobierno bolivariano, y hay quien aventura que el resultado electoral da cuenta de algo as como un voto castigo. No estoy de acuerdo. Conozco gente chavista, de clase media, que dej de votar no slo segura de la victoria de Maduro, sino como castigo por fallas de gestin. Psima lectura del momento: el 14A no estaba en juego nada parecido a la gestin, sino el legado poltico del comandante Chvez, y la continuidad o no de la va democrtica y revolucionaria.

Si de gestin se trata, lo primero que hay que decir es que el acento debe estar puesto siempre en la poltica. La revolucin bolivariana jams se ha tratado de administrar peor o mejor el Estado, sino de derrotarlo, creando una nueva institucionalidad. Porque ms all del Estado en abstracto, hay un Estado concreto hecho a la imagen y semejanza de los intereses de la oligarqua. Golpe de timn! Si de gestin se trata, ahondemos en el tema de la ineficiencia de un funcionariado acomodado y pusilnime, pero tambin hablemos de la eficacia poltica, tal y como la planteaba Maneiro, y que remite a la capacidad de dirigir el gobierno ofreciendo soluciones concretas a los problemas fundamentales de la nacin venezolana. Y eso slo se hace llevando adelante una revolucin.

Hablemos tambin del saboteo elctrico, de la especulacin, del desabastecimiento, fenmenos en torno a los cuales muchos de nosotros caemos en la trampa de responsabilizar exclusivamente al gobierno, pero no al saboteador, al especulador, a los criminales que juegan con los alimentos del pueblo. Una consigna de los primeros aos de revolucin daba cuenta del acelerado proceso de politizacin del pueblo venezolano, de su inigualable claridad: Con hambre y desempleo, con Chvez me resteo. Hoy podra decirse que si hemos triunfado el 14A, lo hemos logrado porque, como escriba un compaero, con especulacin y saboteo, con Maduro me resteo.

Dejemos a un lado la soberbia, que tanto dao hace. Ninguno de nosotros imagin nunca el resultado del 14A, lo que hace sencillamente inexcusable el telodijismo. Ya basta de eglatras y obvilogos. Nadie lo predijo. Nadie pudo hacerlo. El pas cambi y no nos dimos cuenta. Dejemos de distribuir culpas y de emplear esquemas que slo servan para pensar el pas en el que vivamos antes del 5 de marzo.

Todava hay algunos que piensan que, tal y como suceda tras cada eleccin desde hace muchos aos, estos son los das para la autocrtica. Qu palabreja tan manida. Comencemos por reconocer que nos equivocamos. Que la respuesta a todas las preguntas inditas que van aparecido slo las vamos a encontrar escuchando al pueblo.

Algunos llegan al extremo de decir que la del 14A fue una victoria con sabor a derrota. Vayan a decrselo al pueblo que no slo celebr hasta ms no poder la victoria del domingo, pueblo satisfecho que cumpli su juramento de lealtad al comandante Chvez, sino que ahora est presto a defenderla con su vida. Porque pueblo consciente no tiene tiempo de estar rumiando derrotas inexistentes, y muchsimo menos cuando el fascismo acecha.

En este pas que cambi, en esta revolucin que vuelve a comenzar, el pueblo chavista est de pie y tiene nuevo Presidente. S, es cierto, Nicols Maduro no es Chvez, pero es que nunca pretendi serlo. Pero es que ya nada es lo que era! Hemos entrado en una nueva etapa, y le correspondi al compaero Maduro estar a la cabeza. Pues con Maduro me resteo.

http://www.elotrosaberypoder.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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